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18 oct. 2008

Cómo acaban los grupos terroristas Por Silvio Rendon

Respuesta: muchos acaban asimilados al sistema político.

En este post de Richard Fernandez (cuyo blog recomiendo a los/as lectores/as) se comenta sobre el documento de la RAND Corporation How Terrorist Groups End, "Cómo acaban los grupos terroristas" (pase de NQ). Se trata de un estudio sobre 648 organizaciones terroristas que existieron en el mundo entre 1968 y 2006 realizado con el objetivo de orientar la lucha antiterrorista actual de los EEUU contra Al Qaeda:
La evidencia desde 1968 indica que la mayoría de grupos han acabado porque (1) se sumaron al proceso político o (2) la policía local y las agencias de inteligencia arrestaron o mataron a los miembros clave. La fuerza militar ha sido raramente la primera razón para el final de los grupos terroristas y pocos grupos en este periodo han logrado la victoria.
Así, la asimilación al proceso político es más normal de lo que nos damos cuenta en el país. Parece ser más que la excepción la norma.

El confrontación entre fuerza e inteligencia en la guerra contrainsurgente ha sido también muy debatida en el contexto peruano. Se ha repetido mucho que fue el trabajo de inteligencia y no la fuerza y la violación de los derechos humanos lo que derrotó a Sendero Luminoso. Con esto se refuerza el principio de minimizar el número de bajas (al respecto viene a cuento esta reflexión sobre el mariscal soviético Georgy Zhukov, quien no tenía remordimiento en perder miles de soldados para lograr sus objetivos trazados. Una actitud similar a la de Guzmán.). Como se puede apreciar en los comentarios al post de Fernández, se trata de un tema muy debatido a partir de la "guerra al terrrorismo" internacional. El autor del reporte de la Rand, Seth Jones, tiene sus detractores. No es evidente la afirmación de que el terrorismo es derrotado sólo con trabajo de inteligencia y sin la fuerza militar.

Así, a nivel internacional tenemos discusiones muy similares a las que se han dado en nuestro país. Se viene desarrollando a cabo una guerra con un teatro de operaciones mucho más amplio que el vivido en el país, a un movimiento fundamentalista, fanático, suicida. Es un proceso que todavía está en su etapa de expansión. Seguro que un par de enseñanzas útiles se puede extraer del caso peruano. Bueno, ahí mencioné el caso de Switzer (aquí, militar americano que después de haber estado de servicio en Iraq se dedicó a analizar la insurgencia senderista.)

Al final del trabajo de la Rand salen listados SL como el MRTA:
Shining Path (Peru) 1980– 1,000s LM F LW RC —
Tupac Amaru Revolutionary Movement (Peru) 1982– 10s LM F LW RC —
como movimientos todavía no acabados...




¿Cómo acaban los grupos terroristas?
En gran mayoría se suman al proceso político o la policía los derrota.

Una minoría triunfa, y una minoría es derrotada por la fuerza militar.





Los grupos terroristas se acaban, todavía están activos o se fueron a otro lugar.




Sin contar Iraq o Afganistán, el accionar terrorista de Al Qaeda está en plena expansión.

Figuras tomadas del trabajo citado.

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17 oct. 2008

Caretas 1997: "de terrorista a congresista" Por Silvio Rendon






Un Caretas de hace once años y medio: Cerpa de congresista ¿Imaginable?

Entonces nada que ver. ¿Y ahora?

No fue Cerpa, ni fue congresista, pero...





Caretas del 23 de Enero, 1997 - N° 1449, en pleno secuestro por el MRTA en la casa del embajador japonés en el Perú, especuló a todo volumen sobre una integración del MRTA al sistema democrático peruano:
Las Opciones A Negociar
Néstor Cerpa podría llegar al Congreso si el MRTA se legaliza.

De sindicalista a terrorista y finalmente ¿congresista? Una opción no tan descabellada.

A principios de semana funcionarios gubernamentales trabajaban febrilmente para conseguir una casa cercana a la residencia del embajador japonés que se usaría como lugar de reuniones entre el interlocutor oficioso del gobierno, Domingo Palermo, el jefe del MRTA, Néstor Cerpa y la Comisión de Garantes.
Los preparativos auguraban un final feliz, que más adelante, dejando que vuele la imaginación, podría concluir con el MRTA insertado en la democracia.

¿Es inimaginable un Néstor Cerpa Cartolini integrado a la legalidad, ocupando un escaño en el Congreso y discutiendo apasionadamente una frase de un artículo de un proyecto de ley?
Muchos creen que sí, en el Perú. En las últimas semanas se han repetido hasta el cansancio los argumentos en contra: el MRTA es muy pequeño para negociar con él, no se puede legalizar a un movimiento que toma rehenes, son terroristas y no guerrilleros, un acuerdo de paz implicaría una rendición del Estado.
En realidad, ha sido exagerado denominar acuerdo de paz a lo que en verdad sería la integración de un pequeño movimiento a la democracia. Pero que es posible hacerlo, no cabe duda. Y para probarlo no se requiere viajar con la imaginación a otros países. Aquí mismo tenemos un ejemplo cercano.
El ejemplo, no muy bueno en realidad, es Hugo Blanco, que pasó de ser organizador de sindicatos campesinos a constituyente.

Como sabemos, el desenlace de la crisis de los rehenes no fue como lo especulaba Caretas. Gran patinada (¿o parte de la mecida a Cerpa y a Castro? aquí), pero....observemos los recientes acontecimientos; desde luego que lo que se especulaba hace más de once años no era al fin y al cabo tan descabellado.

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9 oct. 2008

¿Podría regresar la subversión? Por Silvio Rendon

[Por encontrarme de viaje, sin mis materiales a la mano, interrumpiré la serie de posts sobre el Perú prevelasquista. Aprovecharé para acabar algunos borradores de posts comenzados hace algún tiempo, en la medida en que el tiempo me lo permita.]

En La CIA, García y la contrainsurgencia en el Perú comentaba la tesis de Máster de Russell W. Switzer, Jr. de mayo de 2007 en la Louisiana State University:
SENDERO LUMINOSO AND PERUVIAN COUNTERINSURGENCY
Algo que se me quedó en el teclado de comentar sobre esta tesis fue la parte final, cuando Switzer evalúa cuán posible sería un retorno de la subversión al Perú.

A comienzos de año hubo diversas voces que advirtieron sobre una posible vuelta de la violencia a nuestro país. El ejército y cierta prensa advirió intensamente sobre rebrotes terroristas. Desde las izquierdas, y hoy ya no sólo desde esos sectores, se habló de polarización social a partir de un patrón de crecimiento sesgado, con poca redistribución interna. Algunos comentaristas como Rafael León o César Hildebrandt expresaron que dados los rasgos de nuestra economía y sociedad no debería llamarnos a la sorpresa que nos salgan "tumores" como Sendero Luminoso.

Switzer ve el asunto de esta manera:
Según la actual doctrina del ejército americano, hay tres prerequisitos básicos para el surgimiento de una insurgencia (1) una población vulnerable que tiene esperanza de un cambio, (2) liderazgo, y (3) falta de control gubernamental. Todas estas condiciones existían en el Perú y permitieron el surgimiento de Sendero Luminoso.
p. 5 [United States, Department of the Army, Field Manual No. 90-8 Counterguerrilla Operations, p. 1-2.]
El autor califica a Sendero Luminoso como "uno de los grupos insurgentes más exitosos del hemisferio occidental". El grupo ganó control de porciones sustanciales del Perú a través de la insurgencia violenta.
Los campesinos de las alturas andinas han vivido por siglos en la pobreza. Aún así, ellos nunca se rebelaron [revolted] contra el gobierno. Esta gente [These people] aceptaron su forma de vida y simplemente se dedicaron a sobrevivir [went about their business to survive]. Ellos fueron llanamente ignorados por los sucesivos gobiernos del Perú. Sin embargo, el golpe de Velasco en 1968 y la subsecuente reforma agraria les dio el primer chispazo de esperanza en su mente. El gobierno les prometió atender sus necesidades y cuando el gobierno fracasó en cumplir, los campesinos se volvieron susceptibles a la influencia de Sendero.
Esta es la visión largo-tiempo-el-peruano-oprimido del campesinado peruano. No es cierto que los campesinos nunca se hubiera rebelado contra los sucesivos gobiernos peruanos. Los chispazos de esperanza vinieron desde antes por la propia acción campesina.

Switzer resalta el papel del líder en los movimientos insurgentes.
Guzmán tuvo una visión de una sociedad utópica autosuficiente para el Perú, creía que sólo él podía conducir al Perú a ese objetivo y que sólo a través de la guerra popular podría lograrlo. La visión de Guzmán convirtió a un grupo de estudiantes y campesinos en una de las más letales organizaciones terroristas en el mundo. Fue capaz de motivar a este grupo a renunciar a lo poco que tenían, vivir voluntariamente en condiciones duras, en algunos casos a aprender un nuevo lenguaje, todo para crear un vínculo con la gente que proclamaba que estaba ayudando. Guzmán proveyó de dirección a Sendero, conduciéndolo personalmente de ser una banda de vándalos no capacitados que llevaban hondas a ser una fuerza guerrillera eficiente y bien entrenada. Igualmente significativo fue el hecho que una vez que Guzmán fuera capturado Sendero declinó rápidamente hasta ser una fuerza casi insignificante. El liderazgo de Guzmán fue Sendero Luminoso y sin él Sendero Luminoso dejó de existir.
El autor cuenta que los gobiernos peruanos ignoraron la sierra, con la excepción del gobierno de Velasco. Este espacio dejado le permitió a Guzmán organizar a Sendero.

Hoy los campesinos todavía quieren cambio, pero a pesar de los esfuerzos gubernamentales el gobierno simplemente no tiene los recursos para atender a todas las necesidades en forma oportuna. Existen en estos momentos las condiciones para una movilización campesina, pero no en la medida en que había en 1980.

Los líderes como Guzmán, dice Switzer, no surgen con mucha frecuencia. Fue un líder que pudo imponer su voluntad en la gente de manera que hiciera cosas que, vistas desde afuera, parecen raras o ilógicas. "¿Existe ya el siguiente Guzmán en las alturas andinas?" pregunta Switzer. Y contesta que es improbable, pero esa es una pregunta que sólo se puede responder si Sendero reaparece una vez más como una seria amenaza contra el gobierno.

Como resultado de la insurgencia senderista, el estado tiene hoy presencia en todo el país. No está en condiciones de atender las necesidades de cambio de la gente, pero sí está en contacto con ella y puede expresarle preocupación con sus demandas. Las fuerza policiales, alguna vez las peores de América Latina, hoy es funcional. Los militares mejoraron en gran medida su respeto por los derechos humanos y muchas organizaciones de ayuda operan hoy en el Perú, indica el autor.

