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16 nov. 2008

1962: el golpe que la embajada americana trató de impedir y no pudo 2 Por Silvio Rendon

En 1962: el golpe que la embajada americana trató de impedir y no pudo contaba lo relatado por Stephen G. Rabe, cuando América Latina era "el área más peligrosa del mundo". Haré aquí algunos comentarios:

1. El gobierno de Eisenhower había apoyado muy claramente a dictaduras como Batista, Trujillo, Odría, Somoza. La revolución cubana hizo que los tiempos cambien en algo, y que el mismo Eisenhower dejara de apoyar a algunos dictadores, como Trujillo, y que otros dictadores dejaran el poder. En particular, el distanciamiento con Trujillo, producido por diversos atrevimientos de este dictador (asesinato de un refugiado vasco que trabajaba para la CIA y un piloto americano e intento de asesinato de Rómulo Betancourt), contribuyó a dar credibilidad a la nueva política americana a favor del constitucionalismo. Cuando llega Kennedy al gobierno, queda claro que la política no puede ser la de los cincuentas. El anticomunismo americano tiene que ser pro-democrático y no pro-dictadura. La enseñanza para Kennedy fue que una cosa era dejar de promover dictaduras y otra muy diferente era oponerse a ellas si eso era lo que emergía de los países latinoamericanos. Una enseñanza que recuperaría importancia décadas después, una vez acabada la guerra fría en la región.

2. Kennedy no necesitaba distanciarse de los oligárquicos Prado y Beltrán. Le bastaba con esperar que funcione la alternancia, el recambio electoral, y que venga un gobierno reformista. Fue su primera apuesta. Los americanos se daban cuenta que las apariencias sobre el Perú eran engañosas. Gran crecimiento, gran estabilidad, grandes partidos de derechas, un gran partido aprista, pequeños grupos comunistas, pero veían al Perú explotando socialmente. No lo sabían a ciencia cierta, pero veían el potencial y querían anticiparse a los comunistas, no importa cuán poco numerosos fueran. Esta preocupación de los americanos de ver al Perú como un país potencialmente explosivo, en contraste a como lo ven las élites gobernantes nacionales y de su propia comunidad empresarial en el país, se mantuvo décadas después, en su apoyo a Fujimori contra Vargas Llosa, aquí. Tal vez sea una preocupación que haya vuelto a estar presente en la década actual, en que se percibe una gran intransigencia anti-redistributiva de parte de las élites gobernantes.

3. La posición anti-castrista de Prado y Beltrán era extrema incluso para los americanos. Claro, era ´la inercia de lo cultivado en la época de Eisenhower y Dulles. Notemos que los descendientes o parientes ideológicos de Beltrán mantienen esa posición extrema (Jaime Bayly llamando a la muerte contra Castro y Chávez, aquí, o Aldo Mariátegui razonando que una acción cuestionable no traerá consecuencias y pronto será olvidada: "No va a pasar de un poco de chilla y la vida seguirá igual. Ni las ONG ni la Corte de San José van a bloquearnos o invadirnos", aquí).

4. Cuando Kennedy asumió el gobierno, la relación entre el Apra y los agentes americanos tenía ya buen tiempo, promoviendo el "sindicalismo libre", con estudiantes, con Haya de la Torre y posteriormente con un embajador americano, que fue retirado del Perú a pedido de los militares peruanos por su identificación aprista. El apoyo a Haya de la Torre le vino porque lo consideraban liderando una fuerza reformista. Paradójicamente, una vez perdidas las elecciones Haya de la Torre se opuso a las reformas impulsadas por la Alianza para el Progreso, lo cual no impidió que siguieran manteniendo relaciones, que se reactivarían ante el común enemigo que fue Velasco Alvarado.

5. Los militares peruanos estaban en contra de Haya de la Torre y su partido, pero no parece que contra algún planteamiento específico o contra algún programa de reformas. La "guerra interna", como ahora se llama, de comienzos de los treintas pasaría factura treinta años después, un factor subestimado por los americanos, que pensaban que los militares reaccionaban como protectores de la oligarquía. Ya para 1965 quedaría clara la orientación "nasserista" e institucional de los militares peruanos (ver a John Gunther). De hecho, diversos aspectos de la Alianza para el Progreso ya se comenzaron a aplicar con el gobierno militar de Pérez Godoy. Aquí los militares peruanos aprendieron que se podía hacer cosas diferentes de las que los americanos querían para el Perú, en una mezcla de negociación y afirmación de una posición propia. Una enseñanza que se aplicaría en 1968...

6. En tiempo real posiblemente tocaba tener acceso a los círculos de poder nacionales o americanos para percatarse de las negociaciones entre los militares y los funcionarios americanos. No parece que fueran informaciones que trascendieran, ni siquiera hasta ahora, décadas después. Lo que se sabe es por fuentes americanas, que tienen una política de desclasificación y publicación de información. En tiempo real lo único que quedaba era interpretar señales como la campaña de USIA a favor del constitucionalismo en el Perú, las declaraciones de Kennedy, los desplazamientos del embajador. Posiblemente en el presente sean las señales a las que haya que atender para inferir que algo pasa allá dentro.

7. La reacción de los americanos ante el pacto Haya-Odría fue de una gran frustración. No se esperaban que el reformista Haya se aliara con el ex-dictador que lo persiguió. Más aún, los americanos esperaban que este gran partido populista que supuestamente tenía un gran poder de convocatoria se movilizara condenando el golpe. Les frustró que no hubiera huelgas ni protestas. El partido al cual tan comprometidamente estaban apoyando esperaba que todo le viniera de fuera. Que Rómulo Betancourt o que John Kennedy se movieran por algo por lo cual los apristas no se estaban moviendo. Esta falta de movilización hizo que los americanos se echaran para atrás en su apoyo a Haya. Posiblemente en el futuro el apoyo internacional tendría que ser completo: apoyo diplomático, externo y apoyo a la movilización interna, sino los protegidos no se movían. Si quieres hacer algo, tienes que hacerlo tú y hacerlo completo.

8. Tres décadas después, cuando Fujimori da el golpe de estado, San Roman reacciona entusiasmado, esperando que el gobierno americano lo apoye porque ya no cabían las dictaduras en América Latina. Gran error. Los americanos ya habían aprendido que incluso estando en contra de un golpe de estado, no tenían mucho margen de acción y les tocaba negociar con el hombre fuerte de turno. Una vez más, la movilización contra el golpe de estado fue mínima. No hubo huelgas. Definitivamente, en el caso del golpe de Fujimori no hubo condena diplomática externa, ni americana ni de la comunidad latinoamericana. Como se supo después, Montesinos recibió dinero de la CIA y los estafó, haciendo su propio juego, aquí. Posiblemente se haya tratado de un golpe apoyado por el gobierno americano. Las multilaterales apoyaron entusiastamente a Fujimori y sus "reformas estructurales", aquí, difíciles de realizar con un congreso en contra. San Roman no tenía una oportunidad. Tuvo que pasar algún tiempo para que el gobierno americano revirtiera su política de apoyo a Fujimori y a Montesinos. Diversas instancias, entonces, apoyaron y ampararon a organizaciones opositoras que se movilizaron contra Fujimori.

9. La intervención americana en países sudamericanos, entre ellos el Perú, es más indirecta que en países más pequeños y más débiles institucionalmente (en Centroamérica y el Caribe) donde la intervención es más directa y abierta. Sin embargo, la intervención es real, a través de presiones, negociaciones, agentes y socios locales, apoyo diplomático e informativo, chantajes económicos (como en el caso de la compra de los Mirages a Francia en 1967), financiamiento de actividades económicas y reformas (como en la Alianza para el Progreso), apoyo de candidatos en las elecciones (como el apoyo a Haya de la Torre en 1962 ó a Fujimori en 1990), apoyo a las FFOO (como el apoyo de "Superman" y "Caracortada" al GEIN o el apoyo de la CIA a Montesinos, o la capacitación a Jesús Sosa, diplomado por el gobierno americano). Una intervención que puede inclinar la balanza en la lucha política interna y decidir los destinos del país.

10. La política de Kennedy y luego de Johnson fue revertida posteriormente por Nixon y Kissinger, produciéndose el desenganche latinoamericano. América Latina dejaría de ser una región prioritaria para los Estados Unidos como lo fue bajo el gobierno de Kennedy. Es una situación que no se revierte hasta nuestros días. Desde el punto de vista económico hay otras regiones más interesantes para los EEUU.

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8 nov. 2008

1962: el golpe que la embajada americana trató de impedir y no pudo Por Silvio Rendon

En el post Velasco: el golpe que la embajada americana no impidió comentaba sobre el golpe de 1968 sobre el cual la embajada americana tuvo un indicio, pero al cual no le dio crédito alguno, por lo que la agarró de sorpresa, con la luz cortada y funcionarios de inteligencia atrapados en un ascensor. El caso del golpe de 1962 contra Manuel Prado fue muy diferente, pues se trató de una crónica de un golpe anunciado, del cual la embajada tuvo conocimiento y se movilizó intensamente por impedirlo, pero no pudo.

Lo cuenta Stephen G. Rabe en The Most Dangerous Area in the World, p. 116-123.

Era el año 1962. El gobierno de Prado era un gran aliado de los Estados Unidos durante la guerra fría y como tal se había sumado al programa de la Alianza para el Progreso. Tanto Prado como su primer ministro Pedro Beltrán eran conservadores moderados que le dieron al Perú un gobierno digno, aunque no inspirado [albeit uninspired]. Representaban a peruanos de herencia europea residentes en las áreas costeras que tradicionalmente dominaron sobre los mestizos y los grupos amerindios en las alturas andinas. Estos descendientes del imperio inca, que representaban a 50% de los 11 millones de peruanos, vivían en los márgenes de la existencia [lived on the margins of existence]. Aunque el Perú tenía un pequeño partido comunista y ningún movimiento insurgente activo, las autoridades americanas estaban preocupadas porque las horribles desigualdades "proveían una de las mejores ilustraciones de un 'potencial para la revolución social' en América Latina". En realidad, los movimientos de protesta radical y violenta aparecieron a mediados de los sesentas y explotaron por todo el Perú en los ochentas. A pesar de su preocupación por la inercia gubernamental, el gobierno de Kennedy respetaba a los gobernantes peruanos, porque éstos estaban comprometidos con una transferencia de gobierno constitucional y pacífica en 1962.

