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19 dic. 2007

Instrucciones para volverse un racista Por Daniel Salas

Para volverse un racista, simplemente hay que hacer una trampa retórica elemental: Reemplazar a la persona por el grupo.

Ejemplos:

Si Julián Quispe, conductor de combi, te adelanta en una autopista, no digas que Julián Quispe maneja mal, di que son los cholos manejan mal.

Si Baruch Ivcher tiene mucha influencia en el gobierno, di que los judíos tienen influencia en el gobierno. Si quieres ser más solapa, refiérete a "la comunidad judía".

Si tienes la mala suerte de bronquearte con Mario Broncano, di que los zambos te buscan bronca.

Si una empresa de capitalistas chilenos compra una empresa peruana, di que la compró Chile.

¿Te parece curioso? Pues no lo es tanto: esto es lo que dice textualmente el deplorable blogger Víctor Coral:

Es un placer admirar la lucidez de Chachi Sanseviero en sus columnas de
La República. Hoy, por supuesto, deplora la venta
de la cadena Wong a Chile
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Como lo leen. No fue Condesud quien compró la cadena de supermercados. Fue Chile. O como escribió mi querido profesor Mario Montalbetti "Te fuiste de orza, Catón /No es Cartago a quien / hay que destruir a Delenda". Buena.

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16 dic. 2007

El gran insidioso Por Daniel Salas

Mi amigo Marco García Falcón ha publicado en El Dominical de El Comercio una elogiosa reseña a El inventario de las naves, libro de cuentos de Alexis Iparraguirre. Entiendo que la reseña viene al caso ya que ha salido una reedición del libro, esta vez por la editorial Estruendomudo.

(Para quienes no lo sepan, el libro de Iparraguirre ganó el premio de la PUCP hace unos años. Desafortunadamente para su autor, se trató de una edición en la cual la PUCP, muy probablemente debido a que el cambio de administración se producía en ese momento, no puso mayor interés. Es comprensible que el autor haya buscado una segunda oportunidad y la obtuvo).

Ahora bien, Víctor Coral, candidato al blogger más insidioso de la blogósfera peruana, comenta la reseña de Marco García de esta manera:

  • Amigos. En el Dominical el narrador Marco García Falcón se entusiasma ante las potencias narrativas del Inventario de las naves de Alexis Yparraguirre. Para Marco el libro de Alexis es equiparable a algunos de Kafka. ¿Será?

No solamente hay un notorio error en la ortografía del apellido del autor. Hay también una gran mentira. En ningún momento Marco equipara los cuentos del Inventario de las naves con los de Kafka. Simplemente, los inscribe en una tradición y nos invita a leerlos de esa manera. Este es un procedimiento común de la crítica: afiliar una literatura dentro de una vertiente de producción. Víctor Coral lo sabe, pero miente groseramente por razones que él sabrá explicar.

Se trata de una mentira insidiosa, que no proviene de un crítico dispuesto a discutir ideas, sino de deslegitimar la discusión sembrando sospechas. Coral da a entender en su post que la crítica de Marco no es equilibrada y que los elogios se deben a una simple cuestión de amistad. Si esto es lo que piensa, ¿por qué no lo demuestra? ¿por qué no dice algo que refute o cuestione la lectura y el entusiasmo del reseñador? ¿cuál es el interés que se esconde en sugerir insidiosamente, en escribir de manera sinuosa, sin expresar sus ideas de manera directa?

La crítica debería ser un espacio de discusión de ideas, incluso un lugar en el que no le debamos temer a la confrontación abierta. Eso es, precisamente, lo que permite el avance y el desarrollo de una actividad que no es, en absoluto, banal y que en el Perú es una tarea crucial. Para muchos, en cambio, la discusión se concentra en cuestiones de amistad, de intercambio de favores y de injurias. Es un panorama deplorable y, sin duda, a quienes sí nos interesan las ideas les toca un mayor compromiso.

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