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26 may. 2007

Inversión bajo incertidumbre: Santa Anita Por Silvio Rendon

Leo en RPP:
Para una cronología del tema, el blog de Peruanista nos refiere:
Comentario: Hace unos años vi las imágenes de una batalla campal y de una gran cantidad de comerciantes, incluyendo a alguien disfrazado de Bolognesi, impidiendo un desalojo en Santa Anita. Un grupo de personas que invade una propiedad pública no tiene otra opción que ser desalojada. Lo contrario es que el estado y sus dependencias claudiquen en la defensa de bienes de propiedad pública ante intereses privados. Así no es la cosa. Si estas personas hicieron inversiones, lo hicieron por su cuenta y riesgo. No se les debe compensar por eso. Tomaron una decisión de inversión bajo incertidumbre .... y perdieron. Así es la cosa.

No es creíble que no hubieran sabido que se trataba de una propiedad pública. Y así no hubieran sabido..... Si estafan a alguien vendiéndole la plaza San Martín, eso no quiere decir que el estado, la municipalidad de Lima, deba compensarle devolviéndole el dinero que pagó. Esa sería una señal equivocada que animaría a los estafadores a tomar propiedades que no son suyas y a particulares que creen que poco a poco pueden ir quedándose donde no deben.

Lamentablemente, la transferencia de bienes de propiedad pública ha sido tolerada durante muchas décadas y ha constituído un gran mecanismo de transferencia de recursos desde el estado a algunos particulares. Quien es desalojado se siente discriminado y se pregunta ¿por qué a otros sí y a mí no? En países ricos se dan transferencias monetarias. En un país pobre como el Perú se permite el uso de los bienes públicos como las calles, para vendedores ambulantes y combis, y los bienes de propiedad pública como el desierto que rodea a Lima, para que los migrantes construyan sus viviendas (ahí están los tres casos que analizara Hernando de Soto y sus coautores en El Otro Sendero hace veinte años). Pero claro, invadir una infraestructura como un mercado ya es demasiado. Todo tiene su límite, incluso la informalidad.

Se tiene que establecer en forma consistente el cumplimiento de las normas, sin excepciones. Si se permiten invasiones como la de Santa Anita, el problema sólo se posterga, se agranda y se dan señales contradictorias, muy peligrosas, a la población, llegándose a situaciones de violencia como las que lamentablemente se avecinan....

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