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4 nov. 2008

1995: El doble rasero de Mario Vargas Por Silvio Rendon

Mario Vargas Llosa ha sido muy enfático en afirmar a la literatura como una serie de mentiras que expresan realidades más sutiles y profundas que las discernibles a primera vista (ver La verdad de las mentiras).
¿Qué quiere decir que una novela siempre miente? No lo que creyeron los oficiales y cadetes del Colegio Militar Leoncio Prado, donde —en apariencia, al menos— sucede mi primera novela, La ciudad y los perros, que quemaron el libro acusándolo de calumnioso a la institución. Ni lo que pensó mi primera mujer al leer otra de mis novelas, La tía Julia y el escribidor, y que, sintiéndose inexactamente retratada en ella, ha publicado luego un libro que pretende restaurar la verdad alterada por la ficción.

Si la tía Julia se queja por la forma en que ella es representada en "La tía Julia y el escribidor", Mario Vargas Llosa la presenta como una desubicada que no entiende que se trata de una ficción; es literatura y por definición ésta tiene que ser ficticia. Si alguien critica la forma falsa en que se presenta algún hecho registrable en la obra vargasiana, resulta que esa persona no sabe de qué está hablando pues el escritor se toma licencias válidas para tergiversar la realidad a su antojo, como cuando un escultor juega con la arcilla.
La ficción es un sucedáneo transitorio de la vida. El regreso a la realidad es siempre un empobrecimiento brutal: la comprobación de que somos menos de lo que soñamos. Lo que quiere decir que, a la vez que aplacan transitoriamente la insatisfacción humana, las ficciones también la azuzan, espoleando los deseos y la imaginación.
Bueno fuera que el escritor aplicara este criterio coherentemente a otros escritores, en la misma forma en que se lo aplica a sí mismo. No es así, lamentablemente. En "La utopía arcaica" (FCE, 1996) encontramos:
La originalidad de Arguedas consistió en que, al tiempo que parecía describir la sierra peruana, realizaba una superchería audaz: inventaba una sierra propia.
(...)
Observada de cerca, la pintura de la injusticia en sus relatos no es precisamente realista. p. 87.
A continuación Vargas Llosa explica la biografía de Arguedas y los traumas de su niñez a manos de su madrastra y hermanastro y afirma que este último "se convirtió en el responsable de sus desgracias y, en cierta medida, de las ajenas". Especula Vargas Llosa:
Los rasgos demoniacos del misti de los cuentos de Arguedas deben menos, seguramente, a los modelos vivos de gamonales serranos que conoció en sus años serranos, que a ese 'demonio' de su niñez, a los sentimientos de amargura y rencor que le inspiraba quien le arrebató la inocencia, lo maltrató e hizo de él - hijo de misti - un pongo. p. 89.
Y a continuación señala que la crueldad gamonal, en particular sobre los niños y sobre los animales, sería una magnificación de Arguedas, quien habría creado una "realidad ficticia", en base a su propia frustración de la niñez.

Bueno, si alguien de autoridad similar a la del escritor y ex-candidato presidencial hubiera vertido conceptos similares sobre hechos frustrantes de la niñez de Mario Vargas Llosa como origen de su obra, ¿qué habría dicho Mario Vargas Llosa? Seguramente que se trata de un enfoque equivocado, ignorante de "la verdad de las mentiras" propia de la literatura. En este trabajo, dedicado completa y casi obsesivamente a José María Arguedas, Vargas Llosa no se luce por aplicar los conceptos que tan indulgentemente se aplica generalmente a sí mismo. Es un caso de doble rasero..

En este punto conviene recordar que la crueldad gamonal sí existió y no fue una invención o magnificación fruto de la "amargura y rencor" de Arguedas, por la niñez robada.

En posts como 1960s: El Perú feudal he recogido algunas evidencias que parece que se han ido olvidando, incluso por gente que vivió esa época y sí dijo algo para que cambie esa realidad feudal como el mismo Mario Vargas Llosa. Se trató de condiciones de vida terribles, donde mucha gente sufrió abusos en su niñez, adolescencia, juventud, adultez y vejez.

En este post el autor cuenta, por ejemplo:
Recuerdo a mi abuelo contando como después de la represión su tutor los llevo a ver los resultados: cadáveres de indios abaleados tirados en tierra, apilados para ser enterrados; caporales al servicio de la familia o tal vez la guardia civil habían respondido como sabían hacer, a balazo limpio y un puñado de indígenas muertos coronaban la jornada.

Pero las balas no eran el único método, un peón era un bien valioso para las haciendas, tanto o más que las vacas, así que se buscaban métodos menos destructivos para ponerlos en vereda. Por ejemplo mi abuelo contaba como se disciplinaba a los naturales: una argolla en el techo, las manos atadas y látigo con el infractor hasta que purgue su crimen, ¿cual era?, responder mal, no cumplir ordenes, perder un animal, lo que sea. Más que castigar un crimen el fin era atemorizar.
Arguedas es un caso particular entre mucha gente. Y al fin y al cabo el escritor andino no está tergiversando mucho las cosas, al menos no en señalar la crueldad gamonal, que en 1995, cuando Mario Vargas Llosa escribe "La utopía arcaica", puede parecer inverosímil. Pero hubo cosas así, que van quedando ocultas, negadas o endulzadas por discursos como el de Vargas Llosa. Rendón Willka fue expulsado de la escuela a latigazos en la cabeza, como cuando el gamonal Romainville en La Convención hizo demoler la escuela de los peones de su hacienda o la maestra contratada por los campesinos fue obligada a trabajar de cocinera en la casa-hacienda, para finalmente ser expulsada. Verlo en 1960s: las barreras a la acumulación de capital humano. Las esposas e hijas de los peones eran sistemáticamente violadas por el gamonal y sus hijos. Si Arguedas se quedó traumado por ser testigo de esas violaciones, pues en el Perú hubo muchos Arguedas, cuya experiencia no tiene por qué ser deslegitimada. Por el contrario, si algo hizo Arguedas es dar voz a esos sufrimientos silenciosos. Ejerció su libertad individual creando ficciones literarias, como también hizo Vargas Llosa. Cada uno soltó sus demonios a su manera. No es para que ahora uno le venga a lanzar la primera piedra al otro con un argumento así, el del rencor y amargura personal.

En fin, en ese libro Mario Vargas Llosa no le deja un hueso sano a José María Arguedas. Por ejemplo, resulta que Arguedas es un autor inseguro, porque por ahí escribió algo entre comillas, "ternura", con lo cual Arguedas subestima y restringe la libertad del lector. Es un comentario barato. Acaso Marco Aurelio Denegri tenga más sustancia en sus críticas al mal uso del lenguaje por el político-escritor. Pero claro, si Vargas Llosa le critica el estilo a Arguedas, ya era hora que se desmitifique a Arguedas; si Denegri hace lo mismo con Vargas Llosa, qué puntilloso, posiblemente, qué envidioso, qué mala leche.

