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2 oct. 2008

1967: Perú-EEUU, la crisis de los Mirages 2 Por Silvio Rendon

(Continúa de aquí)

Además de la prensa el congreso americano reaccionó duramente contra el acuerdo franco-peruano. EEUU estaba en problemas en Vietnam. La compra de Mirages le complicaba el panorama en una región que consideraba su área de influencia.

La prensa peruana reaccionó también con dureza ante los pronunciamientos congresales y mediáticos americanos. El presidente Belaúnde justificó enérgicamente el acuerdo con Francia (El Comercio 8 y 10 de octubre de 1967). Las fuerzas armadas peruanas debían estar "listas para cualquier emergencia". Los Mirages no sólo servían para defender el territorio, sino a la identidad y el honor del Perú. Mientras Chile amenazaba al primero, los EEUU atentaban contra los segundos.

Los Mirages se convirtieron en el símbolo de la resistencia a la hegemonía americana en el Perú, que contó con el apoyo brasileño y argentino, países que también querían diversificar sus proveedores de armas y romper el monopolio americano. La Argentina anunció el "Plan Europa" que le permitiría fabricar sus propias armas con apoyo europeo.

Tratando de evitar una pérdida de influencia en la región el Departamento de Estado puso en acción el "plan b", ofreciendo los F-5 al Perú. El tema era convencer al congreso americano, hastiado de la guerra de Vietnam. Covey T. Oliver, Secretario de Estado Asistente para asuntos inter-americanos justificó la venta de F-5 al Perú. Belaúnde, demócrata amigo de los EEUU, estaba siendo presionado por los militares peruanos en medio de una situación económica difícil después de la devaluación de septiembre de 1967. Lejos de fomentar el armamentismo en la región, que iba a armarse de todas maneras, se iba a reforzar la democracia y el mantenimiento de las buenas relaciones con los EEUU.
La situación económica en el Perú se va a deteriorar rápidamente. El gobierno constitucional estará en peligro. La Alianza estará en peligro. Y a nosotros se nos echará la culpa.
Sin embargo, Oliver no pudo convencer a los senadores del sub-comité latinoamericano.

A pesar del rechazo congresal, el presidente Johnson estaba dispuesto a dar los F-5 al Perú sin el congreso. El 17 de octubre Johnson instruyó al embajador Jones a reabrir las negociaciones con el GOP (Government of Peru) por un préstamo de 40 millones de dólares para la compra de F-5. La aprobación final estaba condicionada a que los peruanos no compren los Mirages. La oferta estaba pensada para poner presión sobre los peruanos, pero también señalando la intención del gobierno americano de "ayudar al Perú" y a su esfuerzo de exculparse (sic). Si el congreso imponía sanciones al Perú, al menos la Casa Blanca habría probado su buena voluntad.

El 19 de octubre el gobierno informó sobre este esquema a la prensa, que reaccionó virulentamente en contra. Lo tomó como una rendición y una cesión ante un chantaje. Diversos congresistas americanos reaccionaron en forma similar, proponiendo sanciones al Perú.

Ante la ruptura del monopolio americano por los franceses, los aliados de EEUU comenzaron a expresar a ese país su deseo de entrar también en el mercado latinoamericano. La prensa inglesa planteaba abiertamente el tema del veto americano. En cambio la prensa francesa, Le Monde, a la vez que criticaba la decisión del gobierno francés de vender Mirages al Perú, rechazaba la hipocresía de los EEUU, ya que la razón real de su oposición no era evitar el armamentismo en la región latinoamericana sino evitar que su industria bélica perdiera el monopolio.

Mientras tanto, Lima le daba señales contradictorias a Washington. Mientras Belaúnde les decía que el acuerdo con los franceses no se cancelaba, el general Julio Doig Sánchez, Ministro de Guerra, le decía que todavía había espacio para resolver el asunto F-5/Mirages.

El Departamento de Estado diseñó dos planes. Uno era compensar al Perú por cancelar el acuerdo con los francese, otro era que el Perú revenda los aviones a un tercer país, con EEUU ayudando a buscar ese comprador. El primer acuerdo era mejor que el segundo, pues no requería el visto bueno de los franceses. EEUU envió al Perú al general Andrew P. O'Meara y a William G. Bowdler del National Security Council para negociar el tema.

Sin embargo, el asunto quedó ahí y no se llegó a un acuerdo. El tema quedó suspendido en los primeros meses de 1968 con los EEUU ocupados con la ofensiva del Tet en Vietnam. Es en esos momentos que en EEUU pasan la Enmienda Conte-Long que suspende la ayuda económica a los países que la reciben y compran con su propio dinero armas sofisticadas. Con este instrumento, el gobierno americano anuncia el 16 de mayo de 1968 la suspención de toda ayuda económica al Perú. Retienen 37.5 millones de dólares para diversos programas y proyectos. Johnson toma esta medida para evitar la crítica del congreso de seguir ayudando a un país que desvía la ayuda hacia la compra de armas.

La reacción en el Peru fue de total oposición, tanto del ejecutivo, como del congreso, El Comercio, el Colegio de Abogados, el Colegio de Ingenieros rechazaron el corte de ayuda americano y en particular el Colegio de Ingenieros llamó a recuperar la Brea y Pariñas en poder de la IPC. En la región hubo diversas expresiones de solidaridad con el Perú. En una conferencia militar internacional los comandantes de Uruguay, Brasil, Chile (!) y Bolivia se pronunciaron porque cada país pueda comprar los aviones que crea convenientes para su defensa sin ninguna coerción de ningún otro estado. Desde la academia americana también hubo pronunciamientos. El profesor de historia Frederikck B. Pike de Notre Dame criticó las sanciones al Perú, como un gran error de la política americana.

Johnson no se esperó tal reacción e instruyó a su embajador en Lima a anunciar que no era que los préstamos de desarrollo se habían cortado; simplemente no se habían hecho. Intentos que para nada apaciguaron al Perú.

Con todo esto los Mirages se convirtieron en sinónimo de la soberanía peruana. "Los Mirages son los aviones del pueblo del Perú", diría el general FAP José Gagliardi Schiaffino. El Comercio dedicaría un especial a la guerra de los seis días que tuvieron a los Mirages como gran protagonista. Los pilotos peruanos se fueron entrenando en Francia preparando la presentación al público de los aviones. El Comercio mostró los aviones con los colores rojo y blanco y renombrados 5P con P de Perú. El 28 de julio de 1968 Lima vería a los aviones supersónicos volando por sus cielos. Los Mirages eran el nuevo símbolo patrio.

Los franceses también celebraríany lo tomarían como un paso para acercarse a Latinoamérica (concepto, dicho sea de paso, inventado por ellos por oposición a Iberoamérica) también en otras esferas como la cultural. El ensayista Eric Deschodt diría que en el Perú se entiende mejor a Jean-Paul Sartre cuando las fuerzas armadas peruanas cuentan con Mirages. Francia no podía ni quería desplazar a EEUU como potencia en la región, pero sí quería romper la política de bloques y afirmar su grandeur. Y tampoco es que a De Gaulle le ligara mucho la jugada. En mayo de 1968 los estudiantes y la crisis económica lo hicieron tambalear y tuvo que pedir ayuda económica a los EEUU, hasta que en abril de 1969 se vio forzado a renunciar.

En el Perú los ánimos con los EEUU estaban pues muy calientes. El asunto de los Mirages definitivamente contribuyó al golpe del 3 de octubre y al radical viraje político de los militares peruanos. En 1969 el Perú rompía toda relación militar con los EEUU.

También llevó a que la región diversificara sus fuentes de armamentos: franceses, israelíes, soviéticos. Un claro ejemplo de un monopolio mantenido artificialmente con barreras de entrada al mercado de tipo político. La pretensión americana era insostenible, anti-económica, anti-política, anti-peruana. Una gran metida de pata.



Mirages, pero más recientes.

De Francia al Perú.

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28 set. 2008

1967: Perú-EEUU, la crisis de los Mirages 1 Por Silvio Rendon

El artículo de François Le Roy‌
Mirages over the Andes: Peru, France, the United States, and Military Jet Procurement in the 1960s
también en JSTOR: aquí.
es muy ilustrativo de uno de los factores que explican por qué los militares peruanos tenían una actitud tan distanciada de los EEUU, que se expresó en el golpe de estado de 1968 y cambió el rumbo de la política y economía peruanas.

