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30 ago. 2006

El nuevo BCR (2) Por Silvio Rendon

Un principio básico para remunerar a una persona es su costo de oportunidad. Ningún empleador pagará más a alguien que acepta trabajar por menos. Tampoco podrá un empleador retener a alguien que le pagan más en otro lado. Así es la cosa. Si alguien no atraca este juego, puede simplemente no hace trato. El empleado ya verá si acepta lo que le paga el empleador y si no le conviene, se irá a trabajar a otro lado donde le paguen lo que quiere, si puede; el empleador ya verá si acepta lo que le pide el empleador y si no le conviene, contratará a otro, si puede. Es el principio básico del costo de oportunidad.

En el gobierno de Fujimori la administración pública fue relanzada. Se atrajo a una generación joven de recién egresados universitarios con relativamente buenos sueldos. Estos profesionales no es que tuvieran alternativas de empleo mucho mejores en el sector privado. Todo lo contrario, eran peores y en algunos casos, mucho peores. Así, se relanzó SUNAT, SUNAD, reguladoras, ministerios, etc., etc. Atrás quedaba la década del ochenta cuando la administración pública vio sus salarios venirse a pique.

El gobierno de Toledo no fue muy diferente al de Fujimori en este aspecto. Sin embargo, al parecer se produjo una gran polarización en la distribución de los sueldos públicos. Los sueldos de los profesionales de planta, los que están en la pampa, se estancó y quienes pasaron a ser los engreídos del estado fueron los que vinieron de fuera de la administración, con cargos de confianza, de expertos, de asesores, de directores, de consultores, etc., etc. Por dar un ejemplo, algunos de estos expertos pasaron a ganar US$2000.00 al mes en el sector privado a ganar US$7000.00 al mes en el sector público. Gurúes y pontificadores, se pusieron a dar cátedra de economía al país, en base a un par de lecturas superficiales que alguna vez hicieron. El gobierno, generoso él con el dinero de los contribuyentes, les pagó muy por encima de su costo de oportunidad y los convirtió en los héroes (las heroínas) de la era chacanista. Esto ocurría al mismo tiempo que gente preparada pero de perfil bajo se mantenía en la congeladora salarial.

Muy bien, viene ahora el nuevo gobierno con un "programa de austeridad" distraccionista, de efecto cero desde el punto de vista macroeconómico, consistente en bajar los sueldos en el aparato del estado y que contrasta con su política verdaderamente expansiva en otros frentes. Uno se pregúnta, ¿por qué?

Veamos. No suena creíble a que alguien acepte ser, por ejemplo, presidente del BCR a dedicacion exclusiva por sólo quince mil y algo de soles. Lo que ocurrirá a continuación es que si ese es el sueldo del capitán, los sueldos de la gente de planta tengan que ser ajustados. Tras un largo periodo de estancamiento se vendría así un recorte de sueldos. Sería una de las primeras tareas del nuevo directorio, no importa que estemos hablando de funcionarios de carrera, gente formada, técnicos.... y no de congresistas. Muy bien, pues ahí vendrá un problema de fuga de cerebros. La administración pública (y estamos hablando del BCR, una institución nacional que tiene un concurso de admisión entre egresados de universidades privadas y públicas, de Lima y del Interior, con un curso de capacitación después de la admisión) perderá gente valiosa, con costo de oportunidad: muchos podrían encontrar opciones mejores. Serían las consecuencias del mentado "programa de austeridad". Y mientras tanto los expertos del gobierno anterior ya se han ubicado, bien en puestos altos del gobierno actual o han regresado a menores salarios en la empresas privada...

Es fácil hacer austeridad con los salarios de otros. Esto facilita el copamiento del estado por parte del partido en el gobierno. Una persona menos capaz y con menor costo de oportunidad puede encontrar apetecible el puesto de trabajo de una persona capacitada. Lo que estaría mirando el "austero" García no sería ahorrarle dinero al contribuyente, sino poner a su gente. Cuando no...

En el post El nuevo BCR discutíamos las desventajas de tener un BCR multicéfalo. Sin embargo, los directores interinos ya fueron. El tiempo ya se aceleró. Hay otros temas.

El colega Julio Velarde al parecer no es que haya renunciado al FLAR (Fondo Latinoamericano de Reservas, sino que no le habrían renovado la presidencia porque al parecer hizo un gasto excesivo, no avalado por el directorio. Alan García, que tiene mil ojos y oídos, se enteró y bloqueó su nombramiento. Con esto, Julio Velarde baja un tanto del pedestal y el APRA recupera posición para negociar directores.

Se ha hablado de Cornejo (quien tiene cuestionamientos), de Rebolledo (a quien también se mencionó para COFIDE), Miguel Angel Ostos (excelente economista, de mi código PUC), Santiago Antunez de Mayolo (Telefonica y ex gerente general BCR), más dos que proponga Velarde, entre quienes estaría José Valderrama.

Un tema es que Julio Velarde entre sus posibles innovaciones (al estilo de lo que al parecer intentó en FLAR y que podría aplicar en en BCR) es tratar de convertirlo en un banco de inversión. No es la función del BCR. No sería sorprendente, pues durante la campaña el APRA planteó cambiarle la función al Banco de la Nación y convertirlo en institución que otorgara "créditos chicha"-segunda parte. Pues ya puestos por ahí también le cambian la función al BCR y se le hace asumir más riesgos... No, pues, para eso hay otras instituciones...

El artículo de Lauer que comentamos en El nuevo BCR sale justo cuando se atasca el nombramiento de Julio Velarde. Pareciera una defensa de los directores antiguos. Sin embargo, en una segunda lectura, es más una defensa de los directores nuevos, asociados con el APRA, un nuevo directorio "austero" que posiblemente ponga en práctica una política "austera" en las institución. Con esta pérdida de poder de negociación de parte Velarde, García podría llegar a un acuerdo muy favorable sobre el directorio y controlar él la política monetaria en el país. Entonces la mano de póker se viene así:
  1. Alan García controla la política monetaria;
  2. Alan García aplica una política fiscal expansiva (Ver El tercer Piso del Andamiaje (2)); y
  3. Se vienen épocas de vacas flacas (Ver ¿Preparándonos para las vacas flacas?).
Habrá tiempo de comentar más sobre esta combinación nada halagüeña....

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