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18 oct. 2008

Cómo acaban los grupos terroristas Por Silvio Rendon

Respuesta: muchos acaban asimilados al sistema político.

En este post de Richard Fernandez (cuyo blog recomiendo a los/as lectores/as) se comenta sobre el documento de la RAND Corporation How Terrorist Groups End, "Cómo acaban los grupos terroristas" (pase de NQ). Se trata de un estudio sobre 648 organizaciones terroristas que existieron en el mundo entre 1968 y 2006 realizado con el objetivo de orientar la lucha antiterrorista actual de los EEUU contra Al Qaeda:
La evidencia desde 1968 indica que la mayoría de grupos han acabado porque (1) se sumaron al proceso político o (2) la policía local y las agencias de inteligencia arrestaron o mataron a los miembros clave. La fuerza militar ha sido raramente la primera razón para el final de los grupos terroristas y pocos grupos en este periodo han logrado la victoria.
Así, la asimilación al proceso político es más normal de lo que nos damos cuenta en el país. Parece ser más que la excepción la norma.

El confrontación entre fuerza e inteligencia en la guerra contrainsurgente ha sido también muy debatida en el contexto peruano. Se ha repetido mucho que fue el trabajo de inteligencia y no la fuerza y la violación de los derechos humanos lo que derrotó a Sendero Luminoso. Con esto se refuerza el principio de minimizar el número de bajas (al respecto viene a cuento esta reflexión sobre el mariscal soviético Georgy Zhukov, quien no tenía remordimiento en perder miles de soldados para lograr sus objetivos trazados. Una actitud similar a la de Guzmán.). Como se puede apreciar en los comentarios al post de Fernández, se trata de un tema muy debatido a partir de la "guerra al terrrorismo" internacional. El autor del reporte de la Rand, Seth Jones, tiene sus detractores. No es evidente la afirmación de que el terrorismo es derrotado sólo con trabajo de inteligencia y sin la fuerza militar.

Así, a nivel internacional tenemos discusiones muy similares a las que se han dado en nuestro país. Se viene desarrollando a cabo una guerra con un teatro de operaciones mucho más amplio que el vivido en el país, a un movimiento fundamentalista, fanático, suicida. Es un proceso que todavía está en su etapa de expansión. Seguro que un par de enseñanzas útiles se puede extraer del caso peruano. Bueno, ahí mencioné el caso de Switzer (aquí, militar americano que después de haber estado de servicio en Iraq se dedicó a analizar la insurgencia senderista.)

Al final del trabajo de la Rand salen listados SL como el MRTA:
Shining Path (Peru) 1980– 1,000s LM F LW RC —
Tupac Amaru Revolutionary Movement (Peru) 1982– 10s LM F LW RC —
como movimientos todavía no acabados...




¿Cómo acaban los grupos terroristas?
En gran mayoría se suman al proceso político o la policía los derrota.

Una minoría triunfa, y una minoría es derrotada por la fuerza militar.





Los grupos terroristas se acaban, todavía están activos o se fueron a otro lugar.




Sin contar Iraq o Afganistán, el accionar terrorista de Al Qaeda está en plena expansión.

Figuras tomadas del trabajo citado.

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17 oct. 2008

Caretas 1997: "de terrorista a congresista" Por Silvio Rendon






Un Caretas de hace once años y medio: Cerpa de congresista ¿Imaginable?

Entonces nada que ver. ¿Y ahora?

No fue Cerpa, ni fue congresista, pero...





Caretas del 23 de Enero, 1997 - N° 1449, en pleno secuestro por el MRTA en la casa del embajador japonés en el Perú, especuló a todo volumen sobre una integración del MRTA al sistema democrático peruano:
Las Opciones A Negociar
Néstor Cerpa podría llegar al Congreso si el MRTA se legaliza.

De sindicalista a terrorista y finalmente ¿congresista? Una opción no tan descabellada.

A principios de semana funcionarios gubernamentales trabajaban febrilmente para conseguir una casa cercana a la residencia del embajador japonés que se usaría como lugar de reuniones entre el interlocutor oficioso del gobierno, Domingo Palermo, el jefe del MRTA, Néstor Cerpa y la Comisión de Garantes.
Los preparativos auguraban un final feliz, que más adelante, dejando que vuele la imaginación, podría concluir con el MRTA insertado en la democracia.