Quienes hablan de bipolarismo para describir la tensión vivida en la segunda mitad del siglo pasado se suelen olvidar de algunos jugadores importantes de la guerra fría. Y fueron tan importantes que hoy esos mismos jugadores siguen siendo importantes. En este caso, un jugador crucial fue la Francia de De Gaulle.

El asunto comienza cuando los EEUU durante el gobierno de Eisenhower incentivan a los países latinoamericanos a participar en al defensa del hemisferio occidental con armamento americano. El programa de asistencia militar de los EEUU (MAP) da armas americanas a países latinoamericanos en condiciones financieras muy generosas. Los militares peruanos en 1963 expresan a Washington su deseeo de adquirir jets supersónicos, los Northrop F-5 Freedom Fighters (Mach-one). Sin embargo, el gobierno de Kennedy en el marco de la Alianza para el progreso intenta persuadir a los países latinoamericanos de reducir sus armamentos convencionales, formar unidades más pequeñas y flexibles (como los Rangers) y prepararse para la guerra de contrainsurgencia. Bajo estos lineamientos, el gobierno de Kennedy se niega a proporcionar jets supersónicos a los países latinoamericanos. Teodoro Moscoso, el coordinador americano de la Alianza para el Progreso ilustra esta política con la usual metáfora de cañones y mantequilla: un millón de dólares compra 40 tanques, un jet, pero también 500 escuelas rurales, 130 escuelas secundarias, y un vaso de leche diario para 50mil niños durante un año.

En esos momentos las fuerzas armadas peruanas tienen aviones de la segunda guerra mundial y de la guerra de Corea. Por eso vienen los pedidos de renovar la flota de guerra. Pero no sólo por eso, sino también porque la obsolescencia de los armamentos degradaba el prestigio que tienen dentro el país como "institución tutelar". Sin armamento moderno, dicen, no se puede atraer a la institución a jóvenes oficiales y su reputación en general se viene al suelo.

El embajador americano en el Ecuador, Maurice Bernbaum, informa en 1964 a Dean Rusk, secretario de estado, que el MAP, la dotación de armamento americano, ha contribuído a crear una actitud pro-occidental y anticomunista en los militares ecuatorianos. Sin embargo, diversos representantes en el congreso americano discrepan con esta visión, pues este apoyo militar sólo significa una carrera armamentista en la región, con dinero de los contribuyentes americanos e induce golpes de estado.

El asunto se precipita por acontecimientos en la Argentina. La fuerza aérea argentina, impaciente por no recibir sus jets, amenaza con retirar su apoyo al gobierno civil de Arturo Umberto Ilia. Pensando que los aviones atajarían la amenaza de golpe de estado en la Argentina y en un intento por alejar a proveedores alternativos de aviones de la región, el gobierno de Johnson autoriza a la embajada americana en Buenos Aires a negociar la venta de cincuenta Douglas A-4 Skyhawks. Se hace el trato a las carerras. Sin embargo, en junio de 1966, con los aviones llegando a la Argentina, el General Onganía igual derroca a Ilia. El gobierno americano fracasa rotundamente ante la jugada de los militares argentinos que "le ganan el vivo".

Como el gobierno americano no le da lo mismo a Chile, ese país anuncia que compra veintiún British Hawker Hunters para equilibrar el nuevo armamento argentino. En reacción a esto la FAP anuncia su intención de comprar jets Mach-two. El Comercio, en una actitud abiertamente anti-americana y anti-imperialista en los sesentas, rechaza el veto americano a la venta de armas: "Gobiernos de América Latina rechazan insinuación para detener compra de armamentos" (El Comercio 2 de noviembre de 1966, p.1.).

El New York Times critica fuertemente a los países de la región por la carrera armamentista. Kennedy critica que el Perú quisiera comprar armas habiendo cosas más importantes que atender en temas de desarrollo. Sin embargo, según el grueso de la prensa y el congreso americano el principal culpable del asunto es el gobierno americano. Reconocen que el Perú quiere armas americanas porque Chile va a tener armas británicas, y esto es porque el gobierno americano cede ante la presión argentina. Se da una "reacción en cadena" creada por el gobierno americano.

Algunos congresistas proponen disuadir al Perú de su ambición de jets supersónicos. Incluso sugieren amenazar al país con cortar la ayuda económica. El gobierno americano intenta conciliar con el congreso y con el Perú. Así, el Departamento de Estado americano propone al Perú la venta de quince aviones de segunda mano, North American F-86 Sabres, un avión sub-sónico de la época de la guerra de Corea. El Perú rechaza esta oferta, reiterando su determinación de adquirir jets supersónicos. También rechaza la oferta americana de otros aviones, más adecuados para combatir las guerrillas y acciones civiles, más baratos y fáciles de mantener, pero que no son supersónicos.

El presidente americano Johnson sigue predicando en la región su negativa a proveer a los países latinoamericanos de aviones supersónicos. En julio de 1967 el Brasil anuncia su interés en comprar aviones Mirage. Johnson reacciona advirtiendo a ese país sobre las "serias repercusiones" que tendría algo así para la ayuda económica recibida por la Alianza para el Progreso.

Como la presión de los diversos países latinoamericanos continúa Johnson endurece su negativa y más aún presiona a los posibles proveedores a no vender aviones a los países de la región. En diciembre de 1966 el gobierno suspende conversaciones con Lima sobre la posible venta de equipo militar. El gobierno americano va más allá y logra un acuerdo con todos los países europeos occidentales y Canadá de no vender "armas sofisticadas" a la región. Con la excepción de Francia.

El 20 de julio de 1967 EEUU veta la venta de seis bombarderos británicos Canberra al Perú, un día antes de que los oficiales británicos y peruanos firmaran el acuerdo. Robert J. McCloskey, portavoz del Departamento de Estado, declara que la compra de Canberras por el Perú era "inconsistente" con otras negociaciones que el Perú está manteniendo con los Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional, y un grupo de bancos de Nueva York, para un préstamo de 100 millones de dólares para cubrir un déficit fiscal. Se trata claramente de una maniobra desprolija, justificada con una explicación de ninguna credibilidad y una evidente humillación a los militares peruanos.

Aquí es donde entra al ruedo un jugador oportunista, nuevo para la región latinoamericana: Charles De Gaulle.

En mayo de 1967 el gobierno francés acuerda vender cinco Mirages 5s a la FAP. Ninguna de las partes, francesa o peruana, estaba dispuesta a ceder antes las presiones americanas. El asunto se precipita por los acontecimientos del Medio Oriente. En junio de 1967 la fuerza aérea israelí, equipada de Mirages, destruye en tierra a la fuerza aérea egipcia. Esto provoca que Francia deje de proveer de estos aviones a Israel. Justo antes de la guerra de los seis día De Gaulle declara un embargo de cincuenta aviones que ya había vendido a Israel, con lo que comienza un cambio de las alianzas de Francia en esa región. Con esto el único mercado para los Mirages franceses acaba siendo el Perú.

El objetivo de De Gaulle de proveer armas al Perú no sólo fue compensar la pérdida del mercado israelí, sino también afirmar la independencia francesa en el mundo bipolar de los sesentas. El "mercado de jets" como diría el entonces ministro de defensa israelí, Shimon Peretz, es altamente político y por sus características de financiación, entrenamiento y mantenimiento, crea una relación de dependencia del comprador hacia el vendedor de al menos veinte años. Se trata de un compromiso de largo plazo. La oferta francesa abría a los países las puertas de emanciparse de otros super-potencias. Este acuerdo significaba recuperar la relación militar con Francia vigente desde 1896 hasta 1940.

El 4 de octubre de 1967 se formaliza el acuerdo con Francia y el Perú le compra doce Mirage 5e por 28 millones de dólares. Al día siguiente viene la amenaza americana. El Perú ha comprado aviones a Francia a pesar de las repetidas advertencias sobre las consecuencias, diría Walter W. Rostow, asesor de seguridad nacional de los EEUU. Se refiere a cortar la ayuda economica americana al Perú. Algunos congresistas se quejan porque el Perú se estaba aprovechando de esa ayuda sólo para gastar sus recursos propios en armamentismo. El Washington Post en un editorial pide sanciones económicas contra el Perú.