En suma, concluye, no hay las condiciones para una insurgencia como las que existían antes de 1980. El gobierno atiende las necesidades y está en contacto con la población. Los militares tratan mejor a la gente, que ve sus condiciones de vida mejorar lentamente. La única variable incógnita es el liderazgo. ¿Anda por ahí el siguiente Abimael Guzmán?

El autor señala que la campaña de contrainsurgencia en el Perú fue exitosa. El método del gobierno fue brutal por momentos con violencia aleatoria contra la gente como contra los insurgentes. Pero así, restingiendo los derechos civiles, atacando a la dirección y con operaciones de contra-guerrilla el gobierno derrotó a Sendero Luminoso. Estas restricciones son toques de queda, controles, revisiones, etc. Cuanto más restricciones se pongan, más rápido cae la insurgencia. Sin embargo, estas restricciones son incómodas para la población por lo que hay un "punto de quiebre", que es cuando la gente hastiada de estas restriciones prefiere pasarse a la insurgencia. En países pobres en que la gente ya está acostumbrada a las condiciones duras y a no gozar de libertades.
Por ejemplo, la gente en los Estados Unidos se queja sobre restricciones leves a sus viajes aéreos, mientras que los peruanos aguantaron restricciones casi totales sobre movimento, derecho de reunión, derecho al justo proceso, e incluso al derecho de vivir donde querían, y muchos sin quejarse.
El segundo factor en la derota de Sendero fue el trabajo de desarrollar información de inteligencia y apuntar a la cabeza de Sendero.
Los militares y la policía usaron también la tortura y la violencia para obtener información sobre los líderes de Sendero, especialmente durante el gobierno de Belaúnde. Se puede decir sin duda que un gran porcentaje de senderistas capturados fueron torturados durante los interrogatorios. Esos métodos duros produjeron resultados, conduciendo a la captura de otros líderes rebeldes, fue indudablemente mucha gente inocente fue perseguida equivocadamente.
El autor continúa describiendo cómo Sendero Luminoso fue derrotado. El ejército con la campaña antiguerrillera contribuyó a la derrota de Sendero. La "guerra sucia" puesta en marcha por Belaúnde en 1982 fue un esfuerzo violento y descontrolado. El ejército no estaba preparado para combatir a una guerrilla, sino una guerra convencional contra los ejércitos de los países vecinos. Al ejército le tomaron tres años desarrollar técnicas anti-guerrilleras más efectivas.

Sendero nunca llegó a la fase 3 de la guerrilla, salvo un par de veces en el valle del Alto Huallaga. El resto de las veces Sendero estuvo entre la fase 1 y la fase 2. La mayoría de campesinos para nada compartía la visión de Guzmán. Inicialmente apoyaron a Sendero porque éste les daba servicios que el estado nunca les dio. Cuando Sendero les dejó de dar esos servicios, la gente dejó de apoyarlos. "La gente quería beneficios como agua potable, electricidad confiable, y ayuda para cultivar sus sembríos, no la guerra popular".

La falta de apoyo externo también detuvo a Sendero. La mayoría de insurgencias cuenta con algún tipo de apoyo exterior. Sendero eligió intencionalmente el rechazo a la ayuda externa. Sólo cuando el movimiento estaba de baja sus líderes comenzaron a soltar su mensaje fuera del país en un futil intento de ganarle apoyo.

Según Switzer, Sendero Luminoso no se adhirió estrictamente a la doctrina de Mao, quien indicó que para que triunfen las guerrillas, éstas tienen que trabajar/funcionar con el pueblo. Si hubieran hecho eso, la gente los hubiera seguido apoyando. Pero Sendero dejó de "trabajar con la gente" una vez que el gobierno envió fuerzas militares a que luchen contra él. Sendero Luminoso destruyó todo lo que no sea Sendero. El grupo dejó de asistir a los campesinos y más bien los coercionó y amenazó, resultado de lo cual el apoyo se les terminó. "Como dice Mao, las guerrillas derivan su existencia y apoyo del pueblo y deben intentar atender las necesidades del pueblo, sino la insurgencia fracasa".

Comentario: Un par:
  1. Switzer tiene una imagen de un campesino y en general del pueblo peruano pasivo, agachado, que no se queja. No es difícil refutar esta imagen documentando las diversas protestas campesinas del siglo XX, en particular a fines de los cincuentas y sesentas. Velasco fue consecuencia, no causa de la movilización campesina.
  2. Se debe analizar a la estrategia contrainsurgente peruana como un proceso de aprendizaje. El Perú tuvo su propio proceso de "comer sopa con un cuchillo" (ver aquí, sobre el aprendizaje inglés en Malasia y el no aprendizaje americano en Vietnam). En todos los procesos insurgentes-contrainsurgentes se da un aprendizaje. Gana el bando más flexible y que pueda adaptarse mejor a las nuevas condiciones de guerra. Pierde el bando que se estanca.
  3. Un corolario de esta conclusión es que no se puede disociar fácilmente las cosas como a veces se hace: "Lo que derrotó a Sendero no fue la violencia, sino el trabajo de inteligencia". Ese punto de vista fragmenta los términos de una guerra. Es como decir que el gol sólo lo metió el delantero que metió la bola en el arco y no el equipo que sacó la bola de atrás y le dio el pase. Las insurgencias no han sido derrotadas solamente con GEINs. El "trabajo sucio" siempre ha sido parte de la guerra contrainsurgente.
  4. A pesar de las mejoras en la atención del gobierno de las necesidades ciudadanas, sigue habiendo el factor 1 y 3: una población vulnerable con esperanzas de cambio y falta de control gubernamental. "El catalizador que falta es otro líder como Abimael Guzmán". Es algo que decía Trotsky usualmente, que las condiciones estaban ahí y lo que faltaba era la vanguardia.
El trabajo da algunas pautas, pero no discute el tema más a fondo. La experiencia insurgente-contrainsurgente involucró a una buena parte de la población peruana. Es cierto que en el VRAE quedan todavía núcleos senderistas en acción, pero que definitivamente no tienen la gravitación que tuvo Sendero Luminoso en los ochentas. Se habló también de un resurgimiento del MRTA a través de la CCB, sin mayores expresiones públicas que corroboraran tal preocupación. Lo que sí hubo fue una rebelión militar encabezada por los hermanos Ollanta y Antauro Humala, en Locumba el 1 de octubre de 2000 y otra en Andahuáylas, más mediática, encabezada por Antauro Humala el 1 de enero de 2005. En 2006 Ollanta Humala obtuvo un tercio de los votos.

La exclusión en el país continúa y fuerte. Incluso abarca a más gente. Los mismos soldados y policías, veteranos de guerra que combatieron a Sendero Luminoso y el MRTA, salieron a manifestarse hace algunos meses por temas salariales y de pensiones. Los gobiernos de esta década en años de crecimiento no han sabido redistribuir, creando un gran descontento en el país. El departamento de mayor crecimiento y supuesto pleno empleo, Ica, no ha podido ser reconstruído.

Hoy se ve que además de la incapacidad y el desinterés gubernamental era la corrupción, la megacorrupción, la que impedía cualquier recanalización eficiente de fondos a las zonas más pobres del país. Es un hecho grave, que acaba por acorralar a un presidente amurallado que gobierna ostensiblemente para una minoría amurallada.

Contrariamente a lo que piensa Switzer considero que el Perú lleva ya un buen tiempo teniendo una sobreoferta de líderes, de todo tipo. En insurgencia, a Sendero Luminoso, de orientación maoísta, le salió la competencia del MRTA, de orientación castrista. En los sesentas una vez capturado Hugo Blanco, de orientación trotskista, De la Puente, de orientación castrista, lanzó diversas guerrillas en el país. En partidos electorales tenemos liderazgos por todos lados. Ese Abimael Guzmán que hoy Switzer considera un gran líder, era un líder más entre tantos que había en las izquierdas. Usando una analogía de la economía, se trató de un líder con "economías de escala" por lo cual convirtió en un "monopolio natural". Es decir, tuvo un talento que los otros no tenían. Sin embargo, esto sería una reflexión ex post, jugando con la ventaja de haber visto el final de la película.

Aparte de lo que podamos especular en base a la historia peruana reciente, lo real es que no se ve ninguna señal insurgente por ese lado. Más realistas, cercanos y frecuentes en la historia peruana han sido los golpes de estado. Podríamos generar un indicador de riesgo de golpe de estado; de seguro que, dadas las recientes revelacionies de corrupción, estaría a un nivel más alto que un indicador de riesgo de rebrote insurgente.



¿Sigue el Perú incubando su propia subversión?

Según un especialista en contrainsurgencia, no hay liderazgo.

Imagen tomada de "El asesino de la ilusión", video de Leusemia.


Actualización: Emboscada en Tintay Puncu, Tayacaja con una veintena de personas muertas. Sendero Luminoso contrataca así al "Plan de Operaciones Excelencia", aquí y aquí, destinado a acabar con el grupo subversivo. Fue después de la negativa de Sendero Luminoso a deponer las armas y de su planteamiento de una solución política, aquí y aquí y aquí.

Estos enfrentamientos recuerdan mucho a las guerrillas de 1965, por la zona y por la forma de operar, columnas que atacan y se repliegan. La diferencia con 1965 parece ser su conocimiento de la zona y su aparente integración con la economía cocalera. En Yahuarina en 1965 murieron nueve policías en una emboscada del MIR; en Tukuy Puncu en 2008 murieron doce militares y siete civiles en una emboscada de Sendero Luminoso, facción Artemio. Es la fase 1 de la insurgencia.



Tintay Puncu: lugar de la reciente emboscada senderista.

Imagen tomada de aquí

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24 set. 2008

1963: Heraud y el rechazo del pueblo Por Silvio Rendon

[Comencé a escribir este post para el 45 aniversario de la muerte de Javier Heraud, hace algunos meses. El post se quedó en el teclado, pero ahora va aquí, más orientado hacia la reflexión a 40 años del golpe de estado de Velasco Alvarado.]

Javier Heraud murió no sólo por la balas policiales sino por las balas de la población civil de Puerto Maldonado, que portaba fusiles de caza. Después de su muerte, según relata un testigo, trataron su cuerpo de forma brutal, tiraron el cadáver al suelo, lo arrastraron y lo tiraron a la loza. Un hecho usualmente omitido en la historia sobre su muerte. El rechazo del pueblo a su presencia.



Reportaje del periodista Marco Sifuentes

En Pobladores y azuzados Daniel Salas señala la tendencia a negarle responsabilidad a la gente por sus acciones, como si fueran menores de edad, o como si la población tuviera que identificarse con los grupos insurgentes. En un testimonio se cuenta que a la población le dijeron que iban a matar a los curas y monjas.

