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19 de mar. de 2007

Retornos en el IEP Por Silvio Rendon

Me entero de que en el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) acaban de elegir como director a Carlos Iván Degregori. Después de unos quince años, este brillante intelectual regresa a la conducción de ese centro de investigación. Parecía que había una nueva generación de académicos que además de tener una masa crítica de producción escrita podía llevar las riendas de la institución, pero por lo visto no es así. Ocurre como con la selección peruana de hace algún tiempo que mantuvo por década y media a una misma estupenda generación de jugadores, desde fines de los sesentas hasta comienzos de los ochentas. Cuesta lograr el cambio, y cuando los goles no vienen rápido siempre está la tentación de desempolvar a las viejas glorias.

El IEP tiene definitivamente muchas contribuciones al mejor entendimiento de la economía y sociedad peruana, pero también tiene algunas perlas. En mi opinión, la más grande es aquel supuesto libro conocido como "Desborde Popular" de José Matos Mar. Este señor siendo director de esta institución solicitó informes sobre los que estaban investigando a cada uno de los investigadores de la institución. Con el material recolectado puso a un asistente algo senior (a quien sí reconoce algún crédito en el prólogo del libro) y lo publicó como un libro de su autoría. Aquí es interesante constatar que nadie de los hoy reconocidos y senior investigadores de esta institución dijo nada. Calladitos nomás, aceptando el pongaje académico. Esta es la gente que habla de ciudadanía, accountability, democracia, etc. La verdad es que no tuvieron una actitud muy altiva que digamos. Mario Vargas Llosa sería particularmente duro con algunos intelectuales peruanos en "El pez en el agua", como que los conoce muy bien. Tiene pues de dónde agarrarse.

El otro aspecto interesante es que este libro tuviera tanta influencia y se considerara a su autor como "uno de los personajes que más ha aportado a la vida intelectual del siglo XX en el Perú.". Incluso hace algunos años el congreso peruano le hizo un homenaje (ver aquí). Por supuesto, que se haya recibido a este libro como una gran contribución a las ciencias sociales es posible. Alan Sokal pudo colocar su artículo, hecho como una burla, en una buena revista académica (ver aquí). Tal vez muchos lectores estuvieron complacidos y se derritieron en elogios. Y tal vez nadie se hubiera dado cuenta de nada, si el mismo autor no revela la farsa..... El caso de "Desborde" me recuerda también al peruanísmo cuento "La botella de chicha" de Julio Ramón Ribeyro donde los comensales acaban bebiendo lo que en realidad es vinagre sólo que servido en una botella con la etiqueta de un magnífico vino...

Pues este señor gobernó esta institución como su chacra hasta que le dieron un golpe de estado, una rebelión de investigadores y personal administrativo. El rey tuvo que abdicar el trono, todo en forma muy amigable y sin roches. La procesión fue por dentro. Mucho del estilo caudillista y autoritario continuó bajo las administradores siguientes y algunas cosas cambiaron. Todos eran iguales, pero como ocurre en las rebeliones en la granja, algunos acaban por ser más iguales que otros...

Y es normal que una vez que se acaba el antiguo régimen venga un periodo de indefinición. Al fin y al cabo el boom del financiamiento externo a las ONGs ya había bajado a mediados de los ochentas. Por un lado estaba el estrangulamiento de financiamiento y por otro, el agotamiento de las agendas de investigación vigentes hasta entonces: las reformas de los setentas y la democracia en los ochentas. Intentos hubo por relanzar los proyectos financiados y una nueva agenda de investigación, pero no cuajaron. El resultado fue que hubo una desbandada de investigadores hacia diversos destinos: a universidades nacionales extranjeras e, intermitentemente, a la función pública nacional e incluso internacional. Este éxodo dejó la cancha libre a la siguiente camada que tuvo la oportunidad de tomar parte de las riendas y cambiar el criterio de financiamiento: de un principio igualitario donde algunos conseguían proyectos y lo ponían en un pozo del cual todos bebían se pasó al principio de que cada uno baile con su pañuelo.

En estos últimos años el IEP ha cambiado incluso físicamente en forma muy notoria. Alguna vez comenté que era como una casona del centro de Lima abandonada por la vieja familia oligárquica y hoy habitada por varias familias y con varias oficinas funcionando. (Por cierto, la imagen oligárquica de esta institución era compartida por Alberto Flores Galindo quien compararía al IEP con el Instituto Riva Agüero). Se ha rejuvenecido, feminizado, popularizado, mestizado (si existe esta palabra) o desblanqueado y tugurizado. Muchos asistentes presentes y los antiguos seniors (que son o han sido vicerectores, viceministras, ministros, gurúes, comisionados, etc.) parece ser que van poco y no son muy accesibles. Bueno, al menos eso parecía, pues resulta que esta nueva generación necesitaría a una vieja gloria para que los dirija. ¿Qué será? Tal vez el cambio generacional y social tome más tiempo del que se esperaba o no venga nunca, pues cuando les toque los hoy jóvenes ya serán viejos. En todo caso, es una institución de lentos cambios. Por ejemplo, sólo por mencionar algo, tienen una página web de lentísima actualización. No acaban de entrarle a la modernidad (aunque no es tampoco que la internet sea ya de lo más moderno que hay...).

Es curioso, pues en instituciones más orientadas hacia las izquierdas los cambios generacionales son mucho más lentos que en aquellas orientadas a las derechas. Mientras gente como Federico Salazar, Enrique Ghersi, Jaime Bayly, Juan Carlos Tafur y otros renovaban con su presencia sus respectivos entornos intelectuales, sus coetáneos de izquierda, tan o más talentosos que ellos, seguían siendo chupes de la generación mayor. Supongo que esa generación de derechas se ha ganado su lugar por ser mucho más irreverente, desembozada y ambiciosa que su homóloga de izquierdas, más sumisa, conformista y admiradora de sus predecesores. Esta última no le puede cantar sus cuatro verdades a su gente mayor, quedando esta labor a la tienda política contraria, con acusaciones misias de "caviar", "cavariones" y "caviarazos", de las que los cuestionados no quieren (o no pueden) defenderse.

Actualización: Un ataque más que ejemplifica lo que digo en el último párrafo lo tenemos hoy en Se busca chamba.

Actualización 2:
Recomiendo el post La ética del observador frente a la desgracia de los otros en Virtù e Fortuna, muy ilustrativo de la verdadera lógica de algunas ONGs.

Actualización 3: La seguimos aquí: Retornos en el IEP (II)




El Instituto de Estudios Peruanos, ubicado en una antigua casona, tipo hacienda, hoy con su muro y cerco perimetral.

Una institución de lentos cambios.

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