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6 dic. 2008

Hugo Blanco 1. 1966. El juicio Por Silvio Rendon

Tribunal: ¿Por qué asaltó el puesto de Pucyura?

Blanco: Antes de decírselo tengo que explicar los antecedentes de La Convención y Lares.

Tribunal: (interrumpiendo) ¿Por qué asaltó el puesto de Pucyura?

Blanco: En el valle de Lares la explotación era inicua; los trabajadores de un fundo laboraban 12 horas al día.

Tribunal: (interrumpiendo) ¿Por qué asaltó ...?

Blanco: Le estoy contestando. Usted no quiere escucharme.

Tribunal: ¡Acusado! ¡Está usted faltando el respeto a este tribunal!

El defensor Battilana interrumpe para pedir flexibilidad y tolerancia a los jueces. El Tribunal le contesta que las preguntas son concretas y que las respuestas deben ser concretas.

Tribunal: ¿Por qué asaltó el puesto de Pucyura?

Blanco: Había una explotación bárbara en los valles cuzqueños. Bueno, toda explotación es bárbara. Llegamos nosotros y organizamos un movimiento sindical como una oposición al abuso. Logramos en muchas zonas que los campesinos se unieran, pero provocamos fuertes represalias en contra nuestra, de parte de las autoridades. Fui perseguido. Muchos de mis compañeros pasaron a la clandestinidad. Cuando la represión alcanzó su plenitud el Gobierno puso a un General del Ejército como Prefecto del Cuzco. Después de sucesivas incursiones o redadas, decenas de dirigentes campesinos llenaron las cárceles. En todo lugar que visitaban, los miembros de la Tropa de Asalto cometían una serie de tropelías. (En este pasaje de su intervención, Blanco comenzó a enumerar algunos de los abusos, que en su concepto, precipitaron los luctuosos sucesos de Pucyura y Mesacancha).
Aquí Hugo Blanco relata las realidades que comenté en El Perú feudal y 1960s: Las barreras a la acumulación de capital humano.
El Presidente del Tribunal, que lo había dejado hablar durante unos 20 minutos, interrumpió a Blanco.

Tribunal: Acusado. Lo que usted está diciendo no es materia de este juicio. Concrétese a responder la pregunta. Sea breve.

Blanco: ¡Es que los abusos no han sido breves; han durado años, décadas...!

Tribunal: Abrévielos, entonces.

Blanco: Tal vez lo hagamos con la ayuda de las Fuerzas Armadas.

[Tomado de Añi Castillo, Gonzalo, 1967, Historia secreta de las guerrillas.]
Este era el juicio, un Consejo de Guerra, a una treintena de campesinos cusqueños y a Hugo Blanco en la ciudad de Tacna. La acusación era de matar a un policía en el puesto policial de Pucyura y a otros dos en Mesacancha. Las autoridades cambiaron el lugar del juicio de Arequipa a Tacna con la intención de no levantar polvareda. Juzgar a Blanco en la ciudad más belicosa del sur peruano era riesgoso, pensaron.

Ya en la Ciudad Heroica, el Consejo Militar pidió la pena de muerte para el cabecilla, es decir, para Hugo Blanco (1). Al comienzo recibieron a Hugo Blanco con abierta hostilidad. Sin embargo, lo que vieron los tacneños y los periodistas y autoridades chilenas que asistieron al juicio fue a 30 peruanos en paupérrimas condiciones económicas. Al respecto Añi Castillo comenta:
Varios periodistas de Chile presenciaron la escena que avergonzaba a todos los que creen en la Democracia Representativa y en el principio de la Dignidad Humana. Figuraban entre los espectadores el ex Presidente del Senado chileno, Juan Luis Mauraz Novella, y el Alcalde de Arica, Santiago Arata. Y aunque en el país de tan distinguidos señores, el rostro de la miseria también está surcado por arrugas de desesperanza, los interrogatorios acabaron por conmoverlos. Sin cortapisas manifestaron su pesar a los representantes del periodismo peruano. Pesar por hallar en nuestro país otros ejemplos vivientes de una opresión secular y despiadada.
Así, hacer el juicio en Tacna le dio mayor cobertura mediática. Al presidente Belaúnde le comenzaron a llegar cartas de personalidades como Bertrand Russell, Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre, pidiendo la libertad de Hugo Blanco y los campesinos detenidos con él.
Octavio Huaca León tenía 17 años cuando fue aprehendido en Quillabamba. Su delito: llevar maiz tostado a Hugo Blanco. Estuvo detenido 29 meses. (...) Francisco Coyo Palomino llevó unos bultos al cabecilla durante el asalto al puesto de Pucyura. "Allí me detuvieron; me han fracturado 6 costillas y el coxis", dijo. (...)