(continuará)




El Perú feliz con los Mirages ante la furia de los EEUU.

Caricatura de mayo de 1968, de El Comercio. Tomada del artículo de François Le Roy








Mirage, pero del 2000


La "guerra de los seis días" influyó decisivamente en los militares peruanos que compraron los Mirages. Así, a comienzos de los setentas del siglo pasado el Perú pasó a tener la superioridad militar en la región.

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1 ago. 2008

Combitos Por Silvio Rendon

- Congreso pide perdón por la esclavitud
Pero el americano: Aquí.

- Descontento en las FFAA
Por el tema salarial. Incluso el 14 de agosto hay una protesta de las FFAA en el Campo de Marte. Ver aquí y video aquí.

- Juventud y sindicalismo
Aquí.

- La falta de interés en la salud en el gobierno de García
Aquí.

- Vuelve el tren eléctrico
Desde hace algún tiempo: aquí, aquí y aquí.

- Ventajas carcelarias para Fujimori
Cuestionadas por el ex-jefe del INPE. No son legales: Aquí. Ahistá.
Y más detalles en El Gobierno flexibilizó al máximo el régimen carcelario de Fujimori.

- Paramilitares
Lo que ya sabiamos. Comenzaron con García, no con Fujimori. Aquí.

- Cadena de exculpaciones
Sosa exculpa a Fujimori y acusa a García; Flores Araoz exculpa a García y acusa a Sosa. El único exculpado aquí es Fujimori. Aquí.

- Anterofilia
Un poco más y Flores Araoz exculpa a García por la hiper... Se entiende que responda por este gobierno de García, pero ¿por qué por el primero?

- Gobierno de los ricos
Mario Huamán de la CGTP dijo inmediatamente después del mensaje de 28 de julio de García que era el gobierno de los ricos. Inmediatamente también, Jaime Cáceres Sayán de la CONFIEP le respondió a Human diciéndole que el mensaje anunciaba progreso para los pobres y lo acusó de no haber escuchado bien. Posteriormente Lourdes Flores dijo lo mismo que Huamán, "es el gobierno de los ricos", y a ella sí le hicieron caso.

- Aprobación de los ricos, desaprobación de los pobres.
Basta ver que el sector A, el más rico, aprueba decididamente a García, mientras que el sector E, el más pobre, decididamente lo desaprueba. Definitivamente, la afirmación de Flores tiene una base real. La "opción preferencial" de García es por los ricos. It's the way it is.

- Acusación oportuna
Obviamente, estaba esperando cuando devolverle la acusación a García y no pudo ser más oportuna. Ya lo hizo. Ahora lo que le toca es ofrecer una oposición en serio, con propuestas y con presencia.

- ¿Fenónemo natural?
En este post iPaul se pregunta: "¿no es que acaso este es un fenómeno natural? Es decir, ¿acaso un presidente no siempre termina siendo el presidente de los ricos?"

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24 jul. 2008

De cuando Fujimori burló a Fidel Por Silvio Rendon

[Reproduzco este artículo del escritor cubano Jorge Daubar. SR.]


Al pie de la Cordillera de los Andes, en la angostura de un valle abierto allí donde se tropiezan los ríos Mosa y Huacheqsa, los incas erigieron una ciudadela a base de piedras y sangre, horadada bajo sus cimientos por largas galerías y túneles que aseguraban el desplazamiento de sus habitantes en caso de asedio enemigo. Se calcula que fue en una fecha tan atrás en el tiempo que faltaban 850 años para que Cristo partiera en dos la historia de la Humanidad. Su altitud es de 3185 metros sobre el nivel del mar y, desde allá arriba, una pequeña posta de guerreros guardaba la entrada de la selva amazónica. Por ese rumbo llegaban los enemigos a dispararles flechas por la espalda.


Perú en la encrucijada

América del Sur es una tierra tan grande que la inmensidad del paisaje no cabe en una mirada de Dios. Un científico alemán llamado Alexander von Humboldt recorrió el continente en varios viajes que lo llevaron a todas partes y, al final, al Perú. Allí se echó a descansar frente al océano Pacífico al que le tomó la temperatura y, en la comparación con el Atlántico, estableció que era ligeramente más cálido. También, completó un catálogo de las riquezas minerales del país tan amplio que le hizo declarar que Perú era “un mendigo sentado encima de un baúl de oro”.

A principios del siglo xx, la sociedad peruana se mantenía en un estado de entumecimiento absoluto, como si los tiempos de la colonia se hubieran movido a lo largo de las generaciones sin variar lo más mínimo. La estratificación social mostraba los mismos cuatro planos que escalonaban el poder, la fe, la economía, la salud y la educación en época de virreyes. Encima de todos, los descendientes de europeos con sus árboles genealógicos plantados en las expediciones de Pizarro. Luego los mestizos, llamados cholos o zambos no sé si por simpatía o desdén, seguidos por la multiplicación empecinada de indios sobrevivientes del exterminio. Abajo, últimos en la escala, aplastados por el peso de los otros grupos étnicos, los negros de Chincha y Callao, tocadores de cajón y guitarra, bailadores y dicharacheros, cuyo origen habría que rastrearlo en las grandes haciendas azucareras de Cuba. Y de un peldaño al otro en sentido descendente, la más inicua discriminación y vasallaje. Como símbolo de ese panorama se dio el gamonal, esbirro del patrón y siervo en una sola pieza humana.

A todo esto se sumaba el capcioso repartimiento del gobierno que iba de un bando oligárquico al otro como una veleta empujada a tiros por los militares o por la demagogia de los políticos que, alguna que otra vez, accedían al gobierno por las buenas y en plazos cortos. No obstante este ambiente regresivo, la cultura nacional acrecentó su acervo con escritores de marca mayor, pintores de buen pincel y escultores a los que no les faltaba inspiración a la hora de darle geometría maestra a sus obras. Y con ella, una prensa ejemplar que sorteaba a duras penas los excesos de cada dictador en su momento. En Perú, el talento siempre ha sido una fiesta.

En 1959, influidos por la revolución cubana, la civilidad de los movimientos revolucionarios, sindicales y estudiantiles se transformó aprisa y sin mayores reflexiones en un afán de violencia que no tarda mucho en extenderse por todo el país. El indigenismo deja de ser una materia meramente académica para convertirse en un asunto de reivindicaciones ancestrales que se despliega en turbamulta con el marxismo. La consigna es irse a las montañas y allá fueron Luis de la Puente Uceda y Hugo Blanco, Héctor Béjar y Javier Hereaud, cada uno por su lado pero con el mismo fracaso en perspectiva. Sin embargo, el APRA es ajeno a las seducciones del fidelismo y se mantiene al margen de esas aventuras. Pero la crisis política advenida, luego de la disolución de la dictadura de Manuel Odría, no se resuelve en términos prácticos y esa acumulación de frustraciones echa al pueblo a las calles. En ese magma se originan los cambios sociales y el APRA cree que ha llegado el momento de Haya de la Torre.

Pero se equivocaron una vez más los apristas. El turno les tocó a los generales peruanos que iniciaron una gestión desastrosa del gobierno, principalmente la reforma agraria dictada bajo la consigna de “Campesino, el patrón no se alimentará más de tu miseria”, cuyo resultado inmediato fue poner en dieta magra a todo el país. Se hacen moda José Carlos Mariátegui, su obra Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, y toda la izquierda rival del APRA se abalanzó sobre los cargos públicos y el Sistema Nacional de Movilización Social (SINAMOS) que, a la larga, debió haber sido y no fue la metástasis del Partido Comunista de Cuba (PCC). Del fracaso de los generales peruanos se deriva un nuevo conflicto insurreccional polarizado por el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) y Sendero Luminoso, mutuamente excluyentes por definición ideológica y étnica. El primero fue una creación de Victor Polay Campos, un joven aprista mudado al fidelismo y, el segundo, por el profesor de filosofía y disidente del Partido Comunista del Perú, Abimael Guzmán.

