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27 may. 2007

Del gasto público a los salarios Por Silvio Rendon

En La República Lauer nos desmiente que Benavides sea el sucesor de Carranza, quien no habría dado señales de renunciar. Benavides está ahí para dedicarse al agro, un sector pobre en el que hay mucho que hacer:
Recién jura y ya tiene dos carteras Mirko Lauer

(...) García no se puede dar el lujo de tener un titular del MEF que ceda a todas las presiones del gasto, y en esa medida es improbable que veamos en el cargo perfiles como el de un aprista, a un negociante, o a un político. Con todas las virtudes que sus amigos le atribuyen, sin embargo Benavides no es un tecnócrata.

(...)Acostumbrarse a un gabinete con un alto componente de rostros o tareas nuevos es en sí mismo un esfuerzo que también afecta la velocidad de gobierno.

En cuanto a Benavides el lanzamiento que le han regalado sus fans está distrayendo de la enorme tarea que le espera, sobre todo en la parte no ficha de la agricultura. Es decir allí donde hay pobreza, faltan capitales y los intermediarios mantienen al agricultor con la soga al cuello. Donde la cosa no es pisco y espárragos, sino papa y más papa.
En Perú 21, el nombramiento de Benavides es visto desde otro punto de vista:
El suelo de los sueldos. Las relaciones entre el Gobierno y las empresas.
Augusto Álvarez Rodrich

Un incidente deplorable en el que un jornalero de una obra del programa Techo Propio, en Ica, fue despedido de la constructora Juan Clímaco Vargas por el solo hecho de quejarse ante el ministro Rafael Rey por su sueldo y las condiciones laborales, puede constituir una señal de que hay más de un asunto pendiente en la relación del Gobierno con las empresas.

(...)Cuando el presidente Alan García le está reclamando al gabinete mayor celeridad en su desempeño, la incorporación al mismo del presidente de la Asociación de Bancos es una señal de por dónde quisiera el jefe de Estado que se enrumbe el Gobierno.

Sin embargo, quizá para 'compensar' dicho nombramiento, casi simultáneamente el presidente hizo un llamado a los empresarios para que "vean cómo se puede aumentar un poco los salarios a los trabajadores" con el fin de "compartir un poco las altas ganancias del momento y el alto crecimiento económico" pues "no me parece justo que existan cientos de miles de trabajadores en el nivel mínimo de salario".

El presidente de la Confiep sostuvo que dicho llamado estaría dirigido a las empresas informales que ni siquiera respetan el sueldo mínimo de 500 soles. No obstante, es probable que el presidente García esté pensando principalmente en las grandes empresas.
Por un lado se incorpora a bordo a un gran empresario, por otro se les invoca a subir los sueldos. En línea parecida, leemos en La República:
Dales un aumentito de sueldito, pues, hermanito Humberto Campodónico.

El presidente García y varios de sus ministros han declarado que "este momento de bonanza económica es el apropiado para que los empresarios suban los salarios de los trabajadores para que también se beneficien del aumento de las utilidades".

(...)Sin embargo, varios gremios empresariales se han quejado, afirmando que el aumento de los salarios depende de las "leyes del mercado". Otros, algo más cautos, han afirmado que los salarios aumentarán si también sube la productividad del trabajo (PT), es decir, que haya mayor cantidad de bienes producida por hora trabajada.

(...) Lo que esto demuestra es que el aumento de las remuneraciones no es una cuestión de "mercado", sino una relación social entre capital y trabajo, donde debe intervenir el Estado en un rol de árbitro. Sobre todo si tenemos en cuenta que, desde 1992, el Estado, bajo Fujimori, modificó radicalmente las leyes laborales impidiendo la sindicalización y promoviendo las "services". (...)

Por todas estas razones, no bastan los pedidos del presidente ni de algunos ministros. De lo que se trata es de poner en marcha una legislación que vuelva a poner el péndulo al medio. Pero, sobre todo, es el fortalecimiento de las organizaciones sindicales de los trabajadores el que permitirá la recuperación de los ingresos perdidos y la participación que les corresponde de esta bonanza económica.

Haga click en la imagen para ampliar y verla en La República.


Gráfico referido en el artículo de Humberto Campodónico. Obviamente, los componentes de un total suelen moverse en sentido contrario.


