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8 jun. 2008

Piscigranjas, ladrilleras y escuelas Por Silvio Rendon

A partir de la publicación de las cifras de pobreza vuelve una vez más a la palestra el tema de qué hacer para que el crecimiento se acelere precisamente en las zonas más pobres del país. Tal vez surjan las propuestas de actividades sustentables tipo piscigranjas para que mejore y se diversifique la alimentación campesina. O ladrilleras para que el adobe sea finalmente desplazado como material de construcción. Y por supuesto, construir escuelas para que los niños tengan donde educarse.

En Putis se les dijo que tendrían una piscigranja. Por fin habría llegado la modernidad a una zona pobre. Pues resultó que no era ninguna modernidad, sino el engaño con el que se hizo que los campesinos cavaran su propia fosa. Tampoco se trató de ninguna ladrillera que formara parte de alguna actividad productiva. La ladrillera era el eufemismo con que se denominó a un horno crematorio donde se quemaban los cadáveres desenterrados de las inmediaciones del aeropuerto de Ayacucho (ver "Muerte en el Pentagonito" de Ricardo Uceda). Y las escuelas fueron centros de reclusión y tortura, que cumplida su misión como tales fueron destruídos. Son ruinas modernas donde otrora se educaba una población que ya no existe. Las cosas habrían sido muy diferentes de haberse invertido productivamente los recursos que acabaron dedicados a la destrucción y a la guerra.

Buena parte de las zonas más pobres del país fueron zonas de emergencia, es decir, el teatro de operaciones de la guerra interna. Zonas donde Sendero Luminoso reclutaba a la fuerza a los más jóvenes, ejecutaba a las autoridades locales como a quienes se les oponían, destruía infraestructura, mataba ganado, etc. Y los agentes del estado los combatían, según la verdad oficial, sólo cometiendo excesos puntuales...

Estas zonas quedaron despobladas, arruinadas, destruídas. Si ya eran pobres antes de la guerra, después quedaron más pobres aún. Hoy todavía están esperando que les llegue el crecimiento que sí experimenta el resto del país. Si les llega algo, no es suficiente. Con García I eran "trapecio andino", con García II son "sierra exportadora". Nombres diferentes que suenan bien durante las campañas electorales, pero que no se ratifican a la hora de invertir recursos físicos y humanos en esas zonas. Toca tomarse el tema más en serio. Las verdaderas piscigranjas, ladrilleras y escuelas están todavía por llegar...





Ruinas de lo que alguna vez fue una escuela.

Putis en 2001. La fosa donde se han hecho las primeras excavaciones. Se suponía que iba a ser una piscigranja.

Foto de Virgilio Grajeda tomada de La República: Las fosas del horror por Nilton Torres Varillas

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