Los Estados Unidos apreciaban el apoyo del Perú, dirigido por Manuel Prado, en la segunda guerra mundial, apoyo que continuó después de revolución cubana en 1959. Manuel Prado y Pedro Beltrán fueron los más duros críticos de Fidel Castro en la región latinoamericana. Dos semanas antes de la invasión de Bahía de Cochinos Pedro Beltrán le pidió al Secretario Estado, Dean Rusk, "tomar acción rápida y decisiva" contra Castro sin preocuparse por las protestas contra la intervención de otros latinoamericanos. Añadió que "la reacción adversa no durará y el asunto será rápidamente olvidado como ocurrió con la invasión de Guatemala (1956) y el asesinato de Patricio Lumumba". Prado le dijo a Kennedy que el Perú consideraría reconocer a los cubanos anti-castristas como el legítimo gobierno de Cuba en el exilio. En enero de 1962, en la reunión inter-americana convocada para denunciar a Cuba, Rusk confesó que su mayor dificultad [sharpest difficulty] sería persuadir al Presidente Prado a "adoptar una visión firme pero razonable antes que una visión extrema y beligerante" hacia Castro (1). Este tan leal apoyo hizo que el presidente Prado tuviera el honor de ser el primer presidente latinoamericano en ser recibido en la Oval Office en Washington. En el congreso americano Prado aseguró que el Perú estaría con los Estados Unidos en la lucha contra el movimiento comunista internacional y que "whatever measures you may be required to take to combat it, you will find my country at your side."

Las autoridades americanas creían, sin embargo, que podían tener algo mejor que Prado. Ellos alentaban la elección de Víctor Raúl Haya de la Torre, líder del APRA, como nuevo presidente del Perú. El APRA era visto como un movimiento de origen revolucionario, inspirado en la revolución mexicana, el marxismo y el socialismo europeo. Inicialmente partidario de la nacionalización de tierras e industrias, el anti-imperialismo y el respeto para los pueblos amerindios, era un movimiento con fuerte apoyo en las clases medias. Era también un movimiento claramente anti-comunista. En 1956 los apristas apoyaron la elección de Prado y a cambio Prado les permitió organizarse entre 1956 y 1962 (2).

A pesar de lo confusa, inconsistente y retorcida que hubiera sido la plataforma aprista, los funcionarios del gobierno de Kennedy se convencieron de que Haya podría cumplir con los objetivos de la Alianza para el Progreso, como Betancourt y Figueres. Haya había conocido e impresionado a los liberales americanos que profesaban anticomunismo y reforma social. El senador Hubert H. Humphrey (demócrata de Minnesota) llamó al partido de Haya "valioso representante de la izquierda democrática, no comunista". El embajador Loeb, que antes había presidido la organización liberal anticomunista Americans for Democratic Action, también tenía confianza en Haya. Este peruano parecía el modelo de reformador evolucionario de clase media, imaginado por los arquitectos de la Alianza para el Progreso. En febrero de 1962, El Secretario de Estado asistente Robert Woodward llamó al partido aprista "la más sólida fuerza anticomunista en el Perú". Su sucesor, el Secretario asistente Martin coincidía en que era "un agente de cambio inusual y efectivo pero firmemente anticomunista, el tipo de partido que queremos por toda Latinoamérica, pero raramente encontrado". Los informes de los funcionarios americanos en el Perú [field officers] que trabajaban con los militantes apristas en organizar grupos de estudiantes, sindicatos y campesinos estaban de acuerdo con este enfoque.

Los competidores de Haya eran Manuel Odría y Fernando Belaúnde. A pesar de las declaraciones públicas sobre trabajar con el ganador de las eleccines, el gobierno de Kennedy tenía reparos a los oponentes de Haya. Odría había sido un dictador [aunque apoyado militarmente y condecorado por los EEUU. p. 11] y Belaúnde rechazó repudiar a los comunistas peruanos que lo apoyaban. Por el contrario, la organización de Haya según los americanos era "el único partido político que había tomado una posición firme frente a los comunistas".

En la primera mitad de 1962, el gobierno americano trabajó duramente para que los/as peruanos/as aceptaran los resultados de la elección presidencial. En febrero y marzo, los militares peruanos del más alto rango le dijeron explícitamente al embajador americano Loeb que no prestarían servicio bajo un presidente aprista. Ellos no podían olvidar el pasado y detestaban a Haya. Loeb se hizo llamar a Washington por el Departamento de Estado para que él pudiera traer a Lima la visión personal del presidente americano. Kennedy autorizó a Loeb a informarles a los militares peruanos que los Estados Unidos "estaban comprometidos en el hemisferio, y ante los ojos de su propio pueblo [americano] y congreso, al apoyo de gobiernos no comunistas y constitucionales por todo el hemisferio". Más aún, el embajador Loeb podía advertirles que había discutido de estos asuntos con el presidente americano y que los Estados Unidos encontrarían "imposible" reconocer a un gobierno militar. Para asegurarse de que los militares peruanos comprendieran su posición, el gobierno americano envió a un militar americano en retiro, que había servido previamente en el Perú, a que hable a los hombres de uniforme. También le ordenó a la agencia de información americana (USIA) lanzar una campaña de propaganda en favor del constitucionalismo en el Perú. Al realizarse la elección, Kennedy le ordenó a Loeb a transmitirle a Prado su aprecio por su firme posición en favor del constitucionalismo. Dos días después, en una ceremonia pública en Washington en honor del presidente panameño, Kennedy brindó por la democracia peruana.

Las elecciones peruanas no dieron los resultados que esperaban los Estados Unidos, un claro mandato a favor de Haya de la Torre. Los apristas sacaron sólo 1% más que Belaúnde y 4% más que Odría. El congreso peruano tendría que elegir un presidente para fines de julio. Los partidos políticos negociaron de mediados de junio a mediados de julio, con los militares aparentemente de nuevo advirtiéndole a Haya que se hiciera a un costado. Lo sorprendente de la negociación fue que los apristas aceptaron apoyar a Odría como presidente y a un aprista como vicepresidente. Odría había perseguido a los apristas, y en particular a Haya de la Torre, que se refugió en la embajada colombiana. Ahora Odría presumiblemente respetaría los procesos constitucionales y apoyaría un programa de reformas. El gobierno de Kennedy observó esas maniobras con nerviosismo. Rechazó la sugerencia de Loeb de advertir públicamente que el gobierno americano no reconocería a "ningún gobierno impuesto por la fuerza". Pero el presidente Kennedy nuevamente agradeció a Prado por sus "galantes esfuerzos" y le ofreció considerar con simpatía y urgencia cualquier pedido de asistencia.

El 18 de julio de 1962 los militares peruanos usaron un tanque americano Sherman para tumbar las rejas de palacio de gobierno. Derrocaron así al presidente Prado, de 73 años de edad, y establecieron una junta militar de doce personas dirigidas por el general Pérez Godoy. El presidente Kennedy reaccionó con indignación condenando duramente el golpe, lo cual le significó ganar apoyo dentro de los Estados Unidos, pero un limitado apoyo afuera. Venezuela y Costa Rica aplaudieron a Kennedy y propusieron que la OEA condene el golpe en el Perú y los cambios ilegales de gobierno. Sin embargo, los más grandes países latinoamericanos, liderados por México, rechazaron las posiciones de Betancourt y Figueres; ellos apoyaban el principio de no intervención contenido en la carta de fundación de la OEA. La comunidad de negocios americana en el Perú también se oponía a la ruptura de relaciones entre los Estados Unidos y el Perú, pues eso pondría en peligro los 450 millones de dólares en inversión directa extranjera que tenían en el Perú. Las denuncias de Kennedy fracasaron también en despertar mucha reacción en el Perú. No hubo grandes huelgas ni manifestaciones de condena al golpe militar. Los funcionarios americanos tal vez juzgaron mal el ambiente político peruano, analizando la lucha entre los militares y Haya como una pelea entre reacción y reforma. El golpe podía ser visto como un episodio más en una enemistad sangrienta [blood feud] de tres décadas de duración.

El presidente Kennedy rápidamente se arrepintió por haberse identificado personalmente en la lucha política peruana. Se lamentó ante sus asesores por haber ido demasiado lejos y haberse expuesto como presidente. Observó también que "el poder es un factor importante" y que "uno tiene que trabajar con gobiernos con poder". Los Estados Unidos no podían ser percibidos como perdiendo prestigio e influencia en el hemisferio. El embajador americano ante la OEA DeLesseps Morrison señalaba que tales virajes [flip-flops] de política exterior eran humillantes y le hacían poco bien a los Estados Unidos. Despues de que los militares liberaran a Prado y le permitieran salir exiliado a París, el gobierno americano llegó a acuerdos con los militares peruanos. Les aceptó el compromiso de llamar a nuevas elecciones en junio de 1963, después de fracasar en obligarlos a que éstas sean en febrero o marzo de 1963. El gobierno americano les pidió firmeza ante la expansión del comunismo en el movimiento sindical peruano. A su vez el gobierno americano complació a los militares peruanos desestimando una moción venezolana de una reunión de la OEA sobre el constitucionalismo. El 17 de agosto de 1962, menos de un mes después del golpe, el gobierno americano reestableció las relaciones con el Perú y reabrió sus programas de ayuda económica. El gobierno americano también accedió a no enviar más a Lima al embajador Loeb, quien quedó popularmente identificado con los apristas, y envío como nuevo embajador a J. Wesley Jones, un diplomático de carrera. Para demostrar que de todas manera condenaba el golpe el gobierno de Kennedy retuvo la asistencia militar. Sin embargo, el gobierno de Kennedy también capituló en ese tema, cuando en octubre de 1962 ordenó la restitución de toda ayuda militar. Como fue explicado en un telegrama del Departamento de Estado, ante la crisis de los misiles en Cuba, los Estados Unidos "requerían solidaridad ante la amenaza cubano-soviética al hemisferio".

Los militares le transfirieron el poder a los civiles a mediados de 1963 cuando Belaúnde derrotó a Haya y Odría en otra reñida elección. Tal vez algunos peruanos, temiendo otro incidente entre los apristas y los militares, cambiaron su voto de Haya a Belaúnde. Tanto el gobierno americano como los militares peruanos mantuvieron su dignidad [saved face]. El primero se mantuvo en el principio del constitucionalismo y los segundos evitaron que sus enemigos llegaran al poder. Durante el gobierno de Belaúnde las relaciones entre el Perú y los Estados Unidos se avinagraron por las disputas sobre los derechos contractuales de la IPC y los derechos de las atuneras como Chicken of the Sea de pescar dentro de las 200 millas de mar territorial peruano. Belaúnde también resultó ineficaz para cumplir con los objetivos de la Alianza para el Progreso. De un millón de campesinos sin tierra o con pedazos minúsculos de tierra Belaúnde sólo benefició a 9 mil a través de un programa de reforma agraria. Una analista de inteligencia americano apuntó en un informe de mayo de 1963 titulado "Political Prospects of Peru" que "a menos que las fuerzas de la moderación sean capaces de traer un cambio ordenado, el liderazgo radical tendrá probablemente la oportunidad de poner a prueba sus métodos". El Presidente Kennedy no viviría para ver cómo el radicalismo intentaba tomar el poder en el Perú, pero siempre estuvo inquieto por el papel del Perú y de América Latina para el comunismo internacional. Antes de enviar al embajador Jones a Lima le recordó que América Latina era muy importante, pues Europa ya era segura y próspera, mientras que la región latinoamericana requería de sus mejores esfuerzos y atención.