¿Es inimaginable un Néstor Cerpa Cartolini integrado a la legalidad, ocupando un escaño en el Congreso y discutiendo apasionadamente una frase de un artículo de un proyecto de ley?
Muchos creen que sí, en el Perú. En las últimas semanas se han repetido hasta el cansancio los argumentos en contra: el MRTA es muy pequeño para negociar con él, no se puede legalizar a un movimiento que toma rehenes, son terroristas y no guerrilleros, un acuerdo de paz implicaría una rendición del Estado.
En realidad, ha sido exagerado denominar acuerdo de paz a lo que en verdad sería la integración de un pequeño movimiento a la democracia. Pero que es posible hacerlo, no cabe duda. Y para probarlo no se requiere viajar con la imaginación a otros países. Aquí mismo tenemos un ejemplo cercano.
El ejemplo, no muy bueno en realidad, es Hugo Blanco, que pasó de ser organizador de sindicatos campesinos a constituyente.

Como sabemos, el desenlace de la crisis de los rehenes no fue como lo especulaba Caretas. Gran patinada (¿o parte de la mecida a Cerpa y a Castro? aquí), pero....observemos los recientes acontecimientos; desde luego que lo que se especulaba hace más de once años no era al fin y al cabo tan descabellado.

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24 jul. 2008

De cuando Fujimori burló a Fidel Por Silvio Rendon

[Reproduzco este artículo del escritor cubano Jorge Daubar. SR.]


Al pie de la Cordillera de los Andes, en la angostura de un valle abierto allí donde se tropiezan los ríos Mosa y Huacheqsa, los incas erigieron una ciudadela a base de piedras y sangre, horadada bajo sus cimientos por largas galerías y túneles que aseguraban el desplazamiento de sus habitantes en caso de asedio enemigo. Se calcula que fue en una fecha tan atrás en el tiempo que faltaban 850 años para que Cristo partiera en dos la historia de la Humanidad. Su altitud es de 3185 metros sobre el nivel del mar y, desde allá arriba, una pequeña posta de guerreros guardaba la entrada de la selva amazónica. Por ese rumbo llegaban los enemigos a dispararles flechas por la espalda.


Perú en la encrucijada

América del Sur es una tierra tan grande que la inmensidad del paisaje no cabe en una mirada de Dios. Un científico alemán llamado Alexander von Humboldt recorrió el continente en varios viajes que lo llevaron a todas partes y, al final, al Perú. Allí se echó a descansar frente al océano Pacífico al que le tomó la temperatura y, en la comparación con el Atlántico, estableció que era ligeramente más cálido. También, completó un catálogo de las riquezas minerales del país tan amplio que le hizo declarar que Perú era “un mendigo sentado encima de un baúl de oro”.

A principios del siglo xx, la sociedad peruana se mantenía en un estado de entumecimiento absoluto, como si los tiempos de la colonia se hubieran movido a lo largo de las generaciones sin variar lo más mínimo. La estratificación social mostraba los mismos cuatro planos que escalonaban el poder, la fe, la economía, la salud y la educación en época de virreyes. Encima de todos, los descendientes de europeos con sus árboles genealógicos plantados en las expediciones de Pizarro. Luego los mestizos, llamados cholos o zambos no sé si por simpatía o desdén, seguidos por la multiplicación empecinada de indios sobrevivientes del exterminio. Abajo, últimos en la escala, aplastados por el peso de los otros grupos étnicos, los negros de Chincha y Callao, tocadores de cajón y guitarra, bailadores y dicharacheros, cuyo origen habría que rastrearlo en las grandes haciendas azucareras de Cuba. Y de un peldaño al otro en sentido descendente, la más inicua discriminación y vasallaje. Como símbolo de ese panorama se dio el gamonal, esbirro del patrón y siervo en una sola pieza humana.

A todo esto se sumaba el capcioso repartimiento del gobierno que iba de un bando oligárquico al otro como una veleta empujada a tiros por los militares o por la demagogia de los políticos que, alguna que otra vez, accedían al gobierno por las buenas y en plazos cortos. No obstante este ambiente regresivo, la cultura nacional acrecentó su acervo con escritores de marca mayor, pintores de buen pincel y escultores a los que no les faltaba inspiración a la hora de darle geometría maestra a sus obras. Y con ella, una prensa ejemplar que sorteaba a duras penas los excesos de cada dictador en su momento. En Perú, el talento siempre ha sido una fiesta.

En 1959, influidos por la revolución cubana, la civilidad de los movimientos revolucionarios, sindicales y estudiantiles se transformó aprisa y sin mayores reflexiones en un afán de violencia que no tarda mucho en extenderse por todo el país. El indigenismo deja de ser una materia meramente académica para convertirse en un asunto de reivindicaciones ancestrales que se despliega en turbamulta con el marxismo. La consigna es irse a las montañas y allá fueron Luis de la Puente Uceda y Hugo Blanco, Héctor Béjar y Javier Hereaud, cada uno por su lado pero con el mismo fracaso en perspectiva. Sin embargo, el APRA es ajeno a las seducciones del fidelismo y se mantiene al margen de esas aventuras. Pero la crisis política advenida, luego de la disolución de la dictadura de Manuel Odría, no se resuelve en términos prácticos y esa acumulación de frustraciones echa al pueblo a las calles. En ese magma se originan los cambios sociales y el APRA cree que ha llegado el momento de Haya de la Torre.

