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2 dic. 2008

Chile contracíclico, ¿y el Perú? Por Silvio Rendon

Interesante la polémica en el vecino del sur sobre cómo reactivar la economía. La veo en el facebook de Xavier Sala i Martín. En el Enade, Encuentro Nacional de Empresarios, (versión chilena del CADE peruano) el actual ministro de hacienda, Andrés Velasco, propone una expansión del gasto contracíclica. Velasco sostiene que dado que Chile no tiene una gran deuda pública, hay margen para una política fiscal contracíclica, "y la van a hacer" (anecdóticamente, parafraseando a Don Franciso que también intervino pidiendo ayuda para la Teletón...).

Quien le salió al paso fue Xavier Sala i Martin, quien comentó que mejor que expandir el gasto era bajar los impuestos, en particular el IVA, impuesto al valor añadido/agregado (nuestro IGV). En esto concidió con Hernan Büchi, ex ministro de hacienda de la dictadura.

En Chile parece que se ha llegado al consenso de poner en práctica una política expansiva. La cosa es a través de qué mecanismo.

¿Y en el Perú cómo va la cosa? En principio ha pasado lo mismo que en Chile. Antes había presiones inflacionarias, y supuestamente había que contraer. Ahora, dado el shock externo, toca expandir. Sin embargo, no parece que en el Perú se hubiera logrado un claro consenso sobre cómo hacer las cosas. La vida nacional quedó postergada por la reunión de la APEC más los escándalos de corrupción crearon una verdadera crisis de gobernabilidad en el país. Todo esto distrae la atención sobre el tema del manejo económico. Claro, hay triunfalismo. La economía peruana estaría "blindada". No hay nada de qué preocuparse. Hay dos tipos de problemas, los que se solucionan solos y los que no se solucionan... No es muy diferente a lo que dice el colega Andrés Velasco sobre su país:
¿Podemos capear la crisis? Sí, podemos. O si quieren: yes, we can", bromeó para ponerse a tono con el fenómeno del Presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama.
Ya. Sin embargo, este triunfalismo va complementado con medidas contracíclicas. En el Perú, el triunfalismo es sólo triunfalismo y va complementado con insistir en cómo se han hecho las cosas hasta ahora, en todo caso profundizarlas, de lo contrario caemos en el mercantilismo. Carlos Adrianzén en Perú 21 ilustra este punto de vista:
Fuera los agoreros
(...)
Así como debemos descartar la autocomplacencia (i.e.: creer que con este dólar y algo de maquinita pasamos razonablemente la contracción), debemos superar el negativismo de quienes dicen que nos hundimos. No es cierto que tengamos que resignarnos a crecer menos. El Perú puede persistir creciendo en medio de la crisis. Para ello requerimos ajustarnos para prevalecer en ambientes más difíciles: implementar en forma definida alivios laborales y tributarios, el tránsito a un dólar libre y al estricto apego a la meta inflacionaria. Cuidado con los agoreros… se parecen a los mamones mercantilistas.
Más liberalización, pero no con un criterio contracíclico. La única voz que pide hacer macro contracíclica parece ser la de Waldo Mendoza, últimamente aquí, lo cual como criterio está muy bien. Bueno sería que se creara en el país un consenso al respecto y en todo caso la discusión fuera sobre cómo llevar a cabo una política contracíclica.

En este punto tengo una atingencia. Un país en crecimiento y convergencia con el primer mundo necesita mantener un nivel inversión pública tendencial, destinado a subsanar el déficit histórico de infraestructura, con un criterio micro y de crecimiento. La política contracíclica en esta inversión es del gobierno central y debe consistir en un manejo de coyuntura macro, que sirva de estabilización frente a las diversas caídas o shocks que puedan venir. En tal sentido, fue mala la jugada de hace algunos meses del flamante ministro de economía Valdivieso de comenzar a recortar el gasto regional. Ese fue un gol que se le pasó por la guacha. Una acción cortoplacista que resultó innecesaria, dado el entorno incierto que se enfrenta. Mejor hubiera sido no apresurarse y "esperar y ver" qué pasaba.