Llega un grupo de jóvenes muy llamativo a un hotel, el hotel Chávez. Estos jóvenes son en realidad una columna guerrillera que ingresa al Perú desde Bolivia y tiene como objetivo llegar a La Convención, cruzando 300 km de selva, para apoyar militarmente a Hugo Blanco. Ya había caminado una distancia similar para llegar al Perú desde Bolivia. Se detienen en Puerto Maldonado porque están exhaustos.

Son denunciados y detenidos por la policía. No es que la población los quiso linchar. Ya estando detenidos en cierto momento se produce un tiroteo donde muere el sargento Sam Jara, se hiere a dos guardias republicanos y a un joven del grupo, Nelson Rodríguez, quien salva la vida (Mercado 1967). Sin embargo, el grupo es finalmente reducido. La versión de los miembros de este grupo es que los policías fueron heridos y muertos por sus propios compañeros.

Javier Heraud y Alaín Elías logran escapar, esconderse y convencer a un balsero a que los cruce a la otra orilla del río mediante una canoa. Son interceptados y, según se cuenta, "se produce un tiroteo". Elías y Heraud se rinden, pero les siguen disparando, con la policía animando a las personas armadas que les disparaban a que sean rematados. Muere Javier Heraud, al igual que Roberto Vásquez, el balsero que los llevaba, quien sin saber nadar se lanza al agua y se aferra a la popa de la canoa, pero es alcanzado en el cráneo por una bala.

Después de los incidentes, había consternación y sorpresa porque un muchacho blanco, enorme, de Lima fuera muerto. Un hecho incomprensible al parecer, que alguien que "valiera tanto" entregue su vida por gente pobre, que "vale tan poco", en los crueles estándares convencionales. En el reportaje anterior los/as entrevistados/as dicen que no se podía hablar, y que posteriormente mejoraron la tumba de Javier Heraud, y le pusieron su nombre a avenidas, colegios, avenidas.

Quince días después de estos sucesos, Hugo Blanco desde prisión diría: "admiré la valentía de los muchachos de Madre de Dios, pero siento mucho que tanta energía revolucionaria se haya desperdiciado" aquí, citado por José Luis Rénique.

Definitivamente, que se tratara de un poeta marcó una gran diferencia en que se le recordara como se le recuerda. Los nombres del sargento y del balsero muertos quedaron olvidados. Los objetivos del grupo, muy posiblemente armado (el "fuego amigo" ocurre, pero no es muy creíble en este caso), eran prestar apoyo militar a Hugo Blanco. Se trató de un plan mal diseñado. Cruzar la selva no es tan sencillo. Además, ya los estaban esperando. La policía sabía que venían y a qué venían.

Un par de comentarios a la luz de la historia reciente

El rechazo del pueblo es un factor real en la insurgencia. Las guerrillas de los sesentas no concitaron gran apoyo o fueron directamente rechazadas por la población, no sólo en Madre de Dios, sino en Ucayali (entre otros lugares, como veremos en otro post), donde Máximo Velando es capturado por los campas y entregado a la policía. Dos décadas después, con Sendero Luminoso y el MRTA, hubo mucho más aceptación popular, en particular en Ayacucho y en San Martín. Fue el resultado de un largo trabajo político previo. Sin embargo, también fueron rechazados por la población. Y, desde luego, sabemos cuál fue su reacción: matar a la población que los rechazaba. Lucanamarca por Sendero, y asesinato de dirigentes campas por el MRTA (absurdamente, en venganza por la muerte de Máximo Velando - tan absurdo como si a alguien se le ocurriera ir a Puerto Maldonado a vengar a Javier Heraud), por dar dos ejemplos.

Evidentemente, Abimael Guzmán estudió la insurgencia de los sesentas y al parecer diagnosticó que ésta fue conducida por grupos llenos de desviaciones ideológicas, que esperaban que la gente los apoye por la sola presencia del foco guerrillero. Su conclusión fue resolver el rechazo del pueblo mediante la intimidación y la violencia extrema. Las acciones de Sendero Luminoso son brutales. Se basan en el factor sorpresa y la muerte de policías y métodos aberrantes como arrojarles ácido en la cara. Inicialmente, esta conducta les da credibilidad, de que van en serio, y no serán aniquilados rápidamente, como la insurgencia de los sesentas. También sirve para que sus integrantes asuman que son "homicidas-suicidas", que tienen que dar una "cuota" de sangre (Gorriti 1990). El MRTA dentro de su propia lógica va por una ruta parecida con sus "sicilianos".

Efectivamente, desde un punto de vista militar Sendero Luminoso y el MRTA llevaron a cabo insurgencias más desarrolladas que las de los sesentas y conocían mejor el terreno y a la población. No soñaban con cruzar 300 km de selva a pie.

Es difícil decir qué habría pasado si la insurgencia de los sesentas se hubiera extendido. Las guerrillas latinoamericanas fueron idealizadas por algunos sectores izquierdistas, pero la verdad es que fueron unas grandes violadoras de los derechos humanos, léase asesinatos, muertes, abusos, robos, etc. Es posiblemente antipático recordar que Javier Heraud fue parte de un grupo de jóvenes simpatizantes del régimen castrista que agredió a puñetazos a un grupo de personas que pacíficamente celebraba un acto de condena al régimen castrista (si no me equivoco se trataba de una misa en la iglesia de la Merced, en Lima). La intolerancia estaba ahí*.

Pero bueno, los insurgentes de los ochentas no han inducido ninguna medida redistributiva o de interés nacional. Nada que alguien pueda decir "efectivamente, hacer eso estaría bien". Nada constructivo. En cambio, dentro de su estrepitoso fracaso, la insurgencia sesentera conmovió profundamente a la sociedad peruana, comenzando por los propios militares que la derrotaron. A la larga los vencidos y rechazados insurgentes triunfaron a través de un gobierno militar que nacionalizó el petróleo e hizo la reforma agraria, programa de la insurgencia y promesa incumplida por todos los partidos políticos de los sesentas.

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Bibliografía

Gorriti, Gustavo. 1990. "Sendero: Historia de la Guerra Milenaria en el Peru. Lima: Apoyo.

Mercado, Roger 1967. "Las guerrillas del MIR, 1965", Lima: Editorial de Cultura Popular.


* Este post le gustó a Aldo Mariátegui (ver Peinando a Heraud ). Haciendo un esfuerzo de memoria me acordé que el incidente de los puñetazos está contado en Jorge Salazar y Alaín Elías (1976) "Piensan que estamos muertos". Mosca Azul, Lima. En base a este trabajo se hizo una historieta sobre la vida de Heraud, incluyendo el incidente. Lógicamente, quien tiene una agenda aprovecha de un intento de versión balanceada de la historia para llevar agua para su molino...
La revolución cubana producía encendidas pasiones a favor y en contra. En la Universidad Católica hubo un grupo de estudiantes, simpatizantes castristas, que hizo un homenaje a la revolución cubana; las autoridades de la universidad reaccionaron expulsándolos.




Plaza de la memoria, PUCP, 2007.



Chabuca Granda: El fusil del poeta es una rosa



Martina Portocarrero: "Lo mataron soldados y gamonales"

Más en Presencia cultural:
Uno y dos.




"Canoa", película mexicana de Felipe Cazals. El cura del pueblo incita a la población al ataque a un grupo de jóvenes citadinos y escaladores de montañas. El cura agita a la población diciéndole que los comunistas venían a matarlos y robarles. Ver más aquí

Casos así han ocurrido, pero el de Javier Heraud no fue uno de ellos.

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11 set. 2008

Dos onces de septiembre Por Silvio Rendon

Dos relatos personales:

Chile 1973: Pinochet desde el Perú: geopolítica y derechos humanos.

New York 2001: A cinco años.




Revista Time: "El Chile de Allende". "La amenaza marxista en las Américas".




Las torres gemelas.

Imagen tomada de aquí.

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20 ago. 2008

Combitos y La sentencia de la CIDH Por Silvio Rendon

Combitos y La sentencia de la CIDH en Lapicero Digital.

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24 jul. 2008

De cuando Fujimori burló a Fidel Por Silvio Rendon

[Reproduzco este artículo del escritor cubano Jorge Daubar. SR.]


Al pie de la Cordillera de los Andes, en la angostura de un valle abierto allí donde se tropiezan los ríos Mosa y Huacheqsa, los incas erigieron una ciudadela a base de piedras y sangre, horadada bajo sus cimientos por largas galerías y túneles que aseguraban el desplazamiento de sus habitantes en caso de asedio enemigo. Se calcula que fue en una fecha tan atrás en el tiempo que faltaban 850 años para que Cristo partiera en dos la historia de la Humanidad. Su altitud es de 3185 metros sobre el nivel del mar y, desde allá arriba, una pequeña posta de guerreros guardaba la entrada de la selva amazónica. Por ese rumbo llegaban los enemigos a dispararles flechas por la espalda.


Perú en la encrucijada

América del Sur es una tierra tan grande que la inmensidad del paisaje no cabe en una mirada de Dios. Un científico alemán llamado Alexander von Humboldt recorrió el continente en varios viajes que lo llevaron a todas partes y, al final, al Perú. Allí se echó a descansar frente al océano Pacífico al que le tomó la temperatura y, en la comparación con el Atlántico, estableció que era ligeramente más cálido. También, completó un catálogo de las riquezas minerales del país tan amplio que le hizo declarar que Perú era “un mendigo sentado encima de un baúl de oro”.

A principios del siglo xx, la sociedad peruana se mantenía en un estado de entumecimiento absoluto, como si los tiempos de la colonia se hubieran movido a lo largo de las generaciones sin variar lo más mínimo. La estratificación social mostraba los mismos cuatro planos que escalonaban el poder, la fe, la economía, la salud y la educación en época de virreyes. Encima de todos, los descendientes de europeos con sus árboles genealógicos plantados en las expediciones de Pizarro. Luego los mestizos, llamados cholos o zambos no sé si por simpatía o desdén, seguidos por la multiplicación empecinada de indios sobrevivientes del exterminio. Abajo, últimos en la escala, aplastados por el peso de los otros grupos étnicos, los negros de Chincha y Callao, tocadores de cajón y guitarra, bailadores y dicharacheros, cuyo origen habría que rastrearlo en las grandes haciendas azucareras de Cuba. Y de un peldaño al otro en sentido descendente, la más inicua discriminación y vasallaje. Como símbolo de ese panorama se dio el gamonal, esbirro del patrón y siervo en una sola pieza humana.

