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3 ago. 2007

"No me dejaron entrar" Por Silvio Rendon

Leo el post de Martín La Sede: local discriminador. ¡No vayan! y me acuerdo de la legendaria y exclusiva discoteca Studio 54 lanzada por una peruana, Carmen D'Alessio. Algunas imágenes:



Este lugar era famoso por las celebridades que asistían, por la música disco (de la música disco su centro), y porque Steve Rubell se paraba en la puerta y seleccionaba a dedo quién entraba y quién no. Verlo en acción aquí.
Rubell became a familiar face in front of the building, turning people down at the door and only letting in those who met his specific standards. Sometimes he would dismiss unwanted patrons by telling them that they were ugly, or that they should go home and change their clothes.
Y más aún:
At the club's prime, Rubell became widely known for hand selecting guests from the always huge crowds outside, mixing beautiful "nobodies" with glamorous celebrities in the same venue.
Y más todavía
Hordes scrambled to gain entry but only the lucky ones succeeded in gaining entry. Some celebrities including Warren Beatty, Mick Jagger and Frank Sinatra were unable to get in, in part due to Studio 54's elusive doorman Marc Benecke.
La selección de gente no era de tipo racial ni social. Era un chocolateo a dedo. Sin embargo, viendo esto, tal vez alguien habría pedido que alguna INDECOPI le cayera encima a Studio 54.

Yendo al caso referido por Martín sobre el periodista miraflorino que no pudo entrar a una discoteca de su distrito, no veo evidencia alguna de discriminación racial en ese caso. Hay varios casos dónde sí hay evidencias de discriminación racial y muy pero muy graves como para gastar tinta y pixeles en un, permítaseme la expresión, lío de blancos. Lo que han hecho Cecilia Valenzuela y su equipo (ver aquí ) debería recibir mucho más atención que este caso, donde el periodista supuestamente discriminado pudo sin mucho esfuerzo entrar a la discoteca de su preferencia...

Actualización:
Sobre este tema recomiendo
  • "Se reserva el derecho de admisión" de Martín Tanaka (con un debate en curso)
  • ¿Malditos racistas? de Fantomas
    Cuando leí el texto de Avilés -cargadito de lisuras y del dandismo literario tan cercano a Etiqueta Negra- me pareció sumamente raro que lo discriminaran racialmente. Cualquiera que haya ido a La Sede sabe que ahí dentro bailan, se soban y celebran perro, pericote y gato. Si hay un sitio realmente variopinto, en todo sentido, ese es La Sede. Y, leyendo mejor, también me pareció raro que Avilés, frente a un acto de criba y selección en la entrada, asumiera a priori que era por su cacharro, por su skin tone, por su dolorosa choledad. Fue curioso leer que el que denunciaba racismo, exhibiera a la par racismo contra sí mismo.
Sí, pues. Muy curiosa fue la redacción de Avilés...

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