Se ha enfrentado caídas transitorias de ingresos con recortes permanentes del gasto público. Se había adquirido conciencia sobre no financiar aumentos permanentes del gasto con aumentos transitorios de ingresos. Faltó darse cuenta que este criterio se cumplía también cuando en vez de aumentos se trataba de caídas. Había que esperarse y no desesperarse.

En fin; pasada la reunión de APEC y sobreponiéndonos al delicado tema de la corrupción y la inestabilidad política, tocaría que el tema económico recupere algo de centralidad en el debate nacional.

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13 set. 2008

¿Ley Giampietri o ley de reciprocidad y seguridad nacional? Por Silvio Rendon

Se puede leer la ley Giampietri aquí (pase de CDC). Lo primero que salta a la vista es que tiene nombre propio. Se refiere a dos países en particular: Chile y Ecuador. Y se cita diversos párrafos de la legislación esos dos países. Veamos:

Chile:
"la Autoridad Marítima local correspondiente podrá a una o más naves mercantes extranjeras del cabotaje cuando, a su juicio, existiera razones suficientes para así disponerlo"

"para los efectos de transportar los cargamentos que se conducen por la vía marítima desde o hacia Chile, se aplicará el principio de reciprocidad de tal forma que la proporción al acceso que tendrán las naves mercantes extranjeras a las cargas marítimas, desde o hacia el país, se regulará según la proporción del acceso que, en sus tráficos correspondientes, se permita a las naves chilenas por el país respectivo".

"en las faenas de remolque, o en maniobras en puertos chilenos, solo podrán utilizarse remolcadores de bandera nacional"

"Para ser oficial de naves nacionales será necesario poseer título de tal y licencia de embargo, otorgados por el Director; ser chileno..."

"para ser tripulante de naves nacionales es necsario ser chileno"
y Ecuador tiene un par de artículos parecidos.

Los antecedentes mencionados por el proyecto son indirectos, refiriéndose a amenazas que "en un primer momento no son vistas como tal" (sic), pero que posteriormente pueden provocar problemas de gobernabilidad en el país. Y más directamente se refiere a los "aspectos de seguridad en un mercado competitivo". Esta sección es el centro de la argumentación económica y geopolítica. No está hecha de la mejor manera ni en su argumento ni en su redacción, pero se advierte la idea:
Sabemos que, en una economía con mercados perfectamente competitivos, el equilibrio de mercado genera una asignación eficiente de recursos, sin embargo, uno de los supuestos básicos para que esto ocurra efectivamente, es que las acciones de cada agente individual, no afecten las decisiones de los otros miembros de la sociedad. En otras palabras, no debe haber interdependencia en las decisiones de producción o consumo; pero que ocurre cuando este agente no es nacional sino extranjero, pregunto, ¿a quién va a privilegiar sus decisiiones, a los intereses nacionales o a los de su país de origen? Para ilustrar mejor este aspecto, supongamos que el Puerto del Callao, los servicios de remolcadores, los servicios de practicaje, y las concesiones de los diferentes servicios colaterales al puerto son en el tiempo, otorgados a un mismo postor extranjero, es evidente que va a ejercer una posición dominante o monopólico, lo cual está prohibido en la Constitución en su artículo 61o. Con esto no se pretende poner restricciones a todas las inversiones extranjeras por el simple hecho de que ellos lo hagan con nosotros, debamos también de facto aplicar restricciones similares; sino por el contrario, lo que se persigue es que se evalúe adecuadamente el contexto y la conveniencia de aplicar estas medidas. En la mayoría de los países de la región, (Chile, Brasil, Colombia, Ecuador, y Venezuela por citar algunos) la aplicación de estas medidas proteccionistas o discriminatorias tiene su correlato de alguna forma, con aspectos de seguridad y de dominio de parte del Estado. Cabe recordar que las llamadas empresas estratégicas, o los servicios esenciales de un país son justamente las llamadas para tutelar los intereses nacionales y por ello lo sensible del tema.
El punto básico de la ley es:
"El Estado en resguardo del interés nacional podrá aplicar en casos excepcionales, medidas restrictivas para acceder a los mercados; asímismo podrá adoptar medidas análogas proteccionistas similares a las de otros países en defensa de la inversión nacional."