Recuerdo mi arribo a Lima en marzo de 1991, a medianoche, y en el trayecto a casa de mis suegros un panorama tétrico y desalentador de cualquier emoción turística. Al ir de paseo la mañana siguiente, el comentario a mi esposa de entonces fue que “había salido de Guatemala para entrar en Guatepeor”. Los espléndidos barrios de Miraflores y San Isidro deslucían sus fastos originales y el centro de la capital rebosaba de mendigos y ladrones. Era tan absurda la vida en Perú que se podía adquirir un dólar norteamericano con sólo 55 céntimos. Una tasa de cambio petrificada por la demagogia y el latrocinio. El primer helado peruano, comprado a un vendedor ambulante, casi me vacía la escasa dotación de dólares que había podido sacar de Cuba.

Causaban pavor los atoramientos del tránsito, mucho más si involucraban a carros de policías o militares porque para ellos podían significar la muerte. Su lucha contra los subversivos fue una misión ingrata en la que cometieron excesos lamentables que hoy pretenden algunos cobrarles en demasía. Ellos recuperaron la Universidad de La Cantuta controlada por los senderistas, y desbarataron el plan de apoderamiento de la capital mediante un cerco de villas miseria en las que no había otra ley ni otro orden que el maoísmo o las mutaciones fidelistas. Allí se ensayaba el porvenir que le hubiera tocado a Perú en caso de que sus instituciones hubieran sido abatidas por la subversión. Pero, a pesar de la tragedia nacional, fui muy feliz en Lima. Perú me dio un amor para recordar cordialmente, un trabajo de periodista en la revista OIGA y amigos que todavía me quieren.

Ese es el escenario en que se había efectuado la captura en 1989 de Victor Polay Campos, en la Plaza Huamanmarca de Huancayo, una ciudad típica de la sierra peruana, al que sustituye Luis Néstor Cerpa Cartolini en la jefatura del movimiento sin que pueda evitar, a la larga, las desilusiones y desánimos que corrompen y merman a la manada sediciosa. Ya yo había viajado a Miami cuando, en 1992, cayó preso Abimael Guzmán Reynoso, en la antesala de una de esas hermosas noches limeñas del mes de septiembre, en que el verano es fresco aún y la luna brilla en el Cielo. El arresto del presidente Gonzalo marca la declinación definitiva de Sendero Luminoso que se hará polvo y cenizas. Un fenómeno de extinción similar al que ya experimentaba el MRTA. Ambos trabajos atribuibles al general de la Policía Ketín Vidal, obligado después a la jubilación por la envidia y los recelos de Fujimori, Vladimiro Montesinos y otros oficiales del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN).

Cuando retorno a Lima en 1994 muchas cosas habían cambiado desde el autogolpe de Fujimori, en abril de 1992. Lo primero que observo a mi paso por la Avenida del Ejército, rumbo al hotel donde me alojaría, es que la ciudad se ve más limpia, se ha dinamizado el tránsito a pesar del número mayor de vehículos modernos que recorren las calles, los edificios de apartamentos y oficinas, cuya construcción había sido paralizada, se hallan en proceso de acabado, los comercios están atestados de clientes y la gente, al fin, ríe de nuevo. El país ha recobrado la vida. Eso es bueno para los negocios y para mí que, en esa segunda temporada, iba a cumplir con una labor gerencial.

Es un año largo en el que tengo la oportunidad de aprender mucho más acerca de Perú. Por ejemplo, las características de una “dictablanda” que permite el funcionamiento del Congreso pero lo controla mediante la extorsión, el soborno y el miedo. Que la libertad de prensa puede ser un espejismo malévolo por que es el gobierno quien asigna la propaganda oficial, cuyo presupuesto es superior a todo el gasto publicitario de las empresas privadas. Y que, a pesar de todo esto, el presidente del Perú poseía un alto porcentaje de popularidad entre la población. El “chino” caía bien y la gente lo quería. Una experiencia más es que muchos de mis amigos, que eran opositores en 1991, se habían pasado al bando fujimorista o, simplemente, entraron en una etapa contemplativa, inducidos por lo bien que les iba en los negocios.

Otras experiencias adicionales fue que el terrorismo se había replegado y en su lugar eran los delincuentes y los choferes de “combis” los que marcaban la peligrosidad de las calles. A los primeros no había quien les atajara por que estaban en todas partes y los segundos, ni a fuerza de multas cumplían las reglas del tránsito. Los “terrucos” que habían depuesto las armas en su transfiguración eran dueños o empleados de compañías de seguridad privadas, oficiaban como guardaespaldas de gente importante o colaboraban con la Dirección Nacional Contra el Terrorismo (DINCOTE). Algunos, muy eficientemente. Por supuesto, hubo quienes continuaron adelante en su filiación fidelista al extremo de cumplir misiones esporádicas para el Departamento América del PCC o servir como agentes de la DGI. Por su parte, el desencanto senderista se resolvió con una desbandada ridícula hacia ningún lugar por que ya China no estaba dispuesta a ofrecerles santuario.

De vuelta en Miami, muy cerca de la Nochebuena de 1996, exactamente el 17 de diciembre, nos enteramos por la televisión que un comando del MRTA había invadido la embajada de Japón en Lima, donde casi un millar de invitados festejaban el cumpleaños del Emperador Akihito. En apariencia, el propósito de Cerpa Cartolini era conseguir la liberación de más de 400 emerretistas presos y torcer el rumbo neoliberal del gobierno. En realidad, era algo tan prosaico como ponerse frente a frente con Víctor Polay Campos, que se negaba a entregar las claves y localizaciones de los depósitos bancarios de la organización. De hecho, una colisión malvada entre jefes que arrastró a la muerte a un montón de muchachos recién salidos de la adolescencia. Ellos fueron los verdaderos perdedores.


Operación Chavín de Huantar

El tratamiento de situaciones como esa era un protocolo de conformidades comúnmente seguido por los gobiernos del mundo, que los secuestradores daban por descontado. Ningún político quería arruinar su carrera con la responsabilidad por un montón de muertos y, por eso, se avenían a todas las exigencias de los plagiarios. Una debilidad que hacía las veces de carta blanca para que la inseguridad personal fuera el más común de los peligros que enfrentaba cualquier ciudadano. Pero, esta vez, todo fue diferente.

En cuanto se iniciaron los contactos con los secuestradores, Fujimori estableció unas reglas de juego que luego pareció cambiar. Dijo que no negociaría ni libertades ni vidas pero, al salir de la primera reunión con el ministro de Relaciones Exteriores de Japón, le dio vuelta aparente a su actitud anterior y declaró que estaba abierto a cualquier solución. En prueba de buena fe los secuestradores iniciaron la liberación paulatina de docenas de secuestrados, hasta que la población retenida en la embajada descendió a poco más de 70 hombres, todos ellos altas personalidades de la vida nacional. Mientras esto ocurría, en el SIN comenzaron a elaborar un plan de rescate que debería ser no sólo exitoso, sino además incruento.

Todo el que ingresaba a la sede diplomática cumplía una misión de ayuda. Hasta el cardenal Cipriani cargó con una guitarra para el vicealmirante Giampietri que ocultaba un micrófono de sutil fidelidad. El personal sanitario, incluido el médico, pasaron otros micrófonos y un par de cámaras de video. A pocas cuadras del lugar, en una instalación secreta del SIN un equipo de especialistas se enteraba de todo lo que ocurría dentro de la embajada. Sus minuciosos informes llegaron a la exquisitez de identificar por sus nombres a los asaltantes a pesar de que cubrían sus rostros con pañuelos de colores.

Para hacer más creíble la comedia, Fujimori viajó a República Dominicana, a entrevistarse con el presidente Leonel Fernández, y a Cuba para pedirle cooperación a Fidel. Después de todo, el MRTA era una hechura de Manuel Piñeiro y la influencia que ejercían sobre ellos era tan notoria que podía ser calificada de subordinación. La petición de Fujimori a ambos jefes de Estado fue similar: Hospedaje para los secuestradores. Con Fidel fue un poco más lejos, sugiriendo que su ascendiente sobre los emerretistas podía conseguir la liberación inmediata de los rehenes, pero recibió una negativa por respuesta. Según Fidel, el vínculo con Cerpa Cartolini se limitaba a una relación meramente política, de compañeros de ideales y nada más. Pero el punto se había conversado al más craso estilo diplomático y las culpabilidades por lo que ocurriera serían compartidas por ambos gobiernos, algo que Fidel entendió de inmediato. Fujimori regresó a Lima y la DGI recibió la orden de ponerse en acción. El asunto pasaba del Departamento América a ellos. Fidel creyó que iba a ser la estrella del acontecimiento y quiso estar bien preparado para desempeñar el papel de salvador, algo que al chino no le había pasado por la cabeza.

