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28 ago. 2008

Capitalistas y salvajes Por Daniel Salas


Quiero reflexionar sobre la expresión "capitalismo salvaje" que me parece muy interesante. Se usa con frecuencia y creo que pocos se dan cuenta de que se trata de un oxímoron. Para quienes no saben, un oxímoron es la figura que consiste en calificar a un sustantivo con un adjetivo que es contradictorio con su definición. Por ejemplo, un alma material.

Lo salvaje es lo opuesto a lo civilizado. Lo salvaje es incontrolado, inestable e indeseable, mientras que lo civilizado es controlado, estable y deseable. Si el capitalismo es la suma y cifra de la civilización, no puede ser, por definición, salvaje.

Por cierto, el hecho de que una expresión sea un oxímoron, no quiere decir que sea absurda o irrelevante. Quien habla de “capitalismo salvaje” está queriendo decir que el capitalismo, que es civilizado, se transforma debido a su propia lógica en una fuerza incivilizada, en un retorno a la ley del más fuerte, en un todos contra todos sin el control de una ley que nos distinga, justamente, de los salvajes. En otras palabras, quien critica al “capitalismo salvaje” supone que los salvajes viven sin orden ni concierto, esto es, sin “policía” según la expresión de los siglos XVI y XVII (*).

La idea de que los salvajes viven sin ley, sin líderes y andan casi desnudos (“por ahí calatos” diría Aldo Mariátegui) recogiendo frutas es una idea colonial muy temprana. Sirvió, en primer lugar, para distinguir lo que entonces se llamaba civilizaciones bárbaras (los incas, los aztecas) de las hordas de salvajes. Los incas eran bárbaros, no salvajes, y también eran civilizados. En aquel entonces se podía ser ambas cosas a la vez. La oposición barbarie / civilización aparece en la ilustración (**) y termina de constituirse en un ideologema fundamental con el positivismo del siglo XIX. Este ideologema sirvió para exterminar a los indios que no habían sido exterminados durante la colonia (***). Por eso hoy es inconcebible que alguien pueda ser un “bárbaro civilizado”.

Sin embargo, sí es posible ser un “capitalista salvaje”. ¿No les parece interesante?

(*) José de Acosta distinguía entre barbarie, behetría y horda, según los grados de organización política.
(**) Cuando naturalistas como Buffon y De Paw descubren que América es un continente compuesto de tierra húmeda y de animales y hombres mal conformados. Una diferencia entre ambos pensadores es que a Buffon le parecía que América era un continente pantanoso, en formación, que no se había secado lo suficiente. A De Paw le parecía un continente en decadencia, degenerado.
(***) Por ese motivo ya no celebro el 28 de julio ni me interesa reivindicar la independencia criolla.

Foto: El ciudadano Kane, emblema del capitalista salvaje

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