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17 ago. 2008

Sobre la Desigualdad Por Carlos

En una parte de un articulo publicado el pasado 31 de Julio en El Comercio, Eduardo Morón sotenía:
"Para un estudio que acabamos de finalizar, calculamos cuán pro pobre había sido el crecimiento en el Perú de los últimos veinte años. Por crecimiento pro pobre se entiende aquel aumento en el PBI que viene junto con una reducción de la desigualdad en todo el país. Los resultados muestran que podemos decir que este modelo es cada vez más pro pobre. Pero (y este es uno bien grande) los resultados indican que la brecha de desigualdad entre la población urbana y la rural se hace cada vez más amplia, poniendo en tela de juicio el carácter inclusivo de este crecimiento.
La estrategia de redistribuir claramente resulta insuficiente. El Estado no tiene la capacidad para hacerlo. ¿Poniendo a tres millones de peruanos bajo el amparo del programa Juntos será suficiente? Creo que la gran diferencia entre ese Perú moderno y el otro que vive en estos pequeños centros poblados a los cuales aludió Alan García es la enorme brecha en productividad."
Muy cierto. Existe una enorme brecha de productividad entre peruanos, a tal punto que se hace evidente incluso a nivel regional. Lamentablemente el gobierno actual de la lluvia de millones y la autoproclamada agitación de la inversión, viene omitiendo olímpicamente aquella inversión que determina de manera fundamental la productividad de las personas: la inversión en Capital Humano.
En lo que refiere a la productividad de los individuos, las políticas del gobierno han sido esencialmente asistencialistas. El fuerte sesgo populista del partido oficial ha inducido a la gestión actual hacia el asistencialismo de carácter cortoplacista. El mayor rédito político en menor plazo que este tipo de políticas genera, ha hecho que las reformas integrales del sector educación o salud sean dejadas de lado o en el papel, ya que hubieran requerido horizontes de maduración mucho mayores a los de la gestión gubernamental para poder ver sus frutos. ¿Porqué entre tanto "shock de inversiones" no han habido shocks para el sector Salud o Educación? Pareciera que la lógica gubernamental ha sido "si no puedo cosecharlo, no lo siembro". ¿Mal? No. Pésimo.
Esta premura por el corto plazo evidentemente resulta insostenible. La gran agitación social vivida en los últimos meses así como los recientes resultados en las encuestas dejan en claro que el asistencialismo no basta. Una gran mayoría se siente excluida debido a que no pueden traducir las espectaculares cifras macroeconomicas en mejoras substanciales de sus niveles de vida, tanto presentes como futuras. En ese sentido, la estrategia redistributiva que viene llevándose a cabo ha sido un fracaso: el asistencialismo sin inversión en capital humano no ha sido suficiente para reducir la desigualdad. Lo cual visto metaforicamente, es como si el gobierno se hubiera dedicado a dar trozos de pescado a los peruanos, antes que en enseñarles a pescar.
¿Porqué es tan importante la productividad, y cómo es que se relaciona con "la desigualdad"?
Antes de meter teoría económica, es necesario aclarar algunos conceptos.
Muchas veces uno se topa con referencias indistintas a "la desigualdad" sin saber exactamente de qué tipo de desigualdad se esta hablando. El trabajo citado por el Prof. Morón lineas arriba por ejemplo, refiere a la desigualdad en la distribución de los ingresos. Otra desigualdad frecuentemente mencionada cuando se discute sobre "desigualdad" es la de la riqueza (también conocida como desigualdad en la distribución de activos). Sin embargo, aunque estas dos estén fuertemente relacionadas, no son lo mismo y contrariamente a lo usual no deberían ser tratadas indistintamente: los ingresos son un flujo y los activos un stock, y en ese sentido, ambos conceptos difieren en naturaleza y determinantes.
Por ello mismo siempre me ha llamado la atención cierta inconsistencia conceptual en la dicotomía riqueza-pobreza. Usualmente se entiende "riqueza" como abundancia de activos, y se denomina "ricos" a los que tienen mucho dinero, bienes o propiedades. Dado esto se esperaría que la condición de "pobreza" fuera entendida como "escasez de activos" y sin embargo, su acepción mas usual esta definida por una linea de pobreza medida en términos de ingresos. De esta forma, tenemos comúnmente que el "rico" es rico porque tiene un stock muy alto de activos y el "pobre" es pobre, porque tiene un flujo muy bajo de ingresos (1).
Desde los tiempos de su fundación, el Perú siempre ha sido visto como un país muy desigual. En tiempos recientes mucho se ha discutido si la desigualdad se ha incrementado o ha disminuido (ver aquí). Sin embargo, lo que resulta indiscutible es que la desigualdad se encuentra actualmente en niveles moralmente inaceptables. Las implicancias morales se deben al atentado diario contra la vida humana que significa el hecho que el extremo inferior de la distribución de ingresos -los más "pobres" en terminos relativos- no se encuentren en capacidad de acceder a una vida digna debido a que no cuentan con los recursos para cubrir sus necesidades básicas (2).
La cuestión es que existe un sector de la población de bajos ingresos, tan bajos que no les alcanza para acceder a una vida digna. Los principales determinante de los ingresos de una persona son su productividad y su esfuerzo. Descartando el tristemente celebre argumento de la hormiga y la cigarra (el cual sostiene que la causa de la pobreza en el Perú es "la pereza de los pobres") por carecer de fundamento empírico, resulta que el principal factor que determina la desigualdad de los ingresos -y por tanto, la pobreza-, es la desigualdad en productividad.