Las negociaciones continuaron y el entra y sale de los representantes del gobierno a la residencia diplomática era diario, lo que obró como un elemento debilitador de la moral de los emerretistas. La programación de los canales de televisión fue reelaborada para ofrecer cuanta película de secuestros fallidos pudo ser encontrada en las bóvedas de las distribuidoras cinematográficas. Afuera se escuchaban, por los altavoces instalados en los alrededores, un surtido de marchas militares y mensajes de familiares no sólo de los secuestrados, sino también de los secuestradores, clamando por una solución pacífica. La intensidad del sonido apagaba los ruidos ambientales en el área, incluido el de los camiones que se llevaban la tierra extraída de los túneles por mineros anónimos trasladados desde Cerro de Pasco. Por allí entrarían los comandos que se estaban entrenando en la réplica de la mansión construida los terrenos de un campamento militar.

A las 3 y 45 del 22 de abril de 1997, luego que Cerpa Cartolini negara la entrada ese día del personal médico, Fujimori le preguntó a Montesinos dónde se encontraban “los chanchitos” y, al saber que jugaban fulbito en el segundo piso, dio la orden de proceder con la Operación Chavín de Huantar, que se ejecutó con una limpieza y profesionalidad insuperables. Una serie de explosiones echaron abajo la puerta principal y abrieron tres boquetes en el piso por donde entraron los comandos y con ellos un vendaval de metralla que, en 46 segundos, cobró las vidas de todos los secuestradores.

Habían creído que la intervención de Fidel les permitiría salir victoriosos y no sobrevivieron a la desilusión. Algunos secuestrados escucharon unos minutos antes a Cerpa Cartolini hablar del uso que haría del dinero guardado por Polay Campos y del mando clandestino que no pensaba devolverle cuando estuvieran todos en Cuba. El resultado del incidente fueron los 17 secuestradores muertos, un par de bajas militares y el fallecimiento de uno de los rehenes a causa de una bala perdida. Por supuesto que hubo cooperación de Estados Unidos, Japón e Israel pero no tanta que el mérito les pueda ser escatimado a los peruanos.

Este artículo lo he escrito a propósito del rescate de Ingrid Betancourt y sus compañeros de cautiverio y es sólo para que, “con las glorias, no se olviden las memorias”. Ahí les dejo esos videos para que escuchen a los protagonistas contar la anécdota.

Jorge Daubar

jorgedaubar@yahoo.com

http://www.adonde.com/videos/070515fujimori.htm

http://www.videos.es/videos.php?query=huantar&pag=1

http://www.videos.es/reproductor/operacionchavindehuantarparte1-(-jTo0P9YzfQ

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14 jul. 2008

Putis y la "Historia Oficial": desbaratando mitos Por Gonzalo Gamio

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17 jun. 2008

El discurso militar 2 Por Silvio Rendon

En El discurso militar 1 presentaba diversos materiales provenientes de fuentes militares. Este discurso tiene las siguientes características:

  1. La posición sentada en estos materiales sobre la gran violencia de las dos últimas décadas del siglo pasado viene dada por militares de alto rango. Lo que se suele leer en algunos medios como La Razón, Expreso o Correo no es la opinión de algunos periodistas o analistas políticos. Es la posición de la jerarquía militar al más alto nivel.
  2. El discurso militar está basado en un análisis político sobre el país. Los movimientos subversivos de los 80s y 90s (SL y MRTA) serían la continuación de los movimientos subversivos de los 60s (MIR y ELN). A su vez, la "izquierda caviar" (IC) sería la continuación de aquellos y, además a igual que aquellos, un fenómeno extranjero.
  3. En tal sentido, la IC es un sector político que tiene el veto explícito de las FFOO (fuerzas del orden) en su intento de llegar al gobierno.
  4. Sobre la gran violencia el discurso militar toma como un hecho que un buen sector de la población peruana, del campo ayacuchano en particular, apoyaba la subversión. Sin este apoyo un movimiento subversivo como el de SL no habría podido durar por tantos años. En esta descripción coincide mucho más con el discurso senderista y emerretista que con el de la CVR, que ve al grueso de la población como atrapada entre dos fuegos. Este sector de la población comprometido con la subversión aprobaría, participaría e impulsaría sangrientas accciones subversivas (terrorismo, ejecuciones, torturas, etc.). Este apoyo popular a la subversión no sólo explicaría la duración del fenómeno subversivo, sino también las diversas versiones sobre violaciones a los derechos humanos de parte de las FFOO: las denunciantes serían personas influídas por la subversión.
  5. La actitud de las FFOO sobre las numerosas denuncias sobre violaciones de derechos humanos en su contra es negar-minimizar-justificar-desvincular: negar en primer lugar que las denuncias sean verdaderas pues éstas vendrían de personas comprometidas con la subversión; minimizar lo que no se puede negar, pues estas denuncias corresponderían solamente a excesos puntuales de parte de soldados alterados psíquicamente y por lo tanto inimputables, mas no a una política deliberada de muerte a civiles o enemigos desarmados; justificar lo que no se puede negar ni minimizar, pues los tiempos de guerra no son tiempos normales, los efectivos de las FFOO expusieron sus vidas quedando muchos de ellos discapacitados, la población apoyaba y participaba de la subversión, etc. (Estos argumentos se usan para justificar los hechos o al menos buscarles atenuantes.); y finalmente, desvincular la responsabilidad de los superiores en violaciones a los derechos humanos, pues la patrullas actúan descentralizadamente. La lógica militar está organizada también militarmente en varias "lineas de defensa" argumentativas.
  6. En tal sentido, el discurso militar niega que durante los tiempos violentos las FFOO hubieran cometido hechos punibles, que por lo tanto tienen como consecuencia un castigo a sus efectivos. Cualquier denuncia documentada no podría ser sino el fruto de una venganza de parte de los subversivos, derrotados en la guerra, y de quienes en estos momentos los estarían apoyando, cual sería la IC.
  7. Su discurso es básicamente defensivo, trasunta frustración y constituye una reacción ante las múltiples denuncias sobre violaciones de derechos humanos. Los militares sienten que salvaron al país de un genocidio tipo Camboya y que el país reacciona contra ellos en forma desagradecida, dejándose llevar por el discurso subversivo. Ellos están ahora arrinconados, cuando deberían recibir el crédito por la derrota de la subversión.

Comentario: Se advierte que este discurso viene muy condicionado por la situación defensiva del estamento militar en la sociedad peruana: no quieren ser castigados. A este condicionamiento se supedita su argumentación y buena parte de su intervención en la política nacional. Aquí hay que tener en cuenta algo crucial. El fenómeno subversivo llegó a nuestro país cuando fenómenos análogos ya habían sido derrotados en otros países, en particular en la Argentina, país con que tuvimos, y en especial nuestras fuerzas armadas, una "relación privilegiada" (así es como le llaman a la relación entre el Reino Unido y los Estados Unidos), una alianza natural. Los militares argentinos fueron el modelo para los militares peruanos. No sólo fue el "gaucho" Cisneros, sino que así fue nuestra política exterior en general, y militar en particular. Los militares argentinos fueron los "hermanos mayores" de los militares peruanos en temas de contrasubversión, derechos humanos y lo que vendría después. Los militares peruanos y sus contrapartes civiles con las que compartieron el poder sabían que vendría el momento de los juicios, las pruebas, los cadáveres, los testigos. Según el periodista Ricardo Uceda, durante el gobierno de Alan García se dieron el trabajo de buscar cadáveres ya enterrados, para desdenterraros e incinerarlos. No querían dejar pruebas en su contra, pues el momento de los juicios llegaría. También tomaron sus previsiones legales, por lo que ahora dicen que la desaparición forzada no era un crimen, sino algo legal, o que no había crímenes de lesa humanidad. Y por supuesto, se trata de una versión en la que no puede haber fisuras, la tienen que sostener todos los miembros de la institución militar e incluso fuera de ella, pues las responsabilidades también involucran, y en realidad involucran principalmente, a las autoridades civiles. Prima así un pacto de protección a nivel institucional. (Los miembros del grupo Colina, por ejemplo, se preguntan, y con cierta razón, por qué ellos tienen que salir de villanos cuando ellos no fueron los únicos ejecutores de una práctica generalizada, conocida, antigua y aplicada masivamente por parte de los agentes del estado. Sienten que otros se han protegido entre sí, pero les han negado la protección a ellos, cabeza de turco por todos.) Obviamente que en estos casos ninguna previsión es suficiente; todo se acaba por saber.