Lo mismo ocurre con el diálogo de los ricos del Perú que se frotan las manos porque evitarán que el Perú se desarrolle, en "Todas las sangres". Efectivamente, se trata de un diálogo misio, desprolijo, estereotipado. Podríamos compararlo con el logrado diálogo entre Joaquín y su padre, de Jaime Bayly, mucho más realista, con conocimiento desde dentro de cómo son las clases altas en el Perú, cosa que Arguedas no tenía. Pero finalmente es un diálogo igualmente descarnado, despectivo, cínico, que tal vez en veinte años ya no parezca verosímil. Igual, Arguedas es el panfle y Bayly es el sutil...

Hubiera sido interesante y constructivo hacer una lectura más balanceada de Arguedas, aplicándole exactamente el mismo estándar que Vargas Llosa se aplica a sí mismo. Habríamos visto cómo la ficción arguediana enriquece nuestra existencia y la completa, y más literalmente en palabras de Vargas Llosa:
(...) sólo vivimos de a mentiras.
Es un derecho que debemos defender sin rubor. Porque jugar a las mentiras, como juegan el autor de una ficción y su lector, a las mentiras que ellos mismos fabrican bajo el imperio de sus demonios personales, es una manera de afirmar la soberanía individual y de defenderla cuando está amenazada; de preservar un espacio propio de libertad, una ciudadela fuera del control del poder y de las interferencias de los otros, en el interior de la cual somos de veras los soberanos de nuestro destino.
De esa libertad nacen las otras.
Una forma generosa de ver las cosas que se echa de menos en el análisis vargasiano de Arguedas...

PS. Y podríamos seguir con los dobles raseros. Si Bayly escribe sobre confidencias de quienes lo rodean, como en "No se lo digas a nadie", es un infidente; si Vargas Llosa escribe sobre confidencias de quienes lo rodean, como en "La tia Julia y el escribidor", qué buena ficción que se puso. Sin embargo, posiblemente, el mismo Vargas Llosa haya dado el ejemplo y sentado el precedente para lo que después hizo Bayly (1)....

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(1) La versión original de "No se lo digas a nadie" habría incluído una escena comprometedora entre el protagonista, Joaquín, y el hijo de un prominente escritor que también fue candidato a la presidencia. Este último aludido, a pesar de que se trataba de una ficción, habría hecho valer su influencia en la editorial donde iba a salir la obra del escritor y periodista televisivo para conminar a éste a retirar esa escena, o el libro no salía publicado. Al escritor y periodista no le quedó otra que acceder a la mutilación de su obra. Así es como funcionaría en la práctica la libertad del escritor y "la verdad de las mentiras".... (Es un dato al cual habría que tenerle "convicción relativa"....aunque tirando a absoluta.)

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28 ago. 2008

CVR, superposición y respuesta Por Silvio Rendon

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26 jun. 2008

Izquierdas racistas Por Silvio Rendon

" “el chino (...) parece haber inoculado en su descendencia, el fatalismo, la apatía, las taras del Oriente decrépito”"
(...)
"
el aporte del negro, venido como esclavo, casi como mercadería, aparece más nulo y negativo aún. El negro trajo su sensualidad, su superstición, su primitivismo. No estaba en condiciones de contribuir a la creación de una cultura sino más bien de estorbarla con el crudo y viviente influjo de su barbarie".


Estas frases no provienen de ningún editorial de Correo. Son de Mariátegui, pero del súper senior, de José Carlos, el "Amauta".

¿Qué le pasó?

Aquí y aquí Marcel Velásquez sostiene que Mariátegui fue un racista y hasta que promueve un "genocidio cultural". Hay diversas respuestas sobre el tema: Dante Castro y otros, Carlos Velarde, reacciones en listas de internet esta y esta, este blog sobre racismo en el Perú. Seguramente hay muchas más. El debate se está dando en estos momentos.

Mariátegui da para todo.

Una vez en una entrevista televisada le preguntaron a Sandro Mariátegui cómo así su padre era un comunista tan emblemático y él en cambio era un alto dirigente populista. El entrevistado replicó que su padre según los propios comunistas en realidad era un "populista" (1) y que efectivamente, él (Sandro) veía mucha coincidencia entre el "Peruanicemos el Perú" de José Carlos Mariátegui y "La conquista del Perú por los peruanos" de Fernando Belaúnde Terry.

"Mi abuelo era comunista porque en su época no había CNN", diría Aldo Mariátegui, sugiriendo que el abuelo estaba mal informado sobre el mundo en que vivía (2).

Según el hijo puede ser populista. Según el nieto era un malinformado que de enterarse hubiera sido como él (Aldo). Da para todo (Lo claro y curioso es que la prole y los proletarios de Mariátegui tomaron caminos muy diferentes).

En mi opinión lo que dijo o no dijo (o lo que quiso decir) Mariátegui es un debate de exégetas, interesante para entender el pensamiento de una época, pero con poca repercusión práctica para el Perú actual, que tiene problemáticas muy diferentes a las de Mariátegui (o Haya de la Torre o Víctor Andrés Belaúnde).

El venerable José Carlos Mariátegui ya fue. Es decir, adelante con los homenajes y reconocimientos, pero su mensaje ya no es de actualidad. Hace rato. Hay un nuevo Perú que necesita sus nuevos ensayos de interpretación de la realidad. Claro, se puede parchar por aquí y por allá, pero llega un momento en que algo tiene ya tanto parche que tiene que ser desechado del todo. Se necesitan propuestas, izquierdistas, derechistas, centristas o de la orientación que sea, pero adecuadas al momento actual.

Lo interesante es lo que queda de este tipo de expresiones y actitudes en las élites izquierdistas actuales, pues no se trata de un caso aislado. Las frases de Mariátegui citadas arriba efectivamente son racistas, estereotipadas, prejuiciosas, discriminatorias (3)(3a)(3b). Así también eran las frases de los sindicalistas anarquistas contra los asiáticos (ver "El peligro amarillo" en las revistas del archivo Sabroso en la PUCP). Esto incluye a Manuel González Prada. Eran una suerte de Le Pens peruanos. Los asiáticos habrían venido a quitarle el trabajo a los obreros peruanos. Porque, no lo olvidemos, hubo una época en que nuestro país era destino y no origen de la migración internacional.

Y no sólo había contra los afroperuanos o peruanos de origen asiáticoj (3c), sino contra los mismos peruanos autóctonos. La posición de la delegación peruana, mejor dicho limeña, en el encuentro de la Internacional Comunista en Buenos Aires (aludido ayer por Miguel Tejada en este post) expresa un temor ante el "indio sublevado" que en sus revueltas mataría a todos los blancos "sin distinguir si son burgueses o proletarios". Por ese temor pedían que no se alentara la identidad quechua o aymara. Entre las élites intelectuales de izquierdas de la región latinoamericana se veía al "indio" con extrañeza y como un factor de atraso (4). Los comunistas cusqueños no tenían esos prejuicios. Ellos estaban por una gran "tempestad en los Andes", precisamente por una gran sublevación indígena anticapitalista.