A todo esto se sumaba el capcioso repartimiento del gobierno que iba de un bando oligárquico al otro como una veleta empujada a tiros por los militares o por la demagogia de los políticos que, alguna que otra vez, accedían al gobierno por las buenas y en plazos cortos. No obstante este ambiente regresivo, la cultura nacional acrecentó su acervo con escritores de marca mayor, pintores de buen pincel y escultores a los que no les faltaba inspiración a la hora de darle geometría maestra a sus obras. Y con ella, una prensa ejemplar que sorteaba a duras penas los excesos de cada dictador en su momento. En Perú, el talento siempre ha sido una fiesta.

En 1959, influidos por la revolución cubana, la civilidad de los movimientos revolucionarios, sindicales y estudiantiles se transformó aprisa y sin mayores reflexiones en un afán de violencia que no tarda mucho en extenderse por todo el país. El indigenismo deja de ser una materia meramente académica para convertirse en un asunto de reivindicaciones ancestrales que se despliega en turbamulta con el marxismo. La consigna es irse a las montañas y allá fueron Luis de la Puente Uceda y Hugo Blanco, Héctor Béjar y Javier Hereaud, cada uno por su lado pero con el mismo fracaso en perspectiva. Sin embargo, el APRA es ajeno a las seducciones del fidelismo y se mantiene al margen de esas aventuras. Pero la crisis política advenida, luego de la disolución de la dictadura de Manuel Odría, no se resuelve en términos prácticos y esa acumulación de frustraciones echa al pueblo a las calles. En ese magma se originan los cambios sociales y el APRA cree que ha llegado el momento de Haya de la Torre.

Pero se equivocaron una vez más los apristas. El turno les tocó a los generales peruanos que iniciaron una gestión desastrosa del gobierno, principalmente la reforma agraria dictada bajo la consigna de “Campesino, el patrón no se alimentará más de tu miseria”, cuyo resultado inmediato fue poner en dieta magra a todo el país. Se hacen moda José Carlos Mariátegui, su obra Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, y toda la izquierda rival del APRA se abalanzó sobre los cargos públicos y el Sistema Nacional de Movilización Social (SINAMOS) que, a la larga, debió haber sido y no fue la metástasis del Partido Comunista de Cuba (PCC). Del fracaso de los generales peruanos se deriva un nuevo conflicto insurreccional polarizado por el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) y Sendero Luminoso, mutuamente excluyentes por definición ideológica y étnica. El primero fue una creación de Victor Polay Campos, un joven aprista mudado al fidelismo y, el segundo, por el profesor de filosofía y disidente del Partido Comunista del Perú, Abimael Guzmán.

Recuerdo mi arribo a Lima en marzo de 1991, a medianoche, y en el trayecto a casa de mis suegros un panorama tétrico y desalentador de cualquier emoción turística. Al ir de paseo la mañana siguiente, el comentario a mi esposa de entonces fue que “había salido de Guatemala para entrar en Guatepeor”. Los espléndidos barrios de Miraflores y San Isidro deslucían sus fastos originales y el centro de la capital rebosaba de mendigos y ladrones. Era tan absurda la vida en Perú que se podía adquirir un dólar norteamericano con sólo 55 céntimos. Una tasa de cambio petrificada por la demagogia y el latrocinio. El primer helado peruano, comprado a un vendedor ambulante, casi me vacía la escasa dotación de dólares que había podido sacar de Cuba.

Causaban pavor los atoramientos del tránsito, mucho más si involucraban a carros de policías o militares porque para ellos podían significar la muerte. Su lucha contra los subversivos fue una misión ingrata en la que cometieron excesos lamentables que hoy pretenden algunos cobrarles en demasía. Ellos recuperaron la Universidad de La Cantuta controlada por los senderistas, y desbarataron el plan de apoderamiento de la capital mediante un cerco de villas miseria en las que no había otra ley ni otro orden que el maoísmo o las mutaciones fidelistas. Allí se ensayaba el porvenir que le hubiera tocado a Perú en caso de que sus instituciones hubieran sido abatidas por la subversión. Pero, a pesar de la tragedia nacional, fui muy feliz en Lima. Perú me dio un amor para recordar cordialmente, un trabajo de periodista en la revista OIGA y amigos que todavía me quieren.

Ese es el escenario en que se había efectuado la captura en 1989 de Victor Polay Campos, en la Plaza Huamanmarca de Huancayo, una ciudad típica de la sierra peruana, al que sustituye Luis Néstor Cerpa Cartolini en la jefatura del movimiento sin que pueda evitar, a la larga, las desilusiones y desánimos que corrompen y merman a la manada sediciosa. Ya yo había viajado a Miami cuando, en 1992, cayó preso Abimael Guzmán Reynoso, en la antesala de una de esas hermosas noches limeñas del mes de septiembre, en que el verano es fresco aún y la luna brilla en el Cielo. El arresto del presidente Gonzalo marca la declinación definitiva de Sendero Luminoso que se hará polvo y cenizas. Un fenómeno de extinción similar al que ya experimentaba el MRTA. Ambos trabajos atribuibles al general de la Policía Ketín Vidal, obligado después a la jubilación por la envidia y los recelos de Fujimori, Vladimiro Montesinos y otros oficiales del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN).

Cuando retorno a Lima en 1994 muchas cosas habían cambiado desde el autogolpe de Fujimori, en abril de 1992. Lo primero que observo a mi paso por la Avenida del Ejército, rumbo al hotel donde me alojaría, es que la ciudad se ve más limpia, se ha dinamizado el tránsito a pesar del número mayor de vehículos modernos que recorren las calles, los edificios de apartamentos y oficinas, cuya construcción había sido paralizada, se hallan en proceso de acabado, los comercios están atestados de clientes y la gente, al fin, ríe de nuevo. El país ha recobrado la vida. Eso es bueno para los negocios y para mí que, en esa segunda temporada, iba a cumplir con una labor gerencial.

Es un año largo en el que tengo la oportunidad de aprender mucho más acerca de Perú. Por ejemplo, las características de una “dictablanda” que permite el funcionamiento del Congreso pero lo controla mediante la extorsión, el soborno y el miedo. Que la libertad de prensa puede ser un espejismo malévolo por que es el gobierno quien asigna la propaganda oficial, cuyo presupuesto es superior a todo el gasto publicitario de las empresas privadas. Y que, a pesar de todo esto, el presidente del Perú poseía un alto porcentaje de popularidad entre la población. El “chino” caía bien y la gente lo quería. Una experiencia más es que muchos de mis amigos, que eran opositores en 1991, se habían pasado al bando fujimorista o, simplemente, entraron en una etapa contemplativa, inducidos por lo bien que les iba en los negocios.

Otras experiencias adicionales fue que el terrorismo se había replegado y en su lugar eran los delincuentes y los choferes de “combis” los que marcaban la peligrosidad de las calles. A los primeros no había quien les atajara por que estaban en todas partes y los segundos, ni a fuerza de multas cumplían las reglas del tránsito. Los “terrucos” que habían depuesto las armas en su transfiguración eran dueños o empleados de compañías de seguridad privadas, oficiaban como guardaespaldas de gente importante o colaboraban con la Dirección Nacional Contra el Terrorismo (DINCOTE). Algunos, muy eficientemente. Por supuesto, hubo quienes continuaron adelante en su filiación fidelista al extremo de cumplir misiones esporádicas para el Departamento América del PCC o servir como agentes de la DGI. Por su parte, el desencanto senderista se resolvió con una desbandada ridícula hacia ningún lugar por que ya China no estaba dispuesta a ofrecerles santuario.

De vuelta en Miami, muy cerca de la Nochebuena de 1996, exactamente el 17 de diciembre, nos enteramos por la televisión que un comando del MRTA había invadido la embajada de Japón en Lima, donde casi un millar de invitados festejaban el cumpleaños del Emperador Akihito. En apariencia, el propósito de Cerpa Cartolini era conseguir la liberación de más de 400 emerretistas presos y torcer el rumbo neoliberal del gobierno. En realidad, era algo tan prosaico como ponerse frente a frente con Víctor Polay Campos, que se negaba a entregar las claves y localizaciones de los depósitos bancarios de la organización. De hecho, una colisión malvada entre jefes que arrastró a la muerte a un montón de muchachos recién salidos de la adolescencia. Ellos fueron los verdaderos perdedores.


Operación Chavín de Huantar

El tratamiento de situaciones como esa era un protocolo de conformidades comúnmente seguido por los gobiernos del mundo, que los secuestradores daban por descontado. Ningún político quería arruinar su carrera con la responsabilidad por un montón de muertos y, por eso, se avenían a todas las exigencias de los plagiarios. Una debilidad que hacía las veces de carta blanca para que la inseguridad personal fuera el más común de los peligros que enfrentaba cualquier ciudadano. Pero, esta vez, todo fue diferente.

En cuanto se iniciaron los contactos con los secuestradores, Fujimori estableció unas reglas de juego que luego pareció cambiar. Dijo que no negociaría ni libertades ni vidas pero, al salir de la primera reunión con el ministro de Relaciones Exteriores de Japón, le dio vuelta aparente a su actitud anterior y declaró que estaba abierto a cualquier solución. En prueba de buena fe los secuestradores iniciaron la liberación paulatina de docenas de secuestrados, hasta que la población retenida en la embajada descendió a poco más de 70 hombres, todos ellos altas personalidades de la vida nacional. Mientras esto ocurría, en el SIN comenzaron a elaborar un plan de rescate que debería ser no sólo exitoso, sino además incruento.

Todo el que ingresaba a la sede diplomática cumplía una misión de ayuda. Hasta el cardenal Cipriani cargó con una guitarra para el vicealmirante Giampietri que ocultaba un micrófono de sutil fidelidad. El personal sanitario, incluido el médico, pasaron otros micrófonos y un par de cámaras de video. A pocas cuadras del lugar, en una instalación secreta del SIN un equipo de especialistas se enteraba de todo lo que ocurría dentro de la embajada. Sus minuciosos informes llegaron a la exquisitez de identificar por sus nombres a los asaltantes a pesar de que cubrían sus rostros con pañuelos de colores.

Para hacer más creíble la comedia, Fujimori viajó a República Dominicana, a entrevistarse con el presidente Leonel Fernández, y a Cuba para pedirle cooperación a Fidel. Después de todo, el MRTA era una hechura de Manuel Piñeiro y la influencia que ejercían sobre ellos era tan notoria que podía ser calificada de subordinación. La petición de Fujimori a ambos jefes de Estado fue similar: Hospedaje para los secuestradores. Con Fidel fue un poco más lejos, sugiriendo que su ascendiente sobre los emerretistas podía conseguir la liberación inmediata de los rehenes, pero recibió una negativa por respuesta. Según Fidel, el vínculo con Cerpa Cartolini se limitaba a una relación meramente política, de compañeros de ideales y nada más. Pero el punto se había conversado al más craso estilo diplomático y las culpabilidades por lo que ocurriera serían compartidas por ambos gobiernos, algo que Fidel entendió de inmediato. Fujimori regresó a Lima y la DGI recibió la orden de ponerse en acción. El asunto pasaba del Departamento América a ellos. Fidel creyó que iba a ser la estrella del acontecimiento y quiso estar bien preparado para desempeñar el papel de salvador, algo que al chino no le había pasado por la cabeza.