Kennedy comprendió astutamente que había cometido un error táctico al confrontar directamente a los militares peruanos, para finalmente aceptar una situación no satisfactoria. El mensaje quedó claro: a menos de que se tratara del comunismo, los Estados Unidos no expondrían su prestigio para salvar a un régimen constitucional. En realidad, a fines de 1963 el coronel López Arellano dio un golpe de estado en Honduras. Después de diversas condenas americanas, el coronel dio señales de ser un buen anti-comunista, con lo que el gobierno americano acabó por aceptarlo.

Después de esta experiencia el gobierno americano, el 6 de octubre de 1963, definió su nueva política en una declaración del Secretario de Estado Martin: no se adheriría a la doctrina Betancourt, que llamaba al rechazo de todos los regímenes anticonstitucionales. El gobierno americano comprobaba que no podía cumplir con los objetivos de desarrollo de la Alianza para el Progreso en el marco de la democracia en todos los países de la región, pues la mayoría de países tenía "muy poca experiencia con los beneficios de la legitimidad política". Los Estados Unidos continuarían rechazando el derrocamiento de regímenes constitucionales, pero sólo usarían la fuerza contra "la intervención desde fuera del hemisferio por la conspiración comunista internacional". Los Estados Unidos habían aprendido que escapaba a su poder "crear una democracia efectiva" o "mantener a un hombre en el poder por el uso de la presión económica o incluso de la presión militar, cuando su propio pueblo no estaba dispuesto a defenderlo".

Esta declaración fue criticada por el asesor presidencial Arthur Schlesinger porque podía sonar paternalista y herir la sensibilidad de los latinoamericanos. Ante eso Kennedy reafirmó su apoyo al constitucionalismo, pero a través de publicaciones oficiales dejó claro que se trataba de un cambio en la política exterior americana. Por otro lado, otros asesores presidenciales sostenían que Martin sí quiso decir lo que escribió. Ted Sorensen, otro asesor de Kennedy, opinó en sus memorias que Kennedy había reconocido "que los militares frecuentemente representaban mayor competencia en la administración y más simpatía hacia los EEUU que cualquier otro grupo en el país".

Hasta aquí Rabe. Dejo el comentario para un próximo post.
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(1) Como Rabe cuenta en la págin 32, la visión con más apoyo en América Latina no era la peruana, de Prado, sino la de los presidentes Rómulo Betancourt de Venezuela y José Figueres de Costa Rica. Se trataba de reconocidos demócratas que sostenían que el viraje ocurrido en Cuba se debía a la propia política americana que había apoyado masiva y sistemáticamente a los más terribles dictadores de la región. En Punta del Este la delegación cubana representada por Ernesto Guevara planteó una posición que convenció a la mayoría de delegaciones latinoamericanas: el problema con Cuba no era hemisférico sino bilateral, entre los EEUU y Cuba; y Cuba no exportaría la revolución a la región aunque no podía evitar exportar su ejemplo. Irónicamente, esto último era precisamente el temor de los EEUU expresado en sus declaraciones públicas. Con tales garantías las delegaciones latinoamericanas, encabezadas por Brasil, desecharon la moción peruana que, apoyada por los EEUU, indirectamente llamaba a rechazar la revolución cubana.

Aquí Rabe refiere otra anécdota, que no tiene que ver directamente con el Perú mas sí con la relación Cuba-EEUU. Después de la última sesión en Punta del Este, Guevara intentó nuevamente un acercamiento diplomático a los EEUU. Se reunió informalmente por varias horas con el embajador americano Richard Goodwin en una recepción. Previamente Guevara le había enviado una caja hermosamente diseñada conteniendo los más finos cigarros de La Habana. Cuba dejaría de apoyar la actividad revolucionaria en otros países, prometía, si los Estados Unidos abandonaban sus intentos de derrocar al regimen cubano y suspendían el embargo. Goodwin informó a Kennedy de su reunión con Guevara, pero como era previsible nada sustantivo salió de la reunión Goodwin-Guevara. El gobierno americano estaba lanzando la Alianza para el Progreso precisamente para prevenir el avance del comunismo. Un acuerdo con Castro habría socavado el principal propósito de la Alianza. Al respecto, el único gesto tangible de Kennedy fue fumarse uno de los cigarros enviados por el Ché.

(2) Al respecto ver Caretas: Las Dos Caras de La Convivencia y Sucesos históricos: Prado Ugarteche y Haya de la Torre: "La Convivencia".



Ceremonia de recepción del presidente americano John F. Kennedy y Sra. al presidente peruano Manuel Prado Ugarteche y Sra. Nótese la bandera peruana y americana en la parte superior izquierda de la foto.

Manuel Prado era el campeón del proamericanismo en la región latinoamericana. Este oligarca fue un sólido aliado de los EEUU, con un gobierno más papista que el papa, encabezando la política exterior anticastrista. Fue también este gobierno el de la "convivencia", cuando Haya de la Torre logró la legalidad del Partido Aprista en el Perú al precio de abandonar las banderas de cambio social y apoyar decididamente al gobierno de la oligarquía.






Haya de la Torre, el candidato de la embajada americana en 1962. El apoyo del embajador americano, James Loeb Jr., fue explícito, abierto, desembozado. Haya de la Torre había logrado la legalidad del Partido Aprista y fue percibido por la embajada como el político centrista y anticomunista que el Perú necesitaba para llevar a cabo la Alianza para el Progreso. Sin embargo, los militares peruanos, que no fueron parte de la negociación de la "convivencia", tenían una idea muy diferente de lo que necesitaba el Perú.





Portada de Time del 12 de marzo de 1965.

Belaúnde no era el candidato de la embajada. Sin embargo, después del golpe de estado, y posteriormente de las elecciones, los americanos entendieron que era un presidente amigo y le brindaron su apoyo. Sin embargo, Belaúnde fue ineficaz en cumplir con el programa de la Alianza para el Progreso.

Imágenes tomadas de aquí, aquí y aquí.

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26 oct. 2008

1990: La CIA apoya a Fujimori contra Vargas Llosa Por Silvio Rendon

Lo contó Mario Vargas Llosa en El pez en el agua:
En medio de la guerra sucia, hubo también episodios de comicidad patafísica. Se llevó la palma una información aparecida el 30 de mayo en el diario aprista Hoy. Aseguraba transcribir textualmente un informe secreto de la CÍA sobre la campaña electoral, en el que se me atacaba con argumentos que se parecían mucho a los de la izquierda aborigen. Por mi simpatía hacia Estados Unidos y mis críticas a Cuba y a los regímenes comunistas yo, de llegar al poder, podía crear una peligrosa polarización en el país y azuzar los sentimientos antinorteamericanos. Estados Unidos no debía apoyar mi candidatura, pues era inconveniente para los intereses de Washington en la región. Apenas eché un vistazo al artículo, presentado con un titular escandaloso («Soberbia y obstinación de MVLL teme Estados Unidos»), dando por supuesto que era uno de los embustes que fraguaba la prensa gobiernista. Cuál no sería mi sorpresa cuando, el 4 de junio, el embajador de Estados Unidos vino a darme incómodas explicaciones sobre aquel texto. ¿Entonces, no era fraguado? El embajador Anthony Quainton me confesó que era auténtico. Se trataba de la opinión de la CÍA, no de la embajada ni la del Departamento de Estado y venía a decírmelo. Le comenté que lo bueno de esto era que los comunistas ya no podrían acusarme de ser un agente de la celebérrima organización.

No tuve muchos contactos con la administración de Estados Unidos durante la campaña. La información en ese país sobre lo que yo proponía era abundante y daba por hecho que, tanto en el Departamento de Estado como en la Casa Blanca y en los organismos políticos y económicos relacionados con América Latina, habría simpatía hacia quien defendía un modelo de sociedad democrática liberal y una estrecha solidaridad con los países occidentales. Los contactos con los organismos financieros y económicos de Washington —el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo, en los que el gobierno norteamericano tenía influencia decisiva— los llevaban Raúl Salazar y Lucho Bustamante y sus colaboradores y ellos me tenían al tanto de lo que parecía un buen entendimiento. (...). El Frente no recibió un centavo de ayuda económica de instancia alguna norteamericana, donde, como revela aquel documento de la CÍA, había incluso agencias que, por defender de manera demasiado explícita la democracia liberal, pensaban que yo era un peligro para los intereses de Estados Unidos en el hemisferio.
Comentario: ¿Cómo filtró la CIA un informe secreto a un diario aprista como "Hoy"? Para soltarles algo así tienen que tener un contacto de relativa confianza. Y desde luego, la actividad de la CIA en el Perú tiene que pasar por la aprobación del gobierno americano.

Si bien "la opinión" puede haber sido de la CIA y no del Departamento de Estado, cuando se realiza una filtración a un medio peruano, con lo cual se interviene en las elecciones peruanas, ya estamos hablando de una política de estado. Por supuesto que un diplomático no puede reconocer públicamente una intervención de este tipo, como que Mario Vargas Llosa lo reporta como un tema de "opinión". Un gran eufemismo y una gran mecida. Sin embargo, la filtración fue auténtica y constituyó una señal de aliento para los apristas que apoyaban abiertamente y por todo los medios a Fujimori, y de desaliento para Vargas Llosa, quien inocentemente creía que contaba con el apoyo americano por su afinidad ideológica con los gobiernos americanos de los ochentas, republicanos ellos.

Mario Vargas Llosa tenía efectivamente abundantes contactos en las más altas esferas del gobierno americano, pero, por lo que él mismo cuenta, eran contactos en los que por lo visto él ilustraba a los altos dirigentes americanos sobre temas latinoamericanos. Vargas Llosa se había relacionado a nivel intelectual, con algunos funcionarios públicos y a nivel de organismos multilaterales, importantes para romper el cerco económico (en realidad político-económico) al Perú, provocado por Alan García.