Décadas después, con la reizquierdización del panorama político, en los sesentas, la "nueva izquierda" acicateada por la revolución cubana (5) y hastiada de discusiones internacionales sobre si Moscú , Beijing, Belgrado u otro lugar, orientaría su mirada a Mariátegui. Los intelectuales de izquierdas que revalorizan a Mariátegui vuelven sobre el tema "del indio" y ven como algo ridículo que se hablara de cualquier identidad quechua o aymara u otra (Ver "La agonía de Mariátegui" de Alberto Flores Galindo). El tema es la tierra. Todos tenemos que ser ciudadanos peruanos. Pues resulta que a comienzos del siglo XXI queda claro que después de la reforma agraria y de la guerra interna, la discriminación racial continúa y algunos son más ciudadanos que otros. No iba sólo por la tierra. Ni tampoco sólo por el capital o por el capital humano (6). Te pueden seguir maltratando igual simplemente por ser quien eres, no importa cuánto ganes, cuánto sepas, o cómo te vistas. Y las identidades indígenas siguen ahí, con buena salud: chancas en Andahuaylas, aymaras en Puno y Moquegua, wankas en Junín, quechuas en Cusco y en más lugares, por supuesto.

No sólo eso. Es muy explícita la contradicción dentro de la izquierdas actuales. Por un lado una izquierda de élite, blanca, electoral, suntuosa, oenegista, moderada, limeña, y por otro una izquierda popular, mestiza, social, pobre, sindical, radicalizada, regional. La primera se presenta como muy solidaria y correcta a la hora de las palabras públicas, pero a la hora de la práctica o de lo que se dice en privado es racista, excluyente, discriminadora, explotadora. En la práctica, en muchos casos, son verdaderos encomenderos de izquierdas (ver aquí, aquí, aquí, aquí). Y la segunda no esta libre de problemas, pues genera desconfianza por su arbitrariedad, violentismo, falta de propuesta, falta de credibilidad. Y por supuesto, esta segunda izquierda siente rencor, resentimiento, repulsión por los "colorados" que tienen la sartén por el mango dentro de las izquierdas. Eso también es racismo. Todos contra todos (7).

En fin, el racismo entre las izquierdas es un tema nada marginal dentro del tema del racismo en el país. Como para prestarle más atención. Queda aquí por ahora...

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(1) mencionando al académico soviético Miroshevski, autor de “El Populismo en el Perú. Papel de Mariátegui en la historia del pensamiento social latinoamericano”. Sin embargo, este académico se refería a los populistas rusos, los narodniki.

(2) José Carlos sí estaba al tanto de lo que pasaba en el mundo, como que escribió "La escena contemporánea" sobre lo que ocurría en el mundo en esa época.

(3) Karl Marx también tuvo expresiones racistas y estereotipadas contra los mexicanos: perezozos, que tenían todos los defectos de los españoles y ninguna de sus virtudes, que mejor era que los Estados Unidos invadieran y administraran de una vez toda la región americana

(3a) Posiblemente la posición de Mariátegui estuvo influída por la prédica de De las Casas, quien defendió a los nativos de las américas, pero, y es así como se le recuerda en el Caribe, impulsó la importación de esclavos africanos al continente, cosa de la cual al final se arrepintió. Posiblemente, también, sea influencia del pensamiento positivista en boga a comienzos de siglo. Pero claro, si es así, habría que preguntarse cuánto de ese "pensamiento positivista" queda todavía en las izquierdas peruanas.

(3b) Y la posición de Mariátegui no sólo sería prejuiciosa en términos raciales, sino también en términos de género:

En relación con el debate sobre la literatura femenina, Mariátegui omite y excluye la presencia y los textos de las autoras pertenecientes a la denominada "primera generación de mujeres ilustradas en el Perú" (Denegri, 1996). No se refiere ni dice nada sobre Clorinda Matto de Turner, ni sobre Mercedes Cabello de Carbonera, ni sobre Juana Manuela Gorriti. No debe de tratarse de desconocimiento, pero en todo caso, excluyó de su propuesta en este “proceso literario” a autoras que compartían con él algunos de sus ideales y por lo menos su anticlericalismo. La única mujer a la que incluye Mariátegui en su “proceso” es a una autora contemporánea suya: Magda Portal (1903-1989). Considera Mariátegui que con el advenimiento de Portal “al Perú le nació su primera poetisa, excluyendo, tal vez porque consideraba al período colonial como un momento no-peruano, a las poetisas anónimas de la colonia: Amarilis y Clarinda, consignadas por Ricardo Palma en sus Tradiciones Peruanas.

Rocío Silva Santisteban "Cuidado: zona de deslizamientos" (2001)

Es decir, ninguneaba a las mujeres...

(3c) Décadas después los japoneses-peruanos serían perseguidos. Hasta ahora el estado peruano no se ha disculpado por tales hechos. ¿O sí?

(4) Eudocio Ravines en "La Gran Estafa" (The Yenan Way) señala que José Ingenieros le contestó a la pregunta de qué era lo que más necesitaba el país (el Perú) con: "Raza blanca, hijo mío. Raza blanca".

(5) El propio Ernesto Guevara tendría expresiones despectivas contra los mexicanos y cubanos. Tampoco conectó con los campesinos bolivianos (ver Mitos que matan).

(6) En realidad, si uno se fija en la literatura llamada indigenista de esa época, un tema es la tierra, pero otro tema, y también está muy claro, es la educación, el capital humano. A los campesinos de Scorza no sólo les quitan la tierra, sino que les queman las escuelas construídas mediante trabajo comunitario, a Rendón Willka de Arguedas lo azotan por intentar asistir a la escuela, para luego expulsarlo humillantemente). A los campesinos quechuahablantes no sólo les arrebatan las tierras, sino tambien les niegan la educación.

(7) En el Perú una constante muy evidente ha sido el elitismo de las izquierdas. Prácticamente todo grupo de izquierda en el Perú ha sido dirigido por algún tipo de élite, por lo general insensible a la problemática de discriminación racial de las mayorías. Esto incluye por supuesto a los grupos terroristas como Sendero Luminoso y el MRTA como a todos los grupos que tuvieron alguna fortaleza en los setentas y ochentas. Acaso este rasgo explique por qué en el Perú, a diferencia de Bolivia y Ecuador, el tema racial haya sido un tema tabú por tanto tiempo. Demasiados "problema de la tierra" y representación indirecta de los propios interesados.

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2 abr. 2008

El poeta Por Silvio Rendon

En leyendo cosas tan disímiles como los Poemas de Melissa Patiño escritos en la cárcel (la joven poeta encarcelada hasta que las autoridades encuentren la forma de acusarla de algo), a Mauricio Mulder en No todos son, pero sí los hay de Maurico Mulder ("Esa izquierda, la verdadera, es decir la chola, la sindical, la gremial") y el debate en el IEP sobre el choleo en el Perú, me vino a la mente esta canción del gran Atahuallpa Yupanqui:



No pienses que eres distinto que eres igual que todo el mundo. No mires al pueblo desde afuera sino desde adentro. Formas parte.

