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15 feb. 2007

La relación económica con Chile Por Silvio Rendon

Leo Enfoques errados con Chile de Alan Fairlie donde nos comenta sobre las concepciones (erróneas) sobre la relación del Perú con Chile basadas en el enfoque liberal y el de cuerdas separadas. El primero esperaría reducir cualquier potencialidad de conflictos en base al la integración comercial.
Pero, hay un supuesto fundamental: que los beneficios ser repartan equitativamente entre los socios. Desde el propio enfoque liberal se plantea que cuando existen asimetrías, el resultado puede ser la creación de conflictos. Esto lo desarrollan otras teorías alternativas y con muchos casos reales que se han presentado.

En la relación con Chile hay asimetrías pronunciadas de diferente tipo: déficit acumulado aún a favor de Chile en la balanza comercial, déficit en el comercio de manufacturas, de servicios, nosotros exportamos materias primas y ellos manufacturas, y sobre todo inversiones, creándose una dependencia que buscan consolidar con el TLC bilateral .Pero, también hay otras brechas en gasto en ciencia y tecnología, indicadores sociales, gasto en armamento, etc. Es un error esperar que en esas condiciones se reduzcan las posibilidades de conflicto, más aún considerando que hay un problema de límites marítimos pendiente
El segundo:
El otro grave error es el de las “cuerdas separadas”.Se asume que es viable y conveniente para el país avanzar en el plano económico cediendo a las demandas sureñas, con la ilusión de una mejor disposición para la solución de los problemas pendientes. El problema es que con esas concesiones (mayor protección de inversiones, etc), que lo quieren llevar a la exportación del gas, puertos y otros sectores estratégicos, el país pierde capacidad negociadora. Cediendo en todo lo que es de su interés, no habrá ningún incentivo para solucionar el tema marítimo.
Al contrario, se toma como una señal de debilidad, y cada vez la posición expansionista es más agresiva, como los últimos incidentes lo muestran.
La alternativa según el autor va por otro lado:
Se debe buscar una relación armoniosa con nuestros vecinos. Eso supone superar primero los problemas pendientes, así como superar las asimetrías de la relación bilateral. El enfoque liberal y la política de “cuerdas separadas” no solucionan los problemas y más bien nos están llevando al margen de la voluntad de sus impulsores, a escenarios no deseados y muy peligrosos para el futuro de la Patria.
Comentario: Veamos:
  1. Un país relativamente más pobre, ¿pierde al comerciar con un país relativamente más rico? No, por el contrario, gana. Estamos permamentemente buscando nuevos mercados para nuestros productos. Resulta que el país vecinos nos compra. ¿Eso es malo? Que el país vecino exporte manufacturas y nuestro país exporte materias primas, ¿nos perjudica? No veo cómo. El Perú exporta lo que da su estructura productiva y Chile lo que le da la suya. No sólo eso, en términos de flujos de factores ocurre algo similar: de Chile llegan capitales al Perú, a Chile le llega mano de obra peruana. Con eso gana el Perú y gana Chile. Que haya diferencias en gasto social, I+D y otras cosas no nos hace perdedores del comercio internacional y de los flujos internacionales de factores.

  2. Entiendo que no nos guste esta división internacional del trabajo. Preferiríamos que sea el Perú el que exportara capitales a Chile y que Chile nos exportara a su gente en calidad de inmigrantes. Imaginémonos que la Plaza San Martín estuviera llena de inmigrantes chilenos, y que vienen al Perú a "encontrar pega", atraídos por los altos salarios peruanos. También preferiríamos que fuera el Perú el que tuviera un mayor gasto social y en I+D y, ya puestos, el doble del PBI per cápita de nuestro vecinos, y no al revés como es ahora. Pero, ¿preguntémonos por qué no estamos en esa situación?

    Aparte de las diferencias históricas de PIB per cápita entre nuestros países, tenemos los años ochentas con su debacle económica y política de la que no acabamos de recuperarnos. Una gran pérdida de capital humano, con escuelas paralizadas en la parte del Perú en estado de emergencia, estudiantes radicalizados y población en general pasando a formar parte de fosas comunes en vez de estar aportando al crecimiento del país, destrucción de infraestructura, hipeinflación, recesión, etc. En esos años el pais vecino estaba en otra. Estaba creciendo, profundizando la distancia que ahora nos fastidia.

  3. No se trata de ceder ante las demandas de nadie. Las reglas tienen que ser las mismas para todas las empresas en el país. Pongo un ejemplo, el caso Luccheti en los Pantanos de Villa. Manifestaciones contra la empresa porque contamina una "reserva natural". Muy bien, es irrelevante de qué país sea la empresa. Lo único que hay que vigilar es que cumpla con las normas ecológicas vigentes. Lo que ocurre es que los Pantanos desde hace años que están rodeados de fábricas de todo tipo. Es una zona industrial que contamina y no se tiene noticia de mayores quejas al respecto. A las aves y peces de los juncales les da igual quién los contamine: si son empresas peruanas, chilenas o de otro país.

    ¿Que Lucchetti apareció en un vladivideo? Después de haber visto cómo otros que también aparecieron siguen dando vueltas en la política peruana e incluso han recibido el favor popular a través de las urnas, sabemos muy bien que no podemos hacer mucho estruendo por algo así. Son lobbies. Hernando de Soto en su simulación sobre constitución de empresas tuvo que sobornar a las autoridades, pues no había forma de seguir adelante sin pagar coima. Establezcamos reglas claras para la actividad económica en el país.

  4. En mi opinión el tema de tensión con Chile va por el lado de defensa nacional. Hay desconfianza, animadversiones históricas y algunos riesgos muy reales.