Mucha gente puede entender y apoyar la lucha de las fuerzas armadas contra la subversión: que inflijan bajas en el enemigo y haya muertos en combate, heridos, prisioneros. Menos evidente es que la gente entienda y apoye la tortura, violación sexual y la muerte de un enemigo desarmado, y en particular encarcelado, o de civiles, como mujeres, niños y ancianos. Ahí hay una linea que la mayor parte de la ciudadanía no va a cruzar, no importa cuántas campañas de "sensibilización" o "relaciones públicas" desplieguen las FFOO. Esto es así a pesar de que en el país hay una violencia latente expresada, por ejemplo, en linchamientos con supuestos delincuentes cruelmente muertos. En condiciones normales la población tiende a tomar distancia de atrocidades así, las haga quien las haga. Las considera innecesarias, injustas, negativas. La gente puede hacer muchas cosas cuando está fuera de sí, pero cuando vuelve en sí, prima la sensatez de respetar la vida humana.

En el Perú las FFOO han vencido, pero no han convencido (aquí).

Más aún, el crimen no deja de ser crimen si se comete durante una guerra. Sigue siendo crimen, sólo que se trata de un crimen de guerra.

Este discurso militar ha sido difundido al país por parte de cierto sector de la prensa peruana que ha actuado como vocero del poder militar. Las fuerzas armadas por interpósita persona han tenido una participación política en la vida nacional. Llevan ya mucho tiempo haciéndolo. Más aún, la institución militar está por encima de las instituciones democráticas en el país. En tal sentido, Fujimori fue el presidente perfecto para unas fuerzas armadas permanentemente interventoras y vigilantes. Tan bueno fue y tan comprometidas estuvieron con él, que desde su vocero más claro, La Razón, siguen defendiendo a Fujimori (1).

Que haya continuidad entre las guerrillas de los 60s y el terrorismo de los 80s y 90s, pues la hay, tanto como la hay en cada proceso político vivido en el país. También se puede establecer continuidad entre las guerrillas de los 60s y el gobierno militar de los 70s. Al fin y al cabo el propio Juan Velasco declararía a César Hildebrandt en una entrevista de Caretas de finales de los 70s "las guerrillas hicieron mucho bien al país". Esas guerrillas fueron aplastadas rápidamente por el Ejército Peruano. También cruelmente. De seguro que muchos de los militares que estuvieron al mando del combate contra las guerrillas fueron los que después estuvieron al mando del "gobierno revolucionario de la fuerza armada". Paradójico (2). Más aún, también se puede establecer continuidades entre el gobierno militar y el terrorismo. Belaúnde expresó esta idea repetidamente. Pero claro, Belaúnde, distraído por la guerra con el Ecuador de 1981, por desconfiar de las FFAA que le dieron el golpe y por dejar escapar a Guzmán, detectado en San Felipe en Lima a comienzos de los 80s, fue el responsable de que Sendero Luminoso en dos años le ganara la partida a los Sinchis y Llapan Atic, conquistara Ayacucho, Huancavelica y Apurimac, y expandiera su accionar por el país (ver aquí).

Y la continuidad llega a la "izquierda caviar". La IC está definitivamente sobredimensionada y mal analizada por el discurso militar. Por defender y tapar las violaciones a los derechos humanos se ha fabricado una teoría conspirativa, la conspiración de la "izquierda caviar" para sabotear al país (como si los intereses de algunos violadores a los derechos humanos fueran los intereses del país). Un sector político tan pequeño no tiene capacidad para generar depresiones en unas FFOO vencedoras de una guerra. Se trata de una amenaza no creíble, un bluff, un intento de falacia de fuerza de parte de una institución que ha evitado cualquier tipo de sanción a sus miembros, en particular a los de más alta jerarquía. La IC tiene sus cosas y en más de una ocasión he señalado diversos casos de prácticas elitistas, excluyentes e interesadas. Sin embargo, tales cuestionamientos no tienen nada que ver con ponerlas como la continuación del senderismo por medios pacíficos. Visión desencaminada, exagerada y no creíble, repito.

Ante una ciudadanía peruana tan débil, ¿qué sector político o qué institución podría defender de verdad el estado de derecho y que las atrocidades cometidas en el país no queden impunes? ¿El APRA? No, porque gobernó en los ochentas y sus líderes estuvieron codo a codo con los militares. No pueden denunciar a nadie. ¿Las derechas? Lo mismo. Belaúnde gobernó. ¿Las izquierdas? ¿Cuáles? De las izquierdas no queda ninguna de las organizaciones políticas que tuvieron alguna opción en 1985. Entonces sí había una estrategia izquierdista "gramsciana", que no era otra cosa que ganar las elecciones a partir de su presencia en el movimiento social. Eso ya fue. Que ahora algunos estrategas militares desempolven las teorías de Gramsci, novedosas en el Perú hace más de 25 años, y les atribuyan ser una suerte de nuevo "pensamiento Gonzalo" demuestra que están completamente desencaminados o que han creado una conspiración-excusa para criminalizar a la IC.

Así también, la alusión al "origen importado" de la IC es exagerada. Es cierto que la IC tiene influencia en diversas ONGs, que son sus centros de trabajo e influencia, y que éstas tienen financiamiento externo. Sin embargo, que desde las FFOO se haga este señalamiento es como ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio. De hecho, las fuentes de financiamiento de la IC y de las FFOO han sido las mismas: la CVR fue financiada en su mayor parte por USAID, mientras que el GEIN entre otras instituciones del estado peruano, según manifiesta Benedicto Jiménez, fue financiado por la embajada de los EEUU. Es decir, ambos tuvieron como fuentes financieras al gobierno de los Estados Unidos. Entre bomberos no van a venir ahora a pisarse la manguera. Financiamiento externo no equivale a origen externo.

Lo que sí es curioso es que se insinúe que la IC, como por lo visto cualquier izquierda, tenga un veto de parte del ejército para llegar al gobierno vía elecciones. ¿Y qué pasa si la gente vota por esas opciones como en otros países de nuestra región? Aquí parece que el veto que alguna vez tuvo el Ejército Peruano contra el APRA ha quedado transferido a las izquierdas. A partir de Morales Bermúdez los militares comienzan no sólo desbloquear la actividad política, sino directamente a favorecer al APRA. Cuando García llega al gobierno en 1985 queda claro que ya no hay veto contra ese partido. Más aún, hay un gran entendimiento con las FFAA impuesto por la lucha contra el terrorismo. García y los militares están juntos en el asunto y comparten responsabilidad. Nadie acusa a nadie. Alguien que evada su responsabilidad acusando a otro puede ser a su vez acusado. Hoy en día, García le sigue a Fujimori en empatía de parte de las FFOO.

En Guatemala hace un par de años hubo una catástrofe humanitaria debido a uno de los tantos huracanes que azotan el país cada cierto tiempo. Los militares llegaron a las aldeas más pobres llevando ayuda humanitaria. La población de esas zonas rechazó esa ayuda porque los militares habían matado a mucha gente de esa aldea durante los años de represión...No se puede tener un país integrado y de gente emprendedora cuando la gente en realidad está traumatizada y desconf'ia de sus instituciones. A la pobreza y el abandono se le suma la muerte. A la muerte se le suma la negación de lo ocurrido. No hay un mensaje positivo de reivindicación humana, un mínimo respeto a la gente. No hay respiro: "te excluyo, te mato y te niego. No eres". Y todo queda justificado porque el enemigo fue cruel y menos mal que fue derrotado. Si las FFOO hoy sienten frustración por no ser reconocidas como triunfadoras de la guerra contrasubversiva, pues ¿qué sienten los familiares de quienes acabaron en la fosa común?

