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22 may. 2008

Sobre el robo de órganos Por Miguel Madariaga











Para que un transplante sea exitoso se necesita que haya compatibilidad de ciertos cromosomas (llamados complejo mayor de histocompatibilidad o HLA) y que el donante este libre de infecciones que puedan ser transmitidas al receptor del transplante. Aunque “robar” un riñón sería relativamente fácil, se requeriría de una sofisticada red, para saber que "cliente" se beneficiaria del riñón robado y para organizar la cirugía de transplante en un plazo de tiempo muy corto. Por lo tanto, logísticamente el robo de órganos no es posible.
El verdadero problema como comenta Daniel Salas en un post anterior, es el turismo de transplante y el tráfico de órganos. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, entre 5-10% de los transplantes renales son obtenidos por venta: una persona decide vender uno de sus riñones y una mafia internacional ayuda a encontrar un comprador y facilita la operación generalmente en un país de Asia o Europa del Este. Alguien podría pensar que puesto que esto es una relación comercial libremente establecida no es necesariamente inmoral o ilegal. El problema es que los vendedores carecen de real autonomía para tomar esta decisión: su vulnerabilidad social o económica se los impide. Adicionalmente en los países en que se practica generalmente no hay normas legales que regulen el transplante de órganos y estos se hacen de forma clandestina. Mas aun los vendedores no solucionan sus problemas económicos (generalmente el dinero obtenido se “evapora” en 5 meses en promedio) y mas del 90% de personas lamenta haber tomado la decisión de vender órganos (1).
Varios lectores hablan de los “pishtacos”. Se ha sugerido que los pishtacos son la manifestación del miedo de la población nativa a los extranjeros o foráneos y a la modernidad. La comparación no esta mal: los turistas de órganos son generalmente extranjeros y caucásicos, y capaces de mutilar el cuerpo de uno se sus semejantes por una módica suma de dinero. El pishtaco es generalmente un “ingeniero gringo” que saca la grasa de los humanos para usarla como lubricante de máquinas.


1. Navqui A. A socioeconomic survey of kidney vendors in Pakistan. Transplant International. 2007;20:909-992.

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