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31 mar. 2008

Literatura y Re-creación Por Gonzalo Gamio



¿Qué puede hacer la literatura con nosotros? Este es el tema que me gustaría discutir aquí, hoy. Hace un par de días, me tocó dar una conferencia en el Círculo de Estudios Sociales y Políticos, una asociación dedicada a la reflexión crítica sobre temas de democracia, ética cívica y liberalismo político – yo diría que se trata de una institución que está entregada a un noble y bello propósito: purificar conceptualmente el pensamiento liberal del vulgar “catecismo del mercado” predicado por los Chicago boys, recuperando las fuentes filosóficas y morales del liberalismo en la obra de Locke, Tocqueville, Smith (el de la Teoría de los sentimientos morales), Berlin y Rawls. Esta clase de investigación permite establecer un contraste entre esta venerable tradición filosófica liberal y el fundamentalismo de Hayek y Von Misses. En aquella oportunidad me concentré en resumir y discutir el tema principal de la Lección Inaugural del año académico en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, El cultivo de las Humanidades y la construcción de la ciudadanía, que expuse hace dos semanas. La idea fundamental de mi exposición era que el cuidado de las 'Letras' – la filosofía, la historia, y particularmente la literatura – contribuyen a fortalecer y refinar nuestro sensum humanitatis (nuestro “sentido de humanidad”) a partir de una aproximación reflexiva a los contextos y conflictos propios de la singularidad humana. Mientras el pensamiento económico y el razonamiento jurídico pueden tender a abstraer a los individuos de sus atributos sustanciales y a arrancarlos de sus mundos vitales (convirtiéndolos en “electores racionales” que sopesan “costos y beneficios”, o en las “partes” del “contrato social”), la reflexión literaria procura retratarlos como seres situados y relacionales, personas de carne y hueso, que piensan y sienten, dudan y actúan en escenarios en los que no han elegido vivir. La literatura ofrece un material preciso a la deliberación moral. Como se recordará, Iris Murdoch y Martha Nussbaum han desarrollado persuasivos argumentos que van en esta dirección.

Creo que logré mostrar mi punto. Necesitamos una ética de la compasión y un sentido de la injusticia que nos permita percibir al otro – incluso el que no comparte nuestro origen, cultura, credo, género o hábitos sexuales – como uno de nosotros, titular de derechos inalienables y miembro de nuestra comunidad política, si es que esta se define efectivamente como genuinamente democrática. La formación literaria contribuye con la adquisición y el cuidado de las disposiciones de juicio y carácter que hacen posible esa clase de discernimiento ético-político e imaginación empática. Me valí de un examen de Las Suplicantes de Eurípides y de Rosa Cuchillo de Oscar Colchado para ilustrar cómo podría funcionar esta tpolémica esis en la academia y en el espacio público. Ya en la ronda de preguntas, noté que los participantes del Círculo – en su mayoría jóvenes sumamente agudos y elocuentes – examinaban con entusiasmo estas ideas y las discutían con interés. Definitivamente, sus sugerencias y sus críticas han contribuido - como los comentarios de mis colegas de la UARM a mi conferencia original - a la reformulación del texto original.

Fue entonces cuando el fundador y mentor de la asociación se dirigió a mí. Es un notable jurista y un entrañable profesor de derecho, que ha formado generaciones enteras de abogados y jueces a lo largo de décadas en las más prestigiosas facultades universitarias del país. Había escuchado con atención mi exposición, y había seguido y aportado decisivamente en la discusión que siguió. Su intervención final, empero, me desconcertó un poco. “No olvidemos”, señaló, “que – como dice Vargas Llosa – el propósito fundamental de la literatura es la recreación”. Más allá de la alusión a nuestro más célebre novelista – debo señalar que un comentarista de este blog acaba de mostrar con los textos en la mano que este punto de vista no puede atribuírsele a Vargas Llosa (anticipo que no aludiré al juicio de este autor sobre el asunto, porque me faltan herramientas para hacerlo) – me quedé pensando qué había querido expresar realmente este experimentado maestro con esta observación.

Lo primero que pensé es que deseaba relativizar mi tesis (una estrategia perfectamente válida en los juegos dialécticos que acompañan esta clase de conferencias). Lo segundo que me vino a la mente es que, como observación histórica, su afirmación categórica - la literatura busca fundamentalmente entretener - era evidentemente falsa: La función específica de la tragedia griega, del auto sacramental cristiano o de la novela existencialista o indigenista en el siglo XX - por poner sólo unos ejemplos - no era la “recreación” (en el sentido de divertimento). Resulta difícil aceptar una aseveración tan gruesa como pauta de evaluación de la historia de la literatura, de tantas obras y tantos géneros diferentes. La literatura también ha pretendido mejorar la vida, refutar prejuicios, provocar un cambio de perspectiva sobre las cuestiones que interesan a las personas.

No se me malinterprete. No creo que exista disciplina o actividad humana a la que pueda imponérsele (menos aún desde fuera) una "meta única" (esa concepción confusa y poco consistente sólo existe en la mente de de los teólogos conservadores). Toda disciplina o actividad puede orientarse según una multiplicidad de fines, cuyo valor jerárquico es materia de discernimiento y decisión por parte del usuario o del practicante (en el caso de la literatura, el lector o el autor). No tengo nada contra el entretenimiento o el puro goce estético. Autores como Homero, Nietzsche, Goethe o el propio Vargas Llosa me han brindado horas de grata lectura a la vez que edificación intelectual. Igualmente, autores tradicionalmente tipificados como de “literatura de entretenimiento” como Conan Doyle, Pérez Reverte o Ian Fleming me han revelado no pocas intuiciones sugerentes sobre la vida humana que yo juzgo importantes para mi propio trabajo filosófico. Creo que podemos apreciar la literatura tanto por sus aportes en los procesos de resignificación moral y en las experiencias de esclarecimiento existencial como por el placer que produce una buena lectura. No obstante, no quiero perder de vista los vínculos existentes entre la imaginación literaria con el desarrollo de una ética de la compasión.

Temía que la observación de mi amigo catedrático pudiese – de modo involuntario, claro está –debilitar o banalizar mi tesis. Que la literatura pudiese contrubuir con el ejercicio de una ciudadanía inclusiva - y que pudiese contribuir con la humanixzación del derecho y la economía - me parece una tesis que merece ser defendida poderosamente, recurriendo a sólidos argumentos y a metáforas convincentes. Por ello, opté por ‘darle la vuelta’ a su propia afirmación, de modo que se pusiese al servicio de mi propia propuesta. Dije que, en efecto, la literatura busca la recreación, pero no fundamentalmente en el sentido de “recreo” sino en el de re-creación, re-construcción crítica del mundo. Esta interpretación evocaba la capacidad de la literatura de someter a examen y reformulación crítica el 'bosquejo común' de la realidad experimentada (y las posibilidades de sentido que le subyacen). El eco del romanticismo en esta tesis es evidente. La literatura contribuye al des-cubrimiento de nuevos conceptos y metáforas que permiten contemplar la vida propia y ajena de manera aguda y penetrante. La reconstrucción compleja de personajes, situaciones y conflictos nos permite ponernos en el lugar de otras vidas, reconocer la fuerza de otros argumentos y emociones, una operación que amplía nuestro mundo significativo, enriquece nuestra capacidad de juicio y percepción, y re-vela nuevos espacios y sentidos posibles para la reflexión y el compromiso cívico. La literatura exhibe de modo clarividente y plausible una realidad que puede ser conmovedora y fascinante, describe un mundo que puede suscitar nuestro asombro o puede invitarnos a su transformación política. Si además de ello este trabajo produce genuino placer estético, mejor que mejor.

