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31 may. 2008

¿Para qué no sirve la piratería? (II) Por Daniel Salas

Respondo algunos comentarios del post anterior. Espero que con las respuestas a estos comentarios se entienda mejor mi posición y no se me acuse a mí de lo que dicen otros.

Dices que la piratería no produce nada. Falso. Date una vuelta por cualquier empresa peruana emergente. Menos del 10% de empresas en el Perú tiene software original y a partir de esa piratería crean sus propios sistemas empresariales. Si te das una vuelta por Wilson, verás que la piratería crea riqueza. (Duran)

No se puede acusar a la piratería de nuestra dependencia tecnológica porque evidentemente si compramos Autocad o leemos Encarta o la Enciclopedia Británica en versiones no pirata también estamos incrementando nuestra dependencia tecnológica. Por lo tanto es falso que la piratería contribuya con nuestra dependencia tecnológica o que impida nuestra creatividad. (Perplejo)

La piratería permite que muchas empresas y personas aprovechen casi gratis la tecnología y el conocimiento producidos por otros. Pero, por definición, la piratería niega el valor comercial de las ideas. Con un sistema así, queda severamente restringido el desarrollo y la innovación. No puedo desarrollar software en el Perú, no puedo escribir libros exitosos porque me los van a piratear. Claro que la piratería fomenta la dependencia. Nadie se atrevería a escribir una enciclopedia peruana porque ya se sabe que, de tener éxito, la copia ilegal va a ponerle un límite muy severo a tus ganancias. Y no te puedes quejar.

Las licencias creativas Commnons son una herramienta eficaz para la producción en formato digital y por ejemplo previenen que tu obra sea usada con fines de piratería (vendida y masificada SIN reconocimiento de autoría). (Andrea Naranjo)

Totalmente en desacuerdo. Si las autoridades no pueden hacer cumplir el copyright, ¿cómo podrían hacer cumplir el Creative Commons? Ya han ocurrido casos de violación de este tipo de licencia: en el Perú, algunos medios (teniendo fines comerciales) han usado textos y videos sin citar la fuente. Por otra parte, se coloca dentro de Creative Commons aquella producción con menos posibilidades de ser explotada comercialmente (y esto explica que los afectados se hayan quejado pero no hayan llegado a la demanda judicial). Si, en efecto, estuviera convencido de que mis textos pudieran traer beneficios económicos, elegiría sin duda el copyright. Siguen pendientes otras preguntas: ¿puede Creative Commons fomentar el desarrollo de medicinas, maquinarias, tecnología de punta de alto valor productivo? Claramente, la dificultad de obtener provecho económico de las ideas limita la inversión en este campo, la restringe en todo caso a las ideas que poseen menos valor comercial. La cultura de la piratería, en consecuencia, no nos permite competir ni desarrollar alternativas frente a las grandes industrias.


Si Inglaterra hubiera gastado todas las preseas de Drake en las mismas cosas que la gastaron los españoles, la "Pérfida Albión" seguiría siendo un país de carbón y ovejas. (Javier)

Este comentario no se entiende y, en todo caso, es antihistórico. Ingleses y españoles robaron en cantidad. No es la piratería lo que los distinguió, lo que hizo a Inglaterra más poderosa que España, sino sus organizaciones sociales y políticas divergentes. La poca flexibilidad del imperio español produjo una sociedad con gente muy rica a la cabeza y estratos bajos pauperizados. Henry Kamen lo explica muy bien en Golden Age Spain.

Martín me ha quitado casi todas las palabras de mi boca (excepto lo del té endulzado con Old England Toffee, porque seguro usted prefiere endulzarlo con un buen lingotazo de Old Parr). (Javier)

Javier quiere ser irónico, claro, pero no ofrece argumentos. En todo caso, Javier, es bastante incoherente decir por un lado que se está contra los centros hegemónicos y, por otro, colaborar con una transnacional. ¿Esa es tu manera de combatir “la delgada capa de adinerados y sobones que controlan gran parte del Perú, incluyendo los medios de comunicación hegemónicos”? Echarle Old Parr al té es una cuestión de gustos (o hasta de mal gusto tal vez) pero la incoherencia entre lo que se dice y lo que se hace ya es un asunto moral.

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