Y desde luego que los americanos conocían muy bien a Vargas Llosa. Si hubieran creído desde siempre que el escritor y candidato era muy polarizador, habrían podido persuadirlo de suavizar un poco su mensaje. Pero no lo hicieron. Suena a que lo dejaron actuar, solo, a ver qué hacía. Cuando lo vieron fracasando, o lograron una mejor figura política para el Perú, se orientaron en su contra y le dieron la espalda.

Para entonces, Montesinos, "nuestro hombre en Lima", ya estaba muy bien integrado al equipo de Fujimori, habiéndolo limpiado de las denuncias sobre su desbalance patrimonial. Si Vargas Llosa con la democracia liberal era muy polarizador y un peligro para los intereses americanos en la región, Fujimori con el autoritarismo era muy consensual y más en línea con los intereses americanos en el Perú y en la región.

¿Y qué intereses eran esos? ¿Por qué Fujimori era tan superior a Vargas Llosa en opinión del gobierno americano? Algunas pistas se dan en este post.

Años después Madeleine Albright montaría en cólera al enterarse de que Montesinos tenía su propio juego y le estaba filtrando armas a las FARC desde Jordania... Los intereses americanos dejarían de pasar por apoyar a Fujimori ... y a Montesinos.

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25 oct. 2008

2000: Tudela Vice Por Silvio Rendon

El mismo día de la votación de 2000, el 9 de abril, Fujimori quedó en capilla por el huayco toledista. Ya no la tuvo fácil. Años antes jugó con ventaja contra Pérez de Cuéllar, ventaja económica, mediática y gubernamental. Y antes, con las justas se aprobó su constitución en un apurado referéndum. Esta vez todos los partidos lograron unirse contra él y apoyar al puntero, Toledo. Ya se sabía que el gobierno fujimontesinista era corrupto y violador de los derechos humanos, pero faltaba la victoria definitiva. Con Toledo concentrando más del 40% del voto en primera vuelta, Fujimori la tenía difícil. Se le había abierto un forado en su barco. Ya no tenía la imagen de apoyo multitudinario, masivo, monolítico, excluyente, imagen creada mediante un presupuesto especial que compraba canales, prensa, políticos de oposición, jueces. Nominalmente contaba con un caudal electoral importante. Obviamente, los recursos económicos y triquiñuelas montesinistas sustentaban ese caudal. La diferencia con ocasiones anteriores era que la oposición tenía algo con que contrapesar las trampas fujimontesinistas: el apoyo externo. Si Fujimori era Supermán, un Supermán con poderes prestaditos nomás, la oposición había encontrado finalmente la kriptonita. Y Fujimori, cual los germanos de la primera escena de "Gladiator", no se enteraba de que ya estaba derrotado.

Caer por el despeñadero era cuestión de tiempo. La forma en que Fujimori logró salirse con la suya con su golpe de 1992 se le aplicaría ahora contra él. Si los EEUU de Bush como de Clinton, entusiasmados con su "hombre en Lima", Montesinos, pasivamente le habían dejado pasar el golpe, ahora activamente a través de la USAID financiarían a Transparencia (y luego a la CVR, de claro sesgo antifujimorista, pero blanda con Belaúnde y García, en cuyos gobiernos se cometieron la mayor parte de violaciones a los derechos humanos - y con el general Cisneros Vizquerra, antifujimorista candidato en la lista de Pérez de Cuéllar). Si antes Fujimori jugaba con ventaja, con un Montesinos comprando voluntades, ahora la oposición contaba con el amparo político internacional (el que no le llegó en 1992 cuando proclamaron presidente a San Román). Las fuerzas internas se equilibraban.

Aquí conviene recordar lo que señalaba el Presidente Mao Zedong, tan evocado por el mismo Montesinos: las contradicciones externas nunca predominan sobre las internas; las contradicciones externas actúan a través de las contradicciones internas. EEUU no puede tumbarse a Fujimori (o a Allende en Chile) sin que existan en el Perú sectores sociales y políticos en actividad contra Fujimori, algunos de los cuales dispuestos a jugar en tándem con los EEUU. Difícilmente los EEUU hubieran podido hacer algo con Toledo sacando, digamos, 20% del voto y el resto repartiéndose entre los otros partidos (que fue lo que le pasó a Pérez de Cuéllar). Fujimori ganaba en primera vuelta y los vladivideos posteriores podrían haber sido una crisis más, manejable (como lo es hasta ahora la crisis de los petroaudios, convertida en una mera crisis ministerial).

Va este entrevista de Francisco Tudela por Rosa María Palacios, muy reveladora de las opciones que se barajaban entonces. Se pensó en una fórmula de transición con Tudela pasando de vice-presidente a ser presidente, una vez que Fujimori renunciara o que se lo destituyera por incapacidad moral. Tudela rechazó esa posibilidad, "que se busquen a otro", pero ya se prefiguraba y hablaba abiertamente de la caída del régimen. Sin Fujimori no habría fujimorismo. Mucha gente quedaría en "posición adelantada", fuera de juego, ensimismada en la inercia que todo régimen crea; alguna otra la vio (o le datearon - y se creyeron el dato) y muy a tiempo se cambió de equipo.



En 2000 Francisco Tudela denuncia que el Departamento de Estado de los EEUU está promoviendo un golpe de estado en el Perú.

Francisco Tudela: "Transparencia ha recibido 750 mil dólares del gobierno ..."
Rosa María Palacios: "de AID, de AID".
Francisco Tudela: "Bueno, pero la OEA recibió 250 mil nomás. Es extraño que una organización...".
Rosa María Palacios: "¿Y el gobierno peruano cuánta plata recibe de AID?".
Francisco Tudela: "Para proyectos fiscalizados".
Rosa María Palacios: "Pero es igual".

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18 oct. 2008

Cómo acaban los grupos terroristas Por Silvio Rendon

Respuesta: muchos acaban asimilados al sistema político.

En este post de Richard Fernandez (cuyo blog recomiendo a los/as lectores/as) se comenta sobre el documento de la RAND Corporation How Terrorist Groups End, "Cómo acaban los grupos terroristas" (pase de NQ). Se trata de un estudio sobre 648 organizaciones terroristas que existieron en el mundo entre 1968 y 2006 realizado con el objetivo de orientar la lucha antiterrorista actual de los EEUU contra Al Qaeda:
La evidencia desde 1968 indica que la mayoría de grupos han acabado porque (1) se sumaron al proceso político o (2) la policía local y las agencias de inteligencia arrestaron o mataron a los miembros clave. La fuerza militar ha sido raramente la primera razón para el final de los grupos terroristas y pocos grupos en este periodo han logrado la victoria.
Así, la asimilación al proceso político es más normal de lo que nos damos cuenta en el país. Parece ser más que la excepción la norma.

El confrontación entre fuerza e inteligencia en la guerra contrainsurgente ha sido también muy debatida en el contexto peruano. Se ha repetido mucho que fue el trabajo de inteligencia y no la fuerza y la violación de los derechos humanos lo que derrotó a Sendero Luminoso. Con esto se refuerza el principio de minimizar el número de bajas (al respecto viene a cuento esta reflexión sobre el mariscal soviético Georgy Zhukov, quien no tenía remordimiento en perder miles de soldados para lograr sus objetivos trazados. Una actitud similar a la de Guzmán.). Como se puede apreciar en los comentarios al post de Fernández, se trata de un tema muy debatido a partir de la "guerra al terrrorismo" internacional. El autor del reporte de la Rand, Seth Jones, tiene sus detractores. No es evidente la afirmación de que el terrorismo es derrotado sólo con trabajo de inteligencia y sin la fuerza militar.

Así, a nivel internacional tenemos discusiones muy similares a las que se han dado en nuestro país. Se viene desarrollando a cabo una guerra con un teatro de operaciones mucho más amplio que el vivido en el país, a un movimiento fundamentalista, fanático, suicida. Es un proceso que todavía está en su etapa de expansión. Seguro que un par de enseñanzas útiles se puede extraer del caso peruano. Bueno, ahí mencioné el caso de Switzer (aquí, militar americano que después de haber estado de servicio en Iraq se dedicó a analizar la insurgencia senderista.)

Al final del trabajo de la Rand salen listados SL como el MRTA:
Shining Path (Peru) 1980– 1,000s LM F LW RC —
Tupac Amaru Revolutionary Movement (Peru) 1982– 10s LM F LW RC —
como movimientos todavía no acabados...




¿Cómo acaban los grupos terroristas?
En gran mayoría se suman al proceso político o la policía los derrota.

Una minoría triunfa, y una minoría es derrotada por la fuerza militar.





Los grupos terroristas se acaban, todavía están activos o se fueron a otro lugar.




Sin contar Iraq o Afganistán, el accionar terrorista de Al Qaeda está en plena expansión.

Figuras tomadas del trabajo citado.

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9 oct. 2008

¿Podría regresar la subversión? Por Silvio Rendon

[Por encontrarme de viaje, sin mis materiales a la mano, interrumpiré la serie de posts sobre el Perú prevelasquista. Aprovecharé para acabar algunos borradores de posts comenzados hace algún tiempo, en la medida en que el tiempo me lo permita.]

En La CIA, García y la contrainsurgencia en el Perú comentaba la tesis de Máster de Russell W. Switzer, Jr. de mayo de 2007 en la Louisiana State University:
SENDERO LUMINOSO AND PERUVIAN COUNTERINSURGENCY
Algo que se me quedó en el teclado de comentar sobre esta tesis fue la parte final, cuando Switzer evalúa cuán posible sería un retorno de la subversión al Perú.

A comienzos de año hubo diversas voces que advirtieron sobre una posible vuelta de la violencia a nuestro país. El ejército y cierta prensa advirió intensamente sobre rebrotes terroristas. Desde las izquierdas, y hoy ya no sólo desde esos sectores, se habló de polarización social a partir de un patrón de crecimiento sesgado, con poca redistribución interna. Algunos comentaristas como Rafael León o César Hildebrandt expresaron que dados los rasgos de nuestra economía y sociedad no debería llamarnos a la sorpresa que nos salgan "tumores" como Sendero Luminoso.