Mariátegui señalaba que necesitamos "mitos" para asignarle un sentido a nuestras vidas. No estoy seguro de estar completamente de acuerdo con esa afirmación. Él creyó que en el arte y en la política podríamos encontrar estos ideales movilizadores. En efecto, en la literatura - así como en otras disciplinas y sistemas de creencias - podemos encontrar 'pequeñas narraciones' (para decirlo con Lyotard, quien nos ha prevenido acerca del potencial represivo y totalitario de los "grandes relatos") que puedan darle sentido a lo que hacemos. Sin embargo, al lado de estos relatos, requerimos la presencia del filtro de la reflexión, que purifica tales mitos de dogmmatusmos y confusiones. El pathos florece junto con la terapia conceptual que aporta el pensamiento. Ese trabajo crítico también lo encontramos en la literatura (y evidentemente, en la propia filosofía).

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13 feb. 2008

Quipu Por Silvio Rendon

El Gran Combo Club se suma a la cadena de blogs dedicados a la difusión de la obra literaria de autores/as peruanos/as. Es una iniciativa de base que esperamos llegue muy lejos. Le abrimos nuestro espacio con gusto. Los posts referidos a este tema llevaran el logo "Q Quipu".

Esta es la convocatoria:


Convocatoria Quipu

Quipu es un proyecto de difusión de la obra literaria de jóvenes escritores peruanos, de preferencia (pero no excluyentemente) provincianos y ajenos a los circuitos editoriales convencionales. Quipu invita a los escritores a participar en el proyecto enviando sus textos (poemas o cuentos) a la siguiente dirección electrónica: gfaveron@gmail.com

Cada dos semanas, se seleccionará un texto entre los recibidos en los últimos quince días, y el texto elegido será publicado simultáneamente en una red que cuenta hasta ahora con 22 blogs, un diario de circulación nacional y un programa de radio bilingüe en Alemania.

Los blogs son:

Kolumna Okupa, de Rocío Silva Santisteban
Moleskine Literario, de Iván Thays
Libros, de Javier Ágreda
Lado B, de Juan Carlos Bondy
Haltestelle Iberoamerika, de Ute Petsch, Maja Schweiger et al.
Literatambo, de José Carlos Contreras
Gran Combo Club, de Silvio Rendón, Daniel Salas et al.
El Lápiz y el Martillo, de Javier Garvich
Letra Capital, de Carlos Sotomayor
La Peña Lingüística, de Miguel Rodríguez Mondoñedo
José Antonio Galloso, de José Antonio Galloso
Notas Canarias, de Fernando Velásquez
Amores Bizarros, de Max Palacios
La Fortaleza de la Soledad, de Gabriel Ruiz Ortega
Tanque de Casma, de Ernesto Carlín
Letras Lesivas, de Luis Ángel Pardo
Borrones y Otros, de Vanessa Soldevilla
Club de Artes y Letras, de Laura García
Mundo de Teatro, de Carlos Vargas Salgado
Enfrentados, de Jorge Malpartida Tabuchi
Puente Aéreo, de Gustavo Faverón
Quipu, de Gustavo Faverón


El diario de circulación nacional es El Peruano, a través de su suplemento Variedades. El programa de radio es Haltestelle Iberoamerika (Paradero Iberoamérica), que se transmite en dos estados alemanes y para todo el mundo por internet en http://www.querfunk.de/ En el programa, el texto seleccionado sería leído en español y en traducción al alemán.

BASES

Podrán enviar sus textos (cuentos o poemas) a Quipu todos aquellos escritores peruanos que cumplan con al menos UNO de los siguientes requisitos (no necesariamente con los tres; basta con cumplir uno):


1. Ser menor de 30 años.

2. No haber publicado más de dos libros (se preferirá a los autores inéditos).

3. No haber publicado nunca en una editorial limeña.
Repetimos: basta con cumplir con UNA de las tres condiciones anteriores. La dirección de envío es: gfaveron@gmail.com

Las bases no especifican que el autor deba ser del interior del país. Sin embargo, una de las intenciones centrales de Quipu es la difusión de la literatura escrita en provincias. Por ello se anima especialmente a los jóvenes escritores no limeños a participar, pero no se discriminará a los de la capital.

La decisión de cuáles de los cuentos recibidos serán publicados en Quipu será tomada por un grupo de evaluadores, de preferencia elegidos entre los administradores de los blogs participantes.

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4 feb. 2008

Una falacia y una discusión interminable Por Silvio Rendon

Leo que el director de Correo critica a los izquierdistas que protestan contra la expatriación de Ollanta Humala porque algunos aplaudieron que le quiten el pasaporte a D'Ornellas o porque no recuerda que éstos dijeran nada cuando se planteó la expatriación de los ministros fujimoristas que apoyaron el golpe de 1992:
O sea, correcto que expatrien a los fujimoristas porque fue un golpe de derecha, incorrecto a Ollanta porque fue una intentona izquierdista.
Los hijos del Mariscal Benavides
Comentario: Este es un ejemplo de un tipo de la falacia argumentum ad hominen, llamada Argumento tu quoque
Un caso habitual sería el de un médico que aconseja a su paciente dejar de fumar y dicho paciente le responde que él también fuma, así que, viniendo de él, el consejo no tiene validez. Esto es claramente falso dado que ser fumador no incapacita al médico para conocer los peligros del tabaco.
Efectivamente, es una falacia.

Esa estuvo fácil. A ver una más brava..

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Leo que el debate andino-criollo se ha reactivado. A estas alturas ya me suena a una polémica interminable, como la de los viejitos de Novecento de Bertolucci. Me referiré sólo al más reciente capítulo, cual es referirse a algún subconjunto de escritores como "maoísta". Todo parece haber venido de la frase de Ivan Thays en ¿Quién quiere pertenecer?
Querer representar al país y convertirse en la única voz autorizada es de un absolutismo insufrible y manifiesta un deseo dictatorial solo justificable por las nociones políticas maoístas con que se educaron algunos de esos escritores
Abelardo Oquendo responde a este artículo en Revisitando una bronca. Iván Thays le responde en Maoismo y literatura peruana y Gustavo Faverón le responde en Silencio, intolerante. Ambos se hacen preguntas parecidas.

Gustavo Faverón:
¿debemos borrar para siempre de nuestras memorias el hecho de que Gutiérrez se haya referido a Abimael Guzmán como el "paradigma intelectual" de la generación del cincuenta?
Iván Thays:
el norte con que Miguel Gutiérrez emprendió su valoración literaria de la Generación del 50 en Un mundo dividido y el que le permitió, además, dedicar las últimas páginas a una alabanza a Abimel Guzmán a quien calificó de “paradigma intelectual” de su generación amparado por el dictamen maoísta de unir acción con pensamiento.
Y llegan a conclusiones parecidas, formulándolas como pregunta más que como afirmación. En realidad, no queda claro si se trata de preguntas retóricas.

Iván Thays:
Entonces, ¿tiene o no, concretamente, el maoísmo importancia en la elaboración de algunos conceptos literarios en el Perú puestos en discusión durante la bronca andinos-criollos? Y si lo tiene, ¿por qué pacto no escrito debemos evitar la mención a esa influencia?
Gustavo Faverón:
¿Son en verdad el maoísmo o la vocación totalitaria elementos que hayan servido para enrarecer y hacer poco productiva la polémica de hace un par de años?
El lector de estas líneas podría conjeturar que las respuestas de sus autores son un rotundo "sí".