Este proyecto cuenta con la oposición de Aráoz (que lo califica de "tontería") aquí, Múlder (que dice que es "inconstitucional") aquí, Benavides (que dice que el proyecto está "fuera de la realidad") aquí, Del Castillo, Valdivieso y Rey aquí, el IPE (que lo califica de "pintoresca iniciativa") aquí, Castagnola aquí, Álvarez (aquí). Se ha dicho que el proyecto es un producto de "la impronta castrense del almirante" Giampietri que se contradice, pues es el presidente del APEC Perú 2008 "evento que supuestamente va en la línea de una mayor apertura económica y comercial", aquí, Godoy. El Comercio, Correo y la Razón no han dicho mucho en contra del proyecto.

Comentario: El común denominador de los críticos a este proyecto es que lo presentan como una restricción a las inversiones extranjeras, indudablemente importantes para el crecimiento económico del país, y que se trataría de un regreso al proteccionismo. De aprobarse este proyecto se vendrían las plagas de Egipto y las inversiones se irían un poco más en estampida.

No suelen decir que esta ley alude directamente a los países vecinos con los cuales históricamente tenemos situaciones conflictivas, como Ecuador y Chile. Bueno fuera que estas tensiones no existieran, que los ciudadanos chilenos y ecuatorianos pudieran venir a nuestros puertos y ciudadanos peruanos pudieran ir a los suyos, sin que la actividad de estos invividuos, privados, tuviera nada que ver con la política estatal de ningún país. Simplemente no es así. Hay una preocupación por la seguridad nacional en sectores que en caso de conflicto juegan un rol como parte de las hostilidades. Además, las tensiones con el vecino del sur han ido en aumento durante esta década y su presencia económica en nuestro país es palpable. Pero claro, una cosa es que sean propietarios de algunas farmacias o supermercados, bienvenidos sean, y otra, evidentemente más delicada, es que sean propietarios de los puertos peruanos, máxime cuando sospechosamente, en sus países tienen medidas proteccionistas. Ya lo son de los cielos peruanos, por Lan Perú. No se puede ignorar la situación. La geopolítica sí importa. La defensa nacional no es sólo un tema militar, sino de toda la entidad nacional.

Y más aún, mientras los militares chilenos declaran públicamente que su rol no es el tradicional de defensa del territorio de su país, sino también de sus inversiones en el extranjero, en el Perú no se ha visto ninguna declaración o politica clara en defensa del capital humano peruano presente en Chile. Las declaraciones de García, por el contrario, fueron de temor porque "Chile se va a enojar" y expulsar a los peruanos residentes en ese país. En el Perú no se ha hecho mucho por lograr un equilibrio y una reciprocidad en nuestra relación con nuestro vecino.

Desde un punto de vista estrictamente económico, aquí no estamos hablando de un país eminentemente más rico que otro, que le aporta tecnología y una fuerte inversión de capital. Estamos hablando de países conmensurables que tienen una situación estratégica en diversos ámbitos. Es decir, el Perú es una economía pequeña en relación a EEUU o Europa Occidental, pero de ninguna manera en relación a Chile. Se puede establecer un proceso de negociación y lograr un equilibrio en lo que sea comercio como inversiones internacionales. Lograr la reciprocidad, que es un mejor equilibrio que la unilateralidad. Chile es una economía emergente algo más avanzada que el Perú, pero de ninguna manera se ha graduado como país del primer mundo. Ellos también necesitan inversiones extranjeras y éstas podrían ser peruanas (1). Y definitivamente, no es cierto que habrá una "corrida" de inversiones del país por una medida que abre las puertas para reciprocidad y seguridad nacional. ¿Acaso las inversiones se van de Chile en estampida por las cláusulas citadas arriba?