Las negociaciones continuaron y el entra y sale de los representantes del gobierno a la residencia diplomática era diario, lo que obró como un elemento debilitador de la moral de los emerretistas. La programación de los canales de televisión fue reelaborada para ofrecer cuanta película de secuestros fallidos pudo ser encontrada en las bóvedas de las distribuidoras cinematográficas. Afuera se escuchaban, por los altavoces instalados en los alrededores, un surtido de marchas militares y mensajes de familiares no sólo de los secuestrados, sino también de los secuestradores, clamando por una solución pacífica. La intensidad del sonido apagaba los ruidos ambientales en el área, incluido el de los camiones que se llevaban la tierra extraída de los túneles por mineros anónimos trasladados desde Cerro de Pasco. Por allí entrarían los comandos que se estaban entrenando en la réplica de la mansión construida los terrenos de un campamento militar.

A las 3 y 45 del 22 de abril de 1997, luego que Cerpa Cartolini negara la entrada ese día del personal médico, Fujimori le preguntó a Montesinos dónde se encontraban “los chanchitos” y, al saber que jugaban fulbito en el segundo piso, dio la orden de proceder con la Operación Chavín de Huantar, que se ejecutó con una limpieza y profesionalidad insuperables. Una serie de explosiones echaron abajo la puerta principal y abrieron tres boquetes en el piso por donde entraron los comandos y con ellos un vendaval de metralla que, en 46 segundos, cobró las vidas de todos los secuestradores.

Habían creído que la intervención de Fidel les permitiría salir victoriosos y no sobrevivieron a la desilusión. Algunos secuestrados escucharon unos minutos antes a Cerpa Cartolini hablar del uso que haría del dinero guardado por Polay Campos y del mando clandestino que no pensaba devolverle cuando estuvieran todos en Cuba. El resultado del incidente fueron los 17 secuestradores muertos, un par de bajas militares y el fallecimiento de uno de los rehenes a causa de una bala perdida. Por supuesto que hubo cooperación de Estados Unidos, Japón e Israel pero no tanta que el mérito les pueda ser escatimado a los peruanos.

Este artículo lo he escrito a propósito del rescate de Ingrid Betancourt y sus compañeros de cautiverio y es sólo para que, “con las glorias, no se olviden las memorias”. Ahí les dejo esos videos para que escuchen a los protagonistas contar la anécdota.

Jorge Daubar

jorgedaubar@yahoo.com

http://www.adonde.com/videos/070515fujimori.htm

http://www.videos.es/videos.php?query=huantar&pag=1

http://www.videos.es/reproductor/operacionchavindehuantarparte1-(-jTo0P9YzfQ

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18 jul. 2008

Los militares y las extrapolaciones de la CVR Por Silvio Rendon

En El discurso militar 1 refería al documento El Terrorismo en el Perú: Versión de los Militares que lo Combatieron de la ADDCOT, donde se aprecia lo siguiente:
La CVR estima que la cifra más probable de víctimas fatales de la violencia es de 69,280, estas afirmaciones no son verdaderas, los comisionados no podrán demostrarlo, en vista que la Prensa, el Poder Judicial, los Senderólogos, los Analistas y las Fuerzas del Orden, llevaron estadísticas durante todo el proceso subversivo, día a día, mes a mes, año a año y nunca sobrepasaron los 30 mil muertos o desaparecidos, consideramos que esta mentira solo tiene una intención, la de echarle la culpa a las FF.AA., de una mayor cantidad de víctimas. Por ejemplo, DESCO, en el reporte especial N° 20 de Diciembre de 1992 y la Comisión del Senado presidida por el senador Enrique Bernales, en las conclusiones de su informe en ningún momento sobrepasaron las 28,000 victimas. A fines del año 2005, prestigiosos investigadores y especialistas afirmaron categóricamente que la cifra determinada por la CVR es indemostrable.
Comentario: Como ya expliqué en El discurso militar 2, los militares tienen su discurso y están en una actitud de negar-minimizar-justificar-desvincular. Por ejemplo, en ese mismo documento dicen que en Los Cabitos "no se torturaba ni se desaparecía a ninguna persona" (p. 12). O que la CVR compró testimonios ofreciendo indemnizaciones imaginando supuestas violaciones a los derechos humanos (p. 14). Las evidencias no sustentan estas afirmaciones. En absoluto. La gente no les cree. En el Perú muchos ciudadanos repudian y muchos otros justifican que los militares hayan matado, pero que les crean que no mataron, muy pocos. La gente también entiende que se están defendiendo de serias acusaciones y que algo tienen que decir para defenderse. Pero no les creen. Lo más probable es que los militares entiendan que la gente, incluso la que los apoya, no les crea.

En tal sentido, el párrafo reproducido arriba es llamativo. Los militares cuestionan la extrapolación de la CVR. Les parece una cantidad exagerada y establecen no más de 30mil muertos o desaparecidos como cifra creíble. Incluso citan a DESCO y al senador Enrique Bernales, una institución y un político de izquierdas. Pues bien, lo curioso es que estas dos fuentes responsabilizaban a las FFOO como principales violadores de los derechos humanos, no a Sendero Luminoso. No es que los militares descartaran de plano cualquier estadística sobre víctimas mortales. No. Aceptan dos informes al respecto en que son responsabilizados. Efectivamente, ni los informes de DESCO ni el informe Bernales causaron el rechazo que causó la CVR con su extrapolación. En plena guerra interna, los militares no acusaron a DESCO ni a Bernales, posterior comisionado de la CVR, de "caviares" ni rechazaron sus informes, como sí ocurrió después con el informe de la CVR. ¿Por qué? Más aún, las reservas con las proyecciones de la CVR vinieron de la propia CVR, del comisionado Tte. Gral FAP Luis Arias Graziani:

En este punto es importante precisar que el número de víctimas debidamente documentada está entre 24,000 Y 25,000 personas. Cualquier otra cantidad que la Comisión estime como probada es producto de una proyección matemática o estadística, la que si bien es cierto ha sido realizada con soporte científico por parte de los técnicos peruanos y extranjeros, no pasa de ser una proyección. Por ende, estimo que esa no es una verdad comprobada.
Carta del General Luis Arias Graziani

Manifiesta también que los testimonios recopilados no son automáticamente prueba de carácter legal, la insuficiencia de la pobreza como explicación de la insurgencia, la no reconcilación de las FFOO con los grupos terroristas, etc. No es que niegue de plano los testimonios de la CVR. Tal vez sea lo máximo que se haya podido llegar en términos de aceptación de parte de las FFOO. Por ahora. En cualquier caso, llama la atención esta carta de reserva y es expresiva del algún tipo de ruptura en la misma CVR. Arias Graziani, con su discurso militar, quedó fuera del discurso de la CVR, incluso en un aspecto atendible, como abstenerse de hacer una extrapolación o proyección.

Este ha sido el gran costo que la CVR ha tenido que pagar por tomar la decisión de realizar la extrapolación que realizó: antagonizar su relación con el estamento militar, y a partir de él con otros sectores. La relación con los militares ya era suficientemente tensa por las acusaciones de violaciones a los derechos humanos como para enfrascarse en extrapolaciones que iban a ser cuestionadas sí o sí, por todos, tanto política como técnicamente. De haberse atenido sólo a los casos documentados, no habrían tenido que enfrentar la avalancha de críticas que les cayó. Hubiera habido otras críticas, mas no por las cifras. Las críticas siempre vienen por el lado más débil, y definitivamente, el lado más débil de la CVR es su extrapolación.

Así, la CVR tuvo que perder tiempo explicando y justificando sus extrapolaciones, que, como suele ocurrir con los puntos débiles, se volvieron el tema principal y distrajeron la atención de otros temas (ver aquí y aquí, por ejemplo). Fue arrinconada contra las cuerdas. Un pésimo clima para una reconciliación nacional. Fue el resultado de preferir la "verdad extrapolada" a la verdad documentada.

Poco después de publicado el informe los responsables de la extrapolación respondieron a las críticas, en una cerrada defensa de su trabajo. Tal vez en ese momento reaccionaron con fervor y ensimismamiento, posiblemente por el arduo trabajo que tuvieron que hacer. Sin embargo, el año pasado, publicaron FAQ Estadísticas CVR en que insistían en justificar las extrapolaciones que hicieron. Al parecer, el tema de los derechos humanos en el país durante la guerra interna ha quedado atado a estas de por sí vulnerables extrapolaciones y la actitud defensiva de parte de quienes trabajaron en la CVR no se atenúa con el tiempo.

El tiempo debería haber ayudado a evaluar y replantear las decisiones tomadas por la CVR, pero se las sigue justificando. Había una alternativa y era no extrapolar, quedarse con los casos reportados a todas las instituciones y que la cifra fuera modificándose a medida que se producían descubrimientos de casos. Se habría evitado que se ponga en cuestión todo el trabajo de la CVR.

¿Por qué los militares sí pudieron aceptar la cifra de 28mil víctimas mortales y ser los principales victimarios pero no pueden aceptar la cifra de 69,280 víctimas mortales y que Sendero Luminoso sea el principal responsable?

Veamos los datos de la propia CVR.

La CVR documenta de todas las fuentes 24,692 víctimas. Como dije hace año y medio en Los guarismos documentados por la CVR, hubiera bastado con que señalara esa cifra (una de las tres que reporta Las extrapolaciones de la CVR 2). Pero no. Opta por lanzar una proyección y extrapola a 69,280 víctimas mortales. Claro, con ello proyecta que las FFOO en vez de matar a 11,564, mataron a 20,458 personas. Al mismo tiempo, de 9,243 casos victimados por Sendero Luminoso proyecta 31,331 casos.

El discurso de los militares no era incompatible con que a fin de cuentas reconozcan su responsabilidad en los 11,500 casos documentados con los que contó la CVR.

Se podría decir que los militares tienen un incentivo para negar estas extrapolaciones, pues ahora tienen que responder por 9mil casos más que los documentos. Sin embargo, Sendero tiene que responder por muchos más: 22mil casos más, extrapolados. ¿Por qué se oponen tanto entonces?

Tal vez la mayor responsabilidad de Sendero les da igual, pues finalmente fue Sendero quien inició la guerra insurgente. Por otro lado,al fin y al cabo, de alguna forma los crímenes de Sendero Luminoso y el MRTA son también responsabilidad del país y en particular de las FFOO en la medida en que su misión es defender al pueblo de este tipo de amenazas. Es como si todos los muertos extrapolados fueran responsabilidad de las FFOO y por eso rechazan las cifras extrapoladas.