Switzer ve el asunto de esta manera:
Según la actual doctrina del ejército americano, hay tres prerequisitos básicos para el surgimiento de una insurgencia (1) una población vulnerable que tiene esperanza de un cambio, (2) liderazgo, y (3) falta de control gubernamental. Todas estas condiciones existían en el Perú y permitieron el surgimiento de Sendero Luminoso.
p. 5 [United States, Department of the Army, Field Manual No. 90-8 Counterguerrilla Operations, p. 1-2.]
El autor califica a Sendero Luminoso como "uno de los grupos insurgentes más exitosos del hemisferio occidental". El grupo ganó control de porciones sustanciales del Perú a través de la insurgencia violenta.
Los campesinos de las alturas andinas han vivido por siglos en la pobreza. Aún así, ellos nunca se rebelaron [revolted] contra el gobierno. Esta gente [These people] aceptaron su forma de vida y simplemente se dedicaron a sobrevivir [went about their business to survive]. Ellos fueron llanamente ignorados por los sucesivos gobiernos del Perú. Sin embargo, el golpe de Velasco en 1968 y la subsecuente reforma agraria les dio el primer chispazo de esperanza en su mente. El gobierno les prometió atender sus necesidades y cuando el gobierno fracasó en cumplir, los campesinos se volvieron susceptibles a la influencia de Sendero.
Esta es la visión largo-tiempo-el-peruano-oprimido del campesinado peruano. No es cierto que los campesinos nunca se hubiera rebelado contra los sucesivos gobiernos peruanos. Los chispazos de esperanza vinieron desde antes por la propia acción campesina.

Switzer resalta el papel del líder en los movimientos insurgentes.
Guzmán tuvo una visión de una sociedad utópica autosuficiente para el Perú, creía que sólo él podía conducir al Perú a ese objetivo y que sólo a través de la guerra popular podría lograrlo. La visión de Guzmán convirtió a un grupo de estudiantes y campesinos en una de las más letales organizaciones terroristas en el mundo. Fue capaz de motivar a este grupo a renunciar a lo poco que tenían, vivir voluntariamente en condiciones duras, en algunos casos a aprender un nuevo lenguaje, todo para crear un vínculo con la gente que proclamaba que estaba ayudando. Guzmán proveyó de dirección a Sendero, conduciéndolo personalmente de ser una banda de vándalos no capacitados que llevaban hondas a ser una fuerza guerrillera eficiente y bien entrenada. Igualmente significativo fue el hecho que una vez que Guzmán fuera capturado Sendero declinó rápidamente hasta ser una fuerza casi insignificante. El liderazgo de Guzmán fue Sendero Luminoso y sin él Sendero Luminoso dejó de existir.
El autor cuenta que los gobiernos peruanos ignoraron la sierra, con la excepción del gobierno de Velasco. Este espacio dejado le permitió a Guzmán organizar a Sendero.

Hoy los campesinos todavía quieren cambio, pero a pesar de los esfuerzos gubernamentales el gobierno simplemente no tiene los recursos para atender a todas las necesidades en forma oportuna. Existen en estos momentos las condiciones para una movilización campesina, pero no en la medida en que había en 1980.

Los líderes como Guzmán, dice Switzer, no surgen con mucha frecuencia. Fue un líder que pudo imponer su voluntad en la gente de manera que hiciera cosas que, vistas desde afuera, parecen raras o ilógicas. "¿Existe ya el siguiente Guzmán en las alturas andinas?" pregunta Switzer. Y contesta que es improbable, pero esa es una pregunta que sólo se puede responder si Sendero reaparece una vez más como una seria amenaza contra el gobierno.

Como resultado de la insurgencia senderista, el estado tiene hoy presencia en todo el país. No está en condiciones de atender las necesidades de cambio de la gente, pero sí está en contacto con ella y puede expresarle preocupación con sus demandas. Las fuerza policiales, alguna vez las peores de América Latina, hoy es funcional. Los militares mejoraron en gran medida su respeto por los derechos humanos y muchas organizaciones de ayuda operan hoy en el Perú, indica el autor.

En suma, concluye, no hay las condiciones para una insurgencia como las que existían antes de 1980. El gobierno atiende las necesidades y está en contacto con la población. Los militares tratan mejor a la gente, que ve sus condiciones de vida mejorar lentamente. La única variable incógnita es el liderazgo. ¿Anda por ahí el siguiente Abimael Guzmán?

El autor señala que la campaña de contrainsurgencia en el Perú fue exitosa. El método del gobierno fue brutal por momentos con violencia aleatoria contra la gente como contra los insurgentes. Pero así, restingiendo los derechos civiles, atacando a la dirección y con operaciones de contra-guerrilla el gobierno derrotó a Sendero Luminoso. Estas restricciones son toques de queda, controles, revisiones, etc. Cuanto más restricciones se pongan, más rápido cae la insurgencia. Sin embargo, estas restricciones son incómodas para la población por lo que hay un "punto de quiebre", que es cuando la gente hastiada de estas restriciones prefiere pasarse a la insurgencia. En países pobres en que la gente ya está acostumbrada a las condiciones duras y a no gozar de libertades.
Por ejemplo, la gente en los Estados Unidos se queja sobre restricciones leves a sus viajes aéreos, mientras que los peruanos aguantaron restricciones casi totales sobre movimento, derecho de reunión, derecho al justo proceso, e incluso al derecho de vivir donde querían, y muchos sin quejarse.
El segundo factor en la derota de Sendero fue el trabajo de desarrollar información de inteligencia y apuntar a la cabeza de Sendero.
Los militares y la policía usaron también la tortura y la violencia para obtener información sobre los líderes de Sendero, especialmente durante el gobierno de Belaúnde. Se puede decir sin duda que un gran porcentaje de senderistas capturados fueron torturados durante los interrogatorios. Esos métodos duros produjeron resultados, conduciendo a la captura de otros líderes rebeldes, fue indudablemente mucha gente inocente fue perseguida equivocadamente.
El autor continúa describiendo cómo Sendero Luminoso fue derrotado. El ejército con la campaña antiguerrillera contribuyó a la derrota de Sendero. La "guerra sucia" puesta en marcha por Belaúnde en 1982 fue un esfuerzo violento y descontrolado. El ejército no estaba preparado para combatir a una guerrilla, sino una guerra convencional contra los ejércitos de los países vecinos. Al ejército le tomaron tres años desarrollar técnicas anti-guerrilleras más efectivas.

Sendero nunca llegó a la fase 3 de la guerrilla, salvo un par de veces en el valle del Alto Huallaga. El resto de las veces Sendero estuvo entre la fase 1 y la fase 2. La mayoría de campesinos para nada compartía la visión de Guzmán. Inicialmente apoyaron a Sendero porque éste les daba servicios que el estado nunca les dio. Cuando Sendero les dejó de dar esos servicios, la gente dejó de apoyarlos. "La gente quería beneficios como agua potable, electricidad confiable, y ayuda para cultivar sus sembríos, no la guerra popular".

La falta de apoyo externo también detuvo a Sendero. La mayoría de insurgencias cuenta con algún tipo de apoyo exterior. Sendero eligió intencionalmente el rechazo a la ayuda externa. Sólo cuando el movimiento estaba de baja sus líderes comenzaron a soltar su mensaje fuera del país en un futil intento de ganarle apoyo.

Según Switzer, Sendero Luminoso no se adhirió estrictamente a la doctrina de Mao, quien indicó que para que triunfen las guerrillas, éstas tienen que trabajar/funcionar con el pueblo. Si hubieran hecho eso, la gente los hubiera seguido apoyando. Pero Sendero dejó de "trabajar con la gente" una vez que el gobierno envió fuerzas militares a que luchen contra él. Sendero Luminoso destruyó todo lo que no sea Sendero. El grupo dejó de asistir a los campesinos y más bien los coercionó y amenazó, resultado de lo cual el apoyo se les terminó. "Como dice Mao, las guerrillas derivan su existencia y apoyo del pueblo y deben intentar atender las necesidades del pueblo, sino la insurgencia fracasa".

Comentario: Un par:
  1. Switzer tiene una imagen de un campesino y en general del pueblo peruano pasivo, agachado, que no se queja. No es difícil refutar esta imagen documentando las diversas protestas campesinas del siglo XX, en particular a fines de los cincuentas y sesentas. Velasco fue consecuencia, no causa de la movilización campesina.
  2. Se debe analizar a la estrategia contrainsurgente peruana como un proceso de aprendizaje. El Perú tuvo su propio proceso de "comer sopa con un cuchillo" (ver aquí, sobre el aprendizaje inglés en Malasia y el no aprendizaje americano en Vietnam). En todos los procesos insurgentes-contrainsurgentes se da un aprendizaje. Gana el bando más flexible y que pueda adaptarse mejor a las nuevas condiciones de guerra. Pierde el bando que se estanca.
  3. Un corolario de esta conclusión es que no se puede disociar fácilmente las cosas como a veces se hace: "Lo que derrotó a Sendero no fue la violencia, sino el trabajo de inteligencia". Ese punto de vista fragmenta los términos de una guerra. Es como decir que el gol sólo lo metió el delantero que metió la bola en el arco y no el equipo que sacó la bola de atrás y le dio el pase. Las insurgencias no han sido derrotadas solamente con GEINs. El "trabajo sucio" siempre ha sido parte de la guerra contrainsurgente.
  4. A pesar de las mejoras en la atención del gobierno de las necesidades ciudadanas, sigue habiendo el factor 1 y 3: una población vulnerable con esperanzas de cambio y falta de control gubernamental. "El catalizador que falta es otro líder como Abimael Guzmán". Es algo que decía Trotsky usualmente, que las condiciones estaban ahí y lo que faltaba era la vanguardia.
El trabajo da algunas pautas, pero no discute el tema más a fondo. La experiencia insurgente-contrainsurgente involucró a una buena parte de la población peruana. Es cierto que en el VRAE quedan todavía núcleos senderistas en acción, pero que definitivamente no tienen la gravitación que tuvo Sendero Luminoso en los ochentas. Se habló también de un resurgimiento del MRTA a través de la CCB, sin mayores expresiones públicas que corroboraran tal preocupación. Lo que sí hubo fue una rebelión militar encabezada por los hermanos Ollanta y Antauro Humala, en Locumba el 1 de octubre de 2000 y otra en Andahuáylas, más mediática, encabezada por Antauro Humala el 1 de enero de 2005. En 2006 Ollanta Humala obtuvo un tercio de los votos.

La exclusión en el país continúa y fuerte. Incluso abarca a más gente. Los mismos soldados y policías, veteranos de guerra que combatieron a Sendero Luminoso y el MRTA, salieron a manifestarse hace algunos meses por temas salariales y de pensiones. Los gobiernos de esta década en años de crecimiento no han sabido redistribuir, creando un gran descontento en el país. El departamento de mayor crecimiento y supuesto pleno empleo, Ica, no ha podido ser reconstruído.

