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21 jun. 2008

Maoísmo e izquierda en el Perú Por Miguel Tejada

1.-Es interesante la fascinación que en los sectores intelectuales causó y sigue causando el maoísmo. En ya no tan recientes post se afirma entre otras cosas que si hubo una gran aceptación es porque permitía a los que lo aceptaban un acercarse y fundirse con el otro.

Muy bien, dos comentarios al respecto, si uno tiene necesidad de acercarse y fundirse con un otro, es por que claramente se es distinto y alejado de dicho otro. Eso nos dice bien de la extracción social de muchos militantes y dirigentes maoístas de los 60s y 70s.

Por otro lado, hay mucho de espíritu religioso, mucho del ethos de heroísmo mártir, de sacrificio apostolar en dicho acercamiento (lo cual nos dice mucho también sobre las acarcaterísticas de la formación escolar y extra-escolar en esas épocas).

2.-Más interesante que investigar porqué es que parte de la intelectualidad se acercó al maoísmo es indagar qué empujó a muchos trabajadores y campesinos a adoptar dichas posiciones (algo en lo que coinciden los militares, según lo muestra reciente post de Silvio). Planteo la hipótesis que en parte eso se explica porque el extremismo izquierdista fue expresión vicaria de intereses, sentimientos que, en esa época, no llegaron a verbalizarse.

Me explico. Un problema de nuestra sociedad que recién en los últimos tiempos está empezando a tratarse abiertamente, a verbalizarse, es el del racismo y el de relaciones signadas por la discriminación con base en la características físicas, idiomáticas, culturales. Son temas que no fueron verbalizados por la izquierda, no formaron parte de su discurso, pero que sospecho estaban en la base de la militancia de izquierda.

Los trabajadores y los campesinos sufrían una doble discriminación, una doble opresión: por un lado social, de clase, por otro lado etnocultural. Pero, tras la derrota de los representantes de la internacional comunista frente a Mariátegui en la discusión sobre cómo operar frente a los campesinos indios (1), el tema de la discriminación racial, cultural desapareció del discurso contestatario y por tanto de la agenda política, y quedó subsumido en el famoso problema de la tierra. Por otro lado, la caída del Leguiísmo significó una debacle para las corrientes neoindigenistas que Leguía populistamente había apoyado, y que podían haber ido la base de un movimiento político de carácter étnico. Influyó también en este como ocultamiento de lo étnico en lo social, el que la imaginación popular estaba capturada en los años 1920s por las epopeyas revolucionarias mexicana y soviética, que ponían el centro en lo social.

Sea como fuere, lo cierto es que desde los 1920s las frustraciones, los rencores étnicos no tuvieron un lenguaje en el cual expresarse y, en tanto sus poseedores también sufrieron de explotación social-económica, mezclaron lo rencores étnicos a los sociales, y sus ansias de romper con la opresión o discriminación étnica tomó el lenguaje del radicalismo izquierdista.

Y sospecho que, de alguna manera estos rencores étnicos fueron mejor expresados por los lenguajes más radicales, donde la ruptura con el orden social y económico existente encubría un deseo de ruptura con un orden de exclusión y discriminación étnica. Y estos lenguajes fueron precisamente los del maoísmo más extremo. De ahí su appeal frente a las masas campesinas o étnicamente discriminadas (2).

Sobre ésto no tengo más que información indiciaria, como la de los maoístas que conocí en los 1980s en la PUCP, cuyo discurso personal tenía un muy fuerte racismo inverso ("eres revisionista porque no has sufrido como el pueblo; eres clarito, a ti no te oprimen"). O el que he sentido personalmente en mi trabajo con campesinos los últimos 10 años, con expresiones como "ustedes (los blancos) sabrían lo que es bueno si hubieran triunfado los cumpas" y, en versión más moderna y desplazada del maoísmo al humalismo "ya van a ver lo que va a pasar cuando triunfe Ollanta".

Bueno, espero sirvan estos comentarios.

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(1) Mientras la representación de la Internacional Comunista en Buenos Aires proponía a Mariátegui fundar secciones quechuas y aymaras del PCP, es decir reconocer explícitamnte la variable étnica, Mariátegui subsumía en su famoso ensayo el tema del indio en el de la tierra, del campesino, eliminando así la variable étnica del lenguaje político peruano.

(2) Contra lo que dice la CVR, creo que SL se mantuvo no porque los mistis vieron bloqueados sus esfuerzos de ascenso social, sino porque los campesinos vieron en los senderistas los que los liberaban del control discriminador de mistis y mestizos.

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