Comentario: Lo diré de saque. No creo para nada que el maoismo esté a la base de ninguna polémica. Para nada. El discurso de los "andinos" no lo veo venir del maoismo. Son categorías que no tienen por qué coincidir. Los hoy llamados "criollos" podrían ser tan maoístas como los "andinos". Y entre los "maoístas" podría haber "criollos" y "andinos".

Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir eran maoístas y no parece que esa forma de pensar los hubiera llevado autoproclamarse como los "auténticos" en contra de los "irreales" representantes de la cultura nacional. Los entonces jóvenes del parisino Mayo de 1968 inspirados en "Marx-Mao-Marcuse" gritaban "la imaginación al poder" (LIP - como quien dice SEASAP), consigna que hubiera podido suscribir cualquiera de los supuestos "criollos". Todos ellos podrían ser maoístas. Muchos de los entonces jóvenes de Mayo de 1968 en Francia están ahora en otra cosa. Los tiempos cambian. Acaso el bando "criollo" esté más cercano a Sartre y a de Beauvoir, a quienes posiblemente no vean como "maoístas", que los "andinos".

Por su parte, creo que es pertinente referir un evento ocurrido hace alrededor de dos décadas en la Universidad de San Marcos: una gran bronca entre "rockeros" y "sicuris". Los primeros urbanos, limeños, metaleros y subterráneos; los segundos andinos, puristas y nativistas. Ocurre que los rockeros anuncian un concierto y los "sicuris" se lo impiden porque los primeros son alienantes, enemigos de la cultura nacional, etc. Se arma la bronca y los jóvenes se van a un aula a debatir. Ambos bandos exponen sus argumentos en una polémica. Claro, una polémica ante el hecho consumado de la imposición. Lo interesante para nuestro tema es que ambos grupos parece que estaban influídos por el maoísmo radical, posiblemente el senderismo.

No sé si los "andinos" son los únicos auténticos. Ni siquiera sé si eso es lo que sostienen. Lo que sí sé es que el maoismo tiene muy poco que ver con todas estas posiciones.

Un segundo tema es si es pertinente referirse a alguien como maoista, el tema de fondo siendo Sendero Luminoso. Pues, en retrospectiva registro que una de las condenas más fuertes y relativamente tempranas (1983) contra Sendero Luminoso la escuché de un maoísta de Patria Roja. Los caminos de estos maoístas fueron muy diferentes. Normal. El maoísmo no tiene por qué llevar al senderismo. Si se defiende el derecho a calificar, no habría que quedarse a media caña. Habría que caracterizar al escritor directamente de senderista. Maoísta es muy impreciso. Y ahí están las menciones a Gutiérrez, que ya llevan un tiempo, sobre su paradigma Guzmán. Estas menciones se van desgastando y acaban por ser como los golpes al aire de George Foreman contra Mohammed Alí: no logran absolutamente nada. Posiblemente quienes simpatizaron con la violencia terrorista harán algún día su balance del asunto, si no lo han hecho ya, o tal vez no. En cualquier caso, su posición en el debate literario no tendría por qué variar. Sus argumentos y actitudes, que se caracterizan como excluyentes, podrían continuar, y hasta podrían tener razón (de negarles que puedan tener razón por su maoísmo, estaríamos ante un simple argumento ad hominem). La estigmatización es falaz por definición. Y tan es así que los acusados la arrastrarán por toda su vida, incluso si cambian de posición. Un ejemplo es cómo Vásquez Bazán sigue denunciando a Vargas Llosa por su apoyo a las guerrillas de 1965:
Vargas Llosa toma posición frente a la lucha armada para la toma del poder, la guerra de guerrillas y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria
Vergas Llosa apoyó las guerrillas de De la Puente, otro maoísta...

En fin. Creo que introducir la palabra "maoísta", lejos de contribuir a aclarar las cosas, introduce más confusión en un debate ya confuso, además de interminable y, por lo visto, inzanjable...





Harrrto Mao: para todos los gustos....




Los Maos de Warhol.

Imagen que se vendió más cara que la de Marilyn Monroe (ver aquí).

Imagen tomada de aquí. Hacer click para ampliarla.

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12 set. 2007

Bienvenido Fredy Roncalla Por Silvio Rendon

Se une al Gran Combo Club Fredy Roncalla, ensayista, poeta y artesano residente en el área de Nueva York. En estos enlaces se pueden apreciar algunos trabajos de Fredy:
La producción artesanal de Fredy puede apreciarse aquí.

Fredy tiene una producción escrita trilingüe, en quechua, castellano e inglés. Esperamos sus aportes a esta bitácora y le damos la más calurosa bienvenida.

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18 may. 2007

Carta de Ricardo González Vigil (actualizado) Por Silvio Rendon

Como el tema es de interés público en el Perú, quisiera referir a esta carta de Ricardo González Vigil en relación a esta carta de Iván Thays en la sección de comentarios a este post Maradonas y Reynas. Nada más por ahora.

Actualización: Iván Thays responde aquí a Ricardo González Vigil.

Actualización 2: A pesar de que la voluntad de estos dos autores ha sido publicar sus cartas en el Gran Combo Club, y gustosos hemos accedido y lo seguiremos haciendo, personas inescrupulosas han copiado íntegramente el contenido de este material en sus propios espacios, lo cual constituye un acto de piratería.

Actualización 3: Iván ha actualizado su respuesta a Ricardo (ver aquí), eliminando toda alusión a éste en su carta inicial. Lo explica con más detalles en Un paso adelante.

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11 may. 2007

Iván Thays responde Por Silvio Rendon

Como el tema es de interés público en el Perú, quisiera referir a esta carta de Iván Thays en la sección de comentarios a este post Maradonas y Reynas. Nada más por ahora.

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8 may. 2007

Aspectos no literarios del "debate literario" (actualizado) Por Silvio Rendon

Me enteré tarde del Debate Literario. No es pues mi tema. A través del mal rollo perceptible en algunos blogs me percato que el evento realizado en Casa de América en Madrid tuvo consecuencias más trascendentes e involucró a más gente que los asistentes.

No veo razón para tanta mala sangre. Si un subconjunto de escritores quiere escribir, por ejemplo, sobre una mansión oligárquica limeña o sobre un colegio militar, y otro sobre las corridas de toros en Puquio, que así sea. No hay temas mejores que otros. Como lector leeré lo que más me llame y ya. Fue muy amarga la polémica entre Arguedas y Cortázar y no nos condujo a mucho. Sí, hay lamentablemente mucho maltrato de por medio. Neruda maltrató al parecer a Vallejo, Palma y González Prada se dijeron la vela verde, y así sucesivamente. Hay mucho desprecio acumulado y fácilmente sale a flote. En mi opinión, y esto vale para todo, lo que manda es la calidad de una producción académica o artística. Un mal trabajo seguirá siendo malo así lo publiciten en cadena todas las emisoras televisivas y quieran sancionar que es bueno. Un mal trabajo seguirá siendo malo también si queda fuera de la promoción mainstream. El que un trabajo haya sido "puenteado" o rechazado de la promoción publicitaria tampoco lo hace automáticamente bueno. Que tendencialmente los mejores trabajos sean los que tengan más publicidad y reconocimiento es lo que uno esperaría, pero en nuestro medio tan "mercantilista" y prebendario eso no siempre ocurre. Es normal entonces que haya un grupo de profesionales que pitee y quiera su lugar bajo el sol mediático. No conozco sus obras y a priori mal me puedo pronunciar sobre la calidad de su producción. Considero sí útil y aleccionadora la pluralidad, el aprendizaje de múltiples fuentes. Incluso de los trabajos malos uno aprende algo. Por ejemplo, no me gustó "Yawar Fiesta", ni "Todas las sangres", ni "El zorro de arriba y el zorro de abajo" ni "El Sexto" de Arguedas, pero me aportaron mucho en conocer algo más del Perú (En realidad prefiero de lejos al Arguedas antropólogo, sociolingüista y educador al Arguedas escritor, pero ese ya es otro tema).