Pero se equivocaron una vez más los apristas. El turno les tocó a los generales peruanos que iniciaron una gestión desastrosa del gobierno, principalmente la reforma agraria dictada bajo la consigna de “Campesino, el patrón no se alimentará más de tu miseria”, cuyo resultado inmediato fue poner en dieta magra a todo el país. Se hacen moda José Carlos Mariátegui, su obra Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, y toda la izquierda rival del APRA se abalanzó sobre los cargos públicos y el Sistema Nacional de Movilización Social (SINAMOS) que, a la larga, debió haber sido y no fue la metástasis del Partido Comunista de Cuba (PCC). Del fracaso de los generales peruanos se deriva un nuevo conflicto insurreccional polarizado por el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) y Sendero Luminoso, mutuamente excluyentes por definición ideológica y étnica. El primero fue una creación de Victor Polay Campos, un joven aprista mudado al fidelismo y, el segundo, por el profesor de filosofía y disidente del Partido Comunista del Perú, Abimael Guzmán.

Recuerdo mi arribo a Lima en marzo de 1991, a medianoche, y en el trayecto a casa de mis suegros un panorama tétrico y desalentador de cualquier emoción turística. Al ir de paseo la mañana siguiente, el comentario a mi esposa de entonces fue que “había salido de Guatemala para entrar en Guatepeor”. Los espléndidos barrios de Miraflores y San Isidro deslucían sus fastos originales y el centro de la capital rebosaba de mendigos y ladrones. Era tan absurda la vida en Perú que se podía adquirir un dólar norteamericano con sólo 55 céntimos. Una tasa de cambio petrificada por la demagogia y el latrocinio. El primer helado peruano, comprado a un vendedor ambulante, casi me vacía la escasa dotación de dólares que había podido sacar de Cuba.

Causaban pavor los atoramientos del tránsito, mucho más si involucraban a carros de policías o militares porque para ellos podían significar la muerte. Su lucha contra los subversivos fue una misión ingrata en la que cometieron excesos lamentables que hoy pretenden algunos cobrarles en demasía. Ellos recuperaron la Universidad de La Cantuta controlada por los senderistas, y desbarataron el plan de apoderamiento de la capital mediante un cerco de villas miseria en las que no había otra ley ni otro orden que el maoísmo o las mutaciones fidelistas. Allí se ensayaba el porvenir que le hubiera tocado a Perú en caso de que sus instituciones hubieran sido abatidas por la subversión. Pero, a pesar de la tragedia nacional, fui muy feliz en Lima. Perú me dio un amor para recordar cordialmente, un trabajo de periodista en la revista OIGA y amigos que todavía me quieren.

Ese es el escenario en que se había efectuado la captura en 1989 de Victor Polay Campos, en la Plaza Huamanmarca de Huancayo, una ciudad típica de la sierra peruana, al que sustituye Luis Néstor Cerpa Cartolini en la jefatura del movimiento sin que pueda evitar, a la larga, las desilusiones y desánimos que corrompen y merman a la manada sediciosa. Ya yo había viajado a Miami cuando, en 1992, cayó preso Abimael Guzmán Reynoso, en la antesala de una de esas hermosas noches limeñas del mes de septiembre, en que el verano es fresco aún y la luna brilla en el Cielo. El arresto del presidente Gonzalo marca la declinación definitiva de Sendero Luminoso que se hará polvo y cenizas. Un fenómeno de extinción similar al que ya experimentaba el MRTA. Ambos trabajos atribuibles al general de la Policía Ketín Vidal, obligado después a la jubilación por la envidia y los recelos de Fujimori, Vladimiro Montesinos y otros oficiales del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN).

Cuando retorno a Lima en 1994 muchas cosas habían cambiado desde el autogolpe de Fujimori, en abril de 1992. Lo primero que observo a mi paso por la Avenida del Ejército, rumbo al hotel donde me alojaría, es que la ciudad se ve más limpia, se ha dinamizado el tránsito a pesar del número mayor de vehículos modernos que recorren las calles, los edificios de apartamentos y oficinas, cuya construcción había sido paralizada, se hallan en proceso de acabado, los comercios están atestados de clientes y la gente, al fin, ríe de nuevo. El país ha recobrado la vida. Eso es bueno para los negocios y para mí que, en esa segunda temporada, iba a cumplir con una labor gerencial.