Hoy se ve que además de la incapacidad y el desinterés gubernamental era la corrupción, la megacorrupción, la que impedía cualquier recanalización eficiente de fondos a las zonas más pobres del país. Es un hecho grave, que acaba por acorralar a un presidente amurallado que gobierna ostensiblemente para una minoría amurallada.

Contrariamente a lo que piensa Switzer considero que el Perú lleva ya un buen tiempo teniendo una sobreoferta de líderes, de todo tipo. En insurgencia, a Sendero Luminoso, de orientación maoísta, le salió la competencia del MRTA, de orientación castrista. En los sesentas una vez capturado Hugo Blanco, de orientación trotskista, De la Puente, de orientación castrista, lanzó diversas guerrillas en el país. En partidos electorales tenemos liderazgos por todos lados. Ese Abimael Guzmán que hoy Switzer considera un gran líder, era un líder más entre tantos que había en las izquierdas. Usando una analogía de la economía, se trató de un líder con "economías de escala" por lo cual convirtió en un "monopolio natural". Es decir, tuvo un talento que los otros no tenían. Sin embargo, esto sería una reflexión ex post, jugando con la ventaja de haber visto el final de la película.

Aparte de lo que podamos especular en base a la historia peruana reciente, lo real es que no se ve ninguna señal insurgente por ese lado. Más realistas, cercanos y frecuentes en la historia peruana han sido los golpes de estado. Podríamos generar un indicador de riesgo de golpe de estado; de seguro que, dadas las recientes revelacionies de corrupción, estaría a un nivel más alto que un indicador de riesgo de rebrote insurgente.



¿Sigue el Perú incubando su propia subversión?

Según un especialista en contrainsurgencia, no hay liderazgo.

Imagen tomada de "El asesino de la ilusión", video de Leusemia.


Actualización: Emboscada en Tintay Puncu, Tayacaja con una veintena de personas muertas. Sendero Luminoso contrataca así al "Plan de Operaciones Excelencia", aquí y aquí, destinado a acabar con el grupo subversivo. Fue después de la negativa de Sendero Luminoso a deponer las armas y de su planteamiento de una solución política, aquí y aquí y aquí.

Estos enfrentamientos recuerdan mucho a las guerrillas de 1965, por la zona y por la forma de operar, columnas que atacan y se repliegan. La diferencia con 1965 parece ser su conocimiento de la zona y su aparente integración con la economía cocalera. En Yahuarina en 1965 murieron nueve policías en una emboscada del MIR; en Tukuy Puncu en 2008 murieron doce militares y siete civiles en una emboscada de Sendero Luminoso, facción Artemio. Es la fase 1 de la insurgencia.



Tintay Puncu: lugar de la reciente emboscada senderista.

Imagen tomada de aquí

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6 oct. 2008

1958: La protesta contra Nixon Por Silvio Rendon

La protesta contra la visita de Nixon fue el 8 de mayo de 1958 fue una gran noticia en el Perú como en el mundo. El vice-presidente americano no pudo hablar en la Universidad de San Marcos en el Parque Universitario de Lima. Le tiraron piedras; una le rozó el cuello. Le escupieron en la cara al regresar al Hotel Bolívar. Nixon estuvo tranquilo hasta que se enteró que los estudiantes retacearon una bandera americana. Posteriormente, el vice-presidente visitó la Universidad Católica donde fue bien recibido.

Hace poco, el ex-ministro Vásquez Bazán en este post recordaba y celebraba ese hecho ocurrido hace 50 años:
Nixon y su comitiva se alojaron en veinte suites del −en ese tiempo lujoso− Gran Hotel Bolívar, donde recibió las primeras muestras del rechazo popular a su presencia en el Perú. La protesta continuó la noche del miércoles 7, cuando Nixon llegó al banquete en su honor ofrecido por la legación norteamericana. Miles de manifestantes reunidos frente al local de la Embajada le gritaron incansablemente de todo, primando entre los insultos el "Muera Nixon" y el tradicional "Nixon Go Home".

Al día siguiente, jueves 8 de mayo, a las 9 horas, el vicepresidente norteamericano inició sus actividades colocando una ofrenda floral en la base del monumento al Libertador José de San Martín, en la plaza del mismo nombre, frente al Hotel Bolívar. El arreglo floral presentaba entrelazadas las banderas peruana y estadounidense.

Luego del homenaje al Libertador del Perú, el vicepresidente de Eisenhower abordó un vistoso Ford Edsel y se dirigió presto a visitar la Universidad de San Marcos, cuya Federación de Estudiantes (FUSM) lo había declarado persona non grata, mediante una declaración fechada tres días antes, el 5 de mayo. Montado en su convertible blanco, premonitariamente, Nixon comenzó a ser destinatario de decenas de huevos de gallina clueca, arrojados por la multitud congregada en la avenida Nicolás de Piérola. (Tiempo después, Nixon afirmaría que los huevos fueron arrojados contra el Ford Edsel, no contra él.)

Cumplido el corto trayecto a San Marcos, el vicepresidente Nixon descendió del convertible en el Parque Universitario, en medio de una multitud hostil, estimada en dos mil personas, que repetían "¡Nixon Go Home!", "Muera Nixon" y "¡Víbora Go Home!". Había entre los manifestantes gente de filiación política diversa, entre los que destacaban socialistas como Gustavo Valcárcel, apristas como el joven dirigente universitario Alfonso Barrantes Lingán, trotskistas e independientes.

Estudiantes premunidos de piedras y altisonantes pitos también abrumaron al sorprendido Dick Nixon, impidiéndole el acceso al claustro universitario, cuya puerta había sido cerrada desde el interior. Fue aquí que un guijarro rozó el cuello del ilustre visitante y otra piedra le rompió un diente a mister John T. Sherwood, jefe del destacamento de doce miembros del Servicio Secreto USA encargado de la custodia de Nixon.

Frustrado en su intento de discursear en San Marcos, Nixon se vio obligado a retirarse, regresando a la suite presidencial del Gran Hotel Bolívar. Tuvo la mala suerte de ser seguido por una imponente marcha de sanmarquinos en medio de una gritería abrumadora. Un grupo de ellos destruyó la bandera estadounidense que formaba parte de la ofrenda floral colocada por Nixon en el monumento a San Martín. Otro grupo arrojó basura al futuro presidente de Yanquilandia, en tanto que un manifestante afectado de bronquitis asmatiforme, procedió a aplicarle en la mejilla un suculento, verduzco, sonoro y temperado gargajo.

La protesta sanmarquina contra Nixon fue en realidad una manifestación de rechazo a la política exterior de Yanquilandia, que pregonaba democracia pero se entendía −y muy bien− con dictadores como Odría, Pérez Jiménez, Trujillo, Somoza, Rojas Pinilla, Stroessner y Batista, a quienes proporcionaba apoyo económico, político y militar. En el caso del Perú, Eisenhower tuvo la ligereza adicional de condecorar al dictador Odría.

El rechazo a Nixon también fue una expresión crítica frente al golpe militar organizado por la CIA en contra del gobierno democrático de Jacobo Arbenz en Guatemala. Arbenz había intentado aplicar una reforma agraria que perjudicaba los intereses de la empresa imperialista United Fruit Company.

Finalmente, no puede dejar de mencionarse el rechazo de los estudiantes a (1) la actitud del gobierno norteamericano de no reconocer la soberanía del Perú sobre las doscientas millas de mar territorial; (2) la intención del régimen de Eisenhower de aplicar impuestos de importación a productos peruanos como el plomo y el zinc; (3) la oposición norteamericana a la creación del mercado común de América Latina; y (4) el sospechado uso de la gira por Nixon, en apoyo a sus ambiciones presidenciales en las próximas elecciones estadounidenses de 1960 (en las que sería derrotado por John F. Kennedy).
Se trató pues de una manifestación anti-imperialista. De hecho fue un punto de viraje, pues marca el inicio una nueva radicalización de sectores de izquierdas en el país.

Esta es la versión que ha quedado sobre la visita de Nixon al Perú. Sin embargo, hay un par cosas interesantes a señalar sobre este hecho. La primera es la versión del propio Richard Nixon, como consta en su obituario del New York Times:
But in Peru crowds of students and others had been worked into an anti-Yankee, anti-Nixon frenzy by speakers and signs.

'Are You Afraid Of the Truth?'

When a rock thrown from a crowd in Lima grazed the Vice President's neck and hit a Secret Service agent in the teeth, Mr. Nixon shook his fist at the crowd and asked, "Are you afraid to talk to me? Are you afraid of the truth?" He leapt onto the trunk of his car shouting: "Cowards! Are you afraid of the truth?"

In a later confrontation someone spat in his face. "I felt an almost uncontrollable urge to tear the face in front of me to pieces," he wrote later. "I at least had the satisfaction of planting a healthy kick on his shins. Nothing I did all day made me feel better."

Such confrontations paid off in public acclaim. On his return to the United States, he was greeted by cheering crowds as a conquering hero.

THE 37TH PRESIDENT; In Three Decades, Nixon Tasted Crisis and Defeat, Victory, Ruin and Revival
Es decir, Nixon increpó a la turba que lo apedreaba "¡Cobardes! ¿Tienen miedo a la verdad?", lo cual le valió ser recibido como un héroe as su regreso a los Estados Unidos (Una versión crítica a la visita de Nixon al Perú la dio el New York Times en tiempo real, aquí). Nixon quedó como una persona altiva y nada amilanada por la turba, en condiciones de clara desventaja.

El segundo asunto es el tema de las cuotas de plomo y zinc. En [1, p. 286] se comenta que el 7 de mayo de 1958 en la Universidad de San Marcos el tema de las cuotas al plomo y al zinc como la venta de excedentes agrícolas estaban en la boca de todo el mundo [on everyone's lips]. La Federación Universitaria de San Marcos hacía un pronunciamiento donde (1) ratificaba su caracter anti-imperialista, pero reconocía las virtudes democráticas de los estudiantes y el pueblo norteamericano, (2) declaraba persona no grata a Nixon y (3) que la visita de Nixon a San Marcos no fue autorizada por ninguna organización estudiantil.

Pues bien, en [2, p. 30-31] se complementa este asunto con una versión muy creíble. En esta fuente se comenta sobre el núcleo político trotskista que operaba en Lima.
EL ASUNTO NIXON

El trust de cerebros volvió a Lima. Aquí, el binomio Luis-Boggio no había perdido el tiempo. Preparaba la "Recepción a Nixon".

