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28 ene. 2007

"Los contactos con la izquierda y la captura de Mezzich" Por Silvio Rendon

Hace como quince años envié este mensaje a la red peruana. Es sobre un libro que había leído y me pareció importante compartir el tema con la gente de la Red Peruana, una red que funcionaba por correo electrónico. Era una época anterior a los blogs.

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New York, 24.11.1992

Amigos de la red,

Hace poco conseguí el libro de Alain Hertoghe y Alain Labrousse: Le Sentier Lumineux du Pérou. Un nouvel integrisme dnas le Tiers Monde. Editions La Découverte. 1989. Paris. (El Sendero Luminoso del Perú. Un nuevo integrismo en el Tercer Mundo). La verdad es que no lo compré con mucho entusiasmo, pero tiene algunas cosas que considero interesantes y que quisiera mencionarles.

Se trata de un recuento de los principales acontecimientos del país durante la década del ochenta. El surgimiento de sendero, la represión de las fuerzas armadas, la infiltración de sendero en los sindicatos, la actitud de rechazo de las organizaciones populares hacia sendero (Villa El Salvador, Puno, rondas campesinas, los propios sindicatos).

La visión del libro recoge bastante las interpretaciones de los "senderólogos" peruanos, especialmente de Carlos Iván Degregori.No deja de tener algunos mitos que en Estados Unidos y Europa parecen estar muy arraigados en ciertas esferas. Por ejemplo, el pintar a Miraflores como una zona donde viven los ricos del Perú, descendientes de los conquistadores. (No es el punto aquí, pero más descendientes de los conquistadores son los Morochucos de Pampa Cangallo, una de las zonas más pobres del Perú. Miraflores es más bien una zona donde vive y se divierte una clase media o baja. Los ricos cada vez van menos a Miraflores).

En realidad, el libro es una presentación al lector francés de un enfoque de la problemática peruana. Por lo demás, no dice nada nuevo para el lector peruano, excepto una cosa que pasamos a traducir:
p. 107. "Los contactos con la izquierda y la captura de Mezzich
Alain Hertoghe y Alain Labrousse

Lo que no aparece en los documentos caídos en manos de la policía es que en el curso de la conferencia de julio de 1983 se hicieron críticas muy vivas a la dirección. Algunos dirigentes remarcaron que el mundo campesino de Ayacucho no estaba masivamente sublevado como era esperado y que convenía dar una tregua de uno o dos años para repensar la estrategia de lucha. La mayoría de la dirección, agrupada en torno a Abimael Guzmán, enfrentó deserciones seguidas de ejecuciones. Los disidentes fueron asimilados a la “línea burguesa” que había tomado el poder en China con Deng Xiaoping. Parece que existió una tercera tendencia, que sostenía una posición intermedia.

Algunas semanas más tarde, se produjo un evento probablemente ligado a los debates de esa reunión. Julio César Mezzich tomó contacto con varios partidos de la izquierda legal, sin precisar a sus interlocutores si esa iniciativa estaba autorizada por la dirección o provenía de una de las fracciones del partido, que parecía lo más probable. Nosotros hemos podido reunir informaciones inéditas sobre la génesis de esos contactos, el tenor de los acontecimientos que siguieron, y las circunstancias de la captura de Mezzich, a quien todo el mundo considera hasta hoy como uno de los principales dirigentes clandestinos de Sendero (...).

A pesar de que los diferentes ministros del interior lo han presentado como el número dos de Sendero o su jefe militar, es probable que no haya participado del núcleo de dirección, sino que haya sido sólo un comandante regional, ante todo en Andahuaylas. Uno de sus amigos nos dijo que en los partidos por donde él pasó era un gritón (un empecheur de tourner en rond) que ni Abimael se hubiera atrevido a hacerlo callar.

En 1983, fue Antonio Diaz Martínez, uno de los fundadores de Sendero Luminoso y hasta su muerte presentado como uno de sus dirigentes, que sirvió de intermediario entre Mezzich y la izquierda local. Él enseñaba entonces, bajo un nombre falso, en la Facultad de San Marcos, en Lima. Los contactos fueron establecidos de manera informal entre los viejos amigos o condiscípulos de Mezzich y de Diaz Martínez. Dos reuniones se llevaron a cabo a fines de agosto y septiembre de 1983, y Mezzich fue arrestado el 5 de septiembre, cuando se dirigía a la tercera.