Los demás: Juan Pando, Gregorio Surco Quispe, Basilio Alvares Saco, Emiliano Fernández Ojeda y Nemesio Bocángel Zavala, consideraron a Blanco un redentor "Desde su llegada en 1962 se interesó por nuestro drama - dijeron -; puso freno a los abusos, era una especie de abogado, a él le consultábamos todos nuestros problemas".
El proceso pasó de ser el juicio contra un grupo de delincuentes y asesinos a ser el juicio a los abusos de los terratenientes en el campo peruano. A partir del proceso a Hugo Blanco se documentó y transcendió a nivel nacional como internacional la triste realidad de opresión que vivía una gran parte de nuestros compatriotas.

La sentencia finalmente fue de 25 años para Hugo Blanco, 22 años para Pedro Candela, involucrado en asaltos a bancos en Lima, el único que logró sumarse a Hugo Blanco en La Convención. De los otros 27 procesados, 21 quedó en libertad, pues recibieron sentencias inferiores al tiempo que estuvieron detenidos (casi dos años); seis fueron sentenciados a penas entre 4 y 8 años.

La mayoría pasó a “firmar” con su huella digital y requirieron de un traductor del quechua al castellano, un guardia civil.

En las calles de Tacna durante los diez días que duró el juicio, el ánimo había cambiado hacia la simpatía a los sentenciados, a quienes apoyaban con frazadas, ropa y alimentos. Un fotógrafo se percató del asunto y vendió fotos autografiadas de Hugo Blanco. La gente desde el Cusco tenía esperanza en Hugo Blanco. Al abogado, Alfredo Battilana, un hombre mayor le pidió que le diga a Hugo Blanco que si tenía que morir, lo aceptara, pero que no claudicara. Incluso los guardias civiles y guardias republicanos vieron en Hugo Blanco a alguien que estaba con ellos, a pesar de la muerte de tres guardias civiles. Lo animaban a seguir adelante. Hugo Blanco sería trasladado al Frontón.

Irónicamente, la gran mayoría de los juzgados que quedaron en libertad prefirió quedarse en prisión: no tenían dinero para regresar a su lugar de origen. En Tacna se convirtieron en huéspedes ilustres, los únicos que tomaban leche en una cárcel peruana. Muchas familias tacneñas conmovidas les enviaban frazadas, ropa, comida. Finalmente, les hicieron una colecta para comprarles el pasaje de regreso “a la tierra que, otrora, fue considerada ‘el ombligo del mundo’ por ser Capital de un poderoso imperio, bravío y conquistador”.

Con esta sentencia se ponía fin a una etapa del movimiento campesino en el Perú (2). (Por cierto no fue el libro de Hugo Neira el que salvó a Hugo Blanco, como afirmara en este video). Esta serie de posts va hacia atrás. Continuará en el post "Hugo Blanco 2. 1963. Pucyura y Mesacancha".

Nomás una pregunta para reflexionar, pues a veces se condena a los "agitadores" y "extremistas" que "azuzan" a los más pobres a rebelarse contra la opresión. Pero entonces ¿por qué no fue gente de ideología más democrática la que se compró el pleito de apoyar a los campesinos? No suena a que nadie les impidiera acercarse a los campesinos y apoyarlos en sus reclamos.
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(1) Hubo diversas irregularidades. Encarcelaron a los abogados de Hugo Blanco, al primero en el SEPA durante diez meses. Hugo Blanco tuvo que hacer 10 huelgas de hambre para que tener el derecho que gozaban otros detenidos, a las visitas.

(2) La defensa apelaría y, por su parte, la acusación volvería a pedir la pena de muerte para Hugo Blanco. Finalmente no se concretaría. Hugo Blanco saldría libre en 1970. El gobierno de Velasco Alvarado lo invitaría a unirse a la reforma agraria, pero éste rechazaría la oferta.

El grupo de campesinos cusqueños juzgado con Hugo Blanco (a quien se ve en la segunda fila, a la izquierda, rodeado de tres policías, los mismos que lo sujetan en la foto de abajo). Vivían mejor y eran más apreciados estando detenidos en Tacna que en sus lugares de origen.
Imagen tomada del libro "Tierra o Muerte" de Hugo Blanco.
Hacer click en la imagen par ampliarla.


Hugo Blanco gritando "¡Tierra o Muerte!" en el Consejo de Guerra de Tacna, en 1966. La Ciudad Heroica acabó por apoyar al "peligroso cabecilla" y a sus co-acusados, campesinos pobres cusqueños.

Imagen tomada de aquí, Caretas.

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