Corría el mes de abril de 1958. Al comienzo se pensaba que el "agasajo" estaría de acuerdo a las estrechísimas posibilidades de la organización. No podían aspirar más que a sacar unos cuantos miles de volantes y aprovechar la coyuntura para constituir un Frente Anti-Imperialista con el Partido Comunista, el Movimiento Social Progresista y alguno que otro grupo político. Fue entonces que apareció Boggio Allende y anunció en medio de grandes misterios que había los medios económicos suficientes para impulsar la campaña anti-Nixon.

¿De dónde y por qué había de repente ese dinero?

La demanda y las cotizaciones de plomo y zinc habían estado bajando. Surgieron roces entre mineros peruanos y los demas sectores económicos. Como Nixon hacía su visita en calidad de Vice Presidente de los Estados Unidos y futuro candidato a la Presidencia de su país, los mineros (Proaño, Samamé, etc.) quisieron impresionar al visitante mostrándole un artificial descontento del público. Su meta de fondo sera negociar con la Administración Eisenhower y lograr mejores cotizaciones. O lograr, por lo menos, el permiso para comerciar con otros países y establecer una refinería en el Perú. El Presidente Prado permitió incluso que los mineros movieran "algunas masas"; por eso no ofreció una escolta policial numerosa a Nixon. Los mineros se valieron de intermediarios como Boggio, al que dieron considerables sumas de dinero, para movilizar a los partidos de izquierda.

Los hombres del POR se pusieron a trabajar noche y día. Lograron estructurar el Frente Anti-Imperialista con el PCP, el MSP, el POR(T) de Lorca y la FUSM. Los socialistas y los belaundistas se negaron a integrar el bloque.

No obstante que el dinero en manos de Boggio era para hacer un mitin relativamente pequeño e inofensivo, y para distribuir cientos de miles de volantes alusivos a la crisis en los precios de los minerales, los jefes del Frente Anti-Imperialista lanzaron sus propias consignas. Boggio compró todo lo necesario: cartones, madera, telas, pinturas, silbatos. Entregó una suma X a Luis y éste pagó toda la propaganda impresa y daba a su gente lo necesario para la movilidad. Los mineros incluso llegaron a dar a Boggio un bosquejo del contenido de los volantes. El bosquejo quedó en el tacho.

Así las cosas, se pintó cartelones de "¡FUERA NIXON! ¡MUERA EL IMPERIALISMO YANQUI! ¡MUERA EL VIRREY!" En el local del MSP Luis hizo los textos de la propaganda impresa a nombre dle Frente. Todas las organizaciones que integraban el bloque dieron su aprobación. Cantidad de los volantes: 50,000. Otros: 20,000 se imprimieron aparte, con los fondos del POR. Se planifició la recepción en el Aeropuerto, Plaza San Martín y Universidad de San Marcos.

Pese a que el mitin se realizó en horas de trabajo, la concurrencia en las calles fue extraordinaria. Y en medio de esa curiosidad colectiva emergió el vituperio y el ultraje. Nixon tampoco pudo ingresar a la Cuatricentenaria Casa Sanmarquina. Los luctuosos sucesos despertaron el temor y el resentimiento de los mineros, quienes a través de los periódicos y estaciones de radio, pidieron a gritos una fuerte represión contra los culpables. Esa misma noche una redada policial puso entre rejas a una crecida cantidad de extremistas. Incluso el Ministerio de Gobierno emitió una Resolución reprobando lo ocurrido y anunciando drácticas sanciones.

DE UN REFUGIO A OTRO

Miembros del FBI y la PIP irrumpieron en la casa de Zevallos, a eso de la una de la madrugada. Al único que sorprendieron allí fue a Hugo Blanco, al que interrogaron (...)
Es decir, lo que ocurrió con Nixon fue en realidad una emboscada en que algunos empresarios mineros en complicidad con el gobierno de Prado quisieron impresionar a Nixon y negociar temas de negocios con el gobierno de Eisenhower. Los izquierdistas, sin embargo, desbordaron los términos que les habían determinado y fueron responsabilizados y perseguidos por la protesta...

Bibliografía

[1] Bunker, Rod. 1969. "Linkages and the Foreign Policy of Peru, 1958-1966." The Western Political Quarterly, Vol. 22, No. 2 (Jun., 1969), pp. 280-297.

[2] Añi Castillo, Gonzalo. 1967. "Historia secreta de las guerrillas". Ediciones Más Allá, Lima, Perú.



Sonada visita de Nixon al Perú presentada como un complot comunista

1. Nixon la capitalizó políticamente en los Estados Unidos.

2. Fue una protesta financiada por empresarios mineros, que filtraron dinero a sectores de izquierda que organizaron la manifestación y posteriormente fueron perseguidos debido a ella. El mismo proamericano Manuel Prado habría proporcionado a Nixon una escolta poco numerosa...

Imagen tomada de aquí

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1 oct. 2008

Cuestiones de ismos Por Silvio Rendon

Durante el siglo XX el mercado como institución demostró su superioridad sobre cualquier institución colectivista. Sobre el asunto se ha dicho mucho ya. Se ha mencionado la falta de incentivos, la falta de un sistema de precios que dé señales para asignar los recursos, el fracaso de la cooperacion por los "free riders" que acaban siendo los más sobre los menos. Muchos ángulos para un mensaje: el colectivismo no funciona.

En términos téoricos el asunto comenzó dando lugar a un interesante debate, comenzado por Enrico Barone y acabado en Oskar Lange, creador del "socialismo de mercado". De ahí viene la idea del "planificador social" como asignador óptimo de los recursos que seguimos viendo en la producción de frontera en la economía (es una de las ideas "socialistas" que se sigue manejando en la economia). Se suele hacer la "solución competitiva" o "descentralizada" y la "solución del planificador" o "centralizada". La solución de Lange, marxista polaco que asumió la teoría neoclásica del valor, subyace a los teoremas del bienestar que asocian las soluciones óptimas en la asignación de recursos a una solución competitiva. Así es que tenemos a los economistas más librecambistas utilizando el concepto de "planificador social" como abstracción útil.

Una de las aplicaciones de esta abstracción es ilustrar los fracasos de mercado (externalidades, bienes públicos, monopolios naturales, etc.). La paradoja es que cuando hay estos fracasos el mercado lleva a un resultado que lo contradice. Si el mercado conduce a un monopolio natural, el mercado desaparece. Viene la paradoja: quienes propugnan el "mercado libre" en estas circunstancias en realidad están defendiendo a un monopolio, no a la competencia. Y para hacerlo más paradójico resulta que los interventores, las reguladoras, son las que actúan a favor del mercado, de la competencia. Curioso. Los papeles se invierten. Es difícil de decir qué harán los que se proclaman "liberales" en esta disyuntiva. ¿Apoyarán al mercado sin intervención que lleva al monopolio o a la intervención que restituye la competencia? La paradoja es muy concreta y se expresa a cada rato, dando lugar a muchas confusiones.

Un caso para la intervención estatal en los mercados es lo que se llama "riesgo sistémico" que ocurre cuando quiebra todo el sector financiero. No un banco, sino todos. La gente pierde confianza en la institución financiera y se produce una corrida bancaria. Los bancos no tienen el dinero para devolver de golpe a todos y se general la insolvencia. Aquí es cuando se necesita a un "prestamista en última instancia" que restituya la liquidez del sistema. Se da una disyuntiva similar a la mencionada arriba. ¿Se debe apoyar al sistema financiero para que pueda seguir funcionando el capitalismo o se debe dejarlo caer bajo el argumento de no intervención estatal? Cuando la gente se lleva más por lo "ismos" y prefiere actuar según la pureza de su "ismo" favorito, estamos ante el dogmatismo. En realidad se trata de un principio mal entendido y una confusión de medios con fines. Importa la restitución de la solución competitiva a través de la intervención.

En dios revisa el dogma leo estas frases de Mario Vargas Llosa:
“Un liberal jamás debería aceptar que los pobres contribuyentes salvaran a las empresas codiciosas que han acabado en la ruina“, señaló al tiempo de preguntarse cómo un “sector tan pequeño” ha podido causar una “catástrofe” así.

Sin embargo, señaló que dichas instituciones no quiebran solas y parece indispensable el “intervencionismo” para salvar a los náufragos: “Si tienen que quebrar, que quiebren, pero el problema es que nos quiebran a todos”.
No debería ser un objetivo "ser liberal", sino que funcionen las instituciones económicas capitalistas, que se resuelva el problema que el mercado no está resolviendo. Una intervención no hace el "intervencionismo", ni creer en la libertad hace a alguien "liberal". Una intervención por un fracaso de mercado, por lo tanto legítima, no implica intervencionismo o el comienzo de una transformación del capitalismo hacia más estatismo. Hay un ciclo político con épocas más interventoras y épocas más desreguladas, según las coyunturas. Es lo lógico.

En realidad la gran rigidez para enfrentar el problema es de carácter mental. Es el problema de la terminación "ismo", que suele ser entendida como un absolutizador de palabras. Y puede absolutizarse una situación, un lugar, el interés de un grupo, una disciplina, o cualquier cosa que se pueda preferir. Por ejemplo, si alguien hace un análisis económico de algo es "economicista"; si el análisis es sociológico, es "sociologicista", etc. El "ismo" no viene por el enfoque en sí, sino por la absolutización. Uno siempre puede dar a entender que está analizando un aspecto de la realidad, y no otros, para los cuales hay otros/as especialistas. Así se abre el diálogo y se aceptan razones que tiene su propia lógica, diferente a la que uno usualmente maneja. Siempre se puede entender que hay un tiempo para para cosa.

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30 set. 2008

La crisis: el debate académico Por Silvio Rendon

La era de los blogs ha permitido sacar parte del debate de cuchicheo de pasillo de las universidades al público en general. Los académicos por su parte tampoco requieren acabar de escribirse todo el paper para adelantar algunas intuiciones al gran público, que pide algún tipo de orientación. Aquí van algunos links y fragmentos, varios del blog de Greg Mankiw que ha seguido el debate de cerca.

Una defensa del Plan de Paulson aquí, La teoría del plan de rescate y Varios comentarios sobre la crisis financiera.

Sin embargo, la cosa se calienta con este Pronunciamiento de varios economistas:
To the Speaker of the House of Representatives and the President pro tempore of the Senate:

As economists, we want to express to Congress our great concern for the plan proposed by Treasury Secretary Paulson to deal with the financial crisis. We are well aware of the difficulty of the current financial situation and we agree with the need for bold action to ensure that the financial system continues to function. We see three fatal pitfalls in the currently proposed plan:

1) Its fairness. The plan is a subsidy to investors at taxpayers’ expense. Investors who took risks to earn profits must also bear the losses. Not every business failure carries systemic risk. The government can ensure a well-functioning financial industry, able to make new loans to creditworthy borrowers, without bailing out particular investors and institutions whose choices proved unwise.