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(1) En realidad, la forma institucional en que las FFAA peruanas apoyaron a Fujimori, incluso mediante "cartas de sujeción" estilo Abimael Guzmán, evoca mucho la posición institucional de las FFAA dos décadas antes en el "gobierno revolucionario". Si en los setentas las FFAA se embarcaron en hacer "reformas revolucionarias", en los noventas se embarcaron en hacer "reformas estructurales". Los tiempos cambiaron y así como antes la solución era la estatización de las grandes empresas extractivas, después la solución pasó a ser la privatización de las mismas.

(2) Posiblemente, por haberlas combatido hace muchos años y haber asumido sus banderas (reforma agraria, estatizaciones, etc.) la palabra "guerrilla" tenga para nuestras FFOO una connotación positiva, que no tiene en otros países, como, por ejemplo, nuestro aliado la Argentina. Allí el calificativo de "guerrillero" no tiene ninguna aura positiva y no hay mucha diferencia entre "guerillero" y "terrorista". Por otra parte, no estaría demás recordar también que las guerrillas de 1965 significaron policías muertos y personas (terratenientes locales, supuestamente) ejecutadas.


Los militares peruanos se han caracterizado por hacer cosas que no hacen los militares en los países vecinos. Más aún, así fue a lo largo de nuestra historia como Basadre oportunamente señalara.

Hace 38 años:
Himno Nacional del Perú en los 70s, durante el gobierno militar. Estética emancipadora. ¿Cómo así?



Hace tres años:
Andahuaylas. Soldados peruanos quechua y aymarahablantes
Seguidores de Antauro Humala en su insubordinación. Lenguaje radical, izquierdista...¿Cómo así?




Las mismas fuerzas armadas que derrotan a la subversión y cometen atrocidades en los sesentas, en los setentas se embarcan en dirigir reformas estatistas y colectivistas. Décadas después, luego de derrotar a una subversión más extendida que en los sesentas, se embarcan en reformas privatizadoras y proempresariales. Posteriormente generan movimientos rebeldes y candidatos que logran un apoyo electoral sustancial de la población. En el Perú quienes combaten a la subversión viven una especie de "síndrome de Estocolmo": quedan contagiados o impresionados y asumen parcialmente la agenda subversiva. Las mismas fuerzas armadas que matan son las que hacen reformas en el país. "Efectivamente, hay cosas que deben cambiar", parece que dijeran.



Ollanta Humala, acusado de violaciones a los derechos humanos, visitando Cayara (aquí).

No es usual que los militares tengan este tipo de gestos públicos. En países vecinos no ha sido lo común.




Soldados desplegando la bandera peruana en Huaycán en una campaña de "acción cívica". En los países vecinos no suelen haber campañas "cívicas". En el Perú, sí. En los países vecinos los militares del más alto nivel tuvieron que sentarse en el banquillo de los acusados. En el Perú todavía no. Foto tomada de aquí.



Tom Cruise interpretando a un soldado lisiado que combatió en Vietnam y que denuncia las atrocidades vividas y cometidas. Personaje que no tenemos en el país. ¿O sí?

Imagen tomada de aquí

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14 jun. 2008

El discurso militar 1 Por Silvio Rendon

[Este post ha salido largo y va en dos partes. En el presente se expone la posición de los militares y en una segunda entrega daré mis comentarios sobre la misma.]

En la página de la Asociación Defensores de la Democracia contra el terrorismo (ADDCOT) se ofrece una serie de publicaciones:
Estos materiales son muy ilustrativos del punto de vista de sectores militares del más alto nivel (todos generales, ex-Jefes del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, ex-ministros, un ex-presidente, etc.) sobre los tiempos de gran violencia. El discurso militar queda muy bien expresado en los siguientes pasajes.

Planteamientos:
En este sentido, ponemos en conocimiento del país el presente documento, para sensibilizar a las autoridades judiciales, a fin de que procedan con equidad a resolver los procesos en el que se encuentran inmersos los militares que lucharon por la pacificación en cumplimiento de su deber y de la misión constitucional asignada por la Carta Magna. No reclamamos impunidad, sino dignidad y justicia.

(...)
A partir del año 2000 aparentemente ya no existían organizaciones subversivas de importancia en el país, puesto que después de este año ya no se declararon Estados de Emergencia ni se produjeron más atentados como el de TARATA, voladuras de torres de alta tensión, apagones y asesinatos.

Sin embargo, se tenía conocimiento de la gestación de un nuevo tipo de organización subversiva constituida por grupos izquierdistas radicales, cuyos miembros no participaron de manera directa en la lucha armada iniciada en la década del 80, sino que, permanecieron aparentemente inactivos en la comodidad que brinda la ciudad capital, y que reciclados se han constituido en la actualmente llamada «Izquierda Caviar», ligada a organizaciones Internacionales de esta misma corriente ideológica, así como de las ONGs políticas cuyo «caballito de batalla es la defensa de los DDHH» de los terroristas.

Esta «izquierda» radical al percibir que su revolución empleando la VÍA VIOLENTA para lograr el cambio del «Estado Caduco» por un gobierno de corte totalitario no dio los resultados esperados dado que las FF AA y PNP siempre han sido el obstáculo principal para el logro de sus propósitos, pues no han logrado vencerlas en el campo militar, en la presenta década optan por la «VÍA PACÍFICA» para atacarlas en los campos político, legal y sicológico, aprovechando las vulnerabilidades que presenta nuestro estado de derecho en dichos campos.

Entre sus objetivos inmediatos buscan debilitar y desprestigiar al gobierno democrático elegido por voto popular y a los otros Poderes del Estado así como mellar la moral y el accionar de las FFAA y PNP como un paso previo a su destrucción de manera que en un futuro cercano no constituyan obstáculo para el logro de su objetivo principal de establecer en el Perú un GOBIERNO TOTALITARIO.


(...)
Normalmente se mimetizan y aparentan ser humildes y pacíficos campesinos dedicados a sus labores agropecuarias o pacíficos ciudadanos que durante la noche se transforman en feroces terroristas.

(...)
Cabe remarcar que los Jefes de los respectivos Escalones de Comando no imparten órdenes directas a las patrullas que operan en las zonas de responsabilidad de las Bases Contra subversivas puesto que la ubicación física de sus Puestos de Comando dista cientos de kilómetros de la ubicación de dichas BasesContrasubversivas.

En otras palabras, tanto el Presidente de la República como los Altos Jefes Militares,Jefes Políticos Militares y sus miembros de Estado Mayor «No imparten órdenes directas a las Patrullas» sino que éstas actúan descentralizadamente. (referencia «Plan de Operaciones Sabueso»).

Por consiguiente dichas autoridades no tienen conocimiento de los hechos realizados por las Patrullas, salvo lo informado por sus jefes en los respectivos Partes o Informes de Patrulla.

Injusticias Contra los que Combatieron y Derrotaron a los Terroristas (1980 - 2000)
Planteamientos:

- Para entender mejor, que gran parte de los pobladores de las zonas de emergencia eran senderistas, es necesario recordar que ningún proceso subversivo subsiste por largo tiempo así como subsistió SL, si no tiene el apoyo del pueblo. En Ayacucho SL se asentó por varios años, en el campo y en la ciudad, siendo los tres primeros años los más violentos porque gran parte del pueblo se enfrentó a las FF.AA. en vista que habían sido concientizados y preparados por cerca de 20 años.

(...)

2. De los “Acontecimientos más importantes”, podemos deducir que contiene hechos que nunca se publicaron ni se dieron a conocer por razones de interés de las izquierdas de nuestro país; por ejemplo no se dijo:
• Que, SL había organizado a los pueblos de la zona de emergencia, ideológica y militarmente, durante casi dos décadas (1964- 1983), para enfrentar al Estado y sus FFOO.• Que, las formas de lucha que empleó SL no se ajustaron a ninguna norma internacional de una guerra irregular, particularmente cuando se considera que en toda acción beligerante se debe vestir con uniforme a fin de no confundirse con la población.
• Los senderistas no ocuparon ni dominaron totalmente espacio o territorio alguno porque practicaron una forma de lucha similar a la “ guerra de la pulga” que brinca, pica y desaparece; así mismo no tuvieron un jefe visible y responsable de las operaciones tácticas.
• Que un proceso subversivo solo subsiste por largo tiempo, así como subsistió Sendero Luminoso, solo cuando tienen el apoyo de la población.
• Que Sendero Luminoso para conquistar el poder utilizó cuatro formas de lucha, teniendo como primer objetivo, destruir al país en su conjunto y luego sobre sus escombros formar una nueva sociedad don niños y jóvenes.