Eso sí, en Chile, principalmente, deberían mirar con atención esta desconfianza peruana. No van a lograr la confianza del Perú si en casa aplican medidas restrictivas. Lo más probable es que en el Perú se acabe adoptando medidas restrictivas también.

Mal argumentado, mal redactado, el proyecto de parte de la bancada aprista (en las firmas del proyecto no sólo esá Giampietri) alude también a la monopolización portuaria, pues ahora un mismo propietario controlaría diversos puertos del Pacífico que se supone estaban en competencia. ¿Es esto así? Lo tendría que investigar, pero cabe la posibilidad, por lo que he ahí otro argumento económico a prestar atención.

Finalmente, algo que se ha aprovechado en algunos sectores, al parecer sobre todo de izquierdas, para rechazar en bloque el proyecto de reciprocidad-seguridad nacional es que lo ha presentado Giampietri, una persona con un historial de violaciones a los derechos humanos, como muchos militares peruanos (cosa que he abordado abundantemente en este blog como en Lapicero Digital). Pero creo que toca ver más allá de quién haya presentado el proyecto y analizar los argumentos. Cuando la gente no analiza las razones, acaba por guiarse por quién lo dijo. Un militar represivo un buen día puede decir algo sensato sobre la defensa nacional y sobre diversos temas. No caigamos en algo así como "los chilenos antes que Giampietri". Aprendamos de la historia.

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(1) Rafael Rey señala que si un país que invierte en el Perú cierra su mercado interno a los ciudadanos peruanos, es problema de ese país. El Perú se seguirá beneficiando de las inversiones que ese país nos traiga. Cierto. Impecable argumentación. Si hay paz y confianza entre los países. ¿Y si hay guerra? Analicemos las guerras de las últimas dos décadas en el mundo. Las consideraciones de seguridad nacional ¿importan o no importan?


Actualización: Un lector nos indica que Ollanta Humala respalda a Giampietri en este proyecto , aquí y nos avisa sobre este artículo de Humberto Campodónico No es una tontería.

Actualización 2: Santiago Pedraglio en Perú 21 en contra de Giampietri en Señores militares… ¡con la economía no! (cual Chuiman "en la cara no"). Carnecitas de La Razón, a favor, aquí.

Actualización 3: Aldo Mariátegui, aquí, respetuosamente en contra de Giampietri:
- Es curioso cómo aquí pesa más el mensajero que el mensaje. Sale Giampietri con una iniciativa nacionalista –bienintencionada, pero totalmente fuera de foco– para exigir reciprocidad o si no tomar medidas retaliatorias con inversiones de otros países (evidentemente dirigida a Chile). Uno esperaría que Humala y sus voceros mediáticos apoyasen con entusiasmo esta desfasada medida, pero mutis...

Como era de esperar, los caviares se le mandaron con todo. Pero la cereza de la torta fue la ministra Aráoz, que demostró una vez más que poco ha aprendido de política. Así, pisó el palito, calificando sin anestesia de tontería (Ismael Benavides también anduvo por allí) a esta propuesta, que proviene nada menos que del primer vicepresidente del gobierno que ella precisamente integra... Posiblemente existieron roces entre ellos por la APEC y eso habría motivado que la dama maletee así al almirante.
"Fuera de foco", "desfasada medida". No, pues. Aquí se hubiera esperado el "seré liberal, pero no cojudo" de Aldo Mariátegui...

Actualización 4: Se entusiasmó Ollanta Humala: Ollanta Humala: Vicepresidente es un nacionalista.

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18 jul. 2008

Sobre el Bono por hijo nacido en Chile Por Carlos

Hace días quería comentar brevemente esta noticia que a mi parecer ha pasado un poco desapercibida en los medios peruanos.

