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21 ago. 2006

La doble nacionalidad no es el problema Por Silvio Rendon

Leíamos en La República del 17 de agosto de 2006:
Doble nacionalidad en cuestión
Oscar Arrúz.

A raíz de las últimas elecciones han vuelto a aparecer comentarios sobre el ejercicio de la función pública por peruanos que cuentan con doble nacionalidad. Ya hemos tenido la experiencia de un Presidente con doble nacionalidad que ha derivado en un problema ético y legal.
...
Los problemas de la doble nacionalidad surgen cuando se realiza una función pública en el Perú. El conflicto se presenta en cuanto la ley de nacionalidad establece que los peruanos de nacimiento que gozan de doble nacionalidad no pierden los derechos privativos que les concede la Constitución.
...

El Artículo 39 de la misma señala precisamente los cargos públicos que deben ser ejercidos por peruanos de nacimiento y que, además, conlleva la representación del Perú. Presidente, congresistas, ministros, miembros del TC y del CNM, magistrados, Fiscal de la Nación y Defensor del Pueblo.
El conflicto ético se presenta si el peruano de nacimiento con doble nacionalidad es designado para una función pública que exige la representación del Perú en el país de su segunda nacionalidad.

Hemos tenido el caso de un Presidente con doble nacionalidad y probablemente de ministros y congresistas que la tenían y que al visitar el país de su segunda nacionalidad en misión oficial han debido ingresar al país visitante con el pasaporte de dicho país y no con el pasaporte oficial por así exigir la legislación de dicho país. La solución legal a este problema ético es fácil. Basta con modificar el segundo párrafo del Art. 11 de la Ley Nº 26574 como sigue: "Los peruanos por nacimiento que gozan de doble nacionalidad no pierden los derechos privativos que les concede la Constitución, salvo el ejercer las funciones públicas que menciona el Artículo 39".
Comentario: En otras palabras, el autor propone una solución, según él fácil para "el problema": que los peruanos que gozamos de doble nacionalidad perdamos el derecho a ejercer ciertas funciones públicas.

Muy bien, ¿y cuál es el problema? La única evidencia concreta por la que este tema ha sido un problema que el autor nos ofrece es la de una persona: Alberto Fujimori.
El caso Fujimori tendría que llevar entonces a quitarles derechos a una gran masa de personas, peruanos de diversos orígenes que emigraron y adquirieron la nacionalidad de su país de inmigración. Estamos hablando de un par de millones de peruanos, muy apetecidos por la prensa cuando el tema es enviar remesas, pero que ahora tendrán que pagar pato por las acusaciones que recaen sobre Alberto Fujiomori.

Si esta "solución fácil" se adoptara, ya me imagino la paradójica situación que surgiría: Alberto Fujimori encontraría la forma de regresar al Perú y no de cualquier manera, sino con poder, como acaba de ocurrir con Alan García, quien supuestamente sólo detenta la nacionalidad peruana (ver El colombiano Alan García). Lo paradójico sería que se habría perdujicado a toda una masa de gente, mas no al caso que dio origen a la pérdida de derechos.

El autor habla de conflicto ético en más de una ocasión, "si el peruano de nacimiento con doble nacionalidad es designado para una función pública que exige la representación del Perú en el país de su segunda nacionalidad". ¿Por qué? ¿Es que un peruano con doble nacionalidad es un traidor en potencia? Una persona, por ejemplo, que estudió en el extranjero, se quedó a trabajar y en el camino se nacionalizó ciudadano del país de inmigración sin perder su nacionalidad peruana, ¿tiene un conflicto ético por trabajar para su país en un alto cargo, como el de ministro? Los peruanos que vivimos en el exterior somos un grupo creciente. En estas últimas elecciones nuestros votos contaron, y si no llegaron a cambiar los resultados, como en Italia, acortaron las distancias entre los diversos candidatos.

Al respecto recomiendo este post EL 'QUINTO SUYO': LOS PERUANOS EN EL EXTERIOR:

CUADRO DEL MIGRANTE PERUANO
Observación: No explica detalles de dinámica cultural y geográfica que motiva estas migraciones

España: Pobladores del centro y norte de la costa peruana. Madrid (Lima), Barcelona (Trujillo)

Argentina y Chile: Pobladores de Trujillo, Chiclayo, Piura.

