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7 nov. 2007

El Origen de la Mediocridad de la Educacion Superior en el Peru II Por Saki Bigio

El tema me apasiona y respondo a los distintos comentarios con unas reflexiones adicionales:

No considero que hago "elucubraciones filosóficas" al hacer el paralelo entre la epistemología cartesiana y la intuicionista. Mi ensayo se centra en ello, justamente. Esa manera de ver la educación, como una misión impuesta desde el cielo, es el origen de la mediocridad.

En uno de los comentarios al post anterior mencionaron que: "la carrera es una herramienta, un medio, que se pone al servicio de la sociedad". Esto es un ejemplo de un pensamiento más cartesiano en contraposición a la visión anglosajona. La idea de que la educación está para servir al fin supremo: la sociedad y no al individuo. (Un tanto fascista, por cierto). Creo que esta es la visión dominante en el mundo latino y ello marca la distancia con la educación anglosajona. Por supuesto que la educación es el pilar de la sociedad, pero ello no significa que tiene que estar dirigida a servir a la sociedad.

Con relación al papel que juega la educación del individuo en la sociedad, yo creo debe ser el interés individual, sea para lucrar, para gozar o para servir a la sociedad el motor que da marcha al avance del conocimiento y el estudio. Ello da lugar a la creatividad, al placer en el estudio, al desarrollo personal y como corolario a un mayor progreso social. Estoy en contra de la planificación central de las carreras, de encasillar al abogado en 20 y tantos cursos de todos los tipos de derecho cuando permitirle estudiar matemáticas puede dar origen al diseño de contratos óptimos. Cuando estudiar actuación, como lo hizo Humberto Medrano, da pie a un estupendo desempeño en una audiencia. Un sistema más dinámico, menos encasillado permite mezclar, innovar, la explosión de creatividad y si no, al menos no pasamos un mal rato.

Soy economista y por tanto soy conciente de las externalidades (positivas y negativas de la educación). Cuando un ingeniero se gradúa, no solo el se hace mas productivo si no que hace de la sociedad un sistema mas productivo. Hay circunstancias en las cuales la educación simplemente es un tema de "descremar" a la sociedad y no de generar productividad; señala la capacidad del individuo de pasar exámenes a diferencia de otros, de aguantar estudiando cosas que no le gustan por 5 años mientras que realmente no hay mayores efectos para su productividad laboral; en suma, permite discriminar al empeñoso del holgazán.

Ello que de lugar a la provisión de incentivos, a la provisión pública de servicios educativos pero no a decirle al estudiante que cursos debe concluir para hacerle un mejor profesional. ¿Y qué si no quiere?

Los filósofos no le sirven pero sí los ingenieros porque son productivos. Los filósofos sirven pero no los artistas porque transmiten valores a la sociedad. ¿Quién sabe que es bueno y qué es malo? Todo depende de la vara con la que se mida. Y yo confío en la intuición del individuo.
Hablando de "The Economist", alguna vez leí que hay veces un regalo inesperado (en lugar de dinero, que sería el paralelo a mi visión de la educación) puede llevarnos a descubrir o aprender cosas que jamás hubiéramos hecho por nuestra cuenta. Ello es cierto. Me pasó a mí con mi curso de Teología. Pero ello no quiere decir que deje de aprender cosas que hubiera preferido en lugar de ello. Y la verdad es que no entiendo por qué los profesores en la UP o la PUCP te obligan a llevar ese curso y no topología. Insisto, me encantó el curso.

Como digo, no soy un talibán. El médico de la Cayetano debe saber salvarnos las vidas en una emergencia. Si no, que no le llamen doctor. Eso es cierto. Pero creo que las currículas están del lado equivocado y ello deviene de una manera de ver el mundo con la que no concuerdo, un mundo racionalista.

Todo lo dicho va mas allá del presupuesto de las universidades, que por cierto, es endógeno a la manera de ver las cosas. Si no pensase en la manera en que evidentemente pienso, se me cruzaría por la cabeza donar en algún momento al patronato de la PUCP o la UP. Pero en el estado actual de las cosas no lo haría nunca. Si el sistema promoviese la creatividad, tal vez el Perú sería hoy un país un poco más rico, y el presupuesto de la San Marcos o la UNI sería un poco más alto.

Laissez faire, laissez etudier es mi lema.

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