Es un año largo en el que tengo la oportunidad de aprender mucho más acerca de Perú. Por ejemplo, las características de una “dictablanda” que permite el funcionamiento del Congreso pero lo controla mediante la extorsión, el soborno y el miedo. Que la libertad de prensa puede ser un espejismo malévolo por que es el gobierno quien asigna la propaganda oficial, cuyo presupuesto es superior a todo el gasto publicitario de las empresas privadas. Y que, a pesar de todo esto, el presidente del Perú poseía un alto porcentaje de popularidad entre la población. El “chino” caía bien y la gente lo quería. Una experiencia más es que muchos de mis amigos, que eran opositores en 1991, se habían pasado al bando fujimorista o, simplemente, entraron en una etapa contemplativa, inducidos por lo bien que les iba en los negocios.

Otras experiencias adicionales fue que el terrorismo se había replegado y en su lugar eran los delincuentes y los choferes de “combis” los que marcaban la peligrosidad de las calles. A los primeros no había quien les atajara por que estaban en todas partes y los segundos, ni a fuerza de multas cumplían las reglas del tránsito. Los “terrucos” que habían depuesto las armas en su transfiguración eran dueños o empleados de compañías de seguridad privadas, oficiaban como guardaespaldas de gente importante o colaboraban con la Dirección Nacional Contra el Terrorismo (DINCOTE). Algunos, muy eficientemente. Por supuesto, hubo quienes continuaron adelante en su filiación fidelista al extremo de cumplir misiones esporádicas para el Departamento América del PCC o servir como agentes de la DGI. Por su parte, el desencanto senderista se resolvió con una desbandada ridícula hacia ningún lugar por que ya China no estaba dispuesta a ofrecerles santuario.

De vuelta en Miami, muy cerca de la Nochebuena de 1996, exactamente el 17 de diciembre, nos enteramos por la televisión que un comando del MRTA había invadido la embajada de Japón en Lima, donde casi un millar de invitados festejaban el cumpleaños del Emperador Akihito. En apariencia, el propósito de Cerpa Cartolini era conseguir la liberación de más de 400 emerretistas presos y torcer el rumbo neoliberal del gobierno. En realidad, era algo tan prosaico como ponerse frente a frente con Víctor Polay Campos, que se negaba a entregar las claves y localizaciones de los depósitos bancarios de la organización. De hecho, una colisión malvada entre jefes que arrastró a la muerte a un montón de muchachos recién salidos de la adolescencia. Ellos fueron los verdaderos perdedores.


Operación Chavín de Huantar

El tratamiento de situaciones como esa era un protocolo de conformidades comúnmente seguido por los gobiernos del mundo, que los secuestradores daban por descontado. Ningún político quería arruinar su carrera con la responsabilidad por un montón de muertos y, por eso, se avenían a todas las exigencias de los plagiarios. Una debilidad que hacía las veces de carta blanca para que la inseguridad personal fuera el más común de los peligros que enfrentaba cualquier ciudadano. Pero, esta vez, todo fue diferente.

En cuanto se iniciaron los contactos con los secuestradores, Fujimori estableció unas reglas de juego que luego pareció cambiar. Dijo que no negociaría ni libertades ni vidas pero, al salir de la primera reunión con el ministro de Relaciones Exteriores de Japón, le dio vuelta aparente a su actitud anterior y declaró que estaba abierto a cualquier solución. En prueba de buena fe los secuestradores iniciaron la liberación paulatina de docenas de secuestrados, hasta que la población retenida en la embajada descendió a poco más de 70 hombres, todos ellos altas personalidades de la vida nacional. Mientras esto ocurría, en el SIN comenzaron a elaborar un plan de rescate que debería ser no sólo exitoso, sino además incruento.

Todo el que ingresaba a la sede diplomática cumplía una misión de ayuda. Hasta el cardenal Cipriani cargó con una guitarra para el vicealmirante Giampietri que ocultaba un micrófono de sutil fidelidad. El personal sanitario, incluido el médico, pasaron otros micrófonos y un par de cámaras de video. A pocas cuadras del lugar, en una instalación secreta del SIN un equipo de especialistas se enteraba de todo lo que ocurría dentro de la embajada. Sus minuciosos informes llegaron a la exquisitez de identificar por sus nombres a los asaltantes a pesar de que cubrían sus rostros con pañuelos de colores.

Para hacer más creíble la comedia, Fujimori viajó a República Dominicana, a entrevistarse con el presidente Leonel Fernández, y a Cuba para pedirle cooperación a Fidel. Después de todo, el MRTA era una hechura de Manuel Piñeiro y la influencia que ejercían sobre ellos era tan notoria que podía ser calificada de subordinación. La petición de Fujimori a ambos jefes de Estado fue similar: Hospedaje para los secuestradores. Con Fidel fue un poco más lejos, sugiriendo que su ascendiente sobre los emerretistas podía conseguir la liberación inmediata de los rehenes, pero recibió una negativa por respuesta. Según Fidel, el vínculo con Cerpa Cartolini se limitaba a una relación meramente política, de compañeros de ideales y nada más. Pero el punto se había conversado al más craso estilo diplomático y las culpabilidades por lo que ocurriera serían compartidas por ambos gobiernos, algo que Fidel entendió de inmediato. Fujimori regresó a Lima y la DGI recibió la orden de ponerse en acción. El asunto pasaba del Departamento América a ellos. Fidel creyó que iba a ser la estrella del acontecimiento y quiso estar bien preparado para desempeñar el papel de salvador, algo que al chino no le había pasado por la cabeza.