2) Its ambiguity. Neither the mission of the new agency nor its oversight are clear. If taxpayers are to buy illiquid and opaque assets from troubled sellers, the terms, occasions, and methods of such purchases must be crystal clear ahead of time and carefully monitored afterwards.

3) Its long-term effects. If the plan is enacted, its effects will be with us for a generation. For all their recent troubles, America's dynamic and innovative private capital markets have brought the nation unparalleled prosperity. Fundamentally weakening those markets in order to calm short-run disruptions is desperately short-sighted.

For these reasons we ask Congress not to rush, to hold appropriate hearings, and to carefully consider the right course of action, and to wisely determine the future of the financial industry and the U.S. economy for years to come.
Siguen firmas de prominentes colegas, incluyendo a dos compatriotas..

El asunto entra con todo a los pasillos. En los blogs sólo distingo esta Crítica al comunicado de los economistas (de un profesor que todavía no tiene tenure y prefiere seguir en el anonimato):
Let me preface this by saying that my personal view is that Ben Bernanke and Hank Paulson are very, very smart people who have better information than anyone who signed that letter, and that questioning their view to the point where it is used by senators to justify inaction is reckless at best--and ideologically driven white-anting at worst.

But I digress. A LOT of payrolls get paid at the end of the month. The next for many companies is September 30. Three different people with hugely relevant knowledge said to me today words to the effect of: "Why don't your economist buddies want [insert fortune 100 company/companies here] to be able to pay their employees on Tuesday. If Washington doesn't do something now, they won't be able to". That just scared the hell out of me. I can go into more details if you like, but all of them involve the four horsemen of the apocalypse.
Bob Shimer responde, aquí, defendiendo el comunicado de los economistas, incidiendo en el riesgo moral y la valoración de los activos ilíquidos, que será un subsidio. Y con este argumento más, no dicho por otros/as:
In closing, let me mention one other issue that I take very seriously. I recognize that this might not matter much to my Congressman, but in my view it may be the most important issue for global welfare. The U.S. has long been a beacon of free markets. When economic conditions turn sour in Argentina or Indonesia, we give very clear instructions on what to do: balance the budget, cut government employment, maintain free trade and the rule of law, and do not prop up failing enterprises. Opponents of free markets argue that this advice benefits international financiers, not the domestic market. I have always believed (at least since I began to understand economics) that the U.S. approach was correct. But when the U.S. ignores its own advice in this situation, it reduces the credibility of this stance. Rewriting the rules of the game at this stage will therefore have serious ramifications not only for people in this country but for the future of global capitalism. The social cost of that is far, far greater than $700 billion.
Casey Mulligan, aquí, contra el plan
Of course, six percent of the workforce is bigger than zero, so a Wall Street mess has indirect effects on the non-financial sector as it absorbs former Wall Street employees and finds alternatives to the financial services Wall Street once provided. But, as long as the government does not get in the way, the marketplace will quickly react to provide the non-financial sector with financial services, even if the main players in that marketplace are no longer named Lehman, Merrill, or Goldman. There are two basic obstacles that Washington might create in this process, both of which are included in the Bernanke-Paulson-Bush proposal. One is to pile on regulation and further impede entry by new firms that might provide financial services to the non-financial sector in the years ahead. The second is to impose a heavy tax burden on the non-financial sector to pay for Wall Street subsidies. The Treasury and the Fed should let Wall Street drown alone, to be replaced by new financial service providers who can swim as robustly as are non-financial American businesses.
Comentario:Bueno, ante todo el email con el pronunciamiento de los/as colegas, muchos de ellos muy cercanos/as, llegó también por email y esta fue mi respuesta interna que ahora comparto con los/as lectores/as:
> I think that our colleagues contradict themselves. How can
> there be bold (and timely) action and at the same time ask
> Congress not to "rush"? Last week financial markets were
> collapsing. Unless they propose an alternative, I just see
> their criticism as valid concerns, that have to be
> addressed, but by no means should stop the Fed's
> intervention.
>
> About the points: 1. the plan is not really a subsidy;
> taxpayers can still make some money out of this, if asset
> prices recover; 2. illiquid assests' prices may be opaque,
> but that does not mean that the plan is ambiguous; 3. those
> "innovative capital markets" were going down; inaction may
> have just make things worse for everybody.
>
> I hope that our colleagues give us some hints about a better
> course of action. Congresspeople certainly won't do that.
Esto fue el jueves de la semana pasada. Y dicho y hecho, hasta el momento los congresistas americanos se van perdiendo en rencillas partidarias, totalmente espúreas. Y como comentaba en Dejar caer, dejar pasar cuando pase esta crisis, será muy interesante lo que se pueda investigar. Incluso se puede decir que sería interesante desde un punto de vista científico ver qué pasa si no hay intervención. Sólo que eso sería un "mega-experimiento natural" con la economía en serio. Es justamente lo que no se debe hacer.

En esta coyuntura toca aplicar lo que sabemos sobre systemic risk. Si vamos a utilizar la "caja de herramientas", deberíamos comenzar por esta herramienta. Luego ya vendrían la "destrucción creadora", el "riesgo moral", las "subastas de activos ilíquidos", y la "innovación financiera", etc. Ya se sabe que sin mercados no hay precios, y que una intervención consistente en comprar activos opera en la oscuridad. El tema es que el costo de la inacción es muy alto y difícil de estimar, ver aquí. El de la acción también, pero esa es motivo de una decisión y se puede saber cuánto es. En algún momento no faltará quien proponga un modelo para analizar cuán cerca del óptimo está el plan de rescate de Paulson-Bernanke. Mientras tanto, algo se tiene que hacer.

Pensando en retrospectiva, la cifra de 700 billones (700mil millones en castellano), fue parte del enfoque duro [bold approach] y como tal el punto de partida de un proceso político. Solo el anunció de esa cifra, mejoró los mercados. Claro, el impase del congreso de ayer fue un baldazo de agua fría, pero esa es la primera votación. Faltan más iteraciones, de votación y de esquemas de intervención, hasta que algo salga.

P.S. Algo que nos compete directamente. Carlos Slim, el millonario mexicano, se ha portado con una frasecita: "en los países desarrollados la crisis la pagan los ahorradores y en los países en desarrollo los consumidores" aquí (pase de NQ).

Actualización Freakonomics sobre el fracaso de los economistas en explicar la crisis financiera aquí.

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Dejar caer, dejar pasar Por Silvio Rendon

El Dow Jones se desploma sólo segundos después de la irresponsable choteada congresal al plan de rescate.

A las cuatro el Dow llegó a 10365...

Resumen del día: el congreso rechaza los 700 billones y el Dow cae 750 puntos con pérdidas que suman 3 trillones de dólares

Imagen tomada de aquí


Cuando esta crisis acabe habrá harto material para hacer investigación, pues estamos ante una fascinante interacción entre política y economía: el congreso rechaza el plan de rescate e inmediatamente Wall Street se desploma. Wall Street se desploma y los candidatos, concentrados en su campaña, se acusan entre sí. Tal vez surjan audaces explicaciones elegantemente formalizadas, cuidadosas mediciones econométricas de dif-en-difs y tantas otras cosas. Será muy interesante. Sólo que ahora seguimos en medio de la vorágine.

¿Qué pasó en el congreso americano? Tal vez si no estuviéramos en época electoral habría habido mayores posibilidades de aprobación del rescate financiero. Sin embargo, con los dos candidatos debatiendo hace tres días como si no hubiera crisis alguna, hay una gran interferencia política en el asunto. Un dilema del prisionero donde no hay cooperación y todos se perjudican. Los dedos acusadores apuntan al adversario político y ahí queda la cosa, en la parálisis de la inmovilidad de "El Pirata". Un comentarista decía al respecto que no tiene sentido apuntar a nadie con el dedo para culpabilizarlo/a; lo que se necesita es alguien que apunte con el dedo a la puerta de salida de esta crisis. No prevaleció ese criterio, sino el político y miope.

"El rescate es a favor de los ambiciosos banqueros", "es a favor de Bush", "Hay que rescatar a Main Street y no a Wall Street" fue lo que se escuchó en la prensa esta semana. Más ruido se hizo contra el plan de rescate del Tesoro y la Fed que por la misma crisis. Nancy Pelosi en el congreso se mandó con un discurso anti-Bush y contra el plan de rescate, aquí. Su posición es probablemente representativa de lo que piensa mucha gente. Sin embargo, en el contexto del congreso esta posición politizada sólo contribuyó a llevar agua al molino de los dogmáticos librecambistas republicanos que se oponen a la intervención pública incluso en un caso de riesgo sistémico: "la culpa la tiene la intervención excesiva", "el mercado tiene que funcionar", y ciertamente, "los banqueros tienen la culpa". Se mezcla así, el dogmatismo no interventor con la politización y la bronca hacia los ambiciosos banqueros de la calle de la pared, con demagogia más. Algo se tiene que hacer. Si rechazan un plan, tienen que aprobar otro. Lo malo es que con esta medida politizada han dado un paso en falso, reduciendo aún más la confianza en los mercados e incrementando el peligro de una crisis mayor. Mal jugado (1).

La semana pasada, con Paulson y Bernanke compareciendo en el congreso americano, ya se producía una silenciosa corrida bancaria, incluso en depósitos asegurados por el FDIC. Irracional, pero indicativo de cómo va la confianza en el sistema financiero. Mala señal también que el precio del oro y del petróleo se disparen después de la votación del contreso. Todas estas eran reacciones esperables.


Pelosi atacando a Bush, contribuyendo a la choteada del plan de rescate.

El congreso no hará nada en dos días, celebrando el año nuevo judío, el Rosh Hashaná. Y desde luego que será un nuevo año. Sin embargo, se espera que la cosa no quede ahí y que algo salga del congreso. En las próximas horas se anuncia un mensaje de Bush y, por su parte, la Fed continuará interviniendo, como que antes del rechazo congresal anunció un "Plan B" como señala Greg Mankiw aquí. Como para no cambiar de canal...

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(1) Claro, todo esto es expresivo del fracaso de Paulson y Bernanke en explicar el plan de rescate como un asunto de interés general. No se trata de salvar a los banqueros, sino a la economía (pase de un/a lector/a). Es un mensaje que no ha llegado...

Actualización: Heduardo alguna vez ironizaría las crisis financieras:


Hacer click en la imagen para ampliarla

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