El pasado 1ero de julio, dentro del marco de reformas al sistema de pensiones chileno impulsado por el gobierno de la Presidenta Michel Bachellet, se introdujo una medida orientada a incrementar el monto de la pensión de las mujeres a través del otorgamiento de un bono por cada hijo nacido vivo o adoptado. El Comercio del 06/07/2008 lo contaba así:

EL BONO POR HIJO NACIDO VIVO

Se trata de una de las disposiciones más elogiadas de esta reforma.
Consiste en que cada mujer, independientemente de su condición económica y
social, recibirá un bono por cada uno de los hijos que haya traído al mundo,
monto que irá a engrosar su fondo de pensiones, que generará rentabilidad y que
ella podrá cobrar al cumplir los 65 años.

El bono por cada hijo será inicialmente de 266 mil pesos (532 dólares
aproximadamente) y empezará a funcionar desde el 1 de julio del 2009. No importa
si la mujer dio a luz antes de esa fecha. Por ejemplo, si una mujer de 55 años
ya tiene tres hijos, recibirá tres bonos, los que ganarán rentabilidad desde el
2009 hasta el 2019.

Una joven de 20 años con tres niños recibirá igualmente tres bonos, pero
rentabilizarán por 45 años, desde el 2009 hasta el 2054. Si bien la edad de
jubilación de la mujer en Chile es de 60 años, la idea de entregar el beneficio
a los 65 años es incentivar a que la mujer permanezca más tiempo dentro del
mercado laboral y genere pensiones más altas.


(ver la descripción completa de la medida según la Superintendencia de AFPs chilena, aquí)

Va el comentario:

¿Qué implicancias sociales y económicas puede tener una medida como esta?

Pues en verdad, muchas más de las que pueden creerse a primera impresión. Si nos abstraemos un poco de la magnitud del Bono y nos concentramos más en la naturaleza de incentivo económico del mismo, podemos elaborar una serie de hipótesis sobre los posibles efectos colaterales que una medida de este tipo puede traer consigo (más allá de la general reducción de la pobreza y mayor cobertura frente a riesgos mencionadas por el gobierno entre sus objetivos). Así, entre las principales consecuencias directas, podrían darse las siguientes:

Aumento de la formalidad laboral
Dado que para recibir el bono se necesita una cuenta de AFP, es de esperarse que la mayoría de mujeres que aún no se encuentran dentro del sistema de pensiones -sea porque no trabaja o porque lo hace en el sector informal- se vea incentivada a evaluar la decisión de volverse formal, a fin de estar en condiciones de ser elegible para obtener el beneficio.

Aumento de la fecundidad
Algo que me sorprende es que no se haya señalado explícitamente que el incentivo económico podría afectar directamente la fecundidad. ¿Porqué este elemento sería relevante? si vemos rápidamente datos en Index Mundi, podemos construir el siguiente gráfico:

















donde se observa que Chile tiene una de las tasas de natalidad más bajas de la región, la cual no solo es baja, sino que proviene de un acentuado y prolongado descenso. Según este estudio del Instituto Nacional de Estadísticas de Chile, la tasa global de fecundidad habría descendido de 5,4 hijos promedio por mujer en 1962 a 1,9 en el 2004. Es decir, la fecundidad descendió en aproximadamente el 65% en 42 años.

Alteración de los patrones de fecundidad
Además de afectar directamente la fecundidad, algunos aspectos de la rentabilización del Bono podrían tener efecto sobre sus patrones. Específicamente, dos efectos: reducción de la edad de la mujer al primer nacimiento, y reducción del tiempo de espaciamiento entre hijos subsecuentes. Esto debido a que mientras más temprano se tengan los hijos, más tiempo se podrá rentabilizar el bono otorgado. De esta forma no solo se estaría incentivando tener más hijos, sino que habría incentivos para tenerlos más tempranamente.

