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25 abr. 2007

La ley y las inspecciones laborales Por Silvio Rendon

Leo en Perú 21:
El mito de las inspecciones
Carlos Adrianzén

En esta parte del mundo nos encanta creer en lo mágico. En acciones que de súbito lo arreglan todo, usualmente a través de alguna aparentemente justiciera acción burocrática. Es el caso de las inspecciones laborales. Si bien estas, bajo una perspectiva miope, implicarían hacer lo correcto -inspeccionar que las leyes se cumplan-, la naturaleza de las leyes laborales vigentes (encarecedoras y destructoras de puestos de trabajo), la arbitraria discrecionalidad que se les pretendería adicionar (por ejemplo, un burócrata decidiría bajo criterios dizque sociales si una actividad puede o no ser tercerizable) y la baja empleabilidad promedio de la fuerza laboral hacen que, otra vez, las buenas intenciones nos lleven al infierno. No bienintencionados burócratas. Inspeccionar que esta lamentable legislación se aplique resulta una opción fácil pero torpe. Es mejor si hacen algo efectivo por aliviar las cargas al empleo formal e incentivar ganancias en empleabilidad.
Comentario: Justamente estaba leyendo el "Cuentos Chinos" de Andrés Oppenheimer, quien comentaba que Henry Kissinger le había manifestado en una entrevista algo que viene a pelo a lo que manifiesta el colega:
En los países desarrollados hay leyes flexibles de rígido cumplimiento; en cambio en los países subdesarrollados hay leyes rígidas de cumplimiento muy flexible.
El colega manifesta que como las leyes laborales son rígidas es mejor no cumplirlas, pues cumplirlas nos llevarían al infierno. Veamos.

Si una persona firma con una empresa un contrato de ocho horas de trabajo a un salario determinado y por una duración determinada, en condiciones de trabajo determinadas,
  1. ¿por qué tiene que trabajar diez u once horas?
  2. ¿por qué tiene que trabajar con productos peligrosos para la salud?
  3. ¿por qué no puede quejarse si lo despiden intempestivamente antes de que acabe su contrato?
  4. ¿por qué no puede quejarse si no lo dejan tomar vacaciones?
Para evitar estos abusos están las inspecciones. Se evita así problemas que después podrían ser mayores: desde juicios hasta protestas masivas. La legislación está ahí para que se cumpla. Si alguien piensa que la ley es mala, pues que busque el consenso para cambiarla. Mientras la ley exista, se debe cumplir.

Alguien podrá decir que la jornada de trabajo no debe ser regulada, que las partes las negocien libremente. Puede ser, pero ¿y si negocian libremente y una de las partes no cumple? Decir que no haya inspecciones es como decir "permitamos que haya abusos" y lleva a un pozo sin fondo y a mayor inestabilidad en el país. La gente que traga los abusos después se queja y ya veo la respuesta de quienes les niegan la defensa de sus intereses: "que no se quejen", "son agitadores", etc. Supresión de derechos políticos, demostración práctica de que el sistema democrático sólo es para algunos. Es decir, se lleva agua al molino de la violencia, cosa reciente, destructiva y que no queremos ver más en el país. No es un equilibrio ni económico ni político. Y así fuera, no es el equilibrio que queremos ¿o sí?

Cuando leo a colegas que expresan este tipo de filosofía siento que todavía están el el equilibrio parcial y les falta llegar al equilibrio general. Se niegan a ver que las acciones generan reacciones, que puedes hacerte el vivo por un tiempo, pero que la gente se da cuenta.. Puedes recurrir a prácticas informales y evadir la ley laboral, pero ahí no acabará la historia. Nadie renunciará a un derecho que tiene, ¿por qué habría de hacerlo?

Contaré un caso. Una vez me cancelaron el contrato de trabajo antes de tiempo. Tenía contrato escrito hasta diciembre y me dejaron de pagar a partir de octubre (Ah, sí. Me explicaron verbalmente que sólo trabajaría hasta septiembre). No sólo eso. Durante la duración de mi contrato me tocaba un mes de vacaciones que no había tomado (en parte porque el contrato me lo acabaron antes de tiempo). La ley establecía (no sé si sigue) que si trabajas durante tus vacaciones te pagan tres sueldos: tu sueldo ordinario, tu sueldo de vacaciones y una indemnización de tu empleador por hacerte trabajar durante vacaciones. Ahi vinieron los problemas. Reclamé. La respuesta de mi jefe inmediato fue (y cito de memoria):
Lo que ocurre es que tú te estás aprovechando de leyes laborales que son injustas para que te paguemos más.
Mis empleadores eran los que decidían lo que era justo y no justo. La ley era relativa nomás. Yo era un aprovechador de la ley, porque ésta me beneficiaba y yo pedía que se cumpla. ¡Menuda lógica! La verdad es que no entiendo por qué alguien que tiene un derecho deba abandonarlo tan alegremente. Finalmente, tras mucho insistir, y tras mucha mala sangre, logré que me pagaran un més más de salario (no dos más, como indicaba la ley). No sólo eso. Uno de los directivos de esta institución (una conocida organización no gubernamental), temeroso de que les hiciera juicio por los tres meses de contrato incumplidos, condicionó el pago de este mes de vacaciones a que les hiciera una carta donde renunciaba a mis derechos por estos tres meses. Cansado de tanta mezquindad, sabiendo que este tipo de cartas no tiene ninguna validez legal (y porque necesitaba un pago rápido: las restricciones de liquidez ya me estaban ajustando), acepté y la escribí. Renuncié a mis derechos. En ese momento percibía una desproporción de fuerzas demasiado grande, pero nunca estuve de acuerdo con el proceder de mis empleadores. A todo esto, es muy curioso, pues mis empleadores tenían un discurso público muy justiciero y equitativo, incluso pro-trabajador, pero sus acciones demostraban todo lo contrario.....

Creo que el tema de las inspecciones, como el del cumplimiento de la legislación laboral, no es sólo un tema de los burócratas. Es parte de un contrato social que convenimos las partes interesadas, es decir todos los ciudadanos y ciudadanas. El mundo da muchas vueltas: pasa que quienes ideológicamente son pro-trabajadores acaban de empleadores siendo los más abusivos de todos con sus trabajadores, o quienes ideológicamente son pro-business acaban de trabajadores siendo los más maltratados por sus empleadores...

Por supuesto que se trata de crear empleo, y de restringir lo menos posible el libre acuerdo de las partes, pero una vez que se produce este acuerdo, toca cumplir con lo establecido. Lo contrario es abogar por el desorden y por la inestabilidad en el país, que no tarda mucho en aparecer.

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