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27 feb. 2007

El juego político está entre los ex-presidentes Por Silvio Rendon

Ya que me puse lanza en Fujimori: de Las Condes a la Presidencia diciendo que Fujimori volvería, y con la alianza apro-fujimorista, pues me pondré lanza del todo. Claro cuando uno se pone atrevido, corre el riesgo de patinar. Las evidencias recién se van dibujando, pero están ahí cantadas. Se trata de hacer un análisis en tiempo real, cuando las cartas se van jugando. Cuando haya desenlaces ya se podrá corregir la puntería para el siguiente análisis. Veamos los elementos:
  1. En el Perú los ciudadanos se han guiado más que por las ideologías y las identidades partidarias por las personalidades que disputaban la presidencia. En las dos últimas décadas la irrupción de outsiders en la escena política ha reforzado este característica del electorado peruano. La gente se orienta por quienes perciben como líderes con posiciones de poder, gente con propuestas fuertes, mensaje claros. Fue el éxito relativo de Ollanta Humala durante las elecciones pasadas. Pero en esta lid no se presentó Toledo (quemado), ni Fujimori (impedido).
  2. El APRA es Alan García y antes Haya de la Torre. Podrá tener rasgos de partido organizado, pero sin sus líderes no tiene peso electoral. En estos momentos el Perú se rige por la constitución de 1993 y por lo tanto Alan García se podría volver a presentar, cosa que no podía en 1990. Sin García, el APRA no es. Ningún otro la hace y no está claro que García endosaría su apoyo a algun compañero suyo. No lo hizo en 1990, no suena a que lo vaya a hacer ahora. La jugada de 1990 fue muy exitosa, como que volvió a la presidencia. Todo esto dependerá de lo bien que lo haga García en el gobierno. En tal sentido, el juego de García sería, a menos que su gobierno sea un éxito rotundo, apoyar a otro candidato. Si sigue como va, llegará muy magullado a las próximas elecciones y lo veríamos apoyando a otro candidato.
  3. Fujimori tiene ambición de regresar al Perú. No es japonés. En Japón no canta ni baila. Es un peruano de origen japonés que intrumentalizó su relación con el Japón en un momento de dificultad para él. Es en el Perú donde es popular y tiene su cuota de apoyo. Este señor podría seguir el camino de García y despercudirse de sus acusaciones ante el público peruano. Le pasará lo que le pasó a García: los que lo gozaron eran muy jóvenes cuando estaba en el poder y no recordarán sus fechorías. Podría sentarse en el banquillo de los acusados y contraatacar desde ahí. El fujimorismo es la cuarta fuerza política y podría relanzarse aún más con Fujimori en el Perú. En algún momento lo absolverían y volvería a las andadas. Sería un candidato con opción de ganar y que opacaría completamente a Ollanta Humala o a cualquier otro outsider de discurso autoritario.
  4. Toledo sería la única alternativa para una oposición preventiva a Fujimori y a García. Con Fujimori en el banquillo y aireandose las atrocidades y la corrupción de su gobierno, las cosas de Toledo quedarían como pecadillos menores. Esto podría ser si la frivolidad y la miopía de Toledo ceden paso a una propuesta algo más organizada y transparente que lo que ha mostrado hasta ahora. Pero por supuesto, la maquinaria fujimorista y aprista se encargaría de aplastar a Toledo mostrando sus suciedades como mucho más graves que las de Fujimori, o García.
  5. Tendríamos así a tres expresidentes (uno presidente en ejercicio) en plena competencia por el poder. A pesar de la miopía que a veces evidencian los políticos, en muchas ocasiones se la ven venir. Por ejemplo, cuando Fujimori da el golpe en 1992, hay una curiosa escaramuza con Alan García, quien se esconde en un tanque de agua, escudado por Del Castillo. ¿Alguien duda que de no haberse roto el orden democrático el 5 de abril de 1992 García era el gran favorito para ganar las elecciones de 1995? Casi gana en 2001 y ganó, finalmente, en 2006. El que la sigue la consigue. Toledo también insistió: no la hizo en 1995, pero sí en 2001. Hoy Fujimori está insistiendo. No la hizo en el 2000, pero la puede hacer después. En realidad cada uno de los expresidentes tiene una opción real. Depende cómo se jueguen las cartas.
  6. Si dos de estos tres "exes" tuvieran que juntarse para aislar al tercero, ¿cuál sería esta alianza? En los últimos meses ha quedado muy claro cuál sería la coalición: Alan García con Alberto Fujimori contra Alejandro Toledo.
  7. En realidad Alan García en estos momentos no es que le esté haciendo favores a Fujimori (ni desde luego que tenga meras coincidencias), sino que le está pagando favores recibidos durante el gobierno de Fujimori.
  8. Parte de la dinámica en todo este juego ha sido la utilización controlada de las acusaciones de corrupción y violaciones de los derechos humanos, "el reo contumaz", "el extraditable" y "el visiting scholar-padre irresponsable", cada uno con su prontuario judicial... Unos ponen en jaque a otros, intercambian piezas, pero no entran en confrontación total de todos contra todos. No les conviene. La cosa va más por alianzas puntuales, treguas, amnistías mutuas.
  9. Pues desde el gobierno, García podría hacer lo que hizo contra Vargas Llosa en 1990 y a favor de Fujimori. Ya no sería Vargas Llosa, sino Toledo. Lourdes Flores o cualquier otro candidato/a de ese sector político quedaría opacada/o por Toledo o se sumarían a Fujimori (por ejemplo, el siempre listo Rafael Rey).
  10. No sólo eso. En realidad la alianza de García con Fujimori es mucho más importante de lo que parece y no nos sorprendamos que les baje el pudor y la anuncien ampliamente a los cuatro vientos. Es un tema de supervivencia para el APRA, como antes lo fueron sus alianzas con sus ex-enemigos. Los nuevos Prialés, León de Viveros, encargados de los pactos con los odriistas, serían los Mantillas y Mulders. Sí, algunas bases del APRA se opondrían, pero más podría su cultura partidaria gregaria. No pasa nada. ¿Por qué estas alianzas son tan importantes? Porque simplemente el APRA es un partido de poder, no un partido de ideología. Ahí están sus mártires, ahí están sus escritos para el emocionado y el ideologizado. Lo que cuenta es el poder. Y no les preocupa para nada lo que puedan decir quienes se quedaron descolgados del poder. Los que están abajo no cuentan, sólo los que están arriba.
Todavía hay mucho pan por rebanar, pero estaría bien no perder de vista lo que hacen estos tres actores políticos. Habría que seguirlos muy de cerca. Y claro, estoy más que dispuesto a ir actualizando y corrigiendo estos pronósticos a medida que los hechos se van desenvolviendo.
















El juego de los ex-presidentes peruanos.

Alberto Fujimori, Alejandro Toledo y
Alan García: tres ex-presidentes en carrera.

Ha quedado claro el entendimiento entre Fujimori y García y la enemistad de ambos con Toledo.





La banda de los ex-presidentes: Nixon, Carter, Reagan y Johnson. (De Point Break)

En el Perú el juego político se está concentrando en los ex-presidentes.

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