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9 set. 2008

1966: Robert F. Kennedy en el Perú Por Silvio Rendon

Continuando con los posts de reflexión después de cuarenta años del golpe de Velasco Alvarado (ver post previo aquí), aquí van un par de párrafos del discurso del senador por Nueva York Robert F. Kennedy en el senado americano, el 9 de mayo de 1966.

En el Perú, en las afueras del Cusco, conocimos hombres que trabajaban en los campos del terrateniente por 45 centavos por día, un buen salario en un área donde otros tienen que trabajar tres días sin paga alguna más que el derecho de cultivar para sí mismos un pequeño trozo de una ladera de cerro. Nunca han escuchado hablar del presidente Kennedy o el presidente Johnson, nunca han escuchado de los Estados Unidos; no saben el nombre del presidente del Perú; y no hablan castellano, sólo quechua, la lengua de sus antepasados indígenas...

El problema básico es que aquí en los Estados Unidos tenemos que comprender que ahora mismo hay una revolución ocurriendo por allá y que tenemos que identificarnos con esa revolución....Les hemos predicado la dignidad del individuo, el hecho que queremos ayudarlos a que ellos mismos conduzcan sus propias vidas...

Sin embargo, eso no significa mucho para un padre de familia que tiene que trabajar por doce horas por día seis días a la semana por sólo $1.50, o un hombre que ve a la mitad de sus hijos morir antes de que alcancen un año de vida.

Tenemos que reconocer estos hechos...Tenemos que ponernos en su pellejo [in their shoes]. No aceptaríamos esas condiciones en este país....no importa cuántas personas nos vinieran a predicar sobre las instituciones y la democracia y lo malo que es el comunismo.

Podemos decir que el comunismo hace cosas terribles, que no hay instituciones libres bajo el comunismo. Pero ¿cómo puede haber algo peor allá, cuando la mayoría de hombres y mujeres y sus hijos son analfabetos y no pueden votar en una elección, porque no hay escuelas y no hay forma de recibir educación?

Pero vamos allá a contarles sobre los peligros del comunismo, que tenemos que estar con la democracia porque el comunismo es tan peligroso. ¿Qué significa eso para ellos?

Tenemos que identificarnos y asumir el hecho que se viene una revolución en América Latina y que vendrá, o con instituciones libres o con extremismo de izquierda o de derecha que eventualmente termine en extremismo de izquierda, que, en mi opinión, será comunismo.
Estos párrafos los he tomado de "Inside South America", libro de John Gunther publicado en 1966 (que comentaré en más detalle en un próximo post). Este autor señala que las declaraciones de Kennedy no lo hicieron particularmente popular en Lima ni en Washington, pero que demostraron que el senador tenía un ojo muy agudo para ver lo que estaba ocurriendo.

Alguna vez vi un reporte sobre la visita de Bob Kennedy al Perú en la revista Life, con algunas cartas de lectores enérgicamente protestando por las declaraciones del senador americano. Decían algo así como que se trataba de un señorito que no conocía la realidad, algo así como ahora se habla de las izquierdas de élite.

En "Robert Kennedy and His Times" de Arthur M. Schlesinger se cuenta sobre el viaje de Kennedy al Perú y su encuentro con los estudiantes universitarios:
La responsabilidad de nuestro tiempo no es otra que la de una revolución; una revolución que será pacífica si somos lo suficientemente sabios; humana, si tenemos el suficiente cuidado; exitosa si somos lo suficientemente afortunados. Pero una revolución vendrá nos guste o no nos guste. Podemos afectar su carácter, pero no podemos alterar su inevitabilidad.
Los estudiantes le preguntaron sobre la República Dominicana, en ese momento invadida por los EEUU y por el imperialismo americano. Los estudiantes plantearon que EEUU ayudaba a gobiernos de derechas en el mundo. Kennedy replicó que EEUU también ayudaba a gobiernos izquierdistas como los de Yugoslavia, Polonia y Ghana. Es fácil convertir a los yankees en una coartada universal, replicó Kennedy y añadió:
Ustedes son los líderes peruanos del futuro. Si piensan que la Alianza para el Progreso es imperialista, entonces no participen de ella. Tienen que decidir cuáles son sus intereses. Si tienen objeciones a la ayuda americana, entonces tengan el coraje de decirle que no. Pero no van a resolver sus problemas culpabilizando a los Estados Unidos y rehuyendo sus responsabilidades individuales de hacer algo sobre ellos.
Posteriormente Kennedy fue invitado a una reunión con un grupo de intelectuales en la casa del artista Fernando de Szyslo, que recordaba a las reuniones de los reform Democrats del Upper West Side en Manhattan. Causando la irritación de Kennedy estos intelectuales no demostraban ningún interés por los problemas del Perú como las barriadas y los "desesperaradamente pobres indios de los Andes", sino que se quejaban interminablemente sobre el imperialismo americano y la International Petroleum Company. Finalmente, Kennedy les espetó:
Bueno, ¿y por qué simplemente no lo hacen y nacionalizan la cosa esa [the damned thing]? Quiero decir que no va a pasar nada. El gobierno de los Estados Unidos no va a mandar destructores ni nada por el estilo. Why don't you just do it?
Sus oyentes se quedaron pasmados. "Los Rockefeller dirigen la política americana", le replicaron. Y Kennedy les respondio.
Come on! En nuestro país nos comemos a los Rockefeller en el desayuno.
Un periodista tenía una grabadora y un medio local publicó un titular con lo de los Rockefeller, tan es así que en Buenos Aires, cual mala imitación del Chavo del Ocho dirigiéndose a Don Ramón, un periodista le preguntó a Kennedy: "¿Es verdad que usted desayuna todas las mañanas con los Rockefeller?"

Sonora visita de Bobby Kennedy al Perú. Llevó la problemática peruana al senado americano.

Claramente, la necesidad de cambio flotaba en el ambiente.

Imagen tomada de aquí.

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