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(1) De ello que aquí como en otras partes del mundo, una persona de altos ingresos no es lo mismo que una persona de abundantes activos (ver algunas rápidas explicaciones aquí y aquí).
(2) Lo que también plantea la pregunta: que pasaría si el más "pobre" en términos relativos dentro de la distribución de ingresos estuviera en capacidad de cubrir sus necesidades básicas y acceder a una vida digna (como podría suceder digamos, en Suiza), ¿la desigualdad de la distribución de ingresos seguiría teniendo la connotación negativa que suele tener? Hay que recordar que siempre y cuando no se restrinja la movilidad social ni el adecuado funcionamiento de las instituciones democráticas, la desigualdad es inevitable. La igualdad absoluta de ingresos siempre será una utopía inalcanzable. Ceteris paribus, siempre habrá un mínimo de desigualdad por distintos niveles de esfuerzo: el que produce más siempre gana más. El problema entonces no es que uno gane más que otro, sino que ambos hayan tenido igualdad de oportunidades.

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23 oct. 2007

El TLC como Pacto Social Por Silvio Rendon




Artículo publicado en Gestión el 19 de octubre de 2007

Hacer click en la imagen para ampliarla.





El TLC como Pacto Social

Por Sílvio Rendon

El 10 de mayo de 2007 los republicanos y demócratas americanos después de semanas de negociaciones llegaron a un acuerdo sobre cómo deberían ser los tratados comerciales internacionales: los EEUU se abren al comercio exterior, sí, pero con derechos sindicales y protección del medio ambiente en sus países socios. Este primer acuerdo bipartidista importante en el nuevo congreso controlado por los demócratas fue considerado en los EEUU como muy inusual. En cualquier lugar lograr un consenso es difícil, y claramente este acuerdo reflejaba un toma y daca de dos lógicas en acción: la lógica del libre comercio y la lógica de la protección a los trabajadores (en los países socios comerciales; el acuerdo no incluía a los trabajadores americanos). Se alcanzaba así una solución salomónica, acorde con la actual correlación de fuerzas políticas en los EEUU y precedente de futuros tratados comerciales de ese país.