En esta época, la Izquierda Unida veía a justo título en las elecciones municipales que se llevarían a cabo en noviembre un medio de unificar las numerosas organizaciones populares que la respaldaban. Pero ello implicaba una definición clara respecto de Sendero para responder a la estrategia del gobierno que quería asimilarla a los “terroristas”.

Esta es la razón por la cual varios partidos de izquierda aceptaron una discusión con alguien que, perteneciendo a Sendero, por largo tiempo había militado en sus filas. Pero para no comprometer a las direcciones respectivas, ellos encargaron a sus cuadros medios el hacer los contactos.

La primera reunión tuvo lugar el 31 de agosto de 1983, entre doce representantes de partidos de izquierda, y dos dirigentes de Sendero, entre ellos Mezzich. Este último comenzó por explicar por qué Ayacucho había sido elegido ocmo punto de inicio de la guerra evocando razones históricas: resistencia wanka, derrota de los españoles, lucha contra los chilenos. Es a partir de Ayacucho que se habría de forjar la independencia definitiva del Perú y la construcción del socialismo. En lo que concierne a us concepción de la guerra revolucionaria, se divergía sensiblemente del dogma maoísta (evocado habitualmente por Sendero) de cercar las ciudades desde el campo. Para Mezzich, la base de la dominación de la burguesía, articulada al imperialismo, reposaba en la agricultura capitalista, amazónica de un lado, y sobre las minas, de otro. Ayacucho era un lugar estratégico a partir del cual se podía amenazar a la vez a las minas del Norte en Huancavelica y Cerro de Pasco y las del Sur, Tintaya, Cerro Verde, Cuajone. Desde el punto de vista del espacio sobre el cual se desarrollaba la guerra, Ayacucho permitía a la vez avanzar hacia la costa, y replegarse hacia la selva amazónica.

La proposición que hacía Mezzich a sus oyentes era de renunciar a las “elecciones burguesas” que no podían sino frenar la lucha desplegada en los campos y en el curso de la cual se estaban forjando numerosos cuadros. El carisma de Mezzich tuvo impacto sobre varios de los asistentes. La discusión se centró enseguida en la viabilidad de la lucha popular en los Andes. Uno de los participantes s opuso a Mezzich sosteniendo que una población dispersa, mal alimentada, con un desarrollo tecnológico primitivo, no podía en ningún caso ser la base de un movimiento revolucionario.

Una segunda reunión que no contó sino con tres representantes de la izquierda, dos de ellos del PC, tuvo lugar el 2 de septiembre. Mezzich propuso que Sendero se convirtiera en el brazo armado de un movimiento en el que la Izquierda Unida sería el frente de masas. Una nueva reunión fue programada para el 5 de septiembre a las cuatro de la tarde. El taxi al que había subido Mezzich para reunirse fue arrestado por una patrulla de la policía que parece haberlo detenido e identificado inmediatamente, lo que dio a pensar que había sido vendido. Difícil de saber si por uno de los participantes o por Sendero.

La informaciones fueron probablemente dadas al Diario – que en esa época era dirigido por simpatizantes de la Izquierda Unida.- por aquellos que tenían la reunión con Mezzich: el 7 de octubre de 1983 este periódico indicó que él había sido detenido hacía un mes en la dirección contra el terrorismo de la PIP. Al día siguiente la información era retomada por la República y otras publicaciones que agregaban que estaba siendo torturado por la marina. El ministro del interior negó este arresto, que jamás fue mencionado por Sendero o sus simpatizantes. Él figura hasta ahora como uno de los líderes más buscados de la guerrilla, y varias personas pretenden – tan exaltante es el culto al héroe – haberlo visto después. Al momento de su arresto, Mezzich sufría de tuberculosis y de anemia: probablemente no resistió la tortura.

Estos contactos, que muy probablemente no fueron autorizados de parte de Sendero, son las únicas conversaciones que han existido entre la guerrilla y la Izquierda Unida. Es por ello, que los militares no han cesado jamás de denunciar la complicidad de esta última con la subversión, y usar esto como pretexto para asesinar a un gran número de sus militantes en el campo.”