Una posibilidad a tomar en cuenta es que como combatientes en la guerra, que llevaron estadísticas de bajas propias, enemigas y civiles, simplemente no les cuadran los números. Obviamente que los militares tienen sus propias estimaciones del conflicto interno, sus propias cifras, como arriba señalan. No es creíble que hubieran incinerado todos los archivos. No. En algún lugar ha debido quedar constancia de lo que ocurrió: informes, fotos, videos, restos, que alguna vez tendrían que desclasificar. Ellos saben bien lo que ocurrió y tienen cifras que les son aceptables y cifras que no lo son. No es que no acepten ninguna cifra. Claro, se entiende que lo harán a regañadientes, cuestionando, alegando, pero alguna cifra y alguna responsabilidad tendrán que terminar por aceptar. Eso sí, el discurso militar de negar-minimizar-justificar-desvincular mella la credibilidad de dicha posibilidad.

Y por supuesto, las extrapolaciones una vez en el centro del debate son criterio para otras cosas más de fondo: si uno acepta las extrapolaciones, uno defiende los derechos humanos (o, en su defecto, es un "derechohumanista", "gramsciano", "co-terrorista"); si uno no las acepta, uno asume el discurso militar (cuando no el terrorista). Una falsa polarización. No hay espacio para distanciarse de las extrapolaciones sin asumir en bloque el discurso militar o terrorista. Estos desencuentros son peligrosos, pues indican la debilidad de la post-guerra peruana, que más parece una continuación light de la guerra pasada. En fin...

Dudo mucho que los militares argentinos o chilenos hubieran reaccionado de una forma muy diferente que los militares peruanos de haberse hecho extrapolaciones de víctimas en la Argentina o Chile, respectivamente. En cambio, no les quedó otra que aceptar su responsabilidad (a regañadientes, justificando, ocultando, alegando) sobre los muertos y desaparecidos en esos países (1).

En las guerras el uso de la información forma parte de las acciones de guerra. Que un enemigo cause bajas en el bando propio, es una información que puede convenir no difundir. Igualmente las bajas que se causen en el bando enemigo. Pero la guerra ya pasó y se tiene que entender que se tiene que entrar a una dinámica de desclasificación de información. A la larga todo se acaba por saber. Y poco a poco están apareciendo las evidencias sólidas que no se tuvo anteriormente. En cambio, una extrapolación no es otra cosa que una especulación. Una especulación educada, pero una especulación al fin, que en el caso peruano resultó ser muy costosa para todos.

Concluiré este post citando las palabras de Arias Graziani:
el veredicto definitivo lo dará la Historia, que sólo se construye con el tiempo. El informe final de la Comisión (...) [de la Verdad], por tanto, deberá ser contrastado con la verdad histórica que la Nación oportunamente encontrará.
Efectivamente, con el tiempo vamos encontrando la verdad....

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(1) Pero claro, en la Argentina los militares perdieron la aventura militar que fue la improvisada guerra de Las Malvinas y en Chile los militares perdieron el referéndum por lo que tuvieron que ceder el poder. En el Perú no hubo gobiernos abiertamente militares desde 1980, pero Alan García, comandante general de las FFAA en tiempos de guerra, salió reelegido y queda por ver qué pasa con Fujimori, que encabezó un golpe con participación militar.

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7 jul. 2008

Los otros "gallinazos" Por Silvio Rendon

Via el post Los gallinazos veo que se van sumando evidencias para lo que se supo desde el primer momento: después del rescate a los rehenes en la casa del embajador de Japón se cometieron ejecuciones de personas desarmadas. Los secuestradores fueron capturados con vida, estaban desarmados, se los podía haber encarcelado, pero no se les respetó la vida y se los mató. Luego se lanzaron una serie de versiones falsas, para encubrir el delito.

En este post comentaba sobre el operativo Chavín de Huántar como lo vi en tiempo real (ver también memoria: el operativo chavín de huantar, diez años después de Roberto Bustamante). Sobre este asunto la memoria parece concentrarse en el operativo de rescate de los rehenes, siendo motivo de polémica la muerte de los secuestradores ya rendidos y desarmados. Esa es una línea que mucha gente no cruza. Rescate, sí; muerte en combate, inevitable. Pero matar a un enemigo rendido y desarmado es inaceptable para mucha gente "en todo momento y en todo lugar" (la frase entre comillas de Milton Friedman).

Sin embargo, hay un aspecto de este secuestro que se ha olvidado. El secuestro comienza en diciembre y el operativo de rescate se ejecuta en abril. El secuestro dura como cinco largos meses. Y no sólo eso. El secuestro tiene aprobación de la población que en su mayoría dice "tienen razón en lo que reclaman, pero esa no es la forma". Efectivamente, en los días posteriores al inicio de la toma por el grupo terrorista hay una serie de reacciones públicas. La más importante en mi opinión es la de la iglesia que le pide al gobierno que tome nota de "situaciones que hayan podido llevar a este desenlace" (cito de memoria). Recordemos. Estamos a fines de 1996, ante un gobierno monolítico, sin oposición, que controla la prensa, que tiene los pergaminos de haber estabilizado económicamente al país y derrotado el terrorismo. Un país que supuestamente va bien, que en los últimos tres años había duplicado sus exportaciones después de décadas de estancamiento. Una economía en expansión. Todo esto, y un grupo pequeño y derrotado se atreve a una acción espectacular en que casi secuestran al mismo Fujimori.

Una fuente me indicó alguna vez que se hicieron encuestas durante los cinco meses que duró el secuestro y que había una parte importante de encuestados que apoyaban los reclamos de los secuestradores pero no los medios y una parte no desdeñable que apoyaban el secuestro en sí. Dados estos resultados estas encuestas no fueron publicadas.... Estos son los "otros gallinazos". Los que ocultan la realidad. Sin este dato, crucial, no se entiende lo que pasó después. Había ocurrido algo parecido a lo visto el 5 de abril de 1992 cuando de la noche a la mañana quienes ayer estaban con la democracia, hoy apoyaban el golpe de estado. Bruscos cambios de opinión de una ciudadanía que no se ve representada por el sistema político. Un día apoya una cosa y otro día, apoya otra.

Pero claro, este apoyo al menos a las reivindicaciones (cambio de política económica, atención a la pobreza, etc.) se debilitó con el paso del tiempo. Los secuestradores hubieran podido aceptar las condiciones que el gobierno les ofrecía, al estilo del M19 en la toma de la embajada dominicana en Colombia. Pero no lo hicieron, quedaron atrapados en la lógica de la liberación de los miembros de su grupo, y he ahí el desenlace. La gente también entiende que la intransigencia en la negociación es contraproducente y desde luego no aprueba ni se ve beneficiada por la liberación de terroristas, menos de esa manera.

Y claro, quien cruza la línea mencionada arriba aplica la lógica que en estas guerras el que pierde, pierde y el ganador se lo lleva todo. Quien gana la guerra adquiere el derecho a beber chicha en el cráneo del enemigo. O a tomarse fotos al lado de su cadáver.

Sin embargo, los efectos demostración y la difusion de ejemplos son más sutiles que eso. Quienes aprueban las reivindicaciones pero no los medios violentos no tardan en entender que es su turno de hacer las cosas, y de una manera mejor. Pocos meses después de estos hechos una multitud de estudiantes saldría a las calles a protestar por la destitución de unos magistrados en el Tribunal Constitucional. Antes el gobierno de Fujimori había cometido atropellos iguales o peores al estado de derecho, pero poca gente dijo algo y nadie salió a las calles. Esta vez los estudiantes iniciaron una movilización espontánea, sin dirigentes nacionales de partidos políticos. Había un cambio de actitud entre la ciudadanía. Ya no era Fujimori salvador, sino Fujimori dictador. El panorama político se comenzaba a abrir. El apoyo interno y externo comenzaba a llegar a las organizaciones opositoras, hasta el momento relativamente inactivas. Una nueva generación, formada bajo Fujimori, comenzaba a hacer sentir su presencia. Una pequeña rajadura, que sería el comienzo del fin de Fujimori y Montesinos.

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3 jul. 2008

Algunas reflexiones sobre Colombia Por Miguel Tejada

Todos nos alegramos del fin del sufrimiento de los rehenesde las FARC. Pero la forma como se dió la liberación de estos rehenes me anima a reflexionar sobre el carácter del conflicto colombiano.

Mi punto es que desde hace muchos años, un conflicto que originalmente era de carácter interno, ha evolucionado a uno de carácter internacional, donde las FARC no pelean sólo contra el Estado colombiano, sino contra un Estado extranjero: Estados Unidos.

Las noticias de cómo se produjo la liberación de los rehenes (por ejemplo aquí) nos indican que ésta fue producto de una operación conjunta del Ejército Colombiano con los servicios de inteligencia de EEUU:

"The Colombians installed U.S.-provided remote-controlled video monitoring devices — which can zoom in and out — along rivers that are the only transport route through dense jungles, U.S. and Colombian officials said. U.S. surveillance planes intercepted rebel radio and satellite phone conversations and employed foliage-penetrating imagery, they said

....

U.S. spy satellites helped track the hostages on a monthlong journey that began May 31 and ended with Wednesday's rescue.
From mid-June on, Brownfield and a team of 100 people at the U.S. Embassy who had been dedicated to securing the American hostages' release worked closely with the Colombians running the operation.
"The truth of the matter is, we have actually come together in a way that we rarely have in the United States of America, except with longtime allies, principally NATO allies," Brownfield said of relations with Colombia's security forces, which have received more than $4 billion in military aid since 2000.
Several times, he said, the U.S. government had to make decisions — "at the highest levels" — about proceeding.
"

Lo anterior me lleva a preguntarme cómo sería el conflicto interno colombiano sin la presencia de los EEUU como actor completamente involucrado en la lucha. ¿Como Nicaragua el 79? ¿Como El Salvador antes de la masiva inversión norteamericana en los militares salvadoreños, y en las bases en Honduras como Palmerola, desde donde salìan los aviones que espiaban los movimientos del FMLN?
Podemos no concordar con las propuestas de solución planteadas por el FSLN, el FMLN o las FARC a los problemas de sus sociedades, pero lo que no podemos negar es que su existencia indica la presencia de sociedades desgarradas por profundas contradicciones y clivajes. En los tres casos dichos clivajes evolucionaron en conflictos internos, donde uno de los actores del conflicto se alía con la potencia hegemónica para aplastar al oponente, o logra la victoria gracias a la no intervención del hegemón regional.
Lo cual me hace recordar un reciente post de Silvio sobre el papel de la CIA en la derrota de Sendero. Lo dejo ahí.