Cabe señalar que la edad promedio a la que las mujeres deciden tener su primer hijo no es trivial en Economía. Un cambio considerable en esta variable puede tener grandes repercusiones ya que usualmente el evento implica además del hecho de asumir los roles y responsabilidades de madre, la exclusión de mayores posibilidades de educación y desarrollo profesional. La maternidad se caracteriza por comprometer una parte substancial del tiempo y los recursos de las mujeres. Por ello, lo temprano o tardío de este suceso puede atrasar o adelantar otros roles, así como imposibilitar los mismos. En ese sentido, el nacimiento del primer hijo a una edad muy temprana puede tener efectos negativos sobre una amplia variedad de aspectos tales como el futuro laboral, la estabilidad marital, la acumulación de recursos, y la salud de las mujeres. Por otro lado, a medida que se reduce la edad de las madres al momento de tener sus primeros hijos, aumenta también la cantidad posible de hijos subsecuentes, así como el ritmo esperado de sus respectivos nacimientos.

Todo esto, por el lado de las consecuencias directas. Por el lado de las consecuencias indirectas, podríamos tener las siguientes:

Aumento de las presiones sobre el gasto social
De darse el aumento en la fecundidad señalado, cabe preguntarse: ¿que implicancias tiene un choque poblacional a raíz de un salto en la tasa de fecundidad? pues inevitablemente, una mayor demanda en salud y educación. La pregunta que deberían estar haciéndose los hacedores de política chilenos es si en su país se encuentran en condiciones de afrontar un incremento en la demanda de servicios sociales de este tipo en el mediano plazo.

Reducción de la dependencia demográfica
¿Porqué el Estado impone por ley que todos los trabajadores aporten a algún sistema de pensiones? pues debido a que, de no ser por esta forma de ahorro contractual, la gran mayoría de personas nos encontraríamos en fuerte riesgo de no contar con suficientes recursos para afrontar la vejez. En ese sentido, los sistemas de pensiones son una forma de seguro: por medio del ahorro forzoso, se aligera una carga que posiblemente tendría que ser asumida por el estado o por los familiares jóvenes de las personas mayores. El bono de esta forma, además de fomentar el ingreso de más personas al sistema pensional, brinda un capital rentabilizable hasta que cumplan 65 años (1), lo cual alivia las presiones sobre el estado, y a la vez sobre los descendientes de estas personas.

En conclusión, nos encontramos frente a una medida de política que puede tener muchas más impaciencias de las señaladas. La pregunta que inevitablemente me hago es, cuales de todas estas posibles consecuencias podrían ser verdaderos objetivos de política, y cuales podrían convertirse en meras consecuencias indeseadas. En todo caso, si se dan o no, lo sabremos a futuro. Todas estas conjeturas son hipótesis que podrían ser evaluadas de aquí a unos años de contarse con información adecuada y suficiente.

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(1) Alguien podría decir que los aprox. $500 son poca cosa. Si los rentabilizamos a 10%, en 45 años alcanza la nada despreciable suma de $36,445.24 (Esta es la rentabilidad aproximada que tendría el Bono. Ver la rentabilidad obtenida por el Fondo tipo C entre 1981 y 2005 aquí)

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26 may. 2008

Crecimiento peruano, ¿preocupación chilena? Por Giovanna Aguilar

La revista chilena quépasa ha publicado, en su edición del 24 de mayo, un interesante artículo de Andrés Benítez titulado Por que Perú nunca alcanzará a Chile (pase de SR).

En este artículo se analiza la situación de Chile y Perú en cuanto al crecimiento obtenido en los últimos años y las posibilidades que tiene el Perú de superar a Chile. Luego de cuestionar si efectivamente, el crecimiento que viene experimentando el Perú (7.1% promedio anual en los últimos años) es suficiente para superar el crecimiento y desempeño de los chilenos, reconoce que Chile ha perdido ritmo, pero que Perú no está en condiciones de alcanzarlos:

"La respuesta corta es simple: estamos perdiendo el ritmo, pero de ahí a que nos alcance Perú es otra cosa"


El articulista sigue en su análisis, jalándole las orejas a su país de una manera muy gráfica al decir:


"De acuerdo al último informe de competitividad del IMD de Suiza, Chile se mantiene en el lugar 26 dentro de los 55 países considerados. Seguimos siendo el número uno de la región, pero cada vez se alejan más aquellos países a los que queremos imitar. En efecto, porque mientras Chile cae o se mantiene en los rankings, países como Irlanda o Finlandia siguen avanzando rápido. En otras palabras, salimos de las grandes ligas y nos quedamos como promesa".