Vinculando el tema a las ciencias sociales y a la sociología de los intelectuales, en literatura es meridianamente claro que sí tenemos varios pesos pesados de nivel internacional y de múltiples estilos. En economía, y creo que en general en las ciencias sociales, a pesar de avances apreciables, nos falta mucho para llegar a ese nivel. Espero que cuando lleguemos no tengamos estos amargos debates, plagados de ataques personales.

En Miami al comienzo del régimen de Fujimori se hizo un encuentro similar, salvando las distancias, al de Madrid, sobre economía peruana, con economistas peruanos y extranjeros. No tuvo tanta trascedencia como el de los literatos. Arguedas decía refieriéndose al primer mundo algo así como "puede que nos ganen en técnica, pero en artes no nos ganan". Ahistá, pues. Es la literatura y no la economía la que nos mueve y donde tenemos mejores exponentes.

Tal vez una división social similar a la del debate literario sea la de los sociólogos hace dos décadas. En un encuentro de sociología (¿en Arequipa?) la mayoría de sociólogos (y entre entre estos la mayoría era provinciana) caracterizaba a la sociedad como "semi-feudal", mientras que la minoría caracterizaba a la sociedad peruana como "capitalista" (y dentro de estos últimos la mayoría era limeña/costeña). Una división de origen, racial y social similar a la del debate literario. Unos tocaban la trompa del elefante, otros la cola.

Y en antropología por lo visto pasa (o pasaba) algo parecido, los "limeños" problematizando y hasta cuestionando a las instituciones comunitarias andinas y los "andinos" defendiéndolas y reinvindicándolas. (Efraín Morote de la Universidad de Huamanga, defensor de las instituciones comunitarias andinas, en un congreso nacional de antropología sorpresivamente explicó que un puente construído mediante trabajo comunal tiene un efecto negativo para la comunidad. Beneficia más al campesino rico que al pobre, genera diferenciación campesina. No todo lo comunitario es bueno. Claro, con esa lógica Sendero Luminoso va y se vuela el puente y aisla a la comunidad campesina que por trabajo comunitario busca la comunicación con las ciudades intermedias de su región...Una lógica económica de aislamiento que no hace sino perpetuar la pobreza...)

Pues sí, estoy seguro que entre los pintores, cocineros, cineastas, matemáticos, futbolistas, ingenieros, arquitectos, modelos, vedettes, animadores y animadoras, abogados, notarios, médicos, cómicos, también se da esta dicotomía social, de clase, de origen, racial. Los literatos han sido sí los más explícitos en ventilar el tema. No sé si han llegado muy lejos, no suena, pero lo han puesto en el centro del debate... ¿Qué conclusiones podemos sacar de todo esto? Descubrir que hay diferencias sociales y que éstas importan no es descubrir mucho. Algo constructivo que nos haga avanzar.

Actualización: Descubro un interesante trabajo de Javier Garvich Apuntes para una sociología de la literatura nacional contemporánea donde nos explica sobre la gran producción literaria que se viene desarrollando a lo largo y ancho del país, al igual que nos ratifica la división social mencionada arriba:
Tendríamos entonces a un puñado de escritores criollos, promocionados por los medios de comunicación, benévolos ante los poderes fácticos, ligados a dos o tres universidades limeñas y con estrechos contactos con los aparatos culturales del extranjero.
(...)
En el otro bando tendríamos a los escritores del interior (escritores andinos como se suelen llamar ellos mismos) que escriben sobre la realidad del país, reflejan la pluralidad cultural, lo hacen con técnicas narrativas aceptables, pero con las puertas invariablemente cerradas.
Bueno, además de constatar la división social, ¿qué debemos hacer? Posiblemente, aquí es donde se deba proponer más canales de integración, más becas de estudios, más recursos y más diversificados, más eventos conjuntos, más intercambio. En fin, algo constructivo que se pueda hacer. El BCR tiene un buen programa de extensión para Lima y para provincias, y funciona. Tiene un excelente curso de extensión y es diversificado. No es que los limeños acaparen todas las plazas y dejen sin espacio a los economistas de provincias. (También basta ya de decir que todo lo que tenemos está mal. El BCR ha sido una centro de selección, formación y reasignación de profesionales calificados en el país. Quisiéramos que siga siendo así, que mejore, y que haya más instituciones similares) ¿Se podría hacer algo así con los escritores? De hecho, hoy en día son los gobiernos regionales los que tienen control de una buena parte de los recursos. Tal vez las actividades artísticas y culturales deban también ser apoyadas por estos gobiernos y es la ciudadanía de las regiones la que deba jugar un rol fiscalizador. Pongo otro ejemplo. En la Argentina la Universidad de Tucumán fue pionera en tener un convenio internacional con la Universidad de Chicago. Por supuesto que me refiero a economía. Esto dio origen a un fluído intercambio académico, sin tener que pasar por Buenos Aires. ¿Qué le impide a una universidad del interior del país buscar este tipo de canales? Así estaría también en los circuitos internacionales. Ya, seguramente no quieren con Chicago porque son "neoliberales". Tons, ¿con quién? Digan con quién sí quieren y trabajen por ello. En Chile está el convenio ILADES-Georgetown, una vez más en economía. ¿Se podría hacer algo así en el Perú? Seguro que sí, pero, por favor, vale más una idea, una iniciativa, que seguir flagelándonos con nuestras sempiternas divisiones sociales.

El autor concluye con lo siguiente:
Ojalá se abrieran canales de movilidad y diálogo entre los diversos sujetos de nuestra rica literatura nacional. Pero soy pesimista. El proyecto del Perú mestizo, de la “Nación en formación” ha fracasado a todas luces. Las ilusiones de una futura mixtura entre diversas voces, de un discurso polifónico más o menos armónico que pueda cuajar en la sociedad peruana son ya ilusiones baratas. Los futuros proyectos están por venir, las futuras alianzas o las futuras guerras aún no se han suscrito, pero pueden haberse escrito. El Perú, como casi siempre, es otra vez un gran libro abierto
Bueno, si el Perú no es una mixtura entre diversas voces, ¿qué es? Si fracasamos en la construcción de nuestra entidad nacional, pues nos levantamos y seguimos intentándolo. No veo por qué se deba calificar de "ilusión barata" a buscar la armonía en la diversidad en el Perú, y tener que hablar con tono esperanzado de "futuras guerras" (Atatau! Imamanta chay runacha rimachkan?! Manam wañuyta munanchikchu; llamkaytallawan yachaytallam munanchikqa.) Esperemos que el autor nos brinde algunas pistas sobre a qué se refiere con esta frase, pues guerras ya hemos tenido, no nos han conducido a nada bueno y no las queremos.