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29 jun. 2008

Combitos Por Silvio Rendon

- Paquetazo de reformas
Así lo llama Augusto Álvarez en este artículo.
En ¿Shock laboral? se señalaba:
Es evidente que la estrategia gubernamental de "comunicación" alentada con entusiasmo desde cierto periodismo palaciego no funciona.

Ante ello, otro sector de la intelligentsia gubernamental ha tomado nota del asunto y acaso prepara nuevas medidas, quién sabe tal vez otro shock, esta vez un "shock laboral" (...)
Este tipo de propuestas debe ser tomada con seriedad y atención, pues en muchos casos, como ya hemos visto, lo que se dice en algunos medios es la antesala de lo que el gobierno acaba adoptando como políticas públicas.
Pues, ya vemos...

- Paquetazo demorado
Efectivamente, en ¡Viento en popa, a toda vela! Fritz Du Bois critica la lentitud en lanzarse este nuevo "shock" de medidas. Sin embargo, saluda efusivamente que por fin haya salido:
Si bien habrá muchos comentarios sobre que faltó aquello o que tal decreto se pudo hacer mejor, no es momento de ser aguafiestas y lo innegable es que este paquete de reformas es bien completo, y debe asegurar el actual impulso en el crecimiento por lo menos hasta el próximo proceso electoral.
(...)
Ojalá que al Gobierno no le tiemble la mano y no recurra a ninguna 'fe de ratas' por temor. Al contrario, debe prepararse para implementar todo lo aprobado y asegurar velocidad con el viento a favor, confiado en saber que cuanto más fuerte ladran, mayor seguridad que el rumbo trazado es el mejor.
Esta demora es crucial, pues lo han lanzado justo antes de una ola de protestas. A ver si dejaron algo para el 28 de julio...


- Winston Wolf, el resuelve-problemas
En 1989 la CIA entra a apoyar la contrainsurgencia en el Perú (ver este post). Según fuentes americanas la contrainsurgencia peruana hasta ese momento había matado a mucha gente, pero no había dado golpes efectivos en destruir a Sendero Luminoso. Seguramente las fuentes policiales y militares peruanas estarán en desacuerdo con esta versión (al fin y al cabo Telmo Hurtado, el autor de la masacre de Accomarca fue capacitado en la "Escuela de las Américas"). Sin embargo, es un hecho que el GEIN a partir de 1989 contó con una organización tecnificada, que no hubo previamente. Bien podrían haber capturado a Guzmán mucho antes.

Esta situación recuerda mucho a la película "Pulp Fiction" en la que John Travolta y Samuel Jackson interpretan a dos asesinos, que matan sin por ello interrumpir su conversación. Sin embargo, en un momento una situación se les escapa de las manos y ya no saben qué hacer. Entonces tiene que venir un resuelve-problemas, interpretado por Harvey Keitel, que les hace un plan, los organiza y les da instrucciones. Sólo así pueden salir del embrollo.
Ver la escena aquí en castellano, aquí en versión original y aquí una parte de la escena borrada.

- El GCC y "los blogstars"
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Actualización:

- Más sobre "Qué te parece, cholito"
José Miguel Agrelot, el cómico portorriqueño apodado "Don Cholito", fue tan popular que tuvo un coliseo con su nombre, popularmente llamado el "Choliseo" . Lo que nos pasa por no patentar las palabras....

La versión del "cholo" en Venezuela y Cuba es "guajiro" (war hero, en Puerto Rico es "jíbaro" (que es también el nombre de una macro-etnia peruana a la cual pertenecen los achuares y aguarunas), en la República Dominicana la versión del "cholo" es llamada "chopo":

Personaje abundante en Republica Dominicana que siempre hace el ridiculo de si mismo y que se cree lo que no es.

Manual para identificar un chopo. Tu estas cometiendo un acto chopistico si:

- Le has dicho adios a un avion cuando va pasando.
- Aplaudes cuando aterriza un avion.
- Guardas las latas de pasta de tomate para usarlas como jarro.
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No muy diferente a las muy originales caracterizaciones de "lo cholo" en el Perú...

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La CIA, García y la contrainsurgencia en el Perú Por Silvio Rendon

Recomiendo la lectura de la tesis de Máster de Russell W. Switzer, Jr. de mayo de 2007 en la Louisiana State University:
SENDERO LUMINOSO AND PERUVIAN COUNTERINSURGENCY
Switzer es un militar americano que completó sus estudios superiores a la vez que servía como militar en el ejército americano en Iraq. Estuvo también en diversas otras misiones militares.

En esta tesis resaltaré un par de aspectos interesantes como las maniobras de García en asuntos de derechos humanos, el rol de la CIA en la derrota de Sendero Luminoso y su vínculo con Montesinos. En un próximo post trataré de un aspecto que también discute el autor como un posible recrudecimiento de la actividad subversiva en el país.

Esta tesis usa ampliamente fuentes oficiales del gobierno de los Estados Unidos como la CIA y el Departamento de Estado.

Las maniobras de García

En las páginas 48 y 49 se señala cómo García al inicio de su gobierno en una reunión del Consejo Nacional de Defensa destituyó a los generales Jarama y Mori, que no fueron defendidos por otros altos militares presentes en esa reunión. Los pasó al retiro sin beneficios, por violaciones de derechos humanos y por ineficiencia en la lucha antiterrorista. Los militares temían una purga por violaciones a los derechos humanos.

Hacia el público aparecía como que García estaba confrontándose al liderazgo militar, algo sin precedentes entre los presidentes. En realidad, él había llegado previamente a un entendimiento con los militares que no se ocuparía de casos antiguos, que pero que trataría con severidad los nuevos abusos. También permitió que todo el personal militar fuera juzgado por tribunales militares, para evitar cortes civiles y largas condenas a prisión. Esto le dio a Garcia un impulso muy visible al comienzo de su mandato, a la vez que le traía un importante apoyo del liderazgo militar.
El resultado de este acuerdo fue una reducción de las muertes civiles de 1721 en 1984 a 500 en 1985. Luego se incrementó la acción terrorista de Sendero Luminoso con el asesinato de un alto oficial de la marina, teniendo como punto culminante el amotinamiento en las cárceles de Lima en junio de 1986.

Garcia una vez más maniobró políticamente expresando sus preocupaciones públicamente, a la vez que hacía acuerdos privados. El 28 de junio el alto ejecutivo fustigó públicamente a las fuerzas policiales y militares por abusos en derechos humanos. Sin embargo, después se reunió en privado con los líderes militares supremos por varias horas, y pareció calmar la situación. Gonzales Posadas renunció por el incidente, temeroso por amenazas terroristas contra su familia. El presidente después anunció en una conferencia de prensa que los militares actuaron apropiadamante durante los ataques y que el incidente había tenido un aspecto positivo porque un gran número de terroristas había sido eliminado (p. 51).

Después de este evento, García y los militares reforzaron los proyectos de desarrollo, la concesión de créditos, la formación de rondas campesinas, la comunicación con los campesinos. Esta estrategia funcionó y produjo un descenso de la violencia, hasta que Sendero Luminoso contratacó en mayo de 1987 con la toma de Santa Lucía en el Alto Huallaga. En junio (sic) de 1987 García anunció la estatización de la banca y al año había hiperinflación, lo que cortó los esfuerzos de desarrollo y exacerbó la expansión de Sendero Luminoso.

En junio de 1988 Osmán Morote fue detenido. Se esperaba que esta captura anime la lucha contrainsurgente, sin embargo, Morote fue liberado de todo cargo un mes después, ante una gran indignación pública. Los jueces habrían sido intimidados por los terroristas. García prometió al país que Morote no saldría libre y que se le presentarían nuevas acusaciones. También anunció nuevas leyes antiterroristas. Sólo días después "un grupo de vigilantes autodenominado Comando Democrático Rodrigo Franco mató al abogado de Morote" (p. 56). (Este grupo de "vigilantes" estaba dirigido nada menos que por García (ver El COSEPAP, García y la manipulación informativa) con apoyo de Corea del Norte. Es sintomático que mataran a Febres, el abogado de Morote, un par de días después de la promesa de García.)

García y la ayuda militar de los EEUU

Ante el crecimiento de Sendero Luminoso en accionar terrorista y en capacidad de extraer recursos del narcotráfico y en medio de una gran crisis económica, García accedió a firmar un acuerdo con los Estados Unidos de cooperación contra el narcotráfico. El país se le iba de las manos. Este acuerdo trajo un flujo de dólares americanos y permitió que equipos de fuerzas especiales móviles del ejército de los EEUU vinieran al país a apoyar a los militares en capacitación para la contrainsurgencia (p. 57). Esto lo hacía García al mismo tiempo que izaba la bandera panameña en Palacio de Gobierno en protesta por la intervención americana en ese país en diciembre de 1989. Los americanos consideraron este acuerdo como un gran triunfo en la guerra contra las drogas. Un gobernante de retórica antiimperialista, antiamericana, que apoyaba a la Nicaragua sandinista como a la insurgencia en El Salvador, con contactos estrechos con Corea del Norte, les abría finalmente las puertas del país en forma oficial.

Ya en el gobierno de Fujimori la actividad americana contrainsurgente, en particular la cooperación entre la CIA y la DINCOTE, comenzó a dar resultados en la lucha contrainsurgente. Benedicto Jiménez fue parte de ese grupo y reconoce la participación americana a través de los agentes "Supermán" y "Caracortada" (ver aquí y aquí). La captura de la primera casa de Guzmán, la del video de Zorba, animó a que la CIA incremente su apoyo al grupo con equipos de video. Así, el famoso GEIN fue el resultado del apoyo de la CIA, que aportó la concepción estratégica y los recursos (p. 60). Es más, la CIA impulsó un programa de capacitación en DINCOTE. Los detectives de la DINCOTE eran buenos en acumular información, pero no tenían la tecnología ni las cualificaciones para explotar esta información en forma útil. La CIA los capacitó para analizar, hacer referencias y clasificar los documentos. Los tutores de la CIA junto con un experto de Scotland Yard le enseñaron a los peruanos mejores técnicas de vigilancia (sic, p. 61). La CIA les dio teleobjetivos, cámaras de telefotos, aparatos de escucha, largavistas de noche, vehículos y dinero para gastos operativos. El grupo de Jiménez se expandió hasta tener 82 personas. Esto lo cuenta basándose en el reporte de Charles Lanes del Washington Post del 7 de diciembre de 2000: 'Superman' Meets Shining Path: Story of a CIA Success.