Por otra parte en su análisis revisa cifras importantes que permiten hacer rápidas comparaciones entre países como el PBI per cápita (el de Chile es de alrededor de US$ 10,000 mientras que el de Perú es cercano a los US$ 3,500), periodos que le tomaría al Perú para alcanzar a Chile con supuestas tasas de crecimiento promedio por año, etc., para concluir que a pesar de que Perú tiene un crecimiento más acelerado que Chile en estos momentos, no lo alcanzaría. Y no sólo porque el tiempo que necesitaría para ello es largo (56 años, según sus cálculos) sino por las razones que anota, y que creo que son las que más deberían llamar nuestra atención.
  1. Perú no es un país estable económicamente: "...Chile el que ha demostrado estabilidad económica y no Perú. En efecto, si bien este país ha gozado de un auge en el último tiempo, la verdad es que conseguir estabilidad de largo plazo es una prueba que Perú siempre ha reprobado."
  2. El Perú no tiene una institucionalidad estable ni eficiente: "Chile, por el contrario, si bien viene mostrando tasas más lentas de crecimiento, sigue siendo muy valorado por sus instituciones. Así, en los mismos rankings de competitividad, nuestro país es noveno en el mundo en "Eficiencia del Gobierno" y 22º en "Eficiencia de los Negocios". En otras palabras, Chile tiene sembradas las bases para retomar el crecimiento, cosa en la que Perú está muy atrás. Perú todavía tiene que demostrar que su situación actual es sustentable, mientras que Chile debe ajustar sus motores para retomar el crecimiento".

Y después de darnos palo (con estas dos observaciones, allí donde más nos duele), el autor de este análisis termina diciendo que el crecimiento peruano no debe ser señal de preocupación y malestar para los chilenos sino todo lo contrario, pues significa que están mejorando las condiciones económicas en la región con el consiguiente beneficio que eso trae para Chile y obviamente para todos: más estabilidad económica y política, más inversión en la región, más oportunidades de negocios para los chilenos y otros, y más competencia.

Lo que menciona Benítez al final de su artículo es muy similar a lo que Silvio ha señalado ya, en en una serie de posts (ver por ejemplo, El triángulo equivocado, La relación económica con Chile, Perú-Chile, eqeuidistancia vs. paralelismo) sobre nuestra relación con Chile. Claro, que desde la visión de un peruano.

Pues sí, los chilenos saben bien cómo es la cosa. En un lenguaje figurado, saben cómo se juega el partido y quizás cómo debe jugarse el torneo completo. Han conseguido crecimiento estable y desarrollo de su economía. Que ahora están estancados, bueno, eso es algo que a ellos les preocupa y seguramente sabrán salir de ello.

El Perú está ante la oportunidad de jugar en las grandes ligas de los países con crecimiento estable y desarrollo, pero para eso una vez más, tiene que no sólo jugar bien un partido, sino aprender a jugar bien todos los partidos que se le vienen por delante si quiere ganar la competencia.

Nuestro país vive ahora un período de auge económico pero eso no es sinónimo de haberlo conseguido para siempre. Al contrario de lo que muchos creen, es hora de pasar a realizar la tarea más complicada y de la que no podemos salir reprobados o perdedores: la de crear condiciones estructurales, a través de cambios en la estructura productiva, institucional, social, etc., para conseguir que esto que ahora nos ha tocado vivir, sea sostenido y que finalmente, todos nos salgamos ganadores. El cambio de mentalidad, sobre cómo competimos y "cómo la hacemos", no sólo con los chilenos, sino con otros países, tiene que venir ya. Los chilenos, al menos por lo que uno puede leer en este artículo, parecen entender mejor el asunto: nuestro crecimiento les beneficiará a la larga. Entonces, cambiemos de mentalidad y aprendamos de una vez por todas, a ganar, relacionándonos con aquellos que como Chile, nos llevan ventaja en la competencia.

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