Comentario: Veamos:
  1. El artículo de Lauer es curioso, no porque no sea Benavides la persona que sucedería a Carranza, de quien Lauer pediría la cabeza hace poco, sino por las líneas de la política de García que esboza el periodista: García no cambiaría de modelo económico, mantendría un gabinete multipartidario y, por lo tanto, lento. Una señal en sentido contrario a sus ruidosos reclamos por un cambio de política económica. ¿Le habrán jalado las orejas desde palacio o es parte de la estrategia de García ir cambiando de énfasis según la coyuntura? Creo que es más lo segundo y para nada descartaría un viraje populista. Sigue estando ahí, latente.
  2. Efectivamente, Benavides tiene suficiente con su propia cartera. A ver si lo hace mejor que su antecesor.
  3. Al parecer, el tema que salta a la palestra en los últimos días es el laboral, desplazando así en algo al tema del gasto público, su calidad y la celeridad del gobierno en llevarlo a cabo.
  4. Definitivamente, el tema laboral se viene desde hace rato, y no por acción gubernamental, sino por acción de los propios trabajadores y trabajadoras. Hay evidencias de un aumento de la actividad sindical (será motivo de un post aparte) en los últimos años. Los sindicatos despiertan de la desmovilización que tuvieron en los noventas.
  5. Evidentemente, García no por compensación" sino preocupado por su monotónica caída de popularidad comienza con invocaciones a los empresarios, así los aumentos salariales serían mérito suyo. Los empresarios obviamente le dicen que no. Si las condiciones de mercado permiten pagar los suelgos que pagan y mantener las condiciones de trabajo que mantienen, ¿por qué habrían de cambiarlas? La invocación no sirve. Las medidas que tiene el gobierno son básicamente elevar el salario mínimo, modificar la legislación y su cumplimiento sobre condiciones de trabajo y negociación colectiva. Queda por ver si García tomará alguna acción más allá de la invocación.
  6. Claro que esta intervención es tan peligrosa desde el punto de vista de la imagen de García como el gasto irresponsable. Inmediatamente podría ser visto como un regreso al populismo. Veremos cómo se las arregla. A ver si lo hace mejor que con el gasto.
  7. Finalmente, es la oferta del trabajo (los trabajadores), no sólo la demanda (los empresarios), la que también interviene en la determinación del salario. Y no sólo interviene, sino en un país pobre como el Perú, es la principal determinante del salario. En los próximos meses tocará ver si los trabajadores logran organizarse de manera que puedan mejorar sus salarios y condiciones de trabajo. Ser despedido sólo por quejarse es injusto.
  8. Que los salarios crezcan a un ritmo menor que el crecimiento de la productividad o que la proporción de los salarios baje a la vez que suben la ganancias no son para nada evidencia de que el mercado no determina los salarios y sí el estado como asegura Campodónico (al respecto ver Mercado de trabajo y mercado de papas). Ocurre simplemente que los trabajadores no tienen sindicatos fuertes: por un lado la informalidad, y por otro las bajas tasas de sindicalización en las empresas formales, hacen que los sindicatos sean muy débiles para defender los salarios y condiciones de trabajo de los trabajadores. Esa es la oferta de trabajo que, dada la pobreza del país, acepta trabajar a salarios bajos.
  9. Ya he manifestado más de una vez que una fuerza de mercado que presiona para la elevación de los salarios es la emigración. ¿Por qué un trabajador tiene que aceptar un salario bajo en Lima si puede ganar más en Santiago de Chile? Claro, la intervención estatal puede fijar un salario más alto, pero ese no sería el salario que surge de la economía peruana y, como con cualquier precio controlado, los problemas revientan por otro lado, en este caso se reduce la creación de empleo, ya baja en el país: mayores salarios para algunos, sí, pero menos empleo para otros. Se desviste un santo para vestir a otro.
  10. Campodónico y quienes proponen este tipo de intervención tendrían que justificarla explicándonos primero dónde está el fracaso de mercado. Más bien si algo ocurre es que el mercado de trabajo ya está intensamente intervenido. Lo que el estado tendría que garantizar es la protección de los derechos de organización de los trabajadores. Y qué paradójico. Dada la debilidad social y política de los trabajadores, ésta vendría de afuera como parte del TLC.
  11. En cualquier caso, son los trabajadores y las trabajadoras quienes tienen que defender sus salarios y condiciones de trabajo, no que el estado los sustituya en esta labor. Depende de ellos y ellas, no de García, ni de cualquier otro.
Hasta ahí.

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