Hasta aquí lo que dice el texto. Algunas palabras en francés me faltan y sé que hay inexactitudes de traducción, pero creo haber reflejado el grueso de lo escrito en el original. Un par de comentarios “de contenido”. Hay algunos puntos discutibles en la exposición de loa autores en cuanto a términos “guerrilla”, “lucha popular”, etc, pero no los considero el punto central. En primer lugar, conviene reflexionar sobre la veracidad de la información que da respecto a la captura de Mezzich, y luego las consecuencias que tendría de ser cierta la información. Hace poco salió un artículo, creo que en Caretas, sobre Mezzich y todavía se lo considera como uno de los líderes de sendero. Incluso cuando Guzmán fue detenido se especulaba que Mezzich quedaba libre para seguir con los atentados. Al leer este libro me sorprendió que con tanta seguridad y con tantos detalles se afirme que éste había muerto hacía nueve años. Lo más probable es que la información (no sólo respecto a este punto, sino por el tono general del libro) que los autores publican haya provenido de personas ligadas a la Izquierda Unida, que en toda esta historia sería el grupo menos interesado en que se dé a conocer este tipo de contactos. No sólo por la represión de los militares, sino también por la posibilidad de que alguien que participó en las reuniones haya podido denunciar a Mezzich.

Que de haberlo detenido, los militares hubieran sido capaces de negar una detención de este tipo no sería ninguna sorpresa. Todavía no se sabe dónde están muchos de los desaparecidos. Y encima se sigue ofreciendo recompensa por la captura de Mezzich.

De ser cierto lo que afirman los autores franceses, fíjense en el comportamiento de Sendero. No le importó la detención de uno de sus miembros. Hace poco salió un libro de David Palmer Scott “The Shining Path of Peru”. Es una compilación de artículos de varios senderólogos peruanos y norteamericanos. Se incluye un artículo de Gustavo Gorriti sobre las diferencias internas dentro de Sendero. Hace una analogía con Abimael Guzmán (Stalin) y Luis Kawata (Trotsky). En todo caso, de una organización que sanciona con la ejecución física a los disidentes no se hubiera podido esperar ninguna otra cosa más que el silencio de ser detenido un opositor interno.

Con esta reseña no es que quiera hacer una apología de Mezzich. He tratado de transmitir lo que leí en este libro y algunas impresiones al respecto. Lo que más me llama la atención es cómo, como quien no quiere la cosa, ya tenemos casi trece años de violencia subversiva, y ya se va generando el necesario distanciamiento para evaluar las cosas y cómo empiezan a aparecer algunos entretelones de los procesos que ahora nos afectan. Ya no se puede sospechar de complicidades entre la otrora Izquierda Unida y Sendero (recordemos a María Elena Moyano, y más antes la condecoración de Alfonso Barrantes a la Marina). Sería interesante (obligatorio) que aquellos dirigentes izquierdistas expliquen al país (antes que a periodistas franceses) qué fue de esos contactos. Me interesaría saber si aquellos simpatizantes de Sendero que defienden los derechos humanos de Abimael Guzmán, estarían dispuestos a defender los derechos humanos AUNQUE SEA de sus propios disidentes (ya que no defienden los derechos humanos del dirigente de barrio, del policía asesinado por la espalda, o del transeúnte que pasa por una calle). Las fuerzas policiales no quedan libres de responsabilidad en este caso. No me parece justificable desaparecer a una persona y luego pedir recompensa por su captura. En todo caso, esperaría una aclaración. Quisiera finalizar señalando cómo en este caso habría una tácita complicidad entre Sendero, los militares y la Izquierda Unida, en mantener silencio sobre lo ocurrido. ¿Una paradoja más de la historia peruana reciente?

Atentamente,

Silvio Rendón
New York University

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En esa ocasión este mensaje sólo tuvo dos reacciones por email. En una alguien sostenía que Alain Hertoghe y Alain Labrousse no eran fuentes autorizadas, que sólo se dedicaban a ir de país del país contando el cuento de la revolución. En otro mensaje, alguien decía que por qué se habla tanto de Sendero si sólo es detrucción y muerte, "¿O es que ustedes son senderistas por computadora?". Eso fue lo único. Por lo demás el tema Mezzich, y sus contactos con la izquierda legal, quedó allí enterrado. El caso tampoco fue motivo de investigación por la CVR. Al menos en el informe final no se ve nada.

Con el paso del tiempo la versión dada en este libro en mi opinión no ha hecho sino adquirir una mayor credibilidad, en medida similar a cómo este tipo de hechos, muy conocidos en ciertos ambientes, ha quedado enterrado en un conveniente olvido.

Más sobre este libro aquí. Hay también una edición brasileña y otra alemana: "Die Koksguerilla. Der Leuchtende Pfad in Peru" (La guerrilla de la cocaína. Sendero Luminoso en el Perú). Curiosamente, en el extranjero el público en general parece tener un acceso más amplio a informaciones que en el país sólo manejan algunos/as.

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