3. Que, cuando las FFAA llegaron a las zonas de emergencia en 1983 una gran parte de la población era senderista o por lo menos apoyaba a SL, lo más grave e indignante es que utilizaron mujeres y niños para cometer asesinatos selectivos y para destruir obras de infraestructura del país.

4. Otro aspecto que merece comentar es que los integrantes de la Fuerza Principal, los verdaderos militantes de SL no se comprometían en combate contra las FFOO, se ubicaban detrás de la Fuerza Local, que eran los campesinos ganados a su causa, con la intención de correr y esconderse cuando veían que la situación era adversa a los terroristas.

5. Ante un enemigo criminal, ladrón, destructor y cobarde, que no daba la cara que atacaba por la espalda y que se escondía dentro de la población, fue difícil combatirlos por lo que los tres primeros años fueron los más violentos con muchos muertos de ambas partes con miles de inválidos en la FFOO (sin piernas, sin brazos, ciegos, locos) y sin que nadie se acuerde de ellos. Sería bueno hacernos algunas preguntas ¿Qué hubiese pasado en el Perú si SL hubiera conquistado el poder? ¿Cuántos millones de peruanos estarían bajo tierra? ¿Hubiese existido CVR y DDHH? En realidad son preguntas que los peruanos debemos de hacernos antes de pensar en llevar a las cárceles a militares que expusieron su vida por defender al pueblo.
(...)
7. La “izquierda caviar” sabe que mientras exista en el país las FFAA, no podrán conquistar el poder e imponer esa ideología política que ha fracasado en el mundo entero, pero su fanatismo los lleva a pensar que ganando la guerra en el terreno legal, destruirán moral y materialmente a las instituciones castrenses, alcanzando de esa manera sus anhelados objetivos.
(...)
10. Es necesario saber que la Izquierda caviar no es idea ni producto nacional, es importado, en el Perú existe una legión de intelectuales que se infiltraron en la Religión, en las Universidades y en el Sistema de Justicia, con la intención de buscar apoyo para destruir a las FFAA; estos Izquierdistas organizan Seminarios donde la mayoría de sus integrantes son de tendencia comunista, movimiento que mucho daño le ha hecho al país y ahora trata de destruir a las FFOO, particularmente a los que enfrentaron al terrorismo.

11. Para que el resultado de las investigaciones de la CVR sea creíble, tuvieron que mentir e inflar cifras de víctimas fatales, echándole la culpa a los militares de un gran porcentaje de esos muertos, alegando que habían practicado una represión indiscriminada.
(...)
Han pasado 26 años, ”la izquierda caviar” ya ha logrado éxitos en la guerra política contra las FFAA que, operativamente, ya están peligrosamente disminuidas, la moral de los Oficiales está seriamente afectada, han sentido el golpe de la ingratitud ciudadana, a quien defendió, lo que ha afectado su espíritu de lucha. En contraparte los “caviares” han logrado, paralelamente a la liberación de terroristas peligrosos y a través de la CVR, desatar una persecución político – judicial contra los componentes de las Fuerzas del Orden que lucharon contra Sendero Luminoso, a quienes está haciendo vivir dentro de un infierno familiar – profesional, que no acabará sino cuando de una vez por todas, el pueblo peruano diga ¡basta¡.

El Terrorismo en el Perú : Versión de los Militares que lo Combatieron


Accomarca:

Es necesario precisar que los hechos violentos que derivaron en la muerte de un grupo de personas en la denominada localidad de LLocllapampa el 14 Ago 85, fueron consecuencia de una inusual conducta de parte de un Jefe de Patrulla, al margen de la misión que le fue asignada en el respectivo plan de operaciones; consecuentemente de su entera responsabilidad personal.

Al respecto, el comentario que se hace a continuación no pretende justificar la acción de dicho Jefe de Patrulla, nada está mas lejos de esa posición, sin embargo; al parecer existen algunos atenuantes sobres estos hechos que es conveniente comentar.

El presente razonamiento se apoya en que todos los ejércitos del mundo consideran, que cuando sus miembros se encuentran en situación de combate permanente con riesgo de su integridad física o de su vida; se genera en su interior una situación anímica muy sensible, que puede derivar en reacciones violentas e impensadas, razón por la cual, la doctrina señala que los combatientes no deben permanecer por un lapso mayor a los seis meses en este tipo de condiciones, pues serían susceptibles de adquirir la psicosis de guerra. Por consiguiente, al cumplirse este plazo deben ser relevados y trasladados a una zona de descanso, donde lejos de todo contacto con la actividad bélica, deben pasar por un proceso de readaptación con el apoyo de expertos sicólogos y siquiatras.

Lamentablemente en la década del 80, por la falta de recursos humanos y materiales, esta parte de la doctrina no era adecuadamente aplicada en el Ejército, dando lugar a que la mayoría del personal destacado en la Zona de Emergencia, excediese el plazo anteriormente indicado.
Uno de estos casos fue el del Stte Jefe de Patrulla en mención, quién al
mes de Agosto 85, había acumulado 19 meses de servicio, excediendo largamente su tiempo de permanencia en Ayacucho (declarado en Estado de Emergencia).
Es lógico suponer que, de habérsele practicado un examen siquiátrico al indicado Oficial, su resultado podría haberlo calificado como inimputable. Si dicho examen le fue practicado, entonces es de suponer que fue condenado teniendo en cuenta, prioritariamente, el factor político, puesto que no se habría admitido esta condición (de inimputable) frente a la presión de la prensa y de los políticos de turno; aún más, que era juzgado por el Fuero Privativo Militar.

La Verdad Sobre Accomarca : Ayacucho 1985

El General José Cabrejos Samamé fue Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas del Perú (Sobre Accomarca ver también el informe de la CVR sobre Accomarca).


Cayara:

El autor [el general Valdivia] afirma con absoluta convicción que en Cayara no hubo ninguna represión indiscriminada contra la población, sino que personas y organizaciones adversas a las fuerzas armadas, crearon una historia con base en supuestas matanzas, asesinatos selectivos, violaciones, bombardeo y destrucción de viviendas y bienes de los habitantes de Cayara.(...)
La tesis del autor es que los habitantes de Cayara y Erusco, así como de otros poblados de la provincia de Víctor Fajardo, ubicados en el “eje estratégico” para el mantenimiento del “teatro principal” de Sendero Luminoso, fueron sometidos a un proceso de ideologización y captación para convertirlos en bastiones de la lucha armada. En esta condición los pobladores de Cayara y Erusco participaron frecuentemente en acciones terroristas, y al producirse los hechos, muchos de ellos entrevistados por personalidades y periodistas contrarios ideológicamente al gobierno y al ejército, se presentaron como víctimas inocentes de las acciones militares. Naturalmente, los interrogadores no tuvieron el menor deseo de verificar esa información, sino mas bien difundirla y magnificarla, participando así en la “manipulación político-psicológica”.

CAYARA: Derrota de Sendero Luminoso en su Teatro Principal

El general Valdivia, autor del libro citado, es acusado de ser responsable por la masacre de Cayara (Ver esta presentación en base al informe de la CVR sobre Cayara, Erusco y Mayopampa).








Libro coautorado por varios generales en retiro, figuras públicas de los diversos gobiernos del país, desde Belaúnde en los 60s hasta la actualidad.

[Imágenes tomadas de los libros citados, excepto imagen de Fujimori, tomada de Foto tomada de Caretas. Hacer click en las imágenes para ampliarlas]







Operación "Chavín de Huántar". Entrada de los soldados y entrada de Fujimori.








Accomarca según fuentes militares: un enfrentamiento entre ejército y senderistas.

"Los hechos violentos que derivaron en la muerte de un grupo de personas en la denominada localidad de LLocllapampa el 14 Ago 85, fueron consecuencia de una inusual conducta de parte de un Jefe de Patrulla".






Cayara según fuentes militares: un enfrentamiento entre ejército y senderistas. No hubo masacre.

"no hubo ninguna represión indiscriminada contra la población, sino que personas y organizaciones adversas a las fuerzas armadas, crearon una historia con base en supuestas matanzas, asesinatos selectivos, violaciones, bombardeo y destrucción de viviendas y bienes de los habitantes de Cayara".

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