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13 feb. 2007

Respuesta a un estudiante de literatura (I) Por Daniel Salas

En este blog, Silvio ha estado explicando el como y el porqué de hacer estudios especializados en el extranjero. Si no lo he entendido mal, Silvio ha señalado que en este asunto se evidencian ciertos desfases entre la economía de punta y la economía que se estudia en el Perú y, más importante que ello, ciertas resistencias en el ámbito nacional respecto de nuevos modelos usados en esa disciplina. La consecuencia es que el estudiante de economía peruano no tiene acceso a los modelos más avanzados y, por tanto, no está capacitado para integrarse al diálogo académico global.

Me preguntas si algo similar ocurre en literatura. Si digo que sí, corro el riesgo de que me llamen colonizado o americanizado. Y, en efecto, ciertas personas me han dado a entender que estudiar fuera (y especialmente en Estados Unidos) implica una especie de alienación. Mucha gente mira con desprecio lo que se hace en Estados Unidos en el campo de los estudios latinoamericanos y llaman a los que estudiamos y trabajamos aquí “culturalistas”. Además, a muchos les sigue sonando raro que tengas que irte al norte para estudiar el sur.

Con todo, mi respuesta a tu pregunta es que sí; que, en efecto, hasta cierto punto, hay un gran desfase entre lo que yo veo como conocimiento de punta en la crítica literaria y cultural y mucho de lo que se hace y dice en el Perú. Y, aclaro, que me refiero hasta cierto punto y que establezco la comparación desde lo que veo. Como estamos acostumbrados a sospechar de todo lo que venga de Estados Unidos, nunca faltará quien te responda que mi juicio es puro colonialismo mental, que mi forma de ver las cosas se basa en el prejuicio de que todo lo que se hace en Estados Unidos es necesariamente mejor.

Entonces, en primer lugar, debo aclarar que conozco muchos académicos formados enteramente en el Perú y que siguen trabajando en nuestro país y cuyo trabajo es excelente. En segundo lugar, debo tratar de demostrarte que los estudios en Estados Unidos son muy provechosos por razones objetivas, y no por meros prejuicios colonialistas.

Supongo que esto último ha de ser el punto fuerte de mi argumentación. Mi finalidad es convencerte de que es una muy buena idea perfeccionar tu vocación en las universidades norteamericanas. Para ello, tengo que demostrarte que ser admitido en un departamento de Español de Estados Unidos no es muy difícil (porque la calidad de los estudiantes peruanos de literatura es muy buena y muy reconocida) y que los estudios que puedes realizar aquí poseen notorias ventajas. Hablaremos de todo eso, pero antes me gustaría formularte una pregunta crucial: ¿qué clase de estudiante eres tú?

Esto es muy importante. En cuanto a lo que me interesa observar, yo veo los siguientes tipos de estudiante:

  • El que está muy interesado en hacer su posgrado en Estados Unidos. A él o ella no hay que convencerlo/a.
  • El que piensa que ya lo aprendió todo y lo sabe todo. Si crees esto, entonces te pido que mejor cortemos la comunicación aquí. Si ya lo sabes todo, no tienes nada más que aprender, eso está claro. Por tanto, no debes moverte. Solo te basta (supongo) ir a buscar trabajo.
  • El que piensa que todo lo que tiene que aprender está en el Perú. En este caso, te pediría que lo pienses de nuevo. Piensa en el tamaño de las bibliotecas que hay en nuestras universidades, piensa en la disponibilidad de artículos. Hace unos días, mientras conversaba por messenger, un amigo me hizo un par de consultas y yo le contesté con cuatro artículos que encontré y pude bajar a mi computadora en no menos de diez minutos. Si me hubiera tomado un par de horas en la biblioteca de Colorado, habría conseguido al menos unos diez artículos más sobre el mismo tema. Y si esperaba unos días, me habrían enviado por correo (gracias a un sistema de intercambio bibliográfico universitario) aquellos artículos que no estaban disponibles en mi universidad. Y esto sin contar con libros y tesis que puedes sacar o pedir que te traigan. Otra cosa: aquí los préstamos no son de un día o una semana: son de meses y por periodos renovables. Claro que hay algunos bemoles: hace unos minutos busqué las Siete Partidas de Alfonso en Sabio: están, en efecto, en la sala de colecciones especiales. Como es un facsímil en cuatro tomos, solo lo puedo leer en esa sala. Lo mismo pasa con el facsímil del Tratado de Tordesillas y del manuscrito de Salamanca del Libro de Buen Amor. Pero comprenderás que estos ejemplares merecen un cuidado especial. Usualmente saco tantos libros que, para ir a la biblioteca, debo usar un maletín con ruedas. ¿Y qué me dices del tiempo? No basta tener la bibliografía, como sabes. Como comprenderás, el tiempo y la tranquilidad para leer y examinar los documentos son cruciales.

De modo que el ambiente hace una gran diferencia. Sin el trajín de trabajar (y, a lo más enseñar español una hora al día como máximo) tus posibilidades de estudio se potencian enormemente. ¿Qué se necesita en primer lugar, entonces? Simplemente, buena disposición y cariño por lo que se hace.

Esto último suena simplón, pero es muy importante destacarlo. Hace mucho tiempo, leí algo que me resultó muy chocante y a la vez muy sintomático y por eso lo copio:
“Que alguien por favor le envíe al señor Michelena un ejemplar del “Inventario” [se refiere al libro ganador del concurso de cuentos escrito por Alexis Iparraguirre] para que escriba un texto que diga cosas relevantes de él. Que haga los cruces con sus lecturas o con las nuevas “herramientas” que posee. Que opere y haga cirugía. Cuando estudiaba en la universidad -junto con Iparraguirre, a quien conozco y con el que he conversado varias veces- yo lo solía hacer. Exprimía sentidos, hurgaba significados, retorizaba y defendía lo indefendible. Ya estoy grande. Ya me aburrí de eso.”

Y observa que esto no lo escribió ni un tonto ni un inculto, sino un desencantado. He conocido varios (y digamos que ellos pueden formar el cuarto tipo de estudiantes). Se trata de personas cultas que han leído muchísimo y que alguna vez poseyeron una pasión que los animaba pero que, por alguna razón, han dejado de entender la finalidad de su trabajo. Porque si uno piensa que la tarea del crítico es “retorizar y defender lo indefendible” ello significa que ha perdido el horizonte que define su tarea. Y esto es una lástima, porque estamos ante una inteligencia desaprovechada.

Pero entonces, sospecho que me preguntarás ¿cuál es la tarea del crítico y cuál es la relevancia de su trabajo? Eso te lo respondo en la siguiente carta. Por hoy, el tiempo se me agota.

(Figura: página del manuscrito de Salamanca del LBA. Obsérvese el dibujo del melón o tejón, un animal que come endrinas. Don Melón, el amante de Doña Endrina, no es, pues, una fruta, sino un animal angurriento y obsesionado con el sexo).

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