A comienzos de 1991 Bernard Aronson, Secretario de Estado para América Latina, expresó su alarma por Sendero Luminoso, supuestamente una gran fuerza militar en el Perú, comparándolo con el Khmer Rojo de Camboya. Él fue uno de los principales propulsores de una mayor asistencia de la CIA al Perú. Coincidentemente, por esa época, en mayo de 1991, Montesinos estuvo por los cuarteles generales de la CIA en Langley.

Cuando Fujimori da el auto-golpe los Estados Unidos cortan toda ayuda militar y económica. Sin embargo, la ayuda por lo bajo (covert aid) continuó, incluyendo recursos de la CIA para el GEIN, que seguía buscando a los líderes de Sendero Luminoso.

Cuando capturan a Guzmán, hasta el momento a los líderes de Sendero Luminoso se los mataba en la captura o durante los interrogatorios. Montesinos puso a Vidal como parte del grupo con la intención de matar a Guzmán cuando sea capturado (algo así como los "gallinazos" en la casa del embajador de Japón). Sin embargo, Vidal desobedeció a Montesinos y expuso a Guzmán ante la prensa, lo que enfureció a Montesinos (p. 67).

Epílogo

Una vez capturado Guzmán, Montesinos disolvió el GEIN, promovió a Vidal a jefe de la policía y envío a Jiménez a Panamá de agregado policial. Esto produjo un debate dentro de la CIA sobre si relacionarse o no con Montesinos. Finalmente, sin embargo, concluyeron que Sendero había sido derrotado y que la agencia debería concentrarse en la guerra a las drogas, para lo cual Montesinos era útil (p. 69).

La captura de Guzmán fue también un éxito de la CIA, en particular del agente secreto apodado "Supermán". La razón por la cual no reclamó más creditos por ello fue por la vinculación que tuvo con Montesinos, inmerso en casos de corrupción y violaciones a los derechos humanos.

En realidad Montesinos estafó a la CIA, como lo cuenta Kevin G. Hall en The Miami Herald del 3 de agosto de 2001: La CIA le pagó millones a Montesinos. Un millón de dólares por año de 1990 a 2000.

¿Y por qué la CIA le tuvo tanta confianza a Montesinos?

Es que era un viejo amigo de la CIA. Montesinos estuvo en tratativas con la CIA por lo menos desde 1974. Lo invitaron a Washington en 1976, lo cual en esa época implicaba un gran compromiso con los intereses americanos. Allá se reuniría con diversos expertos americanos incluyendo a Abraham Lowenthal, quien dice no acordarse haberse reunido con Montesinos. Nadie de los que salen en las listas de documentos desclasificados se acuerda haberse reunido con Montesinos.

Montesinos fue encarcelado en 1976, a su regreso de EEUU, acusado de vender secretos militares peruanos a la CIA. Sin embargo, el embajador americano Robert W. Dean intercedió por él*. Montesinos también pidió la intervención de Luigi Einaudi del Departamento de Estado, quien no accedió a responder preguntas el periodista del Miami Herald. Hubo militares peruanos que fueron fusilados por traición a la patria, pero a Montesinos no le pasó nada.

¿Y por qué la CIA se interesó tanto en Montesinos?

Según cuenta el periodista del Miami Herald, era la época de la guerra fría. El Perú tenía el único gobierno de izquierdas en un continente de gobiernos de derechas. Montesinos tenía información de un posible ataque de los generales peruanos contra Chile, gobernado por Augusto Pinochet, un aliado de los EEUU. El "Doc" no tuvo ningún problema en filtrar esta información a los americanos, que por supuesto se la pasarían inmediatamente a los gobernantes militares del país vecino.

Comentarios: Un par:
  1. Se trata de una historia contada "desde fuera", en base a fuentes oficiales americanas y materiales exclusivamente en inglés. Tienes su valor, pues es la percepción e información de estas fuentes sobre los temas peruanos. Son, aparentemente, observadores primero, y luego a partir de fines de 1989 son interventores activos en los acontecimientos peruanos.
  2. Queda muy claro cómo García maniobraba y decía unas cosas en público y otras cosas en privado. En realidad, esta política era la misma que seguía Belaúnde y luego Fujimori. La diferencia es que Fujimori sí tenía un plan de lucha contrainsurgente, mientras que ni Belaúnde y García lo tenían. El primero desconfiaba de las fuerzas armadas que le habían dado un golpe década y media antes, y el segundo estaba atrapado entre el populismo para afuera y la aprobación a los militares en privado (a lo que se podría añadir la mega-corrupción, que hemos de pretender que no existió, y las malas políticas económicas).
  3. La historia tiene su punto de quiebre en lo peor del gobierno de García, con Sendero Luminoso multiplicándose por el país y con una severa crisis económica. Entonces García pide ayuda a los americanos que vienen con todo y marcan la gran diferencia (Poniéndose malpensado, uno puede imaginarse que la idea de recibir un flujo de dólares desde EEUU fue música para los oídos de García). No son las supuestas políticas visionarias de Mantilla (a quien apenas menciona el autor) las que impulsan el GEIN. Es la ayuda externa que viene con tecnología, recursos y capital humano la que impulsa a esta unidad operativa. Según los técnicos americanos, antes había "mucha brutalidad, pero poca utilidad" en la acción contra insurgente.
  4. El apoyo americano no fue sólo militar o policial, sino también al más alto nivel del Departamento de Estado. EEUU no "dejaría caer" al Perú, un país que desde 1968, con Velasco, estaba del "lado equivocado" en la guerra fría. Ni Belaúnde ni García inicialmente habían revertido esta situación. Belaúnde había tenido algunos detalles simbólicos de cambio, pero no revirtió ninguna de las bases sentadas por el gobierno militar.
  5. En tal sentido, el cambio de política de García es un hecho histórico, pues marca el cambio de alianzas internacionales del Perú. Expresivamente, 1989 es el año de la caída del muro de Berlín.
  6. Este apoyo americano venía aparejado de un refortalecimiento de Montesinos, "su hombre en el Perú" (aquí o "su hombre en Lima" aquí), en quien confiaban y quien los ayudaría en la guerra a las drogas (Según cuenta Mario Vargas Llosa, el mismo embajador americano le confirmó el apoyo americano a Fujimori, filtrado a la opinión pública a través de un diario aprista).
  7. Con el golpe de Fujimori, EEUU suspende toda colaboración a nivel oficial, pero por lo bajo la colaboración continúa. No hay una gran oposición diplomática de parte de los EEUU al golpe de Fujimori. Lo dejan pasar. Posiblemente, y esto es una especulación, hasta lo hayan animado. Como exponía en La agenda de la próxima dictadura, el golpe no fue ni por la economía ni por una necesidad de combatir mejor a la insurgencia: fue para pasar reformas como la previsional, la laboral, las privatizaciones y otras. Estas reformas se hicieron bajo una dictadura. Difícilmente se hubieran podido pasar con un congreso en funcionamiento, cualquiera que este hubiera sido.
  8. Las fuentes a las que el autor tuvo acceso se centran en el grupo que apoya al GEIN. Habla del grupo Colina como un grupo personal de Montesinos, aparte. Sin embargo, habla muy poco de la adscripción de Montesinos a la CIA, que es una organización compartimentada, con varios grupos funcionando e interactuando sin conocerse ni saberlo. Falta la historia de la CIA en relación a Montesinos.
  9. Es interesante cómo algunos académicos como el prestigioso Abraham Lowenthal se reunieron con Montesinos en 1976, en la visita de este último a la CIA, pero ahora "no se acuerdan".
  10. Montesinos hizo su carrera en base a su relación con la CIA, filtrando información militar peruana confidencial que acabó en manos de nuestro vecino del sur. Si pudo escaparse de ser sancionado durante el gobierno de Morales fue porque hubo más gente involucrada en protegerlo.
  11. Pero claro, Montesinos era el agente, la "principal" era la CIA. Como suele ocurrir en los modelos "principal-agent", hay información imperfecta y los agentes se guían por su propio interés. Montesinos lo hizo en toda la regla, estafando a la CIA en al menos 10 millones de dólares de los contribuyentes americanos. También le sacó dinero a los narcotraficantes a los que se suponía tenía que combatir (Ver "El espía imperfecto" de Sally Bowen y Jane Holligan). Posiblemente ese dinero fue a los sobornos de los vladivideos (ver Y por cinco lucas me compro un diputado, un juez, un fiscal y Con Fujimori no había huelgas).
  12. No fue el único caso en que un agente le sale rana a la principal: Noriega en Panamá, Contreras en Chile, Montesinos en el Perú y muchos otros. Ya se plantean modificar el esquema de delegación de facultades (ver aquí y aquí).
  13. Posiblemente el fracaso en simplemente dar dinero a un agente local sea lo que explique la presencia militar americana directa en el Perú en la actualidad. Dada la experiencia con Montesinos no confían en las contrapartes locales para la guerra contra las drogas. Después de casi veinte años de relación estrecha con el Perú, sienten que pueden y deben hacerlo. Un poco como el refrán que dice "si quieres algo bien hecho, tienes que hacerlo tú mismo".
Hasta ahí por ahora.

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* En La CIA le pagó millones a Montesinos el ex-embajador Dean declaró que a sus 81 años no se acuerda de Montesinos (ningún funcionario en los EEUU se acuerda de Montesinos), pero sí cuenta un anécdota sobre Velasco.

``Un día mi jefe de la CIA me llamó y me dijo, 'Sr. Embajador, le tengo malas noticias. Velasco quiere que todo lo que haga el embajador americano fracase'. Si recibes un mensaje así, sientes un gran frío en la espalda". Dean recuerda sus esfuerzos por promover la democracia. ``No le gustaba que ese tipo de brisa refrescara su su congelado sistema''.


Velasco estaba pues muy al tanto de lo que hacía la embajada americana en el Perú. Los tenía bien monitoreados y se oponía a cualquier acción del embajador, quien tenía un jefe de la CIA que lo apretaba. Velasco se la ponía difícil y era un gran dolor de cabeza para el embajador como que hasta ahora lo recuerda. Por supuesto que Velasco, SOA 1945, también estaba bien monitoreado por los americanos...

Nota: Todas las traducciones son mías (SR).

Algunos links:
- Actividades de la CIA en el Perú
- La CVR pide a EEUU documentación sobre Fujimori (pero no dice si también pidió sobre García y Belaúnde).
- Archivos sobre Montesinos desclasificados por EEUU
- Bibliografía sobre inteligencia: Perú.
- Algunos egresados peruanos de la "Escuela de las Américas" (SOA), entre ellos Montesinos, SOA 1965.
- Enlaces sobre Montesinos.




Vladimiro Montesinos fue un parrioquiano de la CIA. "Nuestro hombre en Lima". Formado en la "Escuela de las Américas", en Langley al menos en 1976 y 1991. Soltó a los EEUU información militar peruana que acabó en Chile.

Lobby de la CIA. Imagen tomada de aquí.

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