    La percepción es que detrás de las inversiones chilenas viene su ejército al estilo del siglo XIX en que había empresas y trabajadores chilenos explotando el salitre en Bolivia. El gobierno boliviano les pone un impuesto y el gobierno chileno responde invadiendo Antofagasta. Uno lee los libros de historia chilenos y encuentra que la justificación para tal invasión era que había más trabajadores chilenos que bolivianos en esas zonas bolivianas. Por último, pues ganaron la guerra porque eran más fuertes y punto.

    Al ver las inversiones chilenas en el país, surge la pregunta de si puede pasar algo similar en el presente. Creo que ningún/a peruano/a quisiera reeditar lo que vivieron los tacneños y tarapaqueños en las primeras décadas del siglo pasado y en las décadas finales de hace dos siglos. Los franceses dicen que las buenas cuentas hacen a los buenos amigos. En mi opinión no tenemos ningún tema pendiente, ni mucho que ganar de la confrontación/reclamo/insistencia a Chile por el tema marítimo, de exagerada importancia. ¿Cuánto de bienestar perdemos los peruanos por el triángulo?. Lo único que nos toca hacer es tener una paridad militar por razones de seguridad, donde lo ideal (e iluso, lamentablemente, dada la escalada armamentista en curso) sería que hubiera una negociación para reducir los gastos en armamentos. Ese ideal no va a ocurrir, pues entonces toca avanzar por la ruta del fortalecimiento y tecnificación de nuestras fuerzas armadas, y por supuesto, de nuestra población en general, que en buena parte desconfía de éstas (por la guerra interna y por casos como la compra a Francia de aviones Mirage sobrevaluados, la compra de armamento bieloruso obsoleto, la intermediación en el suministro de armas a las FARC.).

    Este fortalecimiento se podría hacer sin mucho ruido sobre el tema. Desde hace años que vivimos con incidentes frecuentes con el vecino del sur. Vendría mejor bajar el volumen de lo que se habla y mejorar la eficiencia de lo que se hace. El Perú tiene que seguir creciendo y avanzar en aumentar el nivel educativo y reducir la pobreza de su población. Cuanto más aumente nuestro PIB per cápita, nuestro nivel educativo, cuanto más se fortalezcan nuestras instituciones democráticas, y cuanto menos pobres seamos, más seguridad tendremos y más seguros nos sentiremos.

  5. Las doctrinas de Diego Portales de hace dos siglos (en cuya aplicación fueron instrumentales algunos peruanos notables como Ramón Castilla y Ricardo Palma) y la lógica sobre la que se sustentaban ya fueron. Hace dos siglos (y más) las riquezas del Perú eran los recursos naturales para exportación. Nos invaden, nos los quitan y ya. Durante el siglo pasado nos reorientamos, muy parcialmente, a la industria. La riqueza era el capital, la infraestructura, la maquinaria. Durante este siglo la cosa cambia y va a cambiar más. La riqueza es el capital humano, la capacidad de innovación tecnológica, el talento de la gente. Hay una nueva economía y una nueva tecnología a la que hay que entrarle.

    El triángulo maritimo que supuestamente tanto nos preocupa, ni siquiera tiene grandes riquezas. Es como las Islas Malvinas. Dijeron que estaban llenas de krill, un crustáceo que alimentaría al mundo y nos salvaría del hambre. Nada de eso. No había ningún gran valor en las islas ni en el mar que las rodea. En mi opinión el tiempo juega a favor del Perú, de su crecimiento, de su mejora a todo nivel. Esto es si no nos desperdiciamos en belicosidades inútiles. Tenemos tanto que ganar de invertir en educación y tanto que perder en azuzar conflictos sin ganadores. Tal como lo señalé en Triángulo equivocado el triángulo que nos debe preocupar es la creciente brecha productiva con nuestro vecinos, más que cualquier triángulo marítimo.

  6. Finalmente, recordaré lo que manifesté en el post: Entre Chávez al norte y Morales al sur
    Pongo otro ejemplo. Recuerdo cuando se criticaba la presencia chilena en el Perú, se mencionaba el caso de Santa Isabel. Esa empresa no es chilena, sino holandesa. Es del grupo Nexus. Es cierto, vino al Perú a través de Chile.

    Hoy en día, los propietarios son otros. Nexus la vendió al grupo Interbank de Rodríguez Pastor (ver también aquí). Este grupo peruano, que funciona desde 1897, compró Santa Isabel, Plaza Vea y Minisol por 54 millones de US$. ¡Viva, viva, viva, el Perú!
    ¿Estamos más contentos ahora? ¿Mejor atendidos? ¿Más seguros?

    A medida que el Perú crezca, se fortalecerá nuestra acumulación de capital y podremos comprar lo que ahora no tenemos. Es el camino normal.

    Tal vez tendríamos que entender que el Perú también tiene presencia en Chile y que esta presencia es normal y debe continuar. Así es la integración. Hoy por hoy, estamos más integrados con Chile que con Bolivia o con Venezuela. El camino es extendernos a nuevas alianzas, sin perder las que ya tenemos.
    Habría que ver a la inversión chilena en el país como instrumental al proceso de crecimiento, más que como algo perjudicial para el país. Los vecinos del sur vinieron a invertir cuando el país estaba en crisis. Confiaron en la capacidad de recuperación del Perú. Otros países no vinieron, tal vez porque no nos conocen. Basta que haya una crisis en algún "mercado emergente" para que se vayan. Con los vecinos nos conocemos bien.

    Si el Perú sigue creciendo habrá convergencia económica y se reducirán las asimetrías que preocupan al colega. Si comenzamos a restringir las inversiones y seguimos echando leña al fuego con el vecino, pues no creceremos tanto y las asimetrías serán más persistentes. ¿Qué nos conviene como país?
Hasta ahí.

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