Estados Unidos y Japón: Pobladores de la costa central (Huacho, Ica, incluso Lima)

Italia: Pobladores del centro y sur del Perú.
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Procesos de Migración

Berg y Paerregaard indican que el proceso de migración de peruanos hacia el exterior se ha dado en oleadas:

Primera oleada (Política): Se dio a inicios de los años treinta por refugiados políticos (APRA). Los lugares de destino fueron Chicago y Nueva York.

Segunda Oleada (Educativa): Décadas del cincuenta al setenta. Tiempo de bonanza económica en el Perú. Personas de clases media y media alta enviaban a sus hijos al extranjero para que puedan estudiar. Éstos se casaban y muchos se quedan a radicar en esos países. Entre los destinos favoritos estaban España y Argentina.

Tercera Oleada (Económica-Éxodo hacia tierras estadounidenses): Durante y después de la década de los setenta. Mujeres del sector rural preferían viajar a La Florida, Estados Unidos. Mientras que varones peruanos, algunos de ellos de la clase “media-trabajadora”, preferían viajar a Paterson, Nueva Jersey, Nueva York y Chicago.

La difícil situación de los años setenta y ochenta obliga a muchos desempleados peruanos a preparar maletas y tiene como destino favorito Los Ángeles, California. Pastores peruanos (Junín) son solicitados para trabajar en el oeste norteamericano en las ciudades de Idaho, California, Colorado, Oregon, Wyoming y Washington.

Asimismo, a fines de los ochenta, los peruanos eligen Miami como lugar destino para huir de los problemas políticos y económicos al final del gobierno aprista y a comienzos del inicio del mandato de Fujimori.

Cabe destacar que durante el gobierno de Alberto Fujimori se da inicio a un nuevo éxodo que tiene como nuevos destinos a España, Italia y Japón, quienes dan facilidades a los inmigrantes en sus respectivos territorios, dado que necesitaban mano de obra para el trabajo industrial y labores domésticas. Las mujeres peruanas eran solicitadas para trabajar como domésticas, mientras que los varones son contratados por las fábricas.

Por otro lado, se muestra atrayente los viajes a Chile y Argentina, además, por la ventaja de que no se requería para ello mucha inversión. Estas migraciones fueron generalmente las favoritas de los sectores con menos recursos económicos en el Perú.
Posiblemente muchos de estos peruanos tengan la doble nacionalidad. Con la excusa de Alberto Fujimori, según la propuesta del Sr. Arrúz, ya no podrían ser ministros, ni congresistas, etc., etc. Habrían perdido su derecho a elegir y ser elegidos, mientras que Alan García, responsable de las políticas que expulsaron a tanta gente, detenta la presidencia del país por segunda vez. Limitar los derechos de otros, debido a haber adquirido una segunda nacionalidad, sería una segunda expulsión.

Para nada estoy de acuerdo con el Sr. Arrúz. Una persona que no tiene ética, que es ladrona o deshonesta, lo seguirá siendo sin importar si tiene una, dos o cien nacionalidades. El "conflicto ético" no está en detentar dos pasaportes. Ese no es el problema y por lo tanto la solución no está en quitarle derechos a una masa de personas. El problema está en la corrupción, el saqueo del estado, la coima, el abuso del poder. Bueno fuera que la solución a estos problemas fuera tan fácil.

En fin, para hacer las cosas más paradójicas, un peruano que adquirió una segunda nacionalidad resultaría teniendo más derechos en su país de segunda nacionalidad que en su país de nacimiento. Ese peruano nacionalizado americano, podría ser ministro o secretario de exteriores en EEUU, pero no en el Perú. Tal fue el caso de Madeleine Albright, nacida en República Checa. Qué paradójico, ¿no? Mientras que en el Perú este peruano con doble nacionalidad es visto como un traidor en potencia, en otros países, su doble nacionalidad y su origen peruano es un activo que facilita el diálogo entre los países. Ese fue también el caso de Schlomo Ben Amí, nacido en Melilla, y quien fue embajador de Israel en España (Es irrelevante enterarnos con qué pasaporte entró a España a desempeñar su función de embajador. Es un ciudadano ejemplar de su país. No tuvo ningún conflicto ni con Israel ni con España.) ¿Por qué el Perú no puede aprovechar la experiencia de tanta gente en forma productiva? ¿Por una manzana podrida un país se puede dar el lujo de rechazar el capital humano formado fuera sólo porque detenta una nacionalidad adicional a la peruana?

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