En el Perú, fue el gobierno de Toledo el que tuvo la iniciativa de firmar un TLC con los EEUU. Como bien le diría el congresista Charles Rangel al expresidente peruano “It’s your baby”. La política seguida por nuestro anterior gobierno, orientada por darle un curso acelerado el TLC, era muy sencilla: nos piden ajustes, ajustes hacemos. No había mucho margen para la negociación. Estos ajustes incluían no sólo temas comerciales, sino también temas laborales y ambientales. Más aún, el ministro Kycyznski y el embajador Ferrero enviaron en Julio de 2006 una carta a los congresistas americanos a través del congresista Charles Rangel en la que explicaban que en el Perú sí se respetan los derechos laborales y el medio ambiente. En esta carta se describían las leyes laborales y ambientales entonces recientemente modificadas. Sin embargo, a los congresistas americanos no les bastaba con que en el Perú existieran ciertas leyes; lo que les interesaba definitivamente era que éstas se cumplieran. De ahí que siguieran insistiendo con el tema laboral y ambiental.

En nuestro país, aún no se ha asimilado el acuerdo logrado en los EEUU. Todavía nuestros agentes económicos quieren el mejor de los mundos para sí mismos. Los empresarios peruanos quieren un TLC, pero se oponen a los estándares laborales incorporados a éste; los sindicatos, en proceso de fortalecimiento y mayor activismo, se oponen al TLC pero aprecian las exigencias demócratas de mayor protección laboral y ambiental en el Perú. De esta manera, el acuerdo salomónico logrado en los EEUU todavía no se logra en el Perú.
En mi opinión, el TLC es un pacto social que nos viene desde fuera. Más que verlo como un tema externo, debemos pensarlo como parte del pacto social que necesitamos en el país. Lamentablemente no tenemos instituciones capaces de representar a toda la sociedad peruana: ni el congreso de la república, que no cumple con su función de canalizar las demandas sociales y lograr acuerdos, ni las múltiples, ineficaces y superpuestas instancias de negociación creadas desde el ejecutivo, ni el desprestigiado poder judicial. Al no funcionar las instancias peruanas, se pasa a requerir la intervención de instancias internacionales. Es lo que hemos visto recientemente: al no funcionar la justicia peruana, los perjudicados, sean éstos víctimas de violaciones de derechos humanos o empresas que denuncian que les incumplieron un contrato, acuden a tribunales internacionales. En tal sentido, el TLC ofrece un marco jurídico con garantía externa para que se respeten los derechos laborales y ambientales en el país. Los trabajadores, y en general los peruanos y peruanas, pueden ampararse en el TLC mejor que en cualquier institución nacional.
Y, por supuesto, al suscribir un acuerdo internacional de este tipo perdemos algo de soberanía. Sin embargo, eso es precisamente lo que queremos y necesitamos, dada la inoperancia y falta de credibilidad de nuestras instituciones, que podrían también fortalecerse a partir de esta presión externa. Las ventajas están a la vista. El pacto social y económico que significa el TLC puede impulsar la actividad exportadora e importadora y dar lugar a una importante reconversión productiva en el país, acompañada de mayores salarios y mejores condiciones de trabajo obtenidas en base a la propia capacidad de negociación de los sindicatos. Esperemos que ambas reconversiones, la productiva y la social, traigan beneficios para todo el país: mayor crecimiento que llegue a cada vez más personas.

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29 may. 2007

Notarios en farmacias Por Silvio Rendon

Nueva York, abril 2007.
(Hacer click para ampliar imagen).

En una farmacia se puede encontrar a un notario público, una persona como cualquier otra, que lo único que tiene que hacer es compulsar un documento, dar fe que la copia es verdadera.



Hace poco escribía con César Martinelli sobre Las ganancias de la formalización. Hay en el país todo un esfuerzo por simplificar los trámites, lo cual es positivo. Sin embargo, aquí nos topamos con intereses creados. Te cobran tanto por el papel, tanto por tal servicio, tanto por firmar, te demoran, etc., etc. El mundo no se cae si se eliminan todos esos trámites y, por lo tanto, aquellos servicios que no están creando valor alguno, sino ralentizando el crecimiento de la productividad en el país. Otras economías funcionan perfectamente, y mejor, sin ellos...

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