Las negociaciones continuaron y el entra y sale de los representantes del gobierno a la residencia diplomática era diario, lo que obró como un elemento debilitador de la moral de los emerretistas. La programación de los canales de televisión fue reelaborada para ofrecer cuanta película de secuestros fallidos pudo ser encontrada en las bóvedas de las distribuidoras cinematográficas. Afuera se escuchaban, por los altavoces instalados en los alrededores, un surtido de marchas militares y mensajes de familiares no sólo de los secuestrados, sino también de los secuestradores, clamando por una solución pacífica. La intensidad del sonido apagaba los ruidos ambientales en el área, incluido el de los camiones que se llevaban la tierra extraída de los túneles por mineros anónimos trasladados desde Cerro de Pasco. Por allí entrarían los comandos que se estaban entrenando en la réplica de la mansión construida los terrenos de un campamento militar.

A las 3 y 45 del 22 de abril de 1997, luego que Cerpa Cartolini negara la entrada ese día del personal médico, Fujimori le preguntó a Montesinos dónde se encontraban “los chanchitos” y, al saber que jugaban fulbito en el segundo piso, dio la orden de proceder con la Operación Chavín de Huantar, que se ejecutó con una limpieza y profesionalidad insuperables. Una serie de explosiones echaron abajo la puerta principal y abrieron tres boquetes en el piso por donde entraron los comandos y con ellos un vendaval de metralla que, en 46 segundos, cobró las vidas de todos los secuestradores.

Habían creído que la intervención de Fidel les permitiría salir victoriosos y no sobrevivieron a la desilusión. Algunos secuestrados escucharon unos minutos antes a Cerpa Cartolini hablar del uso que haría del dinero guardado por Polay Campos y del mando clandestino que no pensaba devolverle cuando estuvieran todos en Cuba. El resultado del incidente fueron los 17 secuestradores muertos, un par de bajas militares y el fallecimiento de uno de los rehenes a causa de una bala perdida. Por supuesto que hubo cooperación de Estados Unidos, Japón e Israel pero no tanta que el mérito les pueda ser escatimado a los peruanos.

Este artículo lo he escrito a propósito del rescate de Ingrid Betancourt y sus compañeros de cautiverio y es sólo para que, “con las glorias, no se olviden las memorias”. Ahí les dejo esos videos para que escuchen a los protagonistas contar la anécdota.

Jorge Daubar

jorgedaubar@yahoo.com

http://www.adonde.com/videos/070515fujimori.htm

http://www.videos.es/videos.php?query=huantar&pag=1

http://www.videos.es/reproductor/operacionchavindehuantarparte1-(-jTo0P9YzfQ

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7 jul. 2008

Los otros "gallinazos" Por Silvio Rendon

Via el post Los gallinazos veo que se van sumando evidencias para lo que se supo desde el primer momento: después del rescate a los rehenes en la casa del embajador de Japón se cometieron ejecuciones de personas desarmadas. Los secuestradores fueron capturados con vida, estaban desarmados, se los podía haber encarcelado, pero no se les respetó la vida y se los mató. Luego se lanzaron una serie de versiones falsas, para encubrir el delito.

En este post comentaba sobre el operativo Chavín de Huántar como lo vi en tiempo real (ver también memoria: el operativo chavín de huantar, diez años después de Roberto Bustamante). Sobre este asunto la memoria parece concentrarse en el operativo de rescate de los rehenes, siendo motivo de polémica la muerte de los secuestradores ya rendidos y desarmados. Esa es una línea que mucha gente no cruza. Rescate, sí; muerte en combate, inevitable. Pero matar a un enemigo rendido y desarmado es inaceptable para mucha gente "en todo momento y en todo lugar" (la frase entre comillas de Milton Friedman).

Sin embargo, hay un aspecto de este secuestro que se ha olvidado. El secuestro comienza en diciembre y el operativo de rescate se ejecuta en abril. El secuestro dura como cinco largos meses. Y no sólo eso. El secuestro tiene aprobación de la población que en su mayoría dice "tienen razón en lo que reclaman, pero esa no es la forma". Efectivamente, en los días posteriores al inicio de la toma por el grupo terrorista hay una serie de reacciones públicas. La más importante en mi opinión es la de la iglesia que le pide al gobierno que tome nota de "situaciones que hayan podido llevar a este desenlace" (cito de memoria). Recordemos. Estamos a fines de 1996, ante un gobierno monolítico, sin oposición, que controla la prensa, que tiene los pergaminos de haber estabilizado económicamente al país y derrotado el terrorismo. Un país que supuestamente va bien, que en los últimos tres años había duplicado sus exportaciones después de décadas de estancamiento. Una economía en expansión. Todo esto, y un grupo pequeño y derrotado se atreve a una acción espectacular en que casi secuestran al mismo Fujimori.

Una fuente me indicó alguna vez que se hicieron encuestas durante los cinco meses que duró el secuestro y que había una parte importante de encuestados que apoyaban los reclamos de los secuestradores pero no los medios y una parte no desdeñable que apoyaban el secuestro en sí. Dados estos resultados estas encuestas no fueron publicadas.... Estos son los "otros gallinazos". Los que ocultan la realidad. Sin este dato, crucial, no se entiende lo que pasó después. Había ocurrido algo parecido a lo visto el 5 de abril de 1992 cuando de la noche a la mañana quienes ayer estaban con la democracia, hoy apoyaban el golpe de estado. Bruscos cambios de opinión de una ciudadanía que no se ve representada por el sistema político. Un día apoya una cosa y otro día, apoya otra.

Pero claro, este apoyo al menos a las reivindicaciones (cambio de política económica, atención a la pobreza, etc.) se debilitó con el paso del tiempo. Los secuestradores hubieran podido aceptar las condiciones que el gobierno les ofrecía, al estilo del M19 en la toma de la embajada dominicana en Colombia. Pero no lo hicieron, quedaron atrapados en la lógica de la liberación de los miembros de su grupo, y he ahí el desenlace. La gente también entiende que la intransigencia en la negociación es contraproducente y desde luego no aprueba ni se ve beneficiada por la liberación de terroristas, menos de esa manera.

Y claro, quien cruza la línea mencionada arriba aplica la lógica que en estas guerras el que pierde, pierde y el ganador se lo lleva todo. Quien gana la guerra adquiere el derecho a beber chicha en el cráneo del enemigo. O a tomarse fotos al lado de su cadáver.

Sin embargo, los efectos demostración y la difusion de ejemplos son más sutiles que eso. Quienes aprueban las reivindicaciones pero no los medios violentos no tardan en entender que es su turno de hacer las cosas, y de una manera mejor. Pocos meses después de estos hechos una multitud de estudiantes saldría a las calles a protestar por la destitución de unos magistrados en el Tribunal Constitucional. Antes el gobierno de Fujimori había cometido atropellos iguales o peores al estado de derecho, pero poca gente dijo algo y nadie salió a las calles. Esta vez los estudiantes iniciaron una movilización espontánea, sin dirigentes nacionales de partidos políticos. Había un cambio de actitud entre la ciudadanía. Ya no era Fujimori salvador, sino Fujimori dictador. El panorama político se comenzaba a abrir. El apoyo interno y externo comenzaba a llegar a las organizaciones opositoras, hasta el momento relativamente inactivas. Una nueva generación, formada bajo Fujimori, comenzaba a hacer sentir su presencia. Una pequeña rajadura, que sería el comienzo del fin de Fujimori y Montesinos.

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30 abr. 2008

Trazar una línea Por Silvio Rendon

Evidencia incriminatoria presentada por La Ventana Indiscreta: Melissa Patiño con una banderola, supuestamente gritando consignas (no se la ve) y el "rostro cubierto"... por una chalinita


La señora Valenzuela mostró como evidencia incriminatoria de que Melissa Patiño debería seguir en prisión una imagen donde esta joven cargaba una banderola de la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB), gritaba consignas y se tapaba el rostro en Quito, en un evento organizado "por los de las FARC", según ella.

Lo mostrado por el poder mediático gubernamental no constituye prueba de nada. Insisten en equivocarse de camino. No pueden criminalizar a siete personas por pertenecer a una organización que sigue funcionando en el Perú. Nadie ha declarado ilegal a la Coordinadora Continental Bolivariana. ¿Por qué lo que un ciudadano peruano puede hacer en el Perú es un delito si lo hace en Quito?

Al igual que Daniel Salas en Malas costumbres en la TV peruana rechazo a estas organizaciones y a quienes las alientan. A nada bueno llevarán a los países donde puedan tener influencia. El único problema aquí es definir si son organizaciones delictivas, y qué acciones que cometa un individuo lo hacen merecedor de ser encarcelado. Por ejemplo, de estas acciones ¿cuáles son las delictivas?


  • operarse de cataratas en Caracas por médicos cubanos,

  • organizar una manifestación de bienvenida a Chávez en la próxima cumbre eurolatinoamericana (en la que Chávez, al igual que hizo en Mar del Plata, estará en la cumbre oficial y en la alternativa),

  • decir públicamente en el Perú que las FARC no son terroristas sino "fuerza beligerante",

  • ver un video de Raul Reyes, de las FARC,

  • manifestarse contra el "imperialismo",

  • rendir homenaje al MRTA,

  • pedir públicamente la amnistía para Víctor Polay,

  • decir públicamente que el MRTA ya no está activo,

  • protestar por la detención de nativos, sindicalistas y campesinos,

  • manifestarse contra la contaminación en su zona de residencia,

  • hacer huelga en una fábrica,

  • constituir un sindicato,

  • manifestarse en un paro regional,

  • organizar un referendo de consulta ciudadana,

  • participar de eventos donde participe la CCB,

  • organizar otro "andahuaylazo",

  • llamar a un "golpe de estado de masas",

  • alabar la toma del cuartel O'Donovan,

  • rendir homenaje a Luis de la Puente Uceda,

  • condenar la masacre de los penales en 1986,

  • ponerle flores a la tumba de Edith Lagos.

El gobierno ha transmitido la imagen de que todo es criminal, y más aún, que se es criminal por asociación ("si te ven con un criminal, tú eres criminal"). Con estos criterios, por transitividad, todo se presta a ser criminalizado como "terrorista". Arbitrario. No se establece lo que es una acción o idea discutible pero admisible en democracia, a diferencia de lo que es una acción delictiva o que incite al delito. Una protesta sindical: terrorista. Una protesta estudiantil: terrorista. Una protesta campesina: terrorista. Una protesta nativa: terrorista. No, pues. Tiene que haber una precisión, si no del gobierno, entonces de la sociedad peruana de lo que es condenable y criminal y de lo que no lo es. Se tiene que trazar una línea.

Si todo va en un mismo saco, se da la paradójica situación de que rechazamos al terrorismo y la dictadura que traería porque atenta contra la libertad y el bienestar de la gente, pero con reacciones arbitrarias perdemos precisamente esas libertades que queremos defender, como la de expresión. Es darles en la yema. Ya nos ganaron. "¿No ve? La democracia es una mentira", será su respuesta. Es también el ejemplo que se da si no hay proporcionalidad (1) entre el delito y la condena: Melissa Patiño recibe veinte años por el delito de portar una banderola, cubrirse el rostro y gritar consignas antiimperialistas.

Las FARC sin lugar a dudas son un grupo delictivo y terrorista: secuestros, asesinatos, terrorismo. Pero si alguien acude a un evento de la CCB, como el de Quito, donde las FARC tienen presencia ¿esa persona ya es delincuente? E incluso si esto fuera así, el evento de Quito no le quita ni le pone nada a la débil acusación. Basta ver la página web de esta organización, donde hay una sección peruana con diversas actividades en el país, aquí. Y más aún, si la Venezuela chavista, convertida en un "santuario terrorista", es la que está detrás de todo esto, ¿por qué leemos cosas como esta?
Alan García afirma que Chávez será bien recibido en Lima

Lo coherente sería declararlo persona no grata, o dar señales de desaprobación hacia el presidente venezolano (2). No dejar que venga al Perú a hacer su show. En fin.

Si estamos ante un peligro terrorista, delictivo, asesino, queremos que toda la sociedad reaccione contra él; no queremos que sea la sociedad en sí la que quede condenada como terrorista. Si la imagen es que la CCB es una red tipo "Al Qaeda", que quiere establecer una suerte de "califato bolivariano" en la región, queremos que la sociedad tenga una actitud firme de rechazo ante tal proyecto. No es lo que se ve. Por lo pronto, lo que se discierne es la agenda represiva del gobierno ante temas domésticos como la baja popularidad de García, desaprobación, descontento y una serie de protestas, por lo demás, atendibles. A no mezclar las cosas.


_______


(1) En temas de criminalidad, la proporcionalidad en el castigo es importante porque sirve de desincentivo (incentivo) al crimen. Cuando el castigo es "plano", la pena es la misma para crimenes menores y mayores, el delincuente potencial tiene un incentivo para el crimen mayor. El castigo le da igual.


(2) Por las detenciones en Tumbes García acusó directamente a Chávez de infiltración subversiva:

Perú investiga injerencia chavista indebida
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La Dircote señaló que en octubre pasado se detectó que llegaban a la sede del CCB en Lima grupos de ex soldados de las fuerzas armadas peruanas que luego viajaron a las ciudades de Puno y La Paz (Bolivia).

Pero hay más. El responsable de la CCB en Lima, Roque Gonzales, capturado en Tumbes, fue fotografiado junto al intelectual comunista domininicano Narciso Isa Conde, quien, según El Comercio, tiene tratos con las Farc.

Y hay otra fotografía de Gonzales con el chileno Alejandro Astorga, quien perteneció al Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (Mrta).

Estas pruebas forman parte de la acusación de la Fiscalía peruana contra los miembros del CCB. Una de las hipótesis de la Dircote es que el Mrta intenta reagruparse en alianza con las Farc.

Fotografías como evidencias y "una de las hipótesis".


La denuncia de García fue grave y dio la vuelta al mundo:



Peru Says Chavez Backs Domestic Revolt


Peruvian Officials Accuse Venezuelan Leader Hugo Chavez of Bankrolling Subversives

Esta grave denuncia de García a Chávez sospechosamente coincidió con el ataque colombiano a un campo de las FARC en territorio ecuatoriano,que llevó a una situación pre-bélica entre Ecuador, Nicaragua, Venezuela y Colombia ("Querido Alan, la situación prebélica ya se dio"). Se podría especular que, aparte de las cumbres y de distraer la mala gestión de Alva Castro, se necesitaba algo para acusar a Chávez a nivel internacional. La CCB venía operando en el Perú desde hacía mucho, y sigue operando. Esto explicaría por qué se hicieron las detenciones precisamente en ese momento, cuando no se tenían las evidencias del caso e interrumpiendo la labor de inteligencia. Se quería algo con qué salir a la palestra internacional a denunciar a Chávez. ¿Era esto necesario? Para nada. El Perú finalmente no apoyó a Colombia y se mantuvo neutral en el conflicto ingra-gran-colombiano. Las aguas volvieron a su cauce....García se reconcilió con Chávez, pero los/as detenidos/as peruanos/as se quedaron en prisión...

Actualización 30/04/2008 10:26pm Leemos

Alan García será mediador diplomático entre Ecuador y Colombia
Mal. Es un conflicto en el que no debemos entrar. El estado peruano con García se ha puesto de lado del estado colombiano, a diferencia de con Fujimori en que estaba con las FARC. Lo mejor para el Perú es no meterse entre estos dos países vecinos. Podrían buscarse a Brasil, que no asume el rol de liderazgo que dice que quiere tener en la región...

Asistir a este evento en Quito le costó la libertad a siete personas, hoy acusadas de terroristas. En cambio, Chávez viene al Perú por la puerta grande...

Iconografía latinoamericanista que recuerda mucho a esto:


Imágenes tomadas de aquí y aquí.



Manifestación pro-MRTA en Arica. Indicios de reactivación de una organización terrorista, totalmente indeseable para el país.


Para que la ciudadanía rechace el terrorismo defendiendo sus libertades básicas toca trazar una línea que defina qué actividades son delictivas. La ciudadanía, que en su gran mayoría rechaza el terrorismo, debe poder ejercer sus derechos civiles, sin ser criminalizada.


Imagen tomada de aquí.


Actualización: El ejército peruano advierte sobre el MRTA (via La Razón)
Refiere que la captura de sus principales cabecillas permitió conocer parte de sus actividades militares, pero –precisa– en los últimos años el MRTA orienta sus acciones a explotar una serie de mecanismos legales, con la finalidad de desarrollar sus actividades de agitación y propaganda, adoctrinamiento ideológico (formación de nuevos cuadros) e infiltración, con el probable apoyo encubierto de personas e instituciones en el país y en el extranjero.

Indica que en enero de 2007, en la localidad de Aserradero, provincia de Jaén, departamento de Cajamarca, miembros del MRTA establecieron, entre otros temas, "la necesidad de realizar acciones armadas y romper el silencio".
OK, entonces las organizaciones sociales son las primeras interesadas en rechazar el terrorismo. Lo hicieron antes y lo harán ahora...

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29 abr. 2008

Evidencias incriminatorias Por Silvio Rendon



Dadas las surrealistas evidencias mostradas anoche por Cecilia Valenzuela sobre Melissa Patiño, aquí, habría que tomar el asunto en serio y advertir a los jóvenes que ciertas vestimentas pueden ser peligrosas. NO es broma. Por ellas te pueden enviar a la cárcel donde están las/os máximas/os dirigentes terroristas y las/os más peligrosas/os delincuentes comunes por al menos dos meses. Mismo "Expreso de medianoche".

La actriz Cameron Diaz tuvo que disculparse por usar un bolso con memorabilia comunista, de moda en muchos países, curiosamente a pedido de Pablo Rojas, cuestionado y destituído ex-director de la CNDDHH (ver aquí).

Pero claro, ella sólo tuvo que disculparse. Si hubiera sido peruana y de piel más oscura (ver este post), tal vez todavía estaría en la cárcel....

Imágenes tomadas de aquí y aquí.

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