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16 ene. 2007

El juego de Alan García Por Silvio Rendon

Menudo debate el que se ha armado sobre qué tiene en la cabeza García

- Santiago Pedraglio:
Pena de muerte y cartas escondidas
Apelando a un esquema semejante al que utilizó Alberto Fujimori -tal parece que el presidente García padece de una extraña admiración por quien fuera su perseguidor-, alienta el cierrafilas en pro de un orden y una autoridad que surgen de infundir el miedo.
-Nelson Manrique:
Alan es la muerte
Vamos a suponer que hay una racionalidad política tras de todo. (...)

¿Hay semejante motivación? La hay. Se trata de crear una situación que permita apartar al Perú de la jurisdicción de la Corte Internacional de Derechos Humanos, cuando se espera que esta dicte sentencia sobre la masacre de El Frontón, que involucra al presidente García y que funda una firme base para su alianza con Alberto Fujimori. A ese objetivo apunta la campaña contra la sentencia dictada por la Corte sobre la masacre del penal Castro Castro, perpetrada durante el gobierno de este último.

De aprobarse la pena de muerte en el Parlamento, la CIDH habría señalado que el Perú violaba el derecho internacional y que no podía proceder así. Sería fácil entonces para Alan García alegar razones de soberanía nacional para justificar el retiro, en defensa de la dignidad nacional herida. Ese es el libreto que ha entrado en crisis. Será necesaria una firme vigilancia ciudadana para evitar que vuelva a meterse el tema por la ventana.
- Augusto Álvarez:
Lo más patético de esta situación de enfrentamiento que se ha abierto el presidente es que su propuesta no es crucial para atacar el problema del terrorismo o de la condenable violación y posterior asesinato de menores. Plantear que la pena de muerte es una 'solución' para dichos males significa esquivar la reforma de la seguridad y de la justicia que se requiere aplicar en el país.

Pero más allá de las consecuencias inmediatas de esta propuesta del jefe de Estado que lo aísla en el terreno político, lo preocupante es el pronóstico reservado que implica una posición como la asumida para el final de un gobierno que tiene tantos problemas por resolver y cuya solución se distrae con una propuesta como la pena de muerte.
El rey está desnudo
y
En efecto, a dos semanas de cumplir el primer medio año de su segundo gobierno, ha resurgido el fantasma de un régimen individualista sustentado únicamente en el fortalecimiento de la figura presidencial en desmedro y a costa del resto de instituciones políticas, empezando por los otros poderes del Estado -el legislativo y el judicial- y siguiendo con los integrantes de su propio gabinete y de su partido.

La prioridad del caudillo en perjuicio del resto de entidades políticas fue uno de los defectos más notorios del primer gobierno de García, y su reversión constituyó, al mismo tiempo, una de las promesas principales de la campaña electoral que finalmente lo puso por segunda vez en Palacio, durante la cual se ofreció el fortalecimiento del Consejo de Ministros y del premier, así como el respeto a las reglas del orden democrático sustentado en la separación de poderes.
Solito se jaranea ¿A qué juega el presidente Alan García?
- Valle Riestra: “Presidente pasa por testarudez temporal”

- Mauricio Mulder:
Hoy la agenda la pone el gobierno. Y es el Presidente quien personificando al gobierno emite opinión sobre los temas matrices de su acción y también sobre los casos de coyuntura que sobrevienen. Y ya tenemos a un sector de la prensa, sobre todo escrita, que empieza a desesperarse por no poder marcar la agenda y que ve que los temas en los que osa tener iniciativa no experimentan el consabido rebote en otros medios.
Y entonces viene la crítica para disminuir la capacidad del jefe de Estado de marcar el paso. Que sale mucho, que es muy terco, que está solo, que tiene derrotas políticas, que hace populismo, que está en alianza con el fujimorismo, que es demagógico, etc. Todos los epítetos se sueltan por parte de los mismos de siempre: los eruditos “analistas” que están bien pasaditos y los “especialistas”, que por supuesto están en nada.
¿Quién pone hoy la agenda?
Pues sí, cortina de humo, regimen individualista, testarudez temporal, líder en dar la agenda.

Y de yapita un referéndum que sólo habita en algunas cabezas:

- Aldo Mariátegui:
OK, los caviares se la juegan contra la pena de muerte y por su amada CIDH y los “punitivistas” liberales por nuestro amado TLC, con una pregunta más neutral como la del voto libre. ¿Es un buen trato o no?
Pongamos fuerte la mesa
- Santiago Pedraglio:
¿por qué no ser radicales de verdad y ampliar de una vez el abanico de preguntas? Por ejemplo, ¿estará el pueblo peruano de acuerdo con que el Estado duplique el sueldo mínimo? ¿Dirá que sí a la estabilidad laboral plena? ¿Considerará que todas las empresas mineras deben pagar regalías, incluidas las que tienen contratos de estabilidad tributaria?
¿Estará 'el pueblo' a favor de la libre desafiliación de las AFP? ¿Aprobará una jubilación para todos los peruanos a partir de los 65 años, como ha propuesto en Chile su presidenta Michelle Bachelet?
Juguemos al referéndum
Por preguntar que no quede. Pedraglio pisa el palito. Lo más cerca a un referéndum se estuvo cuando un grupo juntó firmas pidiendo referéndum por el TLC. Siguió el procedimiento legal y no funcionó. El gobierno tiene que gobernar y afrontar los grandes problemas del país. No está para perder en tiempo en consultas que no resuelven nada de nada.

En todo esto, sale mi compadre terciando entre la visión del Garcia descontrolado y del García maquiavélico, proponiendo los elementos de la racionalidad de García:
  1. primero, es necesario mantener lo más alto posible el nivel de aprobación popular a la gestión y, para ello, es muy rentable enarbolar la enseña del orden. No es solamente egolatría: la presidencia de Toledo mostró lo precario que puede ser un gobierno sin respaldo popular, percibido como débil y vacilante.
  2. Segundo, si no tengo elementos sustantivos con los cuales construir legitimidad (y hasta ahora no los hay), tengo que usar lo que tenga a la mano: la pena de muerte es perfecta para eso.
  3. Tercero, en la duda entre seguir el camino de la izquierda o el de la derecha, optar resueltamente por el segundo. Los votos que lo llevaron a la Presidencia vienen de allí, y en la izquierda no se puede confiar: considerar la experiencia de Toledo con ministros y funcionarios que hoy lo critican.
  4. Cuarto, la Presidencia dura cinco largos años, mientras que los ministros son reemplazables; no se sorprendan de un presidente contradiciendo a sus ministros, si es que con ello se gana el favor popular.
  5. Quinto, los conflictos dentro del Apra son buenos en la medida en que siga siendo García quien los dirima. Divide y vencerás.

  6. Sobre la racionalidad de Alan García. Martín Tanaka
Bueno, no estoy de acuerdo. Llevamos años discrepando, por lo que una raya más al tigre no le hace nada:
1 y 2:
No es claro que apostar a la pena de muerte como lo está haciendo García le reporte mayor aprobación. En la mayoría de países la pena capital es popular, incluso en la Europa abolicionista y de estado de bienestar. Es un comodín que bien jugado te puede hacer ganar la partida, pero si lo juegas mal te sale el tiro por la culata, que es lo que le parece estar pasando a García. A nivel de escena política, insistir con el tema después de que se lo chotearan le está ganando el apoyo del sector más recalcitrante y misio intelectualmente de las derechas. Ha perdido el apoyo de Augusto Álvarez para ganar el apoyo de Aldo Mariátegui. Balance neto: ¡requeteccontranegativo, pues! Ah, pero la prensa "está en nada" según Mulder ("y yo que pensaba hoy no es mi día, estoy salaá, pero Pedro Navaja tustás peor, tustás en naá"). Ah, ya pues, veamos lo que dice la gente. Ahí, efectivamente, la cosa no queda clara. La pena de muerte no es tan perfecta como fuente de legitimidad. Si quiere apelar al orden y que le ligue, como le ligó a Fujimori, García ahora tendría que dar un golpe de estado y hacerse creíble. He has to deliver. Entonces, la gente sí vería que va en serio. Si no se impone de verdad, quedará como un charlatán entre sus propios seguidores dentro de los ciudadanos. ¿Vemos a García jugando esa carta de verdad? Ha crispado a la opinión pública, pero que no se equivoque. No es el Perú de la hiper ni aquel del supuesto "equilibrio estratégico" casi tomado por Sendero, como recuerda Pedraglio. A Toledo no le ligó hacer los relajos de antes. La gente fiscaliza más. La gente quiere crecimiento con redistribución. Ese problema no lo tiene resuelto. La gente quiere que se ocupe de eso. Eso es lo que le gusta a la gente ahora.

3:
Pues, tampoco. García necesitaba lavarse de la imagen estatizadora, populista, anti-imperialista. Lo ha hecho llamando a connotados políticos de derechas y a algunos técnicos de los gobiernos anteriores, pero eso era para ganar las elecciones. No queda claro que vuelva a virar a lo que se sigue llamando izquierdas. ¿Cómo así? Lo más evidente es a nivel internacional. Lo he manifestado en García-Chávez: ¿Cambio de alianzas? y después en ¿Los demócratas prefieren el ATPDEA por varios años al TLC?. La probabilidad de que García cambie de alianzas internacionales no es cero ni es trivial. A nivel interno, no tiene que competir con ninguna izquierda, como en su primer gobierno, en tal sentido tiene mucho margen, pero tampoco es de descartar que pueda salir con alguna medida no apreciada por sus aliados de derechas. Ejemplos: Gobierno reafirma compromiso con sindicatos o Duplican indemnización por despido arbitrario .

4:
García puede contradecir a quien sea y más a sus ministros. Sin embargo, una vez más, fue su viraje político a las derechas lo que le valió ganar las elecciones. Esos ministros que ahora contradice para supuestamente ganar favor popular son los que le confieren una credibilidad que no tendría. Desautorizarlos, contradecirlos, maltratarlos, también le quita popularidad. Sin ellos, no la hace.

5:
Los conflictos dentro del APRA nunca han sido buenos para García. "El APRA al poder" en su primer gobierno no le benefició en nada. La salida al aire del video de Mantilla, la impunidad hacia sus protegidos del Rodrigo Franco, demuestran que en el APRA hay conflicto. Claro, electoralmente, todos estos señores no son nada sin García, pero ¿y qué? Ya ganaron las elecciones. No están pensando en un buen gobierno de García. Están pensando en su tajada. El copamiento va en curso y no es solapa. Es rochosazo, así la prensa no sea muy dada a dar información al respecto.
Coincido con Martín en centrarse en la racionalidad de García. Sin embargo, creo que en García hay, por un lado, un mal cálculo (caso clarísimo el de la pena de muerte, salvo que un buen día nos diga "disolver-disover"), por otro, lo que está ocurriendo es también resultante de un paralelogramo de fuerzas, presiones de los Mantilla-Chito-boys y de los quiero-chamba-boys y girls (Ver Mantilla también regresa) y la necesidad de continuar con las políticas económicas de Fujimori y Toledo. Un par de cortinas de humo no vienen mal mientras el sinceramiento aprista, el copamiento, se lleva a cabo. En todo caso, las señales que nos vienen de García son todavía muy ruidosas para acabar de quebrarle el código. El tiempo nos afinará más las señales. Eso sí, tratemos de mirar también lo que ocurre por debajo de la mesa que por ahí pasan muchas cartas...

Bueno, y como siempre quedamos: ya evaluaremos....

Actualización: Ayer solté que García tendría sentido si da un segundo paso autoritario, en la via de Fujimori. Ahí sí le podria ligar la jugada. Hoy leemos a Augusto Álvarez:
¿Hacia otro 5 de abril?
Indicios de que García quiere disolver el Congreso.
...
¿Está el presidente García en el mismo camino? Todavía no se puede afirmar eso, aunque, lamentablemente, tampoco se puede descartar si se tiene en cuenta su reciente comportamiento político y, también, lo que anunció varias veces durante la pasada campaña electoral en el sentido de que él cerraría el Congreso si este no se comporta de acuerdo con las exigencias del país y si es que dicho poder del Estado obstaculiza su labor.
Las señales están ahí...

Actualización 2: Los desmentidos:
Una ficción sobre la que se está hablando mucho. La prensa reacciona por si acaso, no como antes. El país ha cambiado algo. Hay más fiscalización. El presidente mismo tiene que tomar en serio el tema y reaccionar en público....

Actualización 3: Martín Tanaka me actualiza la bibliografía:

- Carlos Basombrío
Me confieso intrigado del porqué ha escogido este camino. Se podría argumentar que en su primer gobierno quedó atrapado por las circunstancias de una insurrección cruel y fanática que lo llevó al exceso. Pero ahora tenía la mesa servida para gobernar como un demócrata moderno, borrar el pasado y entrar a la historia (algo que lo obsesiona) de otra manera. La verdad, no lo entiendo.
La verdad, no lo entiendo

- Jorge Bruce
Alan es un personaje a quien la vida ha enseñado a despojarse de sus principios, más taimado y calculador (lo que Fujimori llamaría "pragmático). Su problema es que de vez en cuando no resiste y se saca la máscara en público: entonces asoma ese derviche enloquecido, capaz de cualquier cosa con tal de mantener su popularidad, que el lente de Paul Vallejos supo captar con un sentido de la oportunidad digno del maestro Cartier-Bresson.
¿Quién eres